Ariana descubre que pertenece a un mundo de lobos oculto después de regresar a la manada que expulsó a su madre años atrás. Allí conocerá a Morgan Knight, un hombre frío y peligroso que cambiará su destino para siempre.
NovelToon tiene autorización de Luna Aoul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 2: El regreso a casa
El taxi avanzó lentamente por el camino rodeado de árboles.
Ariana observaba por la ventana mientras el paisaje cambiaba. Ya no había rascacielos ni calles llenas de gente como en Nueva York.
Solo bosque.
Montañas.
Y una extraña sensación en el pecho.
A su lado, Carmen respiraba con dificultad.
La enfermedad había empeorado durante el viaje.
Ariana tomó su mano.
—¿Estás bien, mamá?
Carmen sonrió con dulzura.
—Sí, cariño. Solo estoy un poco cansada.
Ariana no le creyó.
Desde la muerte de su padre, la salud de Carmen se había deteriorado lentamente.
Y eso la preocupaba más que cualquier cosa.
Después de unos minutos, el taxi dobló una curva.
Entonces apareció.
Una enorme mansión de piedra se alzaba en medio del bosque.
Era imponente.
Elegante.
Y parecía salida de un cuento.
—Llegamos —susurró Carmen.
Ariana sintió un nudo en el estómago.
Aquella era la manada que había rechazado a su madre.
El lugar donde nunca habían querido que ella naciera.
El taxi se detuvo.
Antes de que pudieran bajar, Ariana notó algo.
Había muchas personas esperando.
Demasiadas.
Hombres.
Mujeres.
Ancianos.
Jóvenes.
Todos observaban el vehículo.
Como si estuvieran esperando un acontecimiento importante.
Carmen tomó aire.
—Vamos.
La puerta se abrió.
Carmen bajó primero.
Durante unos segundos reinó el silencio.
Después comenzaron los murmullos.
—Es Carmen...
—Volvió...
—Después de tantos años...
—Se ve muy débil...
Los ojos de muchos se llenaron de lágrimas.
Otros parecían avergonzados.
El enorme hombre que estaba al frente dio un paso adelante.
Era Leonard Black.
El abuelo de Ariana.
El Alpha.
Su cabello estaba lleno de canas.
Su rostro mostraba el peso de los años.
Pero seguía imponiendo respeto.
Carmen lo observó.
Y por un momento nadie habló.
Hasta que Leonard rompió el silencio.
—Bienvenida a casa, hija.
Los ojos de Carmen se llenaron de lágrimas.
—Hola, papá.
La abuela de Ariana corrió hacia ella.
—¡Carmen!
Las dos mujeres se abrazaron con fuerza.
Llorando.
Recuperando veinte años perdidos.
Muchos miembros de la manada también comenzaron a llorar.
Pero entonces ocurrió algo inesperado.
Ariana bajó del taxi.
Y el mundo pareció detenerse.
Todos quedaron inmóviles.
Completamente inmóviles.
El silencio fue absoluto.
Algunas mujeres incluso abrieron la boca por la sorpresa.
Los hombres la observaron sin poder apartar la vista.
Su cabello blanco brillaba bajo el sol.
Sus ojos azules parecían cristal.
Y su belleza era imposible de ignorar.
—Dios mío...
—Es hermosa...
—Parece una luna...
—Jamás vi algo así...
Los susurros comenzaron a extenderse.
Ariana se sintió incómoda.
No estaba acostumbrada a que tantas personas la miraran.
Leonard tampoco podía apartar los ojos de ella.
Finalmente habló.
—¿Esta es Ariana?
Carmen sonrió.
—Sí, padre.
El Alpha observó a su nieta.
Luego frunció el ceño.
—¿Estás completamente segura de que no tiene loba?
Carmen asintió.
—Sí.
—¿Nunca apareció?
—Nunca.
Leonard suspiró.
—Increíble.
Todos seguían observándola.
Era raro.
Muy raro.
Una descendiente de sangre Alpha sin lobo.
Ariana comenzó a sentirse como una exhibición.
Entonces una mujer de cabello oscuro apareció corriendo.
—¡Carmen!
La mujer saltó directamente sobre Carmen para abrazarla.
Todo ocurrió muy rápido.
Demasiado rápido.
Ariana reaccionó por instinto.
Se colocó inmediatamente delante de su madre.
Protegiéndola.
Sus brazos se extendieron como un escudo.
—¡No!
Toda la manada quedó alerta.
Algunos lobos dieron un paso adelante.
Otros se tensaron.
Leonard abrió mucho los ojos.
Incluso Carmen pareció sorprendida.
La mujer retrocedió confundida.
—¿Qué ocurre?
Ariana respiraba rápido.
—Lo siento...
Miró a la desconocida.
—Me asusté.
Luego observó a Carmen.
—Mi madre está muy enferma.
Su voz se volvió suave.
—Y la cuido mucho.
El silencio cayó nuevamente.
Todos quedaron observándola.
Porque aquella reacción...
Era exactamente la reacción de una loba protegiendo a su familia.
Leonard intercambió una mirada con varios ancianos.
Algo no encajaba.
Pero nadie dijo nada.
La mujer sonrió.
—Perdón, querida.
Miró a Carmen.
—Solo quería saludar a mi prima favorita.
Carmen soltó una pequeña risa.
—Karina... sigues igual.
Detrás de ella apareció una joven de la edad de Ariana.
Cabello castaño.
Ojos verdes.
Sonrisa brillante.
—Hola.
La chica levantó la mano.
—Soy María.
Ariana sonrió.
—Mucho gusto.
—¡Somos primas!
—Eso parece.
Ambas rieron.
La tensión desapareció un poco.
Todos comenzaron a entrar a la mansión.
El interior era aún más impresionante.
Escaleras enormes.
Ventanales gigantes.
Lámparas antiguas.
Retratos de antiguos Alphas.
Ariana caminaba mirando todo.
Parecía un museo.
O un castillo.
Mientras observaba el lugar, Leonard se acercó.
—Ariana.
—¿Sí, abuelo?
—Ya te inscribí en la universidad.
Ella parpadeó sorprendida.
—¿Tan rápido?
—Quería que estuviera todo listo antes de que llegaras.
Ariana sonrió.
—Gracias.
Leonard permaneció en silencio unos segundos.
Luego habló con seriedad.
—Quiero pedirte perdón.
Ariana lo observó.
—¿Por qué?
—Porque tu madre sufrió mucho por mi culpa.
La joven quedó sorprendida.
No esperaba escuchar eso.
Leonard bajó la mirada.
—Cometí errores.
Errores muy grandes.
—Abuelo...
—No puedo cambiar el pasado.
Pero puedo intentar hacer las cosas bien ahora.
Ariana sonrió suavemente.
—Gracias.
Leonard asintió.
Luego su expresión volvió a endurecerse.
—También necesito advertirte algo.
—¿Sobre qué?
—En la universidad hay estudiantes de otra manada.
Ariana escuchó con atención.
—¿Qué manada?
—Blood Moon.
Varias personas presentes se tensaron.
—Su Alpha es Morgan Knight.
Ariana notó que todos parecían incómodos al escuchar ese nombre.
—¿Es peligroso?
—Mucho.
—Entiendo.
Leonard la observó.
—No te acerques a ellos.
—Está bien.
—Y sinceramente...
El Alpha soltó un suspiro.
—Me tranquiliza que no seas loba.
Ariana parpadeó.
—¿Por qué?
—Porque así no tendrán interés en ti.
La joven sonrió sin saber qué responder.
Mientras tanto, Karina volvió a abrazar a Carmen.
—Te extrañé muchísimo.
—Yo también.
María abrazó a su madre.
Y por primera vez en años la mansión se llenó de risas.
Entonces Karina se acercó a Ariana.
Y la abrazó con cariño.
—Bienvenida a la familia.
Ariana se sorprendió.
Pero devolvió el abrazo.
—Gracias.
—Además estaremos juntas en la universidad.
—¿En serio?
—Sí.
Los ojos de Ariana se iluminaron.
—Eso es genial.
Karina sonrió.
—¿Y cómo te va con las notas?
Ariana se encogió de hombros.
—Bastante bien.
—¿Qué significa bastante bien?
—Bueno...
—¿Ariana? —preguntó Carmen divertida.
—Siempre obtiene las mejores notas.
Karina abrió la boca.
María también.
—¿Las mejores?
—Casi siempre.
Karina hizo un puchero exagerado.
—¡Encima hermosa e inteligente!
Toda la sala estalló en carcajadas.
Ariana se puso roja.
—No digas eso.
—Es la verdad.
—Karina...
—No acepto reclamos.
Las risas continuaron.
Por primera vez desde que llegaron...
Ariana se sintió relajada.
Entonces un joven alto apareció por la puerta.
Cabello oscuro.
Ojos verdes.
Y una sonrisa amigable.
—¿Ya llegó mi famosa prima?
Todos se giraron.
—Peter —dijo Karina.
El muchacho caminó hasta Ariana.
—Hola.
Extendió la mano.
—Soy Peter.
Tu primo.
Ariana estrechó su mano.
—Mucho gusto.
Peter sonrió.
—Yo también iré a la universidad.
—¿Sí?
—Así que si necesitas ayuda, compañía o alguien que te muestre el lugar...
Se señaló a sí mismo.
—Aquí estoy.
Ariana sonrió agradecida.
—Gracias.
—No tienes que agradecer.
Somos familia.
Aquellas palabras calentaron su corazón.
Porque durante años solo habían sido ella y su madre.
Ahora tenía abuelos.
Primos.
Tíos.
Y una familia enorme.
Esa noche, mientras observaba las estrellas desde la ventana de su nueva habitación, Ariana sintió algo que no había sentido en mucho tiempo.
Paz.
Pensó que tal vez su nueva vida sería tranquila.
Que la universidad sería normal.
Que haría amigos.
Y que podría cuidar a su madre sin preocupaciones.
Sin embargo...
Muy lejos de allí.
En otra parte del bosque.
Un hombre de ojos marrones abrió los ojos de repente.
Morgan Knight.
El Alpha más temido de Blood Moon.
Su lobo estaba inquieto.
Agitado.
Como si hubiera percibido algo imposible.
Algo que acababa de llegar al territorio.
Morgan se levantó lentamente.
Y por primera vez en muchos años...
sonrió.
Sin saber que el destino acababa de poner a Ariana Black en su camino

💕💕💕💕..... 💕💕💕💕....... 💕💕💕💕....
¡No te pierdas el próximo capítulo de El regreso de la Luna! 🐺🌙
Ariana acaba de llegar a su nueva manada, pero los secretos apenas comienzan. ¿Qué ocurrirá en su primer día de universidad? ¿Y qué pasará cuando conozca al temido Morgan Knight?
Amor, misterio y destino te esperan.
Con cariño,
Luna Auol 🌸