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Casada Con Mi Verdugo

Casada Con Mi Verdugo

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Hija rica en bancarrota / Venderse para pagar una deuda / Atracción entre enemigos
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: MisterG028

Cuando una estafa sacude el imperio de Alfred Lecrec, el implacable magnate Sebastian Spencer está decidido a destruir a los responsables. Sin embargo, todo cambia al conocer a Elena Lecrec: una arquitecta independiente, inteligente y de carácter indomable. Fascinado por ella, Sebastian ofrece un cruel trato: perdonará a su familia si Elena acepta casarse con él durante cinco años y darle un heredero; de lo contrario, su hermano Martín, el verdadero culpable, pasará el resto de su vida en prisión.

Para Elena, Sebastian no es más que su verdugo. Pero mientras el odio se convierte en convivencia, descubrirá que detrás de ese hombre frío y despiadado se esconde un corazón marcado por profundas heridas. Lo que comenzó como un matrimonio por obligación podría convertirse en la única oportunidad para sanar… o destruirlos a ambos.

NovelToon tiene autorización de MisterG028 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: Noche de Trabajo y Deseos Contenidos

La tarde había dado paso a una noche profunda en las oficinas centrales de la empresa fusionada. Las luces de los rascacielos cercanos se reflejaban en los ventanales del piso superior, creando un paisaje urbano hipnótico. Sebastian Spencer estaba sentado detrás de su escritorio, revisando documentos con esa concentración implacable que lo caracterizaba. Elena Lecrec, ahora Elena Spencer por ley, estaba frente a él, con los ojos cansados pero aún brillantes de determinación.

—Te quedarás a trabajar aquí —dijo Sebastian de pronto, sin levantar la vista de los papeles—. No hay discusión.

Elena levantó la mirada de su portátil, sorprendida.

—Puedo hacerlo en casa. Estoy agotada y prefiero terminar allí.

Sebastian negó con la cabeza, firme.

—No. Lo haremos aquí. Hay una reunión importante con los inversionistas asiáticos casi al amanecer. No podemos permitirnos errores. Necesito que estés fresca y concentrada.

Elena suspiró profundamente, pasándose una mano por el cabello rubio ondulado. Sabía que discutir era inútil.

—Está bien —aceptó finalmente—. Lo haré.

Los dos se sumergieron en el trabajo. Elena demostró una vez más su talento. Sus análisis de proyectos eran precisos, sus propuestas innovadoras y su capacidad para anticipar problemas, excepcional. Sebastian la observaba de reojo mientras ella explicaba un complejo esquema de sostenibilidad para un nuevo complejo residencial.

—Este es el informe de impacto ambiental actualizado —dijo Elena, girando su pantalla hacia él—. Incluí las modificaciones que sugeriste ayer. Creo que ahora es sólido.

Sebastian revisó los datos con atención. Era realmente bueno. Ella era realmente buena.

Más tarde, Elena se levantó y fue a la máquina dispensadora del pasillo. Regresó con dos paquetes de comida empaquetada: sándwiches y snacks energéticos.

—No puedo trabajar sin comer algo —explicó, dejando uno frente a Sebastian—. Come. No quiero que te desmayes en medio de la reunión.

Sebastian tomó el paquete con una ceja arqueada.

—Gracias —murmuró.

Mientras comían, el ambiente se relajó ligeramente. Sebastian levantó un informe terminado y lo agitó con una sonrisa irónica.

—Mira esto. Mientras tú no hacías nada, yo ya lo había terminado todo.

Elena soltó una risa breve, la primera en muchos días.

—Claro, claro. Porque yo solo estaba aquí decorando la oficina, ¿verdad? Ese informe lo hice yo hace dos horas. No te hagas el héroe.

Sebastian sonrió de medio lado, un gesto raro en él.

—Touché.

La reunión con los inversionistas asiáticos comenzó poco antes del amanecer. El señor Holmes, un hombre de negocios japonés de unos cincuenta años, escuchó atentamente las presentaciones. Elena fue especialmente convincente. Explicó los proyectos con pasión, detalle y una profesionalidad impecable. Sebastian la observaba con admiración contenida.

Al final, el señor Holmes sonrió y estrechó sus manos.

—Excelente presentación. Aceptamos la propuesta. Y felicidades por su matrimonio. Forman un equipo formidable.

Elena sonrió con cansancio pero cortesía. Cuando la reunión terminó, el agotamiento la venció. Se recostó en el sofá de la sala de reuniones y se quedó dormida casi al instante, con el cabello rubio cayendo sobre su rostro y los labios ligeramente entreabiertos.

Sebastian salió de su oficina y se detuvo en la puerta. La miró en silencio durante varios minutos. Su cabello dorado, su boca suave, la forma en que su pecho subía y bajaba con cada respiración. Suspiró para sí mismo.

¿Cómo puedo resistirme a ti? pensó. Eres mi esposa por contrato, pero cada día se hace más difícil recordarlo.

Se quitó la chaqueta con cuidado y se acercó. La cubrió suavemente con ella, asegurándose de que no se despertara. El aroma de Elena lo envolvió por un instante. Luego, regresó a su oficina, se sentó en su sillón y cerró los ojos, intentando dormir un poco.

Mientras tanto, en la mansión Lecrec-Spencer, el ambiente era muy diferente. Stephanie y Matilda estaban sentadas en el salón pequeño, tomando té a altas horas de la noche. Stephanie no podía ocultar su frustración. Golpeaba la taza con la cuchara de manera nerviosa.

—No han regresado en toda la noche —dijo con voz tensa, casi explotando—. ¿Dónde estarán? ¿Trabajando? ¿O algo más? Me enferma solo pensarlo.

Matilda tomó un sorbo de té con calma.

—Cálmate, hija. No ganas nada con alterarte. Esta casa va a explotar mañana cuando se den cuenta de que ya remodelamos la habitación de Martín. La convertimos en tu estudio de pintura. No quedará ni un recuerdo de ese delincuente.

Stephanie sonrió con malicia.

—Bien hecho. Esa familia necesita entender su lugar. Elena cree que puede entrar aquí y robarle el corazón a Sebastian. No lo permitiré.

Matilda asintió.

—Sebastian es nuestro. Siempre lo ha sido. Esa chica solo es un contrato temporal.

La noche avanzaba mientras la mansión guardaba sus propios secretos y tensiones. Afuera, el mundo seguía girando, pero dentro de esas paredes, las emociones, los odios y los deseos contenidos amenazaban con estallar en cualquier momento.

Elena dormía profundamente bajo la chaqueta de Sebastian, ajena a las maquinaciones que se tejían en la mansión. Sebastian, en su oficina, no podía conciliar el sueño del todo. Su mente volvía una y otra vez a la imagen de su esposa dormida en el sofá.

La línea entre el odio y algo mucho más peligroso se estaba volviendo cada vez más difusa.

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Suleima Dominguez Guzman
gracias por cada capítulo queremos maratón pliss
Diva Ramirez
Esta es una copia exacta de una novela turca
Suleima Dominguez Guzman
gracias autora por cada capítulo excelente novela me encanta gracias por actualizar esta súper
Suleima Dominguez Guzman
gracias autora por actualizar cada capítulo es excelente
Suleima Dominguez Guzman
gracias autora excelente novela
Suleima Dominguez Guzman
buen inicio
Suleima Dominguez Guzman
te felicito autora excelente novela gracias por escribir
Darquiz Bonilla
y esa familia no tiene casa para venirse a meter a esta...
Deisy Campos
para que engañan con esas novelas por partes comenzamos bien y nos corta no vale
Yineth Carvajal: para cuándo la segunda parte de la novela Marcada por un Error
total 2 replies
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