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Placer Oscuro.

Placer Oscuro.

Status: En proceso
Genre:CEO / Enfermizo / Amor prohibido
Popularitas:20.7k
Nilai: 5
nombre de autor: maucris

Laura ya nos entregó su alma y el eco de sus suspiros, pero Él seguía siendo un enigma. Envuelto en un silencio peligroso, Adrián guardaba deseos y secretos que nadie logró desvendar... hasta hoy.
​Ha llegado el momento de cruzar la línea. En esta entrega, nos sumergiremos en sus abismos más profundos para entender la intensidad de sus impulsos y la verdad tras su frialdad. Tres años después, la piel no ha olvidado y el destino los obliga a colisionar de nuevo.
​¿Fue lo suyo una pasión inquebrantable o solo un placer oscuro que se consumió hasta hacerse cenizas? El fuego está a punto de reavivarse.
​Déjate seducir por su verdad. Las invito a leerla de inmediato.

NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2: La Invitación al Infierno.

Al otro día...

El reloj de la pared marcaba las 8:03 a.m. Tres minutos de indisciplina.

​Mantenía la vista fija en el horizonte de cristal, donde la ciudad se extendía como un tablero de ajedrez que ya me resultaba monótono. Escuché el leve roce de la puerta y unos pasos vacilantes que delataban una inseguridad casi ofensiva. El aire en mi oficina, usualmente gélido y bajo control, se vio alterado por una presencia que no encajaba.

​—Llegas tarde... Tres minutos exactos —dije, sin molestarme en girar.

​Disfruté el silencio que siguió, esa pausa donde el aire se vuelve pesado para los que no están acostumbrados a mi ritmo. Escuché su excusa a medio terminar, una justificación sobre ascensores que corté de inmediato. No me interesan los procesos, solo los resultados.

​Me giré con lentitud y ahí estaba ella.

​Parecía un pequeño gorrión atrapado en una tormenta. Un traje gris que la devoraba, unos anteojos que ocultaban lo que intuí eran unos ojos cargados de un pánico electrizante, y ese cabello... una rebelión contenida en una coleta que gritaba que no pertenecía a este piso. Era la antítesis de todo lo que me rodeaba: no había pretensión, no había maquillaje, solo una vulnerabilidad cruda que, extrañamente, me resultó más fascinante que cualquier despliegue de elegancia.

​—Acércate —ordené.

​Quería ver cuánto tardaba en romperse. La vi avanzar, sus piernas obedeciendo a regañadientes mientras el espacio entre nosotros se reducía. Pude olerla: no era el perfume caro de las mujeres que frecuento, era algo limpio, casi infantil, mezclado con el aroma del miedo.

​Me incliné sobre ella, invadiendo su burbuja personal hasta que el calor de su agitación chocó con mi pecho. Rozé su carpeta de cuero con los dedos, una advertencia silenciosa. Vi cómo una descarga de nervios recorría su columna. Me gustaba. Me gustaba la forma en que su respiración se volvía errática bajo mi sombra.

​—¿Estás dispuesta a desaparecer en este despacho? —le pregunté, bajando la voz hasta que fue poco más que un susurro predador.

​Esperaba lágrimas, o quizás que se diera la vuelta y huyera hacia la seguridad de su vida pequeña. Pero entonces sucedió. Sus labios temblaron, sus ojos buscaron los míos tras el cristal de sus gafas y, con un hilo de voz que contenía una entrega absoluta, pronunció esa palabra:

​—Sí.

​En ese momento lo supe. No era solo una empleada; era mi lienzo en blanco. Había aceptado su condena con una devoción que la mayoría tarda años en desarrollar. Había algo en su mirada, una chispa de fascinación tóxica que me dijo que Laura no solo aceptaba el fuego, sino que, sin saberlo, lo estaba buscando.

​—Bienvenida al infierno, Laura —sentencié, dándole la espalda para volver a mi ciudad, a mi imperio.

​Escuché sus pasos alejarse, rápidos y torpes. Sonreí para mis adentros, una expresión que rara vez visitaba mi rostro. Ella creía que esto era un trabajo. Yo sabía que acababa de encontrar el único juguete que no se rompería al primer contacto, o mejor aún, uno que disfrutaría el proceso de ser destruido.

​—Procura que te guste el fuego —susurré para el cristal—, porque voy a quemar cada rastro de la mujer que entró por esa puerta hasta que solo quede lo que yo decida crear.

La observé a través de la pared de cristal, aunque ella no lo sabía. Desde mi escritorio, podía ver cómo se movía con esa torpeza encantadora, cómo sus dedos temblaban sobre el teclado mientras intentaba descifrar un mundo que la superaba. Laura era un anacronismo en este piso; un destello de pureza en medio de mi desierto de ambición.

​Cuando pedí el café, no era sed lo que sentía. Era hambre. Hambre de verla entrar de nuevo, de sentir esa vibración de terror y curiosidad que emanaba de ella cada vez que yo respiraba cerca.

​Entró sin llamar. Valiente, o quizás simplemente resignada.

​Mientras dejaba la taza sobre el mármol, el aire a mi alrededor se saturó de ella. No era el aroma artificial de Claudia o de las otras mujeres que desfilaban por mi cama; era un olor a piel limpia, a inocencia que pedía a gritos ser corrompida. No pude evitarlo. Mi mano se cerró alrededor de su muñeca.

​Su pulso se disparó bajo mis dedos, una pequeña criatura atrapada cuyo corazón martilleaba con una violencia deliciosa. Sentí su calor, una corriente eléctrica que subió por mi brazo y se instaló en mi entrepierna con una punzada de deseo oscuro y posesivo.

​—Hueles a jabón barato y a miedo, Laura —susurré, dejando que mi voz se arrastrara por su nuca como una caricia física.

​La obligué a mirarme. Quería ver ese abismo en sus ojos. Cuando le quité los anteojos, el mundo pareció detenerse. Sin ese escudo de cristal, su mirada era un mapa de deseos inconfesables. Estaba tan cerca que podía sentir el calor que emanaba de su pecho, el rítmico subir y bajar de sus pulmones que rozaba casi imperceptiblemente mi brazo.

​—¿Qué buscas, Laura? —le pregunté, y mi voz se volvió una advertencia cargada de una promesa carnal—. ¿Quieres ver hasta dónde puedes llegar antes de romperte?

​Me mintió. Dijo que solo quería trabajar, pero sus ojos me gritaban que quería ser devorada. Su piel palideció aún más bajo mi tacto, y por un segundo, me imaginé esa misma palidez contrastando con el cuero negro de mi sofá, sus manos enredadas en mi cabello mientras yo le enseñaba el verdadero significado de la palabra "devoción".

​—Yo voy a escribir en ti lo que me plazca —le aseguré, apretando su muñeca lo justo para que recordara mi marca en su piel.

​La eché de mi despacho porque la tensión en la habitación se estaba volviendo insoportable. Si se quedaba un minuto más, la habría arrastrado hacia mí para probar si sus labios sabían tan dulces como su miedo. La humillé con mis palabras sobre el maquillaje, pero era un cebo. Quería que se transformara, que empezara a decorar el sacrificio que estaba a punto de ofrecerse en mi altar.

​Cuando la puerta se cerró, me recosté en mi silla, sintiendo el eco de su pulso todavía vibrando en la palma de mi mano. Laura creía que estaba entrando en una oficina. No tenía idea de que acababa de entrar en mi alcoba privada, y que yo no iba a detenerme hasta que cada centímetro de su piel supiera que me pertenecía.

💕Queridas lectoras... Por favor den me gusta cuando terminen de leer un capítulo.💕

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Yudith Romero
uhhh para cuando actualización pues mi escritoras
Yudith Romero
escritora que tensión por favor suba capítulos por favor síii
Elena Garcia
wowwww quedé con hambre....hambre de seguir leyendo. Por favor!!! actualiza pronto!!! Bendiciones escritora🥰
Milcaris
Me parece bien que todo termine así. Ellos tienen que hablar, Laura terminar su relación con Benjamin y con todo claro y libre comenzar de nuevo.
Milcaris
Aunque se dañaron en el pasado el amor está presente en ellos.
MINNY@24💕
ahhh escritora que mala eres me dejas con una tensión que que barbara, esperar otro capítulo, espero como dicen allá arriba ☝️ que hablen con la verdad y se den otra oportunidad por que ella por mucho qué quiera a Benjamin no lo ama no lo desea como desea a Adrian esperare con ansias la actualización gracias por tan excitante capítulo 🥰
Marshaan Sanchez: jajajaja eres impredecible me dejas con la imaginación a mil y la tensión alta yo te pido que tu talento y ese pequeño Chucky jajaja que tines lo dejes tener una conversación que se derrumbe eso muros y dejen ver la verdades y el amor que existe entre ellos 🤪
total 1 replies
Kim Nava
hay no los cacharon 🤯🤯🤯
Dios es que estos dos son dueño solo espero que esta vez ya ablen con la verdad por que solo sentir deseo los llevará a lo mismo a maclaren todo vien y espero Laura sea de las mujeres que ablan de frente con Benjamín u no lo use
Nancy RoMo
yo creo q laura debe terminar con benjamin es claro q no lo ama y el no se merece ser engañado 😓
Lily Solano
hermosa, no hagas de repetir el mismo relato entre ellos, ahi no avanza la obra
victor hernandez
Es el que está traumado con lose la cabaña Laura lo superó pero el está detenido en ese momento que resultó doloroso para ambos
victor hernandez
Dios que autocontrol
victor hernandez
De verdad si te arrepentiste del daño que le hiciste porque aguantar tu esa cercanía no es fácil y con ese verano menos
Yura Ran: Maucris. /Sweat//Sweat//Sweat/
total 1 replies
victor hernandez
Espectacular el reflejo del sufrimiento del amor y desamor
victor hernandez
Que manía de la vida
Yura Ran
Maucris. gracias es hermosa, tierna. y muy triste. Adrian vive un infierno con la esposa luchando por un amor univo su hijo. yo deseo que Adrian y Laura logren conversar y decir lo que no se atreven y que logren hacer feliz y el le diga que fue amor y aun la ama. 👏🥰😍 gracias
Yura Ran
Que sentir tan triste, amar, desear y callar por querer lo más hermoso como es un hijo. 😊👌
Marina Estefana Hernandez
así es que no se dejé
Yura Ran
Maucris. Gracias es hermosa
Milcaris
Tú también necesitas paz así que por los momentos ambos lejos del otro.
Milcaris
A mí pensar debe dejar a Benjamín y estar sola por un tiempo, sanar y volver siendo ella sola.
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