PARALELOS
Una beca le abrió las puertas de la preparatoria más prestigiosa del país. Pero también despertó un antiguo misterio.
Cada noche sueña con un estudiante que murió hace más de cien años. Ahora ese mismo joven camina por los pasillos de su escuela... aunque nadie más parece verlo.
¿Son solo sueños, o el pasado y el presente están avanzando en paralelo?
NovelToon tiene autorización de Juliuss para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 12 Las páginas que faltan
"La historia puede escribirse con tinta... pero también puede borrarse con silencio."
Desde que descubrió la fotografía de Ren, una idea no dejaba de dar vueltas en la cabeza de Akari.
No era el único documento extraño que había encontrado.
Primero había aparecido la ficha de préstamo.
Después el antiguo catálogo.
Más tarde, el libro sin título.
Y ahora una fotografía tomada hacía más de cien años.
Cada pista parecía confirmar lo mismo.
Ren había existido.
Entonces...
¿Por qué casi no quedaban registros sobre él?
Aquella pregunta la acompañó durante toda la mañana.
Ni siquiera las clases consiguieron distraerla.
Mientras el profesor explicaba una compleja fórmula en el pizarrón, Akari llenaba el margen de su cuaderno con pequeñas anotaciones.
1924.
Ren Takahashi.
Archivo Histórico.
Puerta cerrada.
Fotografía.
Y, debajo de todo, escribió una nueva pregunta.
¿Quién está borrando la historia?
—Akari...
La voz de Yui llegó en un susurro.
—Creo que el profesor acaba de hacer una pregunta.
Akari levantó la cabeza de golpe.
El profesor la observaba con una expresión serena.
—Señorita Aizawa...
¿Podría decirnos cuál es el resultado?
Akari miró el pizarrón.
Después su cuaderno.
Luego volvió al pizarrón.
No tenía la menor idea.
Yui dejó caer discretamente un lápiz sobre el escritorio.
Cuando Akari lo recogió, vio escrito en un pequeño papel:
"42."
—Cuarenta y dos... —respondió de inmediato.
El profesor sonrió.
—Correcto.
Parece que, al menos esta vez, estaba prestando atención.
Cuando volvió a escribir en el pizarrón, Akari soltó un suspiro de alivio.
Yui sonrió con orgullo.
—Tres rescates.
Ya casi puedo cobrarte por suscripción mensual.
Akari no pudo evitar reír.
—Prometo que algún día dejaré de distraerme.
—Espero vivir para verlo.
Al terminar las clases, ambas caminaron nuevamente hacia la biblioteca.
Yui observó el enorme edificio desde la entrada.
—Empiezo a sospechar que este lugar nos conoce por nuestros nombres.
Akari sonrió.
—No sería tan raro.
Ya venimos casi todos los días.
—Si seguimos así, la señora Hoshino va a darnos una tarjeta de cliente frecuente.
Apenas cruzaron las puertas, la bibliotecaria levantó la vista y sonrió.
—Buenos días, señoritas.
Qué puntual visita.
Yui hizo una pequeña reverencia exagerada.
—Venimos a alimentar nuestra sabiduría...
Y, con un poco de suerte, a resolver un misterio centenario.
La señora Hoshino dejó escapar una breve risa.
—Entonces quizá hoy deban mirar algo diferente.
Akari inclinó ligeramente la cabeza.
—¿Diferente?
La bibliotecaria señaló una hilera de archivadores metálicos situados junto a una pared.
—La mayoría de los estudiantes solo consulta libros.
Pero durante muchos años la Academia publicó un periódico escolar.
Allí quedaron registradas muchas actividades que nunca llegaron a formar parte de los libros oficiales.
Akari sintió que el corazón se aceleraba.
—¿Todavía se conservan?
—Casi todos.
Respondió la mujer con calma.
—Aunque el paso del tiempo no ha sido amable con algunos ejemplares.
Aquellas últimas palabras llamaron inmediatamente la atención de Akari.
Yui ya caminaba hacia los archivadores.
—¡Periódicos antiguos!
Esto sí que no me lo esperaba.
Las dos comenzaron a revisar cuidadosamente los cajones.
Cada uno estaba organizado por décadas.
1930
1931
1932
Hasta que finalmente encontraron la sección correspondiente a los primeros años de la Academia.
Akari extrajo el primer volumen.
Las hojas eran amarillentas y muy frágiles.
Las colocó cuidadosamente sobre una mesa de lectura.
Los primeros ejemplares hablaban de festivales escolares.
Excursiones.
Concursos de música.
Resultados deportivos.
Todo parecía completamente normal.
Pero, al llegar al año 1924, Akari frunció lentamente el ceño.
Faltaban varias páginas.
No se habían desprendido por el paso del tiempo.
Habían sido arrancadas.
Con mucho cuidado.
Como si alguien hubiera querido eliminar únicamente determinados artículos.
—¿Te das cuenta? —susurró.
Yui tomó otro ejemplar.
Lo abrió.
Volvió a fruncir el ceño.
—Aquí también faltan hojas.
Akari abrió un tercer periódico.
Esta vez las páginas seguían allí.
Pero un gran manchón de tinta negra cubría casi todo un artículo.
Solo era posible distinguir unas pocas palabras sueltas.
Nada más.
Las dos intercambiaron una mirada.
Aquello ya no podía atribuirse al azar.
No era el deterioro del papel.
No era un accidente.
Alguien había dedicado tiempo y esfuerzo a borrar determinados acontecimientos.
Y, curiosamente...
Todos parecían pertenecer al mismo año.
1924
Akari apoyó lentamente la mano sobre uno de los viejos periódicos.
Cada nuevo documento confirmaba la misma sospecha.
La historia de la Academia no estaba incompleta por culpa del tiempo.
Alguien había decidido reescribirla.
Y, por primera vez desde que comenzó su investigación...
Sintió que ya no solo estaba buscando respuestas.
También estaba siguiendo las huellas de quien había intentado ocultarlas.
La biblioteca permanecía completamente en silencio.
Akari volvió a revisar uno de los periódicos abiertos sobre la mesa.
Cuanto más observaba aquellas páginas arrancadas, más convencida estaba de que alguien había querido borrar una parte de la historia.
No era una simple sospecha.
Era un hecho.
Yui, en cambio, seguía hojeando ejemplares con la esperanza de encontrar alguno intacto.
—A este paso —murmuró mientras pasaba otra página—, voy a terminar leyendo anuncios de venta de pupitres con tal de encontrar algo completo.
Akari sonrió.
—No te rindas todavía.
—No me rindo... pero empiezo a pensar que el culpable de todo esto tenía una obsesión con arrancar papel.
Mientras hablaban, un leve movimiento llamó la atención de Akari.
Al final del pasillo, entre dos altas estanterías, una figura cruzó lentamente.
Cabello oscuro.
Uniforme antiguo.
Ren.
Solo apareció durante un instante.
Pero fue suficiente.
Akari se puso de pie de inmediato.
—¡Ren!
—¿Qué ocurre ahora? —preguntó Yui levantándose también.
—Lo vi.
Sin esperar respuesta, Akari comenzó a caminar entre las estanterías.
Yui soltó un largo suspiro.
—Algún día voy a ponerle un cascabel a ese muchacho...
Las dos avanzaron por el estrecho pasillo.
El silencio era absoluto.
Ren caminaba unos metros delante.
No parecía apurado.
Al llegar al final del corredor, giró lentamente hacia una vieja estantería de madera que apenas recibía la luz de los vitrales.
Entonces desapareció.
Como siempre.
Akari llegó unos segundos después.
No había nadie.
Solo una antigua cómoda de archivadores de madera, cubierta por una fina capa de polvo.
—¿Eso ya estaba aquí? —preguntó Yui.
Akari negó lentamente.
—Nunca lo había visto.
Abrió con cuidado uno de los cajones.
Dentro descansaban decenas de carpetas de cartón atadas con cintas descoloridas.
Cada una llevaba escrito un año.
1919
1920
1921
Hasta llegar a una carpeta marcada simplemente con una inscripción casi borrada.
1924.
Akari tragó saliva.
Desató lentamente la cinta.
En su interior encontró varios recortes de periódicos cuidadosamente doblados.
La mayoría estaban incompletos.
Algunos conservaban apenas un párrafo.
Otros solo un título.
Como si alguien hubiera recortado exactamente aquello que no quería que nadie leyera.
Uno de los artículos llamó inmediatamente su atención.
Todavía podían distinguirse algunas líneas.
"…la Dirección lamenta profundamente el incidente ocurrido…"
Más abajo...
"…el estudiante becado…"
El resto había desaparecido.
La siguiente línea volvía a ser legible.
"…a partir de esta fecha, el acceso a la azotea permanecerá restringido…"
Nada más.
El artículo terminaba allí.
Akari sintió un escalofrío.
—No hablan de un accidente cualquiera...
Yui asintió lentamente.
—Si cerraron la azotea después de aquello...
Es porque pasó algo muy grave.
Akari continuó revisando la carpeta.
Había más recortes.
Pero todos presentaban el mismo problema.
Páginas arrancadas.
Palabras cubiertas por tinta.
Fragmentos cuidadosamente eliminados.
Era evidente que alguien había revisado aquella documentación mucho tiempo atrás.
Y había decidido qué podía leerse...
Y qué debía desaparecer para siempre.
En ese momento, algo cayó suavemente desde el interior de la carpeta.
Un pequeño trozo de papel fotográfico.
Akari se agachó para recogerlo.
Era media fotografía.
El borde estaba rasgado de forma irregular.
Solo mostraba parte de un grupo de estudiantes.
La otra mitad faltaba.
Sin embargo, el joven que aparecía en el extremo de la imagen era perfectamente reconocible.
Cabello oscuro.
Uniforme antiguo.
Una expresión tranquila que Akari ya conocía demasiado bien.
Ren.
Durante unos segundos permaneció inmóvil.
Acarició con cuidado el borde roto de la fotografía.
—Le falta la otra mitad...
Susurró.
Yui observó la imagen.
—Si alguien rompió esa foto...
Quizá no quería destruirla.
Solo separar a las personas que aparecían juntas.
Aquellas palabras hicieron que Akari levantara lentamente la vista.
No lo había pensado.
¿Y si el verdadero objetivo no era Ren?
¿Y si quien aparecía al otro lado de la fotografía era la persona que alguien quería ocultar?
Sintió un nudo en el estómago.
Guardó cuidadosamente el fragmento dentro de su cuaderno.
Era otra pieza del rompecabezas.
Pequeña.
Incompleta.
Pero auténtica.
Cuando ambas se disponían a regresar a la mesa principal, Akari volvió la vista hacia el pasillo por el que había seguido a Ren.
Allí estaba otra vez.
A varios metros de distancia.
Quieto.
Observándola.
Por primera vez, Ren sonrió apenas.
No era una sonrisa de alegría.
Era la expresión serena de alguien que veía cómo una verdad olvidada comenzaba, poco a poco, a salir nuevamente a la luz.
Un instante después...
Desapareció.
Akari bajó la vista hacia la media fotografía que sostenía entre sus manos.
Sabía que aún faltaban muchas respuestas.
Pero también comprendió algo por primera vez.
No estaba buscando únicamente la historia de Ren.
Estaba intentando reconstruir una historia que alguien había hecho todo lo posible por destruir.
📷 Una fotografía rota... un artículo incompleto... y un secreto que alguien intentó borrar para siempre. Pero cada nueva pista acerca un poco más a Akari a la verdad.
Si este capítulo te atrapó, regálame un ❤️, sígueme para continuar descubriendo los misterios de PARALELOS y cuéntame en los comentarios: ¿quién crees que aparece en la otra mitad de la fotografía junto a Ren? 🌸
Nos vemos en el próximo capítulo... porque algunas historias pueden romperse en pedazos... pero nunca desaparecen por completo. ✨🧩