Ella huye de un pasado mágico y de un alma gemela que se convirtió en monstruo. Él es un humano de hierro, capitán de inteligencia, que solo vive para su trabajo. Ella caza abusadores por las noches; él los persigue por el día. Un caso los une, la necesidad de justicia los mantiene juntos, y un amor inesperado los acecha en medio de la investigación más peligrosa de sus vidas. En esta cacería, nadie es lo que parece y el amor es el único misterio que no saben cómo resolver.
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Capitulo 2: El idioma del hielo y el acero
A diez minutos para las tres, Zoe Ishikawa llegó al edificio central de inteligencia. Al cruzar las puertas de seguridad, el contraste con la central de policía donde ha trabajado durante los últimos tres años resultó abrumador. En este lugar no existe el caos cotidiano, el tintineo incesante de las máquinas de escribir o los murmullos de los agentes comentando los sucesos del fin de semana. Aquí reina un silencio espeso, interrumpido únicamente por el tecleo rítmico y el zumbido de los servidores.
Cada analista esta inmerso en su propia labor, ajeno a la vida de los demás, sin intenciones de establecer comunicaciones o relaciones que puedan considerarse innecesarias o improductivas. Todo esta diseñado para la máxima eficiencia.
Zoe se acercó al mostrador principal donde se encuentra la recepcionista. Su rostro es una máscara de absoluta neutralidad.
__Buenas tardes. Vengo a la oficina del Capitán Black, enviada por el Capitán Steele. Él ya me espera__. Habló Zoe. Su voz sono mecánica, desprovista de cualquier inflexión innecesaria, directa y cortante, diseñada específicamente para evitar diálogos superfluos.
La joven secretaria, de unos veintitantos años y facciones agraciadas, levantó la vista. Se sobresaltó de forma instintiva al sentir el peso de la presencia de la sargento. El contraste entre la apariencia pulcra y la mirada de Zoe (de un color violeta casi iridiscente y perturbador) puso los pelos de punta a la recepcionista. Sabe muy bien quién es el Capitán Black: un hombre severo con el que no se habla a menos que sea estrictamente necesario, y cuya furia se desata ante el menor indicio de pérdida de tiempo. Black solo comunica lo indispensable, y de allí no hay poder humano que lo haga desviar su atención del trabajo.
__Pase adelante, sargento. El capitán ya la está esperando. Suba por el ascensor privado, presione el botón del último piso y allí encontrará su oficina__. Respondió la secretaria con presteza, tras confirmar en la terminal la reunión programada entre Ishikawa y su superior.
__Gracias__. Dijo Zoe, antes de girar sobre sus talones y dirigirse hacia el ascensor.
Al entrar en la cabina, el ascensor se elevó con un zumbido casi imperceptible. Tal como le habían indicado, presionó el botón del último piso. Cuando las puertas de metal se abrieron de nuevo, lo primero que captó su atención fue la decoración minimalista. El entorno esta dominado por una paleta monocromática en tonos grises y negros, con sutiles toques de blanco. "Funcional y aceptable para la vista", pensó Zoe, analizando la ausencia total de distracciones visuales, cuadros, floreros o cualquier elemento que no cumpla una función operativa.
Una puerta de madera oscura, sin placas identificativas salvo un discreto número, se encuentra al final del pasillo. Supuso que es el despacho del Capitán Black. Faltan exactamente tres minutos para las tres de la tarde, la hora acordada. Con un movimiento seco, dio tres golpes precisos en la madera.
A los pocos segundos, una voz grave y seca resonó desde el interior:
__Pase__.
Zoe abrió la puerta y entró con paso firme. El despacho esta sumido en una penumbra funcional, iluminado únicamente por la luz fría de una lámpara de escritorio sobre la mesa principal. Allí se encuentra la figura del Capitán Alarik Black. Es un hombre de contextura alta y musculosa, pero Zoe no se detuvo a evaluar sus atributos físicos. Su mente, entrenada para la evaluación táctica, se centró inmediatamente en su lenguaje corporal: su postura erguida, la forma en que el hombre domina el espacio sin necesidad de alzar la voz, y el aura de autoridad innegable que proyecta en toda la habitación.
La oficina esta ordenada con una precisión casi matemática, desprovista de cualquier adorno. En el escritorio solo se encuentra una carpeta abierta, un comunicador de línea directa y un bloc de notas. Esa austeridad le resultó sumamente agradable a la sargento; le confirmó que se encuentra en el lugar correcto, un espacio donde nadie la molestará con conversaciones triviales, coqueteos de pasillo o intentos de confraternizar que solo sirven para hacerle perder el tiempo.
Por su parte, Alarik también la esta analizando con la misma frialdad analítica que aplica a los expedientes de los casos más complejos. Le gustó su porte. No es la típica rigidez nacida del miedo o de la intimidación, una reacción a la que esta tristemente acostumbrado tanto en hombres como en mujeres que se presentan ante él. Lo que vio en Zoe fue un respeto genuino basado en el rango y en la disciplina.
La mirada de la agente es firme y centrada. No se desvia a observar detalles innecesarios ni busca aprobación. Se mantiene a una distancia prudente, esperando a que el capitán tome la iniciativa para explicar el motivo de su llamado. En ese instante, Alarik supo con total certeza que ha tomado la decisión correcta. Ella será una herramienta invaluable para su equipo, un elemento de apoyo constante y no una distracción.
El capitán cerró la carpeta que estaba revisando y se puso de pie, manteniendo la misma expresión de serenidad controlada que lo caracterizaba.
__Sargento Ishikawa__. comenzó Black, con su tono grave que cortaba el aire__. Supongo que Steele le explicó la naturaleza de la operación.
__Sí, señor__. Respondió Zoe, manteniendo su espalda recta y su voz firme.
__Me informó que necesita un perfil profesional, alguien capaz de manejar el caso sin distracciones y con el máximo rigor__.
__Así es__. Dijo Alarik, caminando hacia uno de los monitores que muestra el mapa de operaciones.
__En esta unidad no toleramos los errores. La ciudad está pudriéndose desde las bases, y la única forma de limpiar el sistema es atacando desde la raíz, sin vacilaciones. ¿Está preparada para operar en territorio hostil sin el respaldo visible de la central?__. Zoe asintió una vez, un gesto breve pero contundente que demuestra su comprensión de la tarea.
__Mi entrenamiento en la central me ha enseñado a mantener la compostura bajo presión. No necesito supervisión constante, Capitán. Mi objetivo es el resultado de la misión__. El capitán se detuvo frente a ella, mirándola a los ojos. En el rostro de Black se dibujó una leve expresión de aprobación, una respuesta a la determinación inquebrantable de la agente.
__Excelente. Empezaremos a revisar los archivos del caso esta misma tarde. No habrá pausas innecesarias ni informes redundantes__.
__Entendido__. Respondió la sargento con un respeto militar impecable.
Ambos oficiales se miraron durante un instante, reconociendo el silencio y el rigor profesional que los une. Para Zoe, aquella no es una situación de comodidad personal, sino el inicio de una labor exigente. Ha encontrado, por fin, a alguien que habla el mismo idioma de hielo y acero.
se vuelven justicieros en un mundo decadente.
que buena esta está historia y lo que falta