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Obsesionada Con El Profesor

Obsesionada Con El Profesor

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Grandes Curvas
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Alicegxoxo

Nunca planeé enamorarme de mi profesor.

Simplemente ocurrió.

Una clase fue suficiente para que dejara de verlo como un hombre cualquiera y empezara a convertirlo en el centro de todos mis pensamientos.

Desde entonces, cada excusa era perfecta para estar cerca de él.

Cada mirada alimentaba mi esperanza. Cada rechazo solo aumentaba mis ganas de conquistarlo.

Dicen que hay amores imposibles.

Yo no creo en lo imposible y si el destino insiste en poner reglas entre nosotros...

Me encargaré de romperlas una por una.

Porque él todavía no lo sabe... Pero algún día será solo MIO.

NovelToon tiene autorización de Alicegxoxo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La mujer del coche negro

Nunca había seguido a nadie y estaba completamente convencida de que jamás lo haría. Porque eso era raro, invasivo y siendo sincera... Un poco enfermizo.

Por suerte, yo no era ese tipo de persona O, al menos... Eso creía hasta las cuatro y diecisiete de la tarde de un jueves cualquiera.

—¿Nos vemos mañana?

Emma guardó el cuaderno dentro del bolso mientras nos dirigíamos hacia la salida de la universidad.

—Sí, pero no llegues cuarenta minutos antes otra vez. Me haces sentir una irresponsable.

Solté una pequeña risa.

—Lo intentaré.

Ella negó con la cabeza y me señaló con un dedo.

—No. Hazlo.

Imité el tono serio del profesor Ferrer.

—No lo intente. Hágalo.

Emma comenzó a reír.

—Ya hasta hablas como él.

Le di un pequeño golpe en el brazo.

—Qué exagerada eres.

Nos despedimos en la entrada principal. Ella tomó el camino hacia la estación de autobuses y yo seguí avanzando hacia la salida.

Entonces lo vi.

Un coche negro, elegante, acababa de detenerse frente a la facultad. No era un taxi. Ni un vehículo de la universidad.

La puerta del conductor se abrió y una mujer descendió con toda la naturalidad del mundo.

Era alta, de cabello oscuro y llevaba un vestido beige que parecía demasiado elegante para un jueves por la tarde.

No la reconocí.

Ella sonrió apenas lo vio y caminó directamente hacia el profesor Ferrer, que acababa de salir del edificio.

Lo abrazó.

Con esa naturalidad que solo tienen las personas que llevan mucho tiempo formando parte de la vida del otro.

Mi estómago dio un vuelco.

Él también sonrió.

Pero no era la sonrisa educada que regalaba a los estudiantes.

Era distinta.

Más relajada. Más... Cercana.

La mujer acomodó con cuidado el cuello de su camisa y luego retiró una pequeña pelusa de su hombro.

Él no se apartó. Ni un centímetro.

Sentí un pinchazo extraño en el pecho.

No. No podía estar sintiendo aquello. No tenía ningún derecho. Ni siquiera sabía quién era esa mujer.

Los vi subir al coche.

Podía irme, bebía irme, era lo lógico, lo correcto, lo normal. Pero mis pies parecían tener una opinión completamente distinta.

Sin darme cuenta levanté la mano y el primer taxi libre se detuvo frente a mí.

El conductor bajó un poco la ventana.

—¿Para dónde, señorita?

Miré el coche negro alejándose y tragué saliva.

—Siga ese automóvil.

El hombre me observó por el espejo retrovisor antes de soltar una carcajada.

—Eso solo pasa en las películas.

Sentí que el rostro me ardía.

—Perdón... Quise decir... va en la misma dirección que yo.

Mentí tan mal que hasta yo habría desconfiado de mí misma.

El conductor volvió a sonreír.

—Como diga.

El coche negro se detuvo frente a una cafetería.

Esperé unos segundos antes de bajar del taxi.

Ellos ya estaban entrando.

Respiré hondo.

Todavía podía marcharme. Todavía estaba a tiempo de detener aquella locura.

En cambio... Entré.

Elegí una mesa al fondo del local, abrí el menú al azar y lo sostuve frente al rostro.

Ridículo. Completamente ridículo.

Pero desde allí podía verlos perfectamente. Ella hablaba mucho.

Él escuchaba. A veces sonreía.

Otras veces negaba con la cabeza.

Hasta que, en un momento, la mujer estiró la mano por encima de la mesa y tomó la de él.

Mis dedos apretaron el menú con fuerza y un pensamiento apareció en mi cabeza sin pedir permiso.

Quítale la mano.

La idea surgió de golpe.

Brusca. Violenta. Parpadeé.

¿Qué demonios acababa de pensar?

Bajé lentamente el menú y respiré hondo.

No. Eso no estaba bien. No era asunto mío. No tenía por qué importarme.

Entonces...

¿Por qué dolía tanto?

—¿Ya decidió qué va a pedir?

La voz de la mesera me hizo sobresaltarme.

—Un... un capuchino.

—¿Con azúcar?

Sin querer miré la mesa de Gael. Él acababa de recibir un café negro.

Sin azúcar.

—No.

Respondí casi por reflejo.

—Sin azúcar.

La mesera anotó el pedido y se alejó.

Fruncí el ceño.

Ni siquiera me gustaba el café amargo.

En la otra mesa la conversación continuaba. No alcanzaba a escuchar las palabras.

Solo veía gestos.

Risas.

Miradas.

La mujer volvió a tocarle la mano. Esta vez con más confianza.

Sentí que el pecho se me cerraba.

—¿Qué estás haciendo, Julieta...? —murmuré para mí.

No obtuve respuesta. Porque ni yo misma la sabía.

...GAEL...

Levanté la taza de café y la acerqué a mis labios. Pero, antes de beber, algo llamó mi atención.

No fue la ventana. Fue el reflejo. En el cristal distinguí una figura conocida.

Cabello oscuro.

Un menú sostenido demasiado alto.

Un café que seguía intacto sobre la mesa.

Julieta Romero.

No giré la cabeza.

No hice ningún comentario.

Simplemente dejé la taza sobre el plato. Había cambiado deliberadamente mi rutina.

No solía ir a esa cafetería.

Ni aceptar invitaciones después de clase u, aun así... Ella estaba allí.

Una coincidencia podía ser casual.

Dos también.

Pero aquello...

Ya no era una coincidencia.

La mujer que estaba frente a mí continuó hablando y yo respondí con absoluta normalidad, como si no hubiera notado nada.

Pero, por dentro... Una nueva pregunta acababa de instalarse en mi cabeza.

¿Hasta dónde llegarías por seguir observándome, Julieta?

La mujer se levantó de la mesa.

—Voy un momento al baño - dijo levantándose.

—Claro.

Esperé a que desapareciera por el pasillo.

Entonces, muy despacio... Giré apenas el rostro. No completamente.

Solo lo suficiente.

Nuestros ojos se encontraron.

Vi cómo Julieta se quedaba completamente inmóvil.

No apartó la mirada, yo tampoco.

Fueron apenas dos segundos. Tres, tal vez.

Las comisuras de mis labios se elevaron apenas.

No era una sonrisa burlona, ni amable.

Era la sonrisa de alguien que acababa de confirmar una teoría. Después volví a mirar la taza de café, como si nada hubiera ocurrido.

...JULIETA...

Permanecí inmóvil.

Incapaz de respirar. Incapaz de pensar. Incapaz de entender si aquello había sucedido de verdad... O si mi cabeza acababa de jugarme la peor de las trampas.

Porque solo existían dos posibilidades.

La primera...

Que el profesor Ferrer jamás me hubiera visto.

La segunda...

Que llevara mucho más tiempo observándome del que yo imaginaba.

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Jazmin Peña
seguro es la novia o esposa
Jazmin Peña
actualizaaaa
Alice: Tus deseos son órdenes 😉 😌 😏
total 1 replies
Anyela samira Nazareno caicedo
Autora por favor, por lo que más quieras subenos los capítulos🤩🫦
Anyela samira Nazareno caicedo
hay Días mío, no me digan que yo acabo de leer esta novela sin estar terminada. Cómo desleo está novela para no morirme de saber que es lo que pasará. Está novela está demasiado buena 🤩.
Alice: lo sientoooooo 🙈, estoy corriendo para tenerlos actualizado todos los dias ❤️
total 1 replies
Jazzy
actualizaaaaaaaa
Jazzy
excelente historia y la narrativa es buena
Jazzy
ACTUALIZAAAAAAAAA
Luana Gomez
xq se demora mucho en subir capitulo
Arelis Canales
Esta muy buena espero subas mas capitulos .
Luana Gomez
xfis 2 capitulo más xfi xfi
Luana Gomez
eya controla sus horas su recorrido sus miradas todo y el d eya nada
Luana Gomez
está muy buena Pero solo creooo q eya debería d alejarse un poquito del profesor ya que eya n mas anda x atrás d el
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