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Ya Soy la Esposa de Otro

Ya Soy la Esposa de Otro

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor a primera vista / Amante arrepentido
Popularitas:111.5k
Nilai: 5
nombre de autor: MeriGrei

Valeria es una abogada, cuya carrera va en ascenso. Pero, en la vida personal, ella es la esposa secreta del heredero Alcázar, Sebastian Alcázar.
Durante tres años, ella ha vivido en el anonimato, mientras que su esposo, Sebastian, se pasea con Lina, una amiga de la familia, con quien todos especulan tiene una relación amorosa.

Valeria, ante tanta indiferencia por largos años, decide que ya fue suficiente, así que le pide el divorcio a Sebastian, quien solo se lo toma como un berrinche de Valeria, sin imaginar, que es él mismo quien la empuja cada día mas, a que ella tenga una decision mas firme de dejarlo.

En medio de todo este proceso, Mateo Del Río, un compañero de la universidad, regresa a la vida de Valeria, y a diferencia de Sebastian, Mateo siempre esta cuando lo necesita, la apoya, le da comprensión, seguridad, y respeto.

NovelToon tiene autorización de MeriGrei para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2

Capítulo 2

El comedor de empleados de Grupo Alcázar parecía restaurante de hotel.

Mesas de mármol, barra de ensaladas, chefs con filipina blanca y un silencio elegante que se rompía apenas alguien se sentaba a chismear.

Julia puso su charola frente a mí y me miró como si quisiera abrirme la cabeza para ver qué tanto daño había adentro.

—Come —ordenó.

—Estoy comiendo.

—Eso es mover la sopa con la cuchara.

La secretaria de Diego se sentó con nosotras. Era joven, simpática y tenía esa confianza de quien cree que un comentario casual no puede destruirle el día a nadie.

—Licenciada Herrera, ¿sí vio al señor Alcázar ahorita?

—Lo vi.

—Guapísimo, ¿verdad? —sonrió—. Aunque últimamente ya no baja mucho al comedor. Dicen que anda estrenando novia.

La cuchara se me quedó a medio camino.

Julia levantó los ojos.

—¿Novia?

—La señorita Lina Noriega. La de vestido rosa. Ella entra y sale de su oficina como si nada. Además, ayer estuvieron juntos en una gala y ya salieron en todos lados.

La muchacha sacó el celular antes de que pudiera detenerla.

Ahí estaban.

Sebastián con la mano en la espalda de Lina, abriéndole paso entre fotógrafos.

El titular decía: ¿Romance en Grupo Alcázar?

Qué fácil era para todos inventarle una historia de amor.

Qué difícil era para mí conseguir que contestara un mensaje.

—¿Y él no desmintió nada? —pregunté.

Mi voz salió normal. Fría, incluso.

La secretaria negó.

—No que yo sepa. Igual se ven bien juntos. La señora Renata adora a Lina, dicen que casi la crió como hija.

Julia me apretó la rodilla debajo de la mesa.

Yo sonreí apenas.

—Qué interesante.

Interesante.

Esa era una buena palabra para no decir humillante.

Mi celular vibró.

Por un segundo pensé que sería una respuesta a las llamadas, a la pregunta, a cualquier cosa.

Era Sebastián.

Sebastián: Hoy regreso al departamento.

Nada más.

Ni "¿qué haces en mi empresa?". Ni "no es lo que parece". Ni "comemos otro día".

Hoy regreso al departamento.

En nuestro idioma matrimonial, eso quería decir: compra comida, cocina, espérame.

Me levanté.

—Voy al baño.

Julia quiso seguirme, pero negué con la cabeza.

En el pasillo respiré como pude y abrí el chat.

Arriba estaban mis mensajes de la noche anterior.

Valeria: Vi la nota de la gala. ¿Estabas con Lina?

Valeria: ¿Puedes contestar?

Valeria: Sebastián, ¿todo bien?

Después, mis llamadas. Una tras otra.

Y ahora, su orden.

Escribí:

Valeria: ¿Vas a llevar a Lina a la Hacienda Alcázar?

Me quedé mirando la pantalla.

Nada.

Siempre era nada.

Cuando Sebastián y yo nos casamos, firmé un acuerdo prenupcial sin pedir explicación. También acepté gastos separados, no hacer fiesta, no publicar fotos, no mencionar el matrimonio en la empresa.

Él dijo que era temporal.

Yo le creí porque lo amaba.

También porque me sentía en deuda.

Con él, con su padre muerto, con todo lo que se rompió entre nosotros antes de la boda.

Volví a la mesa.

Julia no preguntó nada hasta que salimos de la torre. Apenas pisamos la banqueta, me tomó del brazo.

—Valeria.

—No empieces.

—¿Qué no empiece? Acabas de escuchar a una empleada decir que tu esposo anda de novio con otra.

—No es tan simple.

—Claro que es simple. Lo complicado es la excusa que te inventas para aguantarlo.

Me solté con suavidad.

—Tengo que ir al súper.

—¿Para cocinarle?

No contesté.

Julia soltó una risa seca.

—Me dan ganas de demandarte a ti por daños a mi paciencia.

Fui al mercado gourmet de siempre. Pasé frente a los camarones grandes, frescos, preciosos. Me encantaban. Podía comerlos con limón, chile y sal hasta cansarme.

Sebastián era alérgico a los mariscos.

Me quedé viéndolos demasiado tiempo.

—¿Le pongo medio kilo, señorita?

Negué.

—No. Deme hueso para caldo, por favor.

En casa preparé sopa, verduras, pechuga a la plancha, arroz blanco. Todo suave. Todo como a él le gustaba.

Mandé otro mensaje.

Valeria: ¿A qué hora llegas? Ya compré comida.

Tampoco respondió.

La mesa quedó servida a las ocho.

A las nueve, intacta.

A las diez, fría.

A las once y cuarto, escuché la puerta.

No bajé.

Seguí frente a la computadora, fingiendo revisar un contrato.

Sebastián apareció en la recámara, aflojándose la corbata.

—¿Por qué no contestaste? —pregunté sin mirarlo.

—Te dije que iba a venir.

—¿Y eso contesta todo?

Soltó la corbata sobre el sillón.

—Estoy cansado, Valeria. No empieces.

Por fin lo miré.

—Yo también estoy cansada.

Frunció el ceño, como si esa frase no me perteneciera.

—¿Otra vez por Lina?

Me reí.

No porque diera risa.

Porque si no me reía, iba a llorar.

Sebastián me miró como si mi risa fuera una falta de respeto.

—No entiendo qué quieres de mí.

—Una respuesta.

—Ya te la di.

—No, me diste una orden para cocinarte.

Su ceja se movió apenas.

—Nadie te ordenó cocinar.

Eso me dolió más de lo que esperaba. Porque era cierto en la forma más cruel. Nadie me ponía un cuchillo en la mano. Nadie me obligaba a recordar que no podía comer mariscos, que le gustaba el caldo claro, que el arroz debía quedar suelto.

Lo hacía yo.

Lo hacía porque alguna vez él me miró como si mis cuidados fueran un regalo.

—Tienes razón —dije—. Nadie me ordenó nada.

Sebastián pareció incómodo.

—Valeria...

—Voy a guardar la comida.

Salí de la recámara antes de decir algo peor. En la cocina, abrí los recipientes y fui metiendo todo al refrigerador. Marta se acercó con cuidado.

—Señora, déjeme.

—No. Yo puedo.

La carne, el arroz, las verduras. Todo intacto.

Cuando cerré el último recipiente, me di cuenta de que tenía hambre.

No comí.

Me dio coraje darle al cuerpo una necesidad más.

Arriba, Sebastián no bajó a buscarme.

Escuché sus pasos ir de la recámara al baño, del baño al clóset, del clóset a la cama. Cada sonido me decía que seguía ahí, cerca, pero no lo suficiente.

Cuando por fin subí, él estaba sentado en el borde de la cama.

—¿Ya terminaste?

—Sí.

—Ven a dormir.

No era una disculpa.

Era una invitación hecha como orden.

—Voy a trabajar un rato.

—Son casi las doce.

—Lo sé.

Abrió la boca, quizá para reclamar, quizá para decir algo amable. No lo supe, porque mi celular vibró antes.

Julia: Si quieres dormir en mi casa, Alan se aguanta en el sillón.

Miré el mensaje y sonreí.

Sebastián vio esa sonrisa.

—¿Quién es?

—Julia.

—¿Ahora ella decide sobre nuestro matrimonio?

—No. Solo pregunta si necesito dormir en paz.

Me fui al escritorio antes de escuchar su respuesta. Esa noche todavía no sabía irme del todo, pero ya empezaba a buscar puertas.

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Maria teresa
que le cuesta cuidarlo . el la cuido y ella lo contagio
Maria teresa
rápido el Mateo sabe que el otro va a volver al dpto jaja se lo vende
Maria teresa
Mateo es O ..
Eufemia Perez
/Frown/🤭/CoolGuy/
Eufemia Perez
Otra novela larga muchos capitulos nada definido ya en el ultimo la terminan sin gracia.
Yiyita Calderón
Nooo ! es en serio el final??? quedó a deber escritora .
Eloina Arteaga
Se terminó así tan aburrido 🥱
Genesis Abigail Aristega
más más más más más más más más capitulo porfavor 🥺🥺🥺🥺
Maria Del Refugio Arce Rodriguez
pone a su ex en su lugar
Maria Del Refugio Arce Rodriguez
muy ineresante
Leonor Galillejo
linda linda
Elides C. Rodríguez
Me da mucha pena Matheos, el quiere tanto a Valeria que se deja regañar y también días sin hablarle y él tanto que hace x ella. ojalá ella cambie y lo trate bien, x lo menos merecen ambos ser felices.
Yiyita Calderón
meri Grei porqué no actualizas más???
Maria Del Refugio Arce Rodriguez
muy interesante me tiene en bobada
Yiyita Calderón
va muuuy lenteja,más capítulos.
Maria Del Refugio Arce Rodriguez
👏👏
Genesis Abigail Aristega
más más más más más más más más más más capitulo porfavor 🥺🥺🥺🥺
Maria Del Refugio Arce Rodriguez
me tiene muy intrigada
Maria Del Refugio Arce Rodriguez
muy buena
Maria Del Refugio Arce Rodriguez
🥰
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