NovelToon NovelToon
LA GORDITA QUE ENAMORÓ AL MAFIOSO

LA GORDITA QUE ENAMORÓ AL MAFIOSO

Status: En proceso
Genre:Grandes Curvas / Mafia / Posesivo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Orozco

Valentina Morales está acostumbrada a que la gente juzgue su cuerpo antes de conocer su corazón.

Después de perder su empleo y descubrir que su hermano tiene una enorme deuda con un hombre peligroso, Valentina acepta trabajar para el único hombre capaz de ayudarlos: Damián Ferrer, el mafioso más poderoso y temido de la ciudad.

Damián está acostumbrado a conseguir todo lo que quiere. Las mujeres se acercan a él por su dinero, su poder y su apellido.

Pero Valentina es diferente.

Ella no se deja intimidar.

No intenta conquistarlo.

No acepta sus órdenes sin discutir.

Y, sobre todo, no permite que nadie vuelva a hacerla sentir menos por tener curvas.

Lo que comienza como una relación basada en una deuda terminará convirtiéndose en una historia de amor, celos, traiciones y secretos.

Damián juró que jamás se enamoraría.

Valentina juró que jamás permitiría que un hombre controlara su vida.

NovelToon tiene autorización de Orozco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

la mujer detrás del cristal

La noche parecía interminable.

Valentina no podía dormir.

Cada vez que cerraba los ojos imaginaba a su madre acostada en aquella clínica, enferma y sola.

Damián estaba sentado junto a la ventana.

—Deberías descansar —le dijo.

—No puedo.

—Mañana será un día difícil.

Valentina se levantó.

—Tengo miedo.

Damián se acercó.

—¿De encontrarla?

—De encontrarla y descubrir que ya no es la misma.

Él tomó sus manos.

—Es tu madre. Eso no cambia.

Valentina apoyó la cabeza sobre su pecho.

—¿Crees que me reconocerá?

—Estoy seguro.

A primera hora de la mañana, Damián reunió a sus hombres.

—Nos dirigiremos a la clínica.

Rafael lo miró.

—No podemos entrar con demasiada gente.

—Lo sé.

—Si La Sombra está vigilando el lugar, se darán cuenta.

Damián asintió.

—Por eso iremos únicamente nosotros cuatro.

Valentina, Damián, Rafael y su padre.

Antes de salir, Damián recibió una llamada.

—¿Sí?

Uno de sus hombres habló rápidamente.

—Señor, tenemos un problema.

—¿Qué ocurre?

—La clínica acaba de perder comunicación con el exterior.

Damián frunció el ceño.

—¿Desde cuándo?

—Hace veinte minutos.

Valentina sintió un escalofrío.

—Tenemos que ir ahora.

Cuando llegaron a la clínica, todo parecía demasiado tranquilo.

No había pacientes en los pasillos.

Las luces estaban encendidas, pero no se escuchaba ningún ruido.

Damián sacó su arma.

—Todos atentos.

Entraron.

Una enfermera apareció detrás del mostrador.

—¿A quién buscan?

El padre de Valentina respondió:

—A Lucía Salazar.

La enfermera palideció.

—Habitación 314.

Damián la miró.

—¿Está bien?

—Hace unos minutos estaba estable.

—¿Y ahora?

La enfermera bajó la mirada.

—No lo sé.

Damián intercambió una mirada con Rafael.

—Vamos.

Llegaron al tercer piso.

La puerta de la habitación estaba abierta.

Valentina corrió.

—¡Mamá!

La cama estaba vacía.

—No...

Su padre entró detrás de ella.

—Lucía.

No había nadie.

Solo una ventana abierta.

Y una pequeña caja sobre la cama.

Valentina la tomó.

Dentro había una fotografía.

Ella aparecía de niña.

Junto a la fotografía había una nota.

“No me busques.”

Valentina comenzó a llorar.

—¿Por qué?

Su padre apretó los puños.

—Se la llevaron.

Damián observó la ventana.

—No.

—¿Qué?

—Ella no salió por aquí.

Damián señaló el suelo.

Había huellas.

—Alguien entró por la ventana.

Rafael se acercó.

—¿La Sombra?

Damián asintió.

—Probablemente.

Entonces se escuchó una voz detrás de ellos.

—No probablemente.

Todos se giraron.

Era Esteban.

Damián apuntó inmediatamente.

—¡No te muevas!

Esteban levantó las manos.

—No vine a pelear.

Valentina se acercó.

—¿Dónde está mi madre?

—Viva.

—¿Dónde?

—No puedo decirte.

—¡Esteban!

Él la miró.

—Si quieres verla otra vez, tienes que escucharme.

Damián se colocó delante de Valentina.

—Habla.

—La Sombra la tiene.

—¿Dónde?

—En un lugar secreto.

—¿Y por qué deberíamos creerte?

Esteban sacó un teléfono y lo colocó sobre la cama.

En la pantalla apareció una transmisión.

Lucía estaba sentada en una habitación.

Estaba débil, pero viva.

Valentina se llevó las manos a la boca.

—Mamá...

Lucía levantó lentamente la mirada.

Parecía escucharla.

—Valentina...

La transmisión se cortó.

—¡No! —gritó Valentina.

Esteban tomó el teléfono.

—Eso fue una advertencia.

Damián apretó la mandíbula.

—¿Qué quieren?

—A Valentina.

El silencio fue absoluto.

—¿Por qué? —preguntó ella.

Esteban la miró.

—Porque tu madre nunca les entregó lo que buscaban.

—¿Qué cosa?

—La ubicación de una cuenta.

Valentina frunció el ceño.

—¿Qué cuenta?

—Una cuenta que contiene la fortuna que heredaste.

Damián comprendió.

—No quieren el dinero.

Esteban negó.

—Quieren algo que está dentro de esa cuenta.

—¿Qué?

—Los nombres de todas las personas que pertenecen a La Sombra.

Valentina quedó paralizada.

Esteban continuó:

—Tu madre escondió la información en una cuenta que solo puede abrirse con tu identidad.

—Entonces por eso me quieren.

—Exactamente.

Damián miró a Esteban.

—¿Y Alejandro?

—También está buscando esa información.

—¿Trabaja para La Sombra?

Esteban tardó unos segundos en responder.

—No.

Damián frunció el ceño.

—Entonces, ¿qué relación tiene?

—Alejandro cree que puede controlar a La Sombra.

Esteban sonrió amargamente.

—Pero está equivocado.

De repente, se escucharon disparos en el pasillo.

Esteban miró hacia la puerta.

—Ya vienen.

Damián reaccionó.

—¡Rafael, saca a Valentina por la salida de emergencia!

—¿Y tú?

—Yo los detendré.

Valentina negó.

—No voy a dejarte.

Damián la miró.

—Confía en mí.

—Damián...

—Te encontraré.

Rafael tomó a Valentina del brazo.

—Tenemos que irnos.

Salieron por el pasillo.

Detrás de ellos comenzaron a escucharse disparos.

Valentina quiso regresar.

—¡Damián!

Rafael la obligó a continuar.

—¡No podemos detenernos!

Después de varios minutos lograron salir de la clínica.

Pero Damián no aparecía.

Valentina estaba desesperada.

—¡Tenemos que regresar!

—No.

—¡Es mi esposo!

Rafael la miró sorprendido.

Valentina se quedó callada.

Ni siquiera había pensado en lo que acababa de decir.

—¿Tu esposo? —preguntó Rafael.

Ella bajó la mirada.

—No... todavía.

Pero en ese instante un automóvil negro apareció frente a ellos.

La puerta se abrió.

Damián bajó.

Tenía una herida superficial en el brazo.

Valentina corrió hacia él.

—¡Estás herido!

—Estoy bien.

Ella lo abrazó.

—Pensé que te había pasado algo.

Damián la sostuvo con fuerza.

—Te dije que volvería.

Ya de regreso en la mansión, Damián recibió una llamada.

Esta vez era un número desconocido.

—¿Quién habla?

Una voz femenina respondió.

—Damián.

Él quedó inmóvil.

Conocía aquella voz.

—¿Quién eres?

La mujer respiró profundamente.

—Soy Lucía.

Damián abrió los ojos.

Valentina se acercó.

—¿Quién es?

Damián puso el teléfono en altavoz.

La voz de Lucía llenó la habitación.

—Valentina, escucha con atención.

—¿Mamá?

—No confíes en nadie.

—¿Dónde estás?

—No puedo decirte.

—Voy a encontrarte.

—No.

La voz de Lucía se quebró.

—Si vienes por mí, te matarán.

Valentina comenzó a llorar.

—Mamá...

—Hay algo que debes saber.

—¿Qué?

Hubo unos segundos de silencio.

—Damián no es quien crees.

Todos quedaron inmóviles.

Damián frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

Lucía respondió:

—Pregúntale a su padre qué ocurrió la noche en que tú naciste.

La llamada se cortó.

Valentina miró lentamente a Damián.

Él estaba tan sorprendido como ella.

Y por primera vez, una duda apareció entre ambos.

¿Qué secreto había ocultado la familia Ferrer durante toda su vida?

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play