Morí deseando cambiar el destino de un personaje trágico… y desperté en su cuerpo.
Ahora soy Lysander Valemont, el omega caprichoso prometido con el temido Duque Kael Aetherion.
En la novela original, nuestro matrimonio era infeliz y yo terminaba muriendo después de dar a luz.
Pero esta vez no permitiré que la historia termine igual.
Aunque Kael me odie… aunque todos crean los rumores sobre mí…
Haré todo lo posible para cambiar nuestro destino.
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Capítulo 2
Las campanas seguían sonando en todo el palacio.
Lysander Valemont respiró profundamente mientras las sirvientas terminaban de arreglar su ropa.
Las telas blancas caían suavemente alrededor de su cuerpo, bordadas con hilos de plata que brillaban bajo la luz de los candelabros. Su reflejo en el espejo parecía el de alguien salido de un sueño.
Hermoso.
Elegante.
Perfecto.
Y aun así…
Sabía que esa boda no era una celebración.
Era una obligación.
—Mi señor Lysander… —dijo una de las sirvientas con nerviosismo— todos los invitados ya están reunidos.
Lysander asintió lentamente.
Su corazón latía con fuerza.
Este es el comienzo de la historia…
Recordaba perfectamente lo que ocurría en la novela.
El matrimonio entre Lysander Valemont y el Duque Kael Aetherion había sido arreglado por razones políticas entre dos grandes familias.
Nunca hubo amor.
Ni siquiera respeto.
Solo rumores, orgullo… y una distancia imposible de cruzar.
Respiró hondo una vez más.
Pero esta vez… las cosas serán diferentes.
Las grandes puertas del salón ceremonial se abrieron lentamente.
El sonido de la música llenó el aire.
Cientos de nobles estaban presentes, vestidos con elegancia, observando con curiosidad mientras el omega caminaba hacia el altar.
Sus miradas estaban llenas de susurros silenciosos.
Rumores.
Juicios.
—Ahí está…
—El omega caprichoso de los Valemont.
—Pobre duque…
Lysander escuchó algunas de esas voces, pero esta vez no bajó la mirada.
En la historia original, el verdadero Lysander habría reaccionado con arrogancia o enojo.
Pero él no.
Siguió caminando con calma.
Entonces lo vio.
Al final del salón.
Alto.
Imponente.
Vestido con un uniforme negro y dorado que resaltaba su figura.
Su presencia dominaba todo el lugar.
El Duque Kael Aetherion.
Su cabello oscuro caía ligeramente sobre su frente, y sus ojos fríos observaban el salón con una expresión distante.
Parecía más una estatua de hielo que un novio en su propia boda.
Lysander sintió un pequeño escalofrío.
Así que él es…
El villano de la historia.
El hombre que en la novela nunca llegó a amar a su prometido.
El mismo que, según los rumores de la corte, era tan temido que pocos se atrevían siquiera a mirarlo directamente.
Cuando Lysander llegó frente al altar, Kael finalmente dirigió su mirada hacia él.
Sus ojos se encontraron.
Fue solo un segundo.
Pero fue suficiente.
No había odio en esa mirada.
Ni cariño.
Solo frialdad.
Una distancia clara.
Como si estuviera mirando a un desconocido.
Lysander sintió una pequeña punzada en el pecho.
Así empezó todo en la historia original…
Un matrimonio sin sentimientos.
Un omega ignorado.
Un final trágico.
El sacerdote comenzó a hablar, pronunciando las palabras tradicionales de la unión entre alfa y omega.
Las voces del salón se volvieron un murmullo lejano.
Lysander apenas escuchaba.
Su atención estaba en el hombre frente a él.
Kael Aetherion.
Incluso de cerca, su presencia era abrumadora.
Había algo en él que imponía respeto… y peligro.
El sacerdote terminó la ceremonia con las palabras finales.
—A partir de este momento, quedan unidos como compañeros destinados.
Un silencio recorrió el salón.
Todos esperaban la reacción del duque.
En la historia original, Kael apenas había mirado a su prometido después de la ceremonia.
Había sido frío.
Distante.
Indiferente.
Y esta vez…
Kael finalmente habló.
Su voz era baja y firme.
—Espero que podamos mantener una convivencia… tranquila.
No era una frase cariñosa.
Ni siquiera amable.
Era más bien una advertencia.
Pero Lysander no se sorprendió.
Sabía que ese hombre aún creía todos los rumores sobre él.
Que lo veía como un omega caprichoso y problemático.
En lugar de reaccionar con orgullo como lo habría hecho el Lysander original…
Él simplemente inclinó ligeramente la cabeza.
—Haré todo lo posible para no causarle problemas, Duque Aetherion.
Un pequeño silencio se formó entre ellos.
Algo cambió en la expresión de Kael.
Solo por un instante.
Sus ojos se entrecerraron ligeramente.
Como si esa respuesta no fuera la que esperaba.
Pero el momento pasó rápido.
Los aplausos comenzaron a llenar el salón.
La boda había terminado.
Ahora comenzaba el verdadero matrimonio.
Y mientras los nobles celebraban la unión, Lysander no pudo evitar pensar en una sola cosa.
Esta vez…
No dejaré que nuestra historia termine como en el libro.
Aunque el hombre a su lado aún lo mirara con frialdad.
Aunque su destino estuviera escrito en tragedia.
Esta vez…
Lysander Valemont pensaba cambiarlo todo.
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