Ella renace en un personaje que odió de la última novela que estaba leyendo.. ahora está decidida a cambiar su destino..
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas la novelas son independientes**
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Tienda de Modas 1
Las semanas siguientes fueron un caos.
Pero un caos maravilloso.
Por primera vez desde que había llegado a ese mundo, Josie dejaba de pensar constantemente en la novela original.
Porque estaba demasiado ocupada.
Muy ocupada.
Extrañamente feliz.
Cada mañana desayunaba rápido y prácticamente corría hacia su nueva oficina mientras las doncellas intentaban alcanzarla con sombreros, guantes o recordatorios de caminar con elegancia.
—¡Lady Josie, una dama no corre!
—¡Pues una diseñadora sí!
Y desaparecía escaleras abajo.
La mansión Ryder entera comenzó a acostumbrarse a aquella nueva versión de Josie.
La joven antes silenciosa y melancólica ahora llenaba los pasillos de energía.
Siempre llevaba papeles bajo el brazo.
Siempre tenía manchas de tinta en los dedos.
Y siempre estaba hablando de telas como si fueran tesoros nacionales.
—No, no, este encaje se siente triste.
Las costureras quedaban confundidas.
—¿Triste, mi lady?
—Sí. Necesitamos uno más… alegre.
Nadie entendía completamente sus explicaciones.
Pero todos terminaban siguiéndola de todos modos.
Porque era imposible no contagiarse de su entusiasmo.
Mientras tanto, el conde Ryder observaba todo aquello con absoluta felicidad.
De hecho, estaba tan orgulloso que prácticamente presumía de su hija con cualquiera que respirara cerca de él.
—Mi hija abrirá una tienda exclusiva.
—Lady Josie tiene mucho talento.
—Sus diseños son hermosos.
—Tiene un gran futuro.
Sus socios ya habían escuchado aquello tantas veces que algunos comenzaban reuniones diciendo..
—Sí, sí, la joven lady Josie es brillante, ¿podemos empezar con los negocios ahora?
Pero el conde ni siquiera se ofendía.
Sonreía orgulloso como un abuelo mostrando fotos de nietos.
Porque realmente no recordaba la última vez que había visto a su hija tan viva.
Antes Josie pasaba los días suspirando frente a ventanas.
Ahora llenaba mesas enteras con diseños.
Reía.
Discutía telas.
Hacía planes.
Y esa felicidad hacía feliz al conde también.
Mientras tanto, el pueblo entero comenzó a hablar sobre la futura tienda Ryder.
Especialmente cuando se supo que la hija del conde estaba diseñando personalmente los vestidos.
La emoción creció rápidamente.
—Dicen que serán diseños únicos.
—Escuché que Lady Josie misma elige las telas.
—El conde dijo que será la tienda más exclusiva del pueblo..
—¿Crees que podremos verla?
Las mujeres del pueblo estaban fascinadas.
Las nobles también.
Y Josie…
Josie estaba viviendo su mejor vida.
Había elegido un local precioso en una de las calles principales.
Tenía grandes ventanas, techos altos y suficiente espacio para exhibiciones elegantes.
La primera vez que entró al lugar vacío, giró lentamente observándolo todo y sonrió.
[Puedo convertir esto en algo increíble.]
Y entonces empezó el verdadero trabajo.
Las paredes fueron redecoradas.
Mandó hacer estanterías nuevas.
Eligió cortinas.
Espejos.
Muebles.
Incluso el tono exacto de las lámparas.
—Necesitamos que la luz haga ver bonitas las telas.
Los trabajadores asentían aunque probablemente no entendieran nada.
También organizó talleres detrás de la tienda.
Espacios amplios para costureras y bordadoras.
Mesas grandes.
Buena iluminación.
Herramientas nuevas.
Josie insistió muchísimo en eso.
—Si las personas trabajan cómodas, trabajan mejor.
Las costureras comenzaron a adorarla bastante rápido.
Porque Lady Josie no gritaba.
No humillaba a nadie.
Y además escuchaba ideas.
Eso ya la convertía en una rareza entre nobles.
Los días se volvieron rápidos.
A veces terminaba llena de hilos y manchas de tinta.
Otras veces pasaba horas decidiendo entre tonos de azul.
Una tarde estaba inclinada sobre una mesa dibujando mangas nuevas cuando el conde entró silenciosamente a su oficina.
Se quedó observándola unos segundos.
Josie ni siquiera lo notó al principio.
Estaba demasiado concentrada.
Murmuraba sola mientras dibujaba.
—No, esto necesita más movimiento…
El conde sonrió suavemente.
[Hace tanto tiempo que no la veía así…]
Porque antes su hija siempre parecía triste.
Como si algo le pesara constantemente en el corazón.
Pero ahora había brillo en sus ojos.
Vida.
Incluso parecía más fuerte.
Finalmente Josie levantó la cabeza.
—¡Padre!
El conde se acercó lentamente mirando los bocetos.
—¿Otro diseño nuevo?
Ella asintió emocionada.
—Estoy intentando hacer mangas más ligeras sin perder elegancia.
El conde no entendió absolutamente nada.
Pero asintió igual.
—Es hermoso.
Josie sonrió feliz.
Y el anciano sintió una extraña emoción en el pecho.
Porque comprendió algo simple.
No importaba si entendía vestidos.
No importaba si comprendía telas.
Solo importaba una cosa..
Su hija volvía a sonreír.
Semanas después, la tienda finalmente estaba lista.
Completamente lista.
Josie permanecía de pie frente al gran espejo del local mientras varias costureras acomodaban los últimos vestidos de exhibición.
Y honestamente…
El lugar era precioso.
Mucho más de lo que había imaginado.
Las paredes claras hacían resaltar las telas.
Los espejos daban amplitud y elegancia.
Las lámparas iluminaban suavemente cada diseño.
Y los vestidos…
Los vestidos parecían salidos de sueños.
Ligeros.
Elegantes.
Delicados.
Pero cómodos.
Verdaderamente cómodos.
Josie seguía orgullosísima de eso.
—¡Las mujeres merecen respirar! —había declarado una vez, horrorizando a varias nobles mayores.
Incluso las trabajadoras del taller estaban emocionadas.
Porque nunca habían visto diseños así.
Y además…
Lady Josie realmente había escuchado sus opiniones.
Eso seguía sorprendiéndolas.
Aquella mañana el local estaba lleno de movimiento.
Últimos arreglos.
Últimas pruebas.
Últimos detalles.
Pero Josie estaba feliz.
Feliz de una manera tranquila.
Profunda.
No esa felicidad nerviosa y desesperada de la novela original.
No.
Esto era distinto.
Era la satisfacción de haber construido algo.
Algo suyo.
Asi que volvió a la mansión con una sonrisa..
Cuando terminó de revisar los últimos vestidos, salió un momento al exterior para tomar aire.
La mansión estaba tranquila.
El cielo despejado.
Y por primera vez desde que había despertado en ese mundo, sintió que realmente pertenecía allí.
Ya no se sentía como una intrusa dentro de la vida de otra persona.
Ahora esa vida también era suya.
Apoyó una mano sobre el marco de la puerta y respiró lentamente.
Entonces escuchó pasos.
Guardias.
Un grupo pasaba frente al salón haciendo cambio de turno.
Josie los miró distraídamente.
Y entonces ocurrió.
Su cerebro hizo una conexión tardía.
Una muy importante.
Porque entre todos esos hombres…
Podría haber estado Ethan.
Y ella ni siquiera lo había pensado.
Ni una sola vez.
Josie quedó quieta.
Parpadeó lentamente.
[…Espera.]
Su expresión cambió poco a poco.
Primero sorpresa.
Luego incredulidad.
Y finalmente una enorme satisfacción.
Porque acababa de darse cuenta de algo absurdo.
Habían pasado meses.
Dos meses enteros.
Y ni siquiera se había acordado de Ethan.
No había pensado en buscarlo.
No había querido verlo.
Ni siquiera tenía claro cómo se veía exactamente.
Josie comenzó a reírse sola en mitad de la calle.
Una risa suave.
Sorprendida.
Casi orgullosa.
[Dios mío… sobreviví al protagonista masculino.]
La antigua Josie Ryder habría pasado cada día pensando en Ethan.
Preguntando por él.
Buscándolo con la mirada.
Sufriendo por él.
Pero ella…
Ella había estado demasiado ocupada viviendo.
Y de pronto entendió algo.
Algo tan simple que casi daba rabia.
El problema nunca había sido solamente Ethan.
El problema era que Josie original había construido toda su vida alrededor de él.
Sin sueños propios.
Sin metas.
Sin algo que la hiciera sentirse completa por sí misma.
Y ahora…
Ahora Josie tenía demasiadas cosas importantes para desperdiciar tiempo sufriendo por un hombre emocionalmente limitado.
Tenía diseños.
Una tienda.
Trabajadoras que dependían de ella.
Un padre que la adoraba.
Proyectos.
Planes.
Ella misma.
Josie sonrió mientras observaba el movimiento de la calle.
[Y pensar que creí que iba a morir de amor como en el libro…]
Pero ya no era esa persona.
Ahora entendía algo que la vieja Josie nunca aprendió.
Que el cariño verdadero no empieza rogando atención.
Empieza construyendo una vida donde una misma quiera quedarse.
Y mientras veía su tienda llena de luz detrás de ella, pensó algo que le pareció casi gracioso.
[Al final el trabajo, el cariño y el amor propio…]
Sonrió suavemente.
[…son el primer capítulo para no morir de amor.]