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Entre Heridas Y Esperanzas

Entre Heridas Y Esperanzas

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Enfermizo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: viviana ramoa

A ella una tragedia que la obligó a huir.
Al el una silla de ruedas lo condeno al olvido y al dolor para siempre.
cuando sus vidas se encuentren, cada herida amenaza con romperlos, pero será la esperanza quien siempre insistirá en salvarlos.

NovelToon tiene autorización de viviana ramoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La mansión y el primer choque.

La mañana llegó con un frío limpio, de esos que te despiertan el cuerpo aunque el corazón todavía esté cansado.

Hans caminaba rápido al lado de Adela, ajustándose el abrigo como si el aire le sacara el sueño.

—Adela… —dijo sin mirarla del todo, pero con voz firme— intentá estar tranquila. Te va a recibir como siempre recibe a la gente: mal. No porque seas tu. Es… él.

Adela asintió, tragando saliva.

—Entiendo.

Hans soltó un aire por la nariz, como si quisiera que no se notara su preocupación.

—Si te grita o te habla feo, no te lo tomes personal. Solo… manten el control. Haz tu trabajo y marcá límites.

Adela lo miró de reojo.

—¿Y si no me dejan?

Hans no respondió enseguida. Pero al final dijo:

—Entonces te defiendés. Como tu puedas.

La mansión apareció como una aparición: grande, elegante, casi irreal. Adela sintió que el lugar la miraba desde todos lados, con sus paredes altas y ventanas que parecían no terminar nunca.

Hans abrió la puerta con familiaridad, como quien ya conoce cada sombra.

—Bienvenida —dijo, y el tono ya no era “jefe”. Era Hans, el que cuida.

Dentro, el aire olía a limpieza y algo caro, como a perfume que no necesita pedir permiso.

—¡Hans! —saludó una mujer de cabello recogido, con delantal, sonrisa lista—. ¿Quién es la dama?

—Leti —dijo Hans con respeto—. Ella es Adela

Leti soltó una risa.

—Eso dicen. Pero que no se enteren los demás que yo me lo creo.

Adela sonrió, aliviada por un segundo.

—Hola, Leti.

—Hola, querida. Pasá, pasá —dijo Leti, y le acomodó la mirada con una calidez genuina—. ¿Tienés frío? Te van a dar algo para tomar.

Hans también señaló a otra mujer que salía de un pasillo, con una carpeta en la mano y una energía impecable.

—Alexa. Encargada de limpieza.

Alexa la observó de arriba abajo, pero sin mala intención: como una persona que mide el orden.

—Buenos días. ¿Adela, no?

—Sí.

—Perfecto. Entonces hoy no vas a tener problemas con nada. Aquí todo está… controlado.

Adela asintió otra vez, y por dentro pensó: *al menos alguien sabe lo que hace*.

Leti y Alexa intercambiaron miradas con Hans, como si ya supieran que Adela era “la nueva esperanza” de la semana.

Hans la tomó del antebrazo con cuidado, y la guió por el pasillo.

—Vamos. Tu primera prueba es Lukas.

Adela apretó los labios.

—Ok.

Llegaron a la puerta de Lukas. Hans tocó despacio, dos golpes suaves.

*Tok… tok…*

—Adelante —respondió una voz desde adentro, seca.

Hans entró primero. Adela lo siguió.

La habitación era enorme, pero el aire estaba cargado, como si el silencio tuviera peso. En la cama, recostado con la cabeza apoyada en la cabecera, estaba Lukas.

Era… atractivo. Muy. Guapo de esos que no necesitan esfuerzo para llamar la atención. Pero sus ojos no acompañaban la belleza: estaban tensos, duros, como si el mundo le debiera algo.

Hans se acercó con respeto.

—Buenos días, Lukas.

Lukas ni se movió mucho. Solo miró hacia Adela con una expresión que no era bienvenida. Era evaluación.

—¿Y esta quién es?

Hans dio un paso a un lado.

—Lukas, ella es Adela. La enfermera.

Adela dio un paso adelante, observándolo con cuidado. No solo por el trabajo: por la forma en que el cuerpo de Lukas se sostenía, por cómo respiraba, por la rigidez en su mandíbula.

—Hola —dijo Adela, firme.

Lukas ladeó la cabeza.

—Mmm.

Hans respiró hondo, como si ya supiera que ese “mmh” era el inicio del problema.

—Dejo a Adela con usted —dijo Hans—. Me voy a coordinar con el equipo.

Lukas no respondió.

Hans, antes de salir, pasó por el lado de Adela y le dio un golpe suave en la espalda, como señal de fuerza: *estoy con contigo.

Adela no sonrió. Pero asintió, agradecida.

Cuando Hans cerró la puerta, el cuarto se volvió más frío.

Lukas miró a Adela de arriba abajo.

—¿Sabés para qué te trajeron? —preguntó, con voz áspera.

—Para ayudar con su cuidado —respondió Adela.

Lukas soltó una risa breve.

—No. Para aguantarme. Eso es lo que siempre hacen.

Adela se quedó quieta, respiró una vez, y se obligó a no reaccionar.

—Entonces voy a hacerlo bien.

Lukas la observó como si acabara de decidir algo.

—Tomá esto —dijo, señalando una mesita con pastillas y un vaso de agua—. Y después… me ayudás a ducharme.

Adela se acercó al borde de la cama.

—Claro.

Lukas giró la cara apenas, como si el movimiento le costara. Luego alzó una mano.

—Y rápido.

Adela tomó el medicamento. Lo revisó con cuidado, sin discutir.

—¿Cuál es la hora exacta de la dosis de ayer? —preguntó, profesional.

Lukas parpadeó, sorprendido por la pregunta.

—¿Qué? ¿Me vas a interrogar ahora?

Adela tragó saliva, pero mantuvo el tono.

—Lo pregunto porque quiero asegurar que esté bien. No quiero equivocarme.

Lukas frunció el ceño.

—Tu querés “asegurar”… yo quiero que me obedezcan. Ya.

Adela sintió el golpe antes de entenderlo: Lukas no quería precisión. Quería control.

Aun así, Adela preparó todo. Lo acompañó con paciencia hacia el baño, guiándolo con cuidado, cuidando su postura y su comodidad.

Pero en un momento —por un detalle mínimo, por un ajuste que Adela corrigió para evitar un mal gesto— Lukas se tensó.

—¡Esa forma no! —escupió, con irritación—. ¿Qué te creés?

Adela se detuvo de inmediato.

—Perdón. Solo estaba acomodando para que no le duela…

—¡No me duele porque yo “acomodo”! —Lukas golpeó el brazo contra el borde de la silla—. ¡Te equivocaste!

Adela apretó los labios. No quería subir el nivel. Pero tampoco se iba a dejar pisotear.

—Si fue un error, lo corrijo. Pero no voy a aceptar que me hable así.

Lukas la miró como si fuera una molestia.

—¿Ah, no? Entonces escuchame bien. Yo no necesito una enfermera que discute. Necesito una que obedezca.

Adela respiró hondo.

—Mi trabajo no es obedecer por obedecer. Mi trabajo es cuidar. Y cuidar también es defender que lo que se hace esté bien.

Lukas soltó un bufido.

—Me vas a escuchar, ¿sí? —y señaló la puerta con el mentón—. Porque si no, te vas.

Adela se enderezó. Ya no era solo “la nueva”. Ya era Adela, la que no se calla cuando la tratan como si no valiera.

—No me voy.

Lukas se quedó quieto un segundo, sorprendido por la respuesta.

—¿Cómo dijiste?

—Que no me voy. Ni en el primer día. Ni aunque me despida.

Lukas se incorporó apenas, con furia.

—¿tu sabés quién soy yo?

—Sí —dijo Adela, mirándolo fijo—. Y también sé que el mal humor no me asusta.

El silencio fue pesado. Se escuchaba el agua corriendo en algún lugar de la casa, como si el mundo siguiera normal y ellos estuvieran en otro planeta.

Lukas apretó los dientes.

—Te voy a despedir.

Adela no retrocedió.

—Despida si quiere. Pero antes escúcheme: si usted necesita ayuda, la va a recibir. Si necesita que le hablen lindo, no es mi trabajo. Pero sí es mi trabajo tratarlo con respeto y que no se abuse de nadie.

Lukas la miró con odio contenido.

—¿Y quién te creés para ponerme límites?

Adela sostuvo la mirada.

—La enfermera que vino a trabajar. Y si usted no sabe tratar a la gente… entonces va a tener que aprender, aunque le cueste.

Lukas se quedó sin palabras por un instante. Ese segundo fue suficiente para que Adela sintiera que había tocado el punto exacto: el orgullo.

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mariela
Por fin Lunas decidiste ir a Brasil a contarle la verdad de tu salud a tu madre veremos como reacciona al ver Adela y saber que va a tener un nieto.
mariela
Adela y Lukas ya se atrevieron a dar el paso para hacer el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 y funcionó perfectamente y ahora con Luci posesionada de la cama y la casa huele a hogar por fin Adela se olvido por un momento de todo.
mariela
Ya Adela esta empezando a dejar que el dolor por la perdida de Jorge se transforme en amor que no lo olvidara nunca pero ella tiene que aprender a vivir y ser feliz con ese amor que le ofrece Lukas.
mariela
Porque le tiene tanto miedo a Aldo que venda su casa y se divorcie de esa escoria Lukas tiene dinero y puede contratar a un buen abogado que saque a ese lastre de encima.
mariela
Muy bonias palabras y consejos de Estafania a su hermana Adela se esta auto castigando porque si siente alegría, si ríe, si ama estará faltando a la memoria de su hijo Jorge y se es dolorosa la muerte de un hijo pero la vida continua y por eso no es faltarle a su memoria honralo recuerdalo con amor infinito fue tu hijo por 9 años siempre lo vas adorar.
Te mereces una oportunidad de ser feliz al lado de Lukas no lo pienses y deja te querer y quiere tu también.
mariela
Adela hablar de tu pasado y la muerte de tu hijo que es doloroso por las circunstancias en que sucedio esa tragedia te hace bien desahogar ese pesar que llevas y así Lukas sabrá de tu tristeza.
mariela
Que gustos tenía Estefi que nadie la quería y la juzgaba porque si era lesbiana porque criticar cada quien tiene sus gustos y quien la comprendió fue Hans y no la juzgo.
Lukas lo que hace el amor saliste de tu casa a respirar el mismo aire que Adela.
mariela
Ya comenzo sutilmente el cariño entre Adelante y Lukas que puede llegar al amor verdadero que tanto necesitan los dos.
mariela
Lukas llego la horma de tu zapato la que te hará fortalecer ese cuerpo y puedas volver a caminar así sea con un bastón pero de pie.
mariela
🤣😂🤣😂 Lukas te llego la generala que te pondrá firme para que respete que pensaste que Adela se iba a dejar por ti si tu pasaste muchas cosas hasta ser herido y quedar discapacitado ella también esta a dando por un dolor fuette.
mariela
Creo que Hans involucrara a Adela con su jefe como enfermera para cuidar su salud y ella para que se distraiga y salga de esa rutina pensando en el pasado sabemos que la muerte de su hijo no se olvidara nunca es una herida abierta que la acompañara toda la vida pero ella tiene que levantarse y salir adelante.
mariela
Adela es lo mejor salir de ese circulo vicioso vete con tu hermana para Alemania hasta puedes conseguir trabajo cambiar de ambiente y no ver al vicioso de Aldo.
Claudia Patricia Cruz Saa
Adela tú eres la mayor responsable de lo que le pasó a tú hijo por no haber lo protegido de ése delincuente que le diste como padre, porque aún sabiendo lo que pasaba te hacías la ciega para no proteger a tu hijo así que ahora no te quejes ni hagas culpables a otros por lo que era tú deber hacer
mariela
Que dolor tan grande para Adela la muerte de su hijo por culpa de el juego y el vicio de Aldo y el tranquilo no le dolió no vino llorando nada desgraciado menos mal saliste de ese lastre esa escoria que no sirve para nada.
mariela
Que hdp no estar en el velorio y entierro de su hijo porque según el no era el momento Adela mandalo para la 💩💩 que se vaya ese desnaturalizado y desgraciado de Aldo no merece estar a tu lado después de la muerte de Jorge.
Mary Ney
Que dolor que sinvergüenza ese Aldo no le dolió el hijo
mariela
Que fuerte lo que le esta sucediendo a Adela su hijo murió por culpa de su propio padre y ahora ese dolor no lo superara nunca.
Claudia Patricia Cruz Saa: La culpa no es sólo del padre de ella aún más.
por que tenía que haber protegido a su hijo y no lo hizo, porque cuando una persona tiene vicio no le importa la vida de otros sólo piensan en mantener su vicio
total 1 replies
mariela
Pobre Adela ver a su hijo herido por culpa de su padre por deudas de juego y la advertencia fue contra el pequeño Jorge que no tiene nada que ver con razón la hermana de Adela le dijo dejalo y ella de necia creyendo en promesas vacías lo dejo estar.
mariela
Adela ese Aldo es un hombre con demasiados vicios y problemas y siempre tu se lo solucionas suelta a esa escoria que no sirve ni para esposo menos para padre.
mariela
Ese Aldo es un vicioso ludópata que por lo visto no esta pendiente de su familia se desaparece veremos que es lo que pasa con esta pareja.
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