Para elegir al nuevo líder máximo de los clanes, Evelyn será quien elija con quien casarse y ella había elegido al hombre que ha amado desde la infancia, pero ¡oh sorpresa!, este la traicionó y le quito todo hasta matarla.
Pero, algo inesperado paso, antes de que el destino la llevará a la muerte, el alma de otra mujer ha reencarnado en ella, y esta nueva Evelyn, no se dejará pisotear, porque ahora que ella no ama al traidor, elegirá a otro como esposo, a uno que ella misma pueda moldear y que pueda llevar a los clanes a la cima.
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Capitulo 17
Los los cascos de los caballos y la madera ardiendo, todo eso rompió el silencio de aquella noche, pero, en medio de todo ese caos con el pueblo ardiendo en llamas y un palacio en ruinas, una joven de cabellera oscura lloraba amargamente mientras sostenía el cuerpo de un joven entre sus brazos. Ella le pedía con desesperación abrir los ojos pero no hubo respuesta y las llamas consumieron todo.
Evelyn abre los ojos repentinamente respirando agitada, llevo su mano a su pecho, sintiendo una presión, un dolor que no se ha ido por completo.
—Evelyn...¿estás bien?—
La caricia de una mano y la voz suave de Vassil la tranquilizaron, mientras levantaba la vista hacía aquel joven que la mirada fijamente.
Sus ojos recorren el cuerpo desnudo del joven, recordando lo que hicieron anoche, y lo abraza del cuello para darle un beso rápido.
—ahora lo estoy...— sonríe.
Vassil corresponde esa sonrisa y se inclina para seguir con el beso.
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Por otro lado, Donato se reúne con Stuart, quien le cuenta que Yegor ha estado desesperado esos días, la empresa Alekseev estaba al punto de la ruina. Su padre lo presiona por sus fallas y no encuentra quien le ayude.
—Isaak fue a ver a mi padre, para una alianza, pero mi padre no es tonto, sabe que invertir en ellos es dinero perdido.— termina de hablar Stuart.
—era de esperarse, Yegor se da de buen empresario, de ser exitoso, pero, tú y yo sabemos que sin Vassil, no es nada, e Isaak no quiere darse cuenta que aposto por el hijo equivocado.— responde Donato.
—ese flacucho...si fuese más valiente, lo tendría todo.— continúa Stuart.— bueno...quizás ahora si, Evelyn se lo ha llevado, ¿crees que de verdad se case con él?, digo, ¿por qué él?, nosotros somos mejor opción.
Donato aprieta los puños, Stuart tiene razón, ellos eran mejores opciones, pero Evelyn eligió a ese don nadie, Vassil no tiene nada, su padre nunca le dio un puesto en la empresa y hasta donde sabe, aun le falta para graduarse, sin embargo, Evelyn lo está protegiendo como si se tratase de alguien valioso.
—es una tonta...seguramente solo esta fingiendo, al final volverá con Yegor...— murmura.
—¿eh?, no, no, la fecha ya se ha fijado, mi padre dice que el líder ya envió los anillos.— cuenta Stuart.
—¿que?, ¿ya los ha entregado? Entonces...el matrimonio entre ellos es un hecho...— responde algo molesto.
Si tiene que actuar, tiene que hacerlo pronto, antes de que Evelyn y Vassil se casen. No permitirá que nadie más tome el puesto de líder máximo, mucho menos ese debilucho de Vassil.
Ambos siguen hablando, cuando escuchan murmurllos sobre alguien que ha llegado. Stuart y Donato voltean, viendo qué, quien llegó, era Evelyn, ambos se quedan embobados al verla caminar por el lugar.
—no recuerdo que ella fuese tan...hermosa y sexy.— comenta Stuart.
—es...diferente...ella no vestía así...— murmura su respuesta Donato.
—Yegor si que perdió más que su oportunidad de ser el líder...— termina de decir Stuart.
—que sorpresa.— Evelyn se detiene en la mesa de ellos.— había olvidado que ambos son miembros de este club.
—Hola Evelyn, ¿que te trae por aquí?— observa a su alrededor.— ¿vienes sola?— pregunta Donato.
—si, solo vine a relajarme un poco, tengo una cita en el spa.— responde.— Vassil se quedo en casa.
—vaya...viven juntos...Evelyn...¿por qué él?— pregunta Stuart.— digo, a parte de Yegor eramos tres candidatos más, sin embargo optaste por elegir a Vassil...su familia no lo apoya, y a diferencia de nosotros no ha recibido entrenamiento.
—tienes razón en todo, pero, él me gusta, es todo lo que se necesita, ustedes son guapos, pero, el encanto de Vassil, es único.— sonríe ladina.
—claro, en la ceremonia dijiste que era lindo como un idol...así que ese es tu tipo...pero, ¿que hay de Yegor?— tiene curiosidad.
—solo era una fachada, desde siempre, Vassil ha sido a quien he querido. Además, Yegor solo es el hijo ilegitimo de Isaak Alekseev, y un verdadero inútil...con él al frente, los Alekseev están casi en ruinas.— lo cual ella esta gozando, es lo poco que merecen por lo que le han hecho a Vassil.
—vaya...hiciste una jugada maestra...que lastima, no tuve oportunidad.— se encoge de hombros Stuart.
Mientras Stuar y Evelyn habla, Donato ya tenía su teléfono en mano, enviando mensajes, Vassil estaba desprotegido, era su oportunidad.
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Por otro lado, Vassil estaba en la sala que Evelyn había asignado para su entrenamiento. Sentado en el piso, leía los conjuros que la joven azabache le entrego, la mayoría ya se los ha aprendido de memoria.
El chico levanta la mano apuntando a un maniquí al fondo de la sala. Recita uno de los conjuros y delante de su mano aparece un pequeño pentagrama azul, este brillante y parece girar. Cuando Vassil dice la última palabra del conjuro, una especie puas hechas de agua se forman y se lanzan contra maniquí atravesando este incluso dañando la pared al chocar contra esta.
Vassil sonríe al ver lo fácil que ha sido, lo cual significa que el hechizo de Evelyn había salido bien y ha despertado su mano. Mantiene la mano levantada, pero, antes de recitar otro conjuro, su teléfono suena.
—¿tienes la información?— pregunta.
[El dueño es un abogado, el auto fue robado hace dos meses, las placas deben de ser falsas, no hay registro de ellas.] Se escucha una voz masculina. [Pero...aquí tengo algo, hay una persona con la que debes tener cuidado...Donato, ese sujeto esta muy involucrado con un clan exiliado de la organización, investigaré más sobre él.]
—de acuerdo, cuando tengas algo, envíamelo.— le pide.
El chico del otro lado del teléfono cuelga, así que, Vassil se levanta guardando la libreta y sale de aquel lugar, justo cuando Hugo llega ante él.
—joven, es mejor que regrese a la habitación de la señorita, hay gente vigilando, no sabemos aun sus intenciones así que debe quedarse en un lugar seguro por ahora.— menciona Hugo.
—entiendo. ¿Evelyn aún no regresa?— pregunta.
—aun no, pero ya le hemos avisado. Ahora por favor, manténgase a salvo.— pide Hugo.
Vassil asiente y continúa su camino dirigiéndose a las escaleras. Al llegar a la habitación, Vassil entró notando la ventana abierta, y al cerrar la puerta siente un golpe en la cabeza que lo hace caer aturdida. Un pitido se escucha en su cabeza con voces difusas y al levantar la mirada, ve un poco borroso, eran dos hombres con máscaras.
Uno de apunta con el arma.
—hazlo, acabemos rápido.— ordena el otro.
Vassil se inclina y se quita los lentes, justo cuando el primer hombre presiona el gatillo, los ojos azules de Vassil brillan y la bala choca contra algo rompiéndose en una pequeña explosión. Los dos hombres se sorprenden al ver esto, sin saber que pensar con lo que acababa de pasar.
Vassil se pone de pie.—¿de verdad creen que esto era fácil?
Vassil levanta la mano y tras recitar un conjuro, agita la mano y los dos hombres salen volando chocando contra la pared. Vassil toma el arma que el primer hombre soltó y dispara a los dos hombres cuando estos intentan levantarse.
La puerta se abre, eran Hugo y dos guardaespaldas que entraron al haber escuchado los disparos. Vassil suelta el arma.
—y-yo...ellos me atacaron...— menciona sobando su cabeza.
—saquen a esos dos y traigan al médico.— ordena Hugo.
Ayuda a Vassil a llegar al sofá y sentarse. Pero, de repente Hugo y los guardaespaldas se quedan quietos, suspendidos en el tiempo. Vassil se nota tranquilo colocándose los lentes.
El cuerpo del segundo hombre se pone de pie, con los ojos completamente en blanco y apunta a Vassil.
—te encontré...alma corrupta...debes volver a donde perteneces.— habla con una voz profunda.
Vassil voltea.— no lo haré...esta vez no la dejaré...no la haré sufrir de nuevo...
Vassil muestra una expresión de tristeza, y cuando aquel hombre intenta ir hacía Vassil, se detiene abruptamente y cae. Mientras que Hugo y los guardaespaldas empiezan a moverse de nuevo como si nada hubiera pasado. Vassil solo deja escapar un suspiro pesado.
—esta vez no...— murmura para si mismo.
...