Una noche de fiesta fue el inicio de su condena. Matteo "El Halcón" Moretti, el criminal más temido del país, puso sus ojos en ella y decidió que le pertenecía.
Arrancada de su vida sencilla, Ana descubre que su cautiverio no fue un error: ella es la heredera perdida de la Dinastía Castellanos, un imperio que todos creen muerto.
Atrapada entre la obsesión del hombre que la compró y la traición de quien decía amarla, Ana deberá elegir: ser una víctima sumisa o convertirse en la reina que destruirá a sus enemigos.
¿Qué pesa más: el miedo al monstruo que la posee o la sed de venganza?
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Un anillo que pesa mas que un grillete
La mañana siguiente en la mansión no trajo la calma, sino el estruendo de los preparativos. Matteo no se presentó al desayuno. En su lugar, Ana fue despertada por un equipo de costureras, estilistas y fotógrafos que invadieron su habitación bajo las órdenes directas del señor de la casa.
Ana observaba el caos desde su cama, sintiendo que el aire de la habitación se volvía cada vez más pesado. Cuando intentó preguntar qué estaba pasando, la ama de llaves solo respondió con una frase que le heló la sangre:
—El señor Moretti ha decidido que el luto por su antigua vida ha durado demasiado, señorita. Hoy se anuncia el compromiso oficial.
Matteo apareció dos horas después, impecable en un traje gris oscuro que resaltaba su mirada implacable. Se detuvo en el umbral de la puerta, observando cómo las modistas ajustaban un vestido de seda blanca sobre el cuerpo de Ana. El blanco, símbolo de pureza, se sentía como una burla cruel después de la noche anterior.
—¿Qué significa esto, Matteo? —preguntó Ana, apartando a una de las costureras con un gesto de impaciencia—. Dijiste que tenía tiempo.
—El tiempo es un lujo que perdiste cuando decidiste cuestionar mis motivos en la biblioteca —respondió él, acercándose hasta quedar a centímetros de ella. El olor a su perfume costoso y a tabaco la envolvió—. Me preguntaste si había arruinado tu futuro por nada. Pues bien, aquí tienes tu respuesta. No es por nada. Es por esto.
Él sacó una caja de terciopelo azul de su bolsillo. Al abrirla, un diamante de un tamaño obsceno capturó la luz de la mañana, brillando con una frialdad que rivalizaba con la de su dueño.
—A las ocho de esta noche, daremos una cena privada, solo con las personas mas allegadas. Todos los empresarios importantes, incluyendo los que estan en la "sociedad legítima", estarán aquí. Mañana, el mundo entero sabrá que eres la futura esposa de Matteo Moretti. No la protegida, no la becaria. La mujer que compartirá mi cama y mi imperio.
Ana sintió que las piernas le flaqueaban. El anillo no era una joya; era un grillete.
—Es demasiado pronto —susurró ella, tratando de mantener la voz firme—. Mi padre apenas se está recuperando. Mis amigas sospechan... esto solo confirmará que todo fue una mentira.
—Precisamente —Matteo tomó su mano izquierda con una fuerza que rozaba el dolor y deslizó el anillo en su dedo—. Si el mundo cree que nuestra historia es un romance vertiginoso de alta alcurnia, las preguntas se detendrán. Nadie cuestiona a la mujer de un Moretti. Ni siquiera la policía.
Él la obligó a mirarse en el espejo. El contraste era devastador: el vestido blanco que gritaba pureza, el diamante reluciente y, en el rostro de Ana, la mirada de alguien que acaba de ver cómo cierran la tapa de su propio ataúd.
—¿Y si me niego a salir? —desafió ella, buscando una grieta en su máscara.
Matteo sonrió, pero no hubo rastro de calidez en sus labios.
—Entonces la clínica San Lucas dejará de ser el refugio de tu padre para convertirse en su morgue. Tú eliges, Ana. Puedes ser mi reina por voluntad propia, o puedes ser el motivo del funeral de Lorenzo. No me obligues a ser el monstruo que ya sabes que soy.
Matteo salió de la habitación sin esperar respuesta, dejando a Ana rodeada de extraños que seguían midiendo y ajustando su nueva realidad. Ella miró el anillo en su mano. Pesaba más que cualquier cadena de hierro.
Lo que Matteo no le dijo es que su prisa no era solo por venganza. Sus informantes le habían advertido que los Vanzetti estaban moviendo piezas legales para reclamar una "investigación de paradero" sobre Ana. Al casarse con ella, o al menos anunciar el compromiso formal, Matteo ganaba una posición legal que Miguel no podría derribar fácilmente sin revelar sus propios crímenes.
Sin embargo, mientras caminaba por el pasillo, Matteo volvió a sentir esa extraña opresión en el pecho. Sabía que la estaba forzando, que estaba destruyendo la poca confianza que habían construido en la biblioteca. Pero en su mundo, el amor era una debilidad y el control era la única forma de mantenerla a salvo... y a su lado.
pero estaría muerta como le dijo matteo
ojalá no sea verdad
pero ellos también no debieron actuar a si humillandote lo hiciste para salvarle la vida
si ella es tomada una heredera 🤔
pero cuando se entere de lo que tenía pensado el miguelito con ella como verá esto por una parte se puede decir matteo la salvo de ese maldito
ojalá Matteo se entere sus informantes se están pasando el por qué el miguelito quiere a toda costa a Ana
entonces el sabrá que viene de una familia fuerte🤔
pero será que le hicieron algo para a si poder tener a su merced a Ana