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DESPUÉS DE TI , YO

DESPUÉS DE TI , YO

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Reencuentro / Amor de la infancia
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Lourdes Elizabeth Pasache Ortiz

Después de Ti ,Yo
La historia de una mujer madura, que aprendió a elegirse ,demostrando que ser una mujer de 50 años todavía tiene la oportunidad de ser feliz

NovelToon tiene autorización de Lourdes Elizabeth Pasache Ortiz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 16

EL ROSTRO DEL MIEDO

La habitación de la clínica estaba en silencio.

Alejandro permanecía sentado junto a la cama de su esposa.

Por primera vez desde el atentado, ella había logrado abrir completamente los ojos.

Alejandro tomó su mano.

—Amor... estoy aquí.

Ella intentó sonreír.

Pero de repente su expresión cambió.

Sus ojos se abrieron con terror.

La puerta de la habitación comenzó a abrirse lentamente.

Alejandro se volteó.

Una mujer apareció en la entrada.

Era Gissela.

La esposa de Alejandro comenzó a temblar.

—¡No!

Alejandro se puso inmediatamente de pie.

—¿Qué haces aquí?

Gissela intentó aparentar sorpresa.

—Solo vine a saber cómo está.

—¡Sal de aquí!

La esposa de Alejandro comenzó a respirar agitadamente.

—¡Ella!

Alejandro se volteó rápidamente hacia su esposa.

—¿Qué pasa?

La mujer señaló a Gissela.

—¡Ella estaba allí!

El silencio fue absoluto.

Gissela palideció.

—¿Qué estás diciendo?

—¡Yo la vi!

Alejandro caminó lentamente hacia Gissela.

—¿Qué hiciste?

—¡Yo no hice nada!

La esposa de Alejandro comenzó a llorar.

—¡Ella no estaba sola!

Gissela abrió los ojos.

—¡Estás confundida!

Pero Alejandro ya no quería escucharla.

—¿Quién estaba contigo?

—¡Nadie!

—¡Mi esposa te vio!

Gissela retrocedió.

—Yo fui a verla después del ataque.

—¡Mientes!

La mujer volvió a gritar.

—¡Yo reconocí su voz!

Aquellas palabras hicieron que todos quedaran inmóviles.

Alejandro sintió un escalofrío.

—¿Qué dijiste?

La esposa cerró los ojos.

—La persona que me atacó habló.

Gissela comenzó a perder el control.

—¡No sabes lo que dices!

Alejandro levantó la voz.

—¡Cállate!

La puerta volvió a abrirse.

Esta vez entró personal de la clínica.

Gissela aprovechó el momento para salir rápidamente.

Pero antes de desaparecer por el pasillo...

miró a Alejandro.

Y su expresión dejó claro una cosa.

Tenía miedo.

Minutos después, Alejandro llamó a Iván.

—Necesito que vengas.

Iván llegó rápidamente.

Cuando escuchó lo ocurrido, su rostro se volvió serio.

—¿Estás seguro de que ella reconoció a Gissela?

Alejandro miró a su esposa.

—No tengo ninguna duda.

Iván permaneció en silencio.

—Entonces tenemos que encontrarla.

Analia, que había llegado poco después, escuchó aquellas palabras.

—¿Creen que Gissela hizo esto?

Iván negó.

—Todavía no lo sabemos.

—Pero ella estuvo relacionada.

—Sí.

Iván respiró profundamente.

—Y ahora tenemos una testigo.

Alejandro apretó los puños.

—Si ella le hizo daño a mi esposa...

Su voz se quebró.

—Va a pagar.

Mientras tanto, Gissela caminaba desesperadamente por la ciudad.

Su teléfono comenzó a sonar.

Era Nayid.

No respondió.

Volvió a sonar.

Finalmente contestó.

—¿Qué quieres?

—¿Dónde estás?

—No importa.

—Mamá, están hablando de ti.

Gissela se detuvo.

—¿Qué sabes?

—Dicen que fuiste a la clínica.

Gissela cerró los ojos.

—No debí ir.

—¿Por qué fuiste?

Ella permaneció en silencio.

—¡Mamá!

—Solo quería saber cómo estaba.

Nayid respiró profundamente.

—¿Tú sabes algo del ataque?

Gissela levantó la mirada.

—No.

—¿Estás segura?

—¡Claro que sí!

Pero Nayid no estaba convencido.

Durante años había confiado en su madre.

Ahora comenzaba a preguntarse cuántas cosas desconocía.

—Mamá...

—¿Qué?

—Si hiciste algo...

Gissela sintió miedo.

—No hice nada.

—Entonces dime la verdad.

Gissela colgó.

Ese mismo día, Elías recibió una nueva notificación.

La auditoría comenzaría inmediatamente.

Ya no tendría tiempo para prepararse.

Cuando llegó al edificio de la empresa, sintió algo que jamás había experimentado.

Todos lo observaban.

Algunos trabajadores hablaban en voz baja.

Otros evitaban mirarlo.

Elías había sido durante años uno de los hombres más importantes de aquel lugar.

Pero ahora entraba como un sospechoso.

Un auditor lo esperaba.

—Señor Beltrán.

Elías extendió la mano.

—Soy Elías.

El hombre no sonrió.

—Lo sabemos.

Elías se sentó.

Sobre la mesa había varias carpetas.

Demasiadas.

Elías sintió un escalofrío.

—¿Qué quieren revisar?

El auditor abrió la primera carpeta.

—Transferencias realizadas durante los últimos doce años.

Elías quedó inmóvil.

—Eso es mucho tiempo.

—Precisamente.

El auditor colocó varios documentos sobre la mesa.

—¿Reconoce estas firmas?

Elías observó los papeles.

Su rostro cambió.

—Sí.

—¿De quién son?

Elías guardó silencio.

—Señor Beltrán.

El auditor lo observó fijamente.

—Necesitamos una respuesta.

Elías tragó saliva.

—Son mías.

El auditor tomó otra carpeta.

—¿Y estas transferencias?

Elías comenzó a sentir que el aire faltaba.

—No recuerdo.

—Debería hacerlo.

El auditor colocó un documento frente a él.

Elías lo miró.

Y palideció.

El nombre de Raiza aparecía en una de las cuentas.

En la casa de Raiza, Isabel caminaba nerviosamente.

—Tenemos que llamar a Elías.

Raiza permanecía sentada.

—Ya debe estar en la auditoría.

—¿Y si habla?

Raiza levantó la mirada.

—No lo hará.

Isabel frunció el ceño.

—¿Estás segura?

Raiza sonrió.

—Elías sabe que si él cae...

Raiza hizo una pausa.

—Nosotras también.

Isabel permaneció en silencio.

Pero en su interior tenía miedo.

Porque sabía que Elías había cambiado.

Ya no estaba seguro de querer protegerlas.

Durante la auditoría, el investigador colocó otro documento sobre la mesa.

—Tenemos otra irregularidad.

Elías miró.

Su rostro cambió.

—¿Qué es esto?

—Una serie de transferencias realizadas desde una cuenta relacionada con la empresa.

Elías revisó los documentos.

—Yo no autoricé esto.

—Sin embargo, las transferencias fueron realizadas utilizando códigos que pertenecían a su administración.

Elías levantó la mirada.

—Eso no es posible.

El auditor abrió otra carpeta.

—Hay algo más.

Elías comenzó a temblar.

—¿Qué?

El hombre colocó una fotografía sobre la mesa.

Era una copia de una cámara de seguridad.

En ella aparecía una mujer entrando en una oficina privada.

Elías reconoció inmediatamente el rostro.

—Isabel.

El silencio se apoderó de la habitación.

—¿Qué hacía ella allí?

Elías cerró los ojos.

Por primera vez...

comprendió que algunas cosas habían ocurrido incluso sin que él lo supiera.

Mientras tanto, Araceli llegó a la casa de Analia.

Su madre estaba sentada junto a una ventana.

Parecía cansada.

Pero cuando vio a su hija, sonrió.

—Hola.

Araceli se acercó y la abrazó.

—Mamá.

Analia acarició su cabello.

—¿Estás bien?

Araceli comenzó a llorar.

—No.

Analia cerró los ojos.

—Yo tampoco.

Araceli se separó lentamente.

—Fui a ver a papá.

Analia levantó la mirada.

—¿Para qué?

—Para decirle todo lo que pienso.

Analia permaneció en silencio.

—También estaban mi abuela y mi tía Isabel.

Analia suspiró.

—Araceli...

—No quiero que te preocupes.

—¿Qué pasó?

Araceli tomó las manos de su madre.

—Les dije que se mantuvieran alejadas de ti.

Analia sintió una profunda emoción.

—No tienes que defenderme.

Araceli negó.

—Sí tengo.

—Eres mi hija.

—Precisamente.

Analia comenzó a llorar.

—Yo debería protegerte.

Araceli sonrió entre lágrimas.

—Durante toda mi vida tú me protegiste a mí.

Hizo una pausa.

—Ahora me toca protegerte a ti.

Analia la abrazó.

Y durante varios minutos permanecieron en silencio.

Pero ninguna sabía que alguien las observaba desde lejos.

Iván había recibido información importante.

Al revisar las llamadas relacionadas con el ataque, apareció nuevamente un nombre.

Martín.

El mismo hombre que había sido mencionado durante la investigación de Gissela.

Iván llamó a una persona.

—Necesito que localicen a Martín.

—Estamos trabajando en eso.

—Rápido.

—¿Por qué?

Iván miró los documentos.

—Porque alguien le está pagando.

—¿Quién?

Iván permaneció en silencio.

—Todavía no lo sabemos.

Pero existía un dato importante.

Los pagos habían sido realizados desde una cuenta relacionada con...

Gissela.

Cuando Nayid descubrió la información, fue directamente a buscar a su madre.

La encontró en su casa.

—¡Dime la verdad!

Gissela se sobresaltó.

—¿Qué ocurre?

Nayid arrojó unos papeles sobre la mesa.

—¿Qué es esto?

Gissela miró los documentos.

Sus manos comenzaron a temblar.

—¿Dónde conseguiste esto?

—¡No importa!

Nayid levantó la voz.

—¡Tu cuenta aparece vinculada con Martín!

Gissela cerró los ojos.

—Nayid...

—¡¿Tú pagaste por atacar a la esposa de Alejandro?!

—¡No!

—¡Entonces explícame!

Gissela comenzó a llorar.

—Yo no quería que las cosas terminaran así.

Nayid quedó inmóvil.

—¿Qué quieres decir?

Gissela levantó lentamente la mirada.

—Yo solo quería asustarla.

El silencio fue absoluto.

Nayid retrocedió.

—¿Qué?

—No quería que muriera.

—¡¿Asustarla?!

Nayid no podía creerlo.

—¡Es la esposa de mi hermano!

Gissela cerró los ojos.

—Yo estaba desesperada.

—¿Por qué?

Gissela comenzó a llorar.

—Porque Analia quería destruir nuestras vidas.

Nayid apretó los puños.

—¡Ella no hizo esto!

Gissela levantó la mirada.

—¡No entiendes!

—¡No!

Nayid señaló los documentos.

—¡Tú no entiendes!

Su voz se quebró.

—Durante años me hiciste creer que nosotros éramos las víctimas.

Gissela permaneció en silencio.

Nayid dio un paso atrás.

—Pero ahora comienzo a pensar que tú eres el problema.

Gissela sintió que aquellas palabras la destruían.

Porque incluso su propio hijo...

comenzaba a alejarse de ella.

Horas después, Elías regresó de la auditoría.

Raiza e Isabel lo estaban esperando.

—¿Qué pasó? —preguntó Isabel.

Elías dejó una carpeta sobre la mesa.

—Encontraron transferencias.

Raiza palideció.

—¿Cuáles?

Elías levantó la mirada.

—Las que van hacia tu cuenta.

Raiza quedó inmóvil.

Isabel intentó intervenir.

—Eso no significa nada.

Elías la miró.

—También encontraron imágenes tuyas entrando a mi oficina.

Isabel perdió el color del rostro.

—Yo...

—¿Qué hacías allí?

—Solo fui a buscar unos documentos.

—¿Qué documentos?

Isabel permaneció en silencio.

Elías se acercó.

—¿Qué hiciste?

Raiza levantó la voz.

—¡No le hables así a tu hermana!

Elías se volteó.

—¡Mamá, cállate!

Raiza quedó sorprendida.

Elías respiró profundamente.

—Durante años los protegí.

Miró a Isabel.

—Y ahora descubro que tal vez ustedes también me utilizaron.

Isabel comenzó a llorar.

—Yo solo quería ayudarte.

Elías soltó una risa amarga.

—¿Ayudarme?

Señaló los documentos.

—¡Esto no parece ayuda!

El silencio se apoderó de la habitación.

Pero de repente...

el teléfono de Elías sonó.

Era un número desconocido.

Respondió.

—¿Sí?

Una voz habló desde el otro lado.

—Señor Beltrán...

Elías se quedó inmóvil.

—¿Quién habla?

—Alguien que tiene información sobre el ataque.

Elías frunció el ceño.

—¿Quién?

La voz respondió:

—Pregúntele a su hermana dónde estaba el día que atacaron a la esposa de Alejandro.

Elías lentamente levantó la mirada.

Isabel había perdido completamente el color del rostro.

—¿Isabel?

Ella retrocedió.

—Yo...

Elías sintió que su corazón comenzaba a latir con fuerza.

—¿Qué hiciste?

Isabel comenzó a llorar.

—¡Yo no la ataqué!

Raiza miró a su hija.

—¿Qué está pasando?

Isabel temblaba.

—Yo no quería que nadie resultara herido.

Elías abrió los ojos.

—¿Qué quieres decir?

Pero antes de que Isabel pudiera responder...

alguien golpeó violentamente la puerta.

Todos quedaron inmóviles.

Un segundo golpe.

Mucho más fuerte.

Raiza susurró:

—¿Quién puede ser?

Elías caminó lentamente hacia la puerta.

Isabel comenzó a temblar.

Cuando Elías abrió...

se encontró frente a frente con Iván.

Iván lo miró directamente.

—Tenemos que hablar.

Elías frunció el ceño.

—¿Sobre qué?

Iván levantó lentamente unos documentos.

—Sobre el dinero.

Luego miró a Isabel.

—Y sobre el ataque.

Isabel retrocedió.

Elías comprendió que aquella noche...

ninguno de ellos podría escapar de la verdad.

1
mariela
Todos están involucrados Raiza, Gissela y Isabel en robo del dinero de Analía y el atentado en contra de la esposa de Alejandro perpetrado por Martin confabulado con Isabel y Gissela Elías también le hacia transferencia a Gissela aquí toda esas personas tendrán que entregar cuentas con la ley.
Teresa Gámez
típico la familia del hombre siempre tapándole la sinverguensura 🤦🤦
Teresa Gámez
típico la familia del hombre siempre tapándole la sinverguensura 🤦🤦
Teresa Gámez
eso a las mayorías de las mujeres influyendo me nos pasó eso vivir en un mundo de mentira y engaño 🙂‍↔️
Claudia Ortiz
esta novela está muy interesante me a cautivado
mariela
Hay algo que me tiene intrigada porque si alguien descubre lo que hizo uno de ellos lo saben inmediatamente como por ejemplo Gissela descubrieron que estaba involucrada en el ataque a la esposa de Alejandro y ya Nayid fue con papeles a reclamarle se supone que los que llevan la investigación son los únicos que saben y parte de la familia.
Ahora se descubre que Isabel está involucrada en el desvío del dinero y el ataque de la esposa de Alejandro y por eso Iván fue a la casa de Raiza.
mariela
Aquí se vigilan unos a otros como Nayid supo que Gissela se reunió con Iván y lo estaba tratando de seducir.
Quien fue que atacó a la esposa de Alejandro y llegó a la habitación y ella se aterrorizó 🤔🤔🤔❓❓❓❓
mariela
Aquí hay un misterio quien era el padre de Analía para dejar blindad su dinero y la empresa 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓
Quien es Iván y que relación tenían el padre de él y el de Analía 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
Porque Elías y Raiza están tan asustados con la auditoría van a encontrar sus fechorías y estafas.
Isabel prácticamente Ivan te descubrió lo que estás tratando de hacer desprestigiar a Analía no sabes con quiénes te haz metido.
Gissela ahora vas a traicionar a Elías para salvar tu pellejo o por dinero 🤔🤔🤔❓❓❓❓
mariela
Seguro que el padre de Analía era mafioso y por eso dejó protegida a su hija y cuando tratan de mover algo avisan inmediatamente aquí la guerra esta por comenzar veremos que pasará
mariela
Araceli es inteligente como Alejandro su hermano que no se dejan manipular ellos lo hacen y Isabel cayó redondita porque hasta grabó la conversación.
Quien estaba manipulando la herencia de Analía y porque 🤔🤔🤔❓❓❓
Que esconde Raiza que Isabel y Gissela quieren saber 🤔🤔🤔❓❓❓❓
mariela
Que maquiavélica es Gissela ahora quiere destruir a Analía que será lo que tiene 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Isabel no le importa su sobrina Araceli ya le sembró una duda lo más probable es que destruyan la confianza que sus hijos tienen en ella que desgraciada pero eso se paga el karma no perdona.
mariela
Elias sigue ocultando cosas y no quiere involucrar a Raiza su madre y Alejandro llegará hasta las últimas consecuencias.
Tamara quiere saber quién es Nayid es mejor decirle la verdad de una vez.
Que querrá la loca de Gisela ahora en la casa de Analía menos mal que está Alejandro allí.
mariela
Hasta su madre Raiza su hermana Isabel están metidas en su doble vida eran alcahuetas de ese sinverguenza de Elías con otra mujer y un hijo pero creo que Alejandro les cortará todo dinero y las dejé sin nada.
Obvio que Araceli está dolida puesto que para ella su padre era un ejemplo y la decepcionó.
Tamara esa niña de 12 años piensa infantilmente e inocentemente que todo se arreglará.
Aquí no hay arreglo ni tampoco solución lo que hay es un divorcio.
mariela
Tamara al igual que sus hermanos es inteligente y tanto busco encontró esa foto de la otra familia de su padre pero me preguntó porque estaba esa fotografía allí Elías era tan descarado que la tenía en el álbum familiar.
Alejandro que descubrió el abogado de la empresa de quién es 🤔🤔🤔❓❓❓❓
mariela
Alejandro se ve que es un hombre de carácter fuerte y no se deja embaucar ahora que secreto tiene Gisela que podría destruir a la familia Beltrán 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓
mariela
Que descaro hasta la familia de Elías sabían de la existencia de Gisela y su hijo Najib se quedaron callados apoyando lo mujeriego que es.
Ese Alejandro es de armas a tomar no se deja y pensaron que el iba a ceder a cuenta de que 🤔🤔🤔❓❓❓❓
mariela
Que desgraciado Elias lleva doble vida con una esposa devota que sacrificó sus sueños por un esposo que no vale la pena y Gisela es materialista y igual su hijo Nayib que por lo visto es un bueno para nada.
Que desilusión para su hija que la persona que creía era un hombre sin defecto resultó un ídolo de barro.
mariela
Por el prólogo se lee interesante sobre el estigma de la crianza en que las mujeres tenían que sacrificar su autoestima, sus sueños y sus anhelos por un matrimonio e hijos que no valorizan el sacrificio de una madre y un machista que tiene doble vida y por su edad tiene que aguantar humillaciones veremos en el desarrollo de la trama como Analía se quita ese apego y educación emocional para superar todo.
Lourdes me gusta esa temática muchas suerte en esta nueva novela.
NovelToon
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