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Obsessed

Obsessed

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor-odio
Popularitas:402
Nilai: 5
nombre de autor: Akari_Art

Quien diría que una beca en Alemania solo para estudiar tomaría un rumbo distinto al imaginado..

NovelToon tiene autorización de Akari_Art para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EP 20: - 2da Advertencia.

Maeve dejó el celular sobre la mesa.

No respondió.

Durante los siguientes minutos intentó concentrarse en cualquier otra cosa. Terminó de lavar los platos, secó la mesada y ordenó los envases que habían quedado de la cena.

Pero su atención regresaba una y otra vez al mismo punto.

El mensaje de Tyler.

"Quería hablar contigo."

No parecía una amenaza.

Tampoco parecía algo particularmente extraño.

Sin embargo, después de la conversación con Isaac, cualquier cosa relacionada con los Bennett parecía tener un significado oculto.

Maeve tomó nuevamente el celular.

El mensaje seguía ahí.

No había otro.

Abrió la conversación y escribió:

"¿Sobre qué?"

Se quedó mirando la pantalla antes de enviarlo.

Finalmente, presionó el botón.

La respuesta de Tyler apareció casi inmediatamente.

"Sobre Isaac."

Maeve frunció el ceño.

Por unos segundos no supo qué responder.

Había algo extraño en aquella coincidencia.

Isaac había ido a su departamento para hablarle precisamente de Tyler.

Ahora Tyler quería hablarle de Isaac.

Maeve comenzó a sentir nuevamente aquella presión incómoda en el pecho.

"¿Qué pasa con él?"

Los tres puntos aparecieron.

Desaparecieron.

Volvieron a aparecer.

Finalmente llegó la respuesta.

"¿Fue a verte?"

Maeve se quedó inmóvil.

No había mencionado en ningún momento que Isaac había estado allí.

Ni siquiera Sasha lo sabía.

Maeve escribió lentamente:

"Sí."

Esta vez Tyler tardó más en responder.

Pasaron casi dos minutos.

"¿Qué te dijo?"

Maeve sintió un escalofrío.

Miró alrededor del departamento.

Todo estaba exactamente como unos minutos antes.

La televisión apagada.

La cocina limpia.

La puerta cerrada.

Nada fuera de lugar.

Y, aun así, tuvo la sensación de que algo había cambiado.

Escribió:

"Dijo que se iba a Rusia durante dos meses."

La respuesta de Tyler llegó casi inmediatamente.

"¿Dos meses?"

Maeve levantó las cejas.

"Sí."

Los tres puntos aparecieron nuevamente.

"No debería haberte dicho eso."

Maeve sintió que el estómago se le cerraba.

"¿Por qué?"

Tyler no respondió.

Pasaron treinta segundos.

Un minuto.

Dos.

Maeve dejó el celular sobre la mesa y se levantó.

Intentó convencerse de que probablemente Tyler simplemente estaba sorprendido.

Quizás Isaac tenía asuntos personales que no quería compartir.

Quizás la conversación había sido una simple discusión entre hermanos.

Pero entonces recordó otra cosa.

Isaac había dicho que Tyler no sabía comportarse cuando se trataba de mujeres.

Que él mismo había intervenido.

Que había cosas que Maeve desconocía.

Y que su padre también había tenido que intervenir.

Maeve caminó hasta la ventana.

La calle estaba prácticamente vacía.

Un auto pasó lentamente frente al edificio.

Maeve lo siguió con la mirada hasta que desapareció en la esquina.

Entonces el celular vibró.

Volvió rápidamente a la mesa.

Tyler había respondido.

"Porque Isaac no se va por dos meses."

Maeve sintió que el corazón le daba un pequeño vuelco.

Leyó la frase otra vez.

Después una tercera.

"¿Entonces por qué me dijo eso?"

Esta vez Tyler tardó.

"No lo sé."

Maeve frunció el ceño.

"¿Estás seguro?"

La respuesta llegó:

"Sí."

Después otro mensaje.

"Pero necesito verte."

Maeve se quedó mirando la pantalla.

La primera reacción fue negarse.

Recordó las palabras de Sasha.

Recordó también la conversación con Isaac.

Pero había algo en aquella situación que necesitaba entender.

Escribió:

"¿Cuándo?"

Tyler respondió:

"Mañana."

Maeve dudó.

"¿Dónde?"

La respuesta tardó apenas unos segundos.

"En la cafetería."

Maeve respiró un poco más tranquila.

La cafetería era un lugar público.

Sasha estaría allí.

No tendría que estar sola con él.

"Está bien."

Tyler respondió con un simple:

"Gracias."

Maeve dejó el celular sobre la mesa.

No sabía si acababa de tomar una buena decisión.

---

A varios kilómetros de allí, Tyler estaba sentado dentro de un automóvil estacionado frente a un edificio.

Miraba la pantalla de su celular.

Había leído la conversación varias veces.

El nombre de Maeve seguía en la parte superior.

Su expresión había cambiado.

Ya no parecía relajado.

El asiento del acompañante estaba ocupado por una carpeta negra.

Tyler la tomó y la abrió.

Dentro había varias hojas.

No había demasiadas.

Solo información básica.

Una dirección.

Un horario de trabajo.

El nombre de la cafetería.

Y algunas fotografías tomadas desde lejos.

Tyler cerró la carpeta.

No parecía sorprendido por su contenido.

Pero tampoco satisfecho.

Sacó el teléfono nuevamente y marcó un número.

La llamada fue atendida después de varios tonos.

—¿Qué quieres? —preguntó una voz masculina.

—Isaac habló con Maeve.

Hubo silencio.

—¿Y?

—Le dijo que se va a Rusia durante dos meses.

La persona al otro lado de la línea tardó unos segundos en responder.

—Eso no estaba previsto.

Tyler miró hacia la calle.

—Lo sé.

—¿Te dijo por qué?

—No.

—Entonces no hagas nada.

Tyler apretó la mandíbula.

—No pienso hacer nada.

—Eso dijiste la última vez.

La llamada terminó.

Tyler permaneció mirando el celular.

Después levantó la vista hacia el edificio que tenía enfrente.

No sabía cuánto tiempo llevaba allí.

Pero había algo que no podía dejar de pensar.

Isaac no le había dicho que iba a Rusia.

Y si realmente estaba planeando marcharse durante dos meses, ¿por qué había elegido precisamente esa noche para hablar con Maeve?

Tyler tomó la carpeta.

La guardó en la guantera.

Después encendió el automóvil.

---

La mañana siguiente llegó demasiado rápido.

Maeve apenas había dormido.

No porque hubiera ocurrido algo concreto.

Sino porque su cabeza no había dejado de imaginar posibilidades.

Cuando llegó a la cafetería, Sasha ya estaba trabajando.

—Llegas temprano —comentó mientras acomodaba unas tazas.

Maeve dejó su bolso.

—No dormí mucho.

Sasha la observó.

—¿Pasó algo?

Maeve dudó.

Por un momento pensó en contarle todo.

Pero entonces recordó que Tyler había dicho que quería hablar de Isaac.

Quizás debía escucharlo antes de sacar conclusiones.

—Isaac vino ayer a verme.

Sasha dejó la taza que tenía en la mano.

—¿A tu casa?

Maeve asintió.

—¿Y lo dejaste entrar?

—Sí.

Sasha la miró con preocupación.

—Maeve...

—Lo sé.

—¿Qué quería?

Maeve respiró profundamente.

—Hablarme de Tyler.

Sasha cruzó los brazos.

—Eso no me gusta.

—Me dijo que se va a Rusia durante dos meses.

Sasha frunció el ceño.

—¿Isaac?

—Sí.

—¿Y Tyler?

Maeve miró hacia la puerta.

—Quiere hablar conmigo hoy.

Sasha permaneció en silencio.

Después preguntó:

—¿Dónde?

—Aquí.

—Bien.

Maeve la miró.

—¿No vas a decirme que no vaya?

—No.

Sasha negó con la cabeza.

—Si quiere hablar, que lo haga aquí. Así puedo ver qué quiere.

Maeve sonrió ligeramente.

—Sabía que dirías eso.

—Porque me conoces.

Durante un rato ambas continuaron trabajando.

La mañana transcurrió con normalidad.

Clientes entrando y saliendo.

Pedidos.

Tazas.

Conversaciones.

Nada parecía fuera de lugar.

Hasta que, aproximadamente a las once, la puerta de la cafetería se abrió.

Maeve levantó la mirada.

Tyler entró.

Llevaba un abrigo oscuro y una expresión seria.

No miró alrededor.

Sus ojos fueron directamente hacia Maeve.

Ella sintió aquella presión en el pecho nuevamente.

Tyler se acercó.

—Hola.

—Hola.

Sasha observó desde detrás del mostrador.

Tyler se sentó en una mesa alejada.

—¿Podemos hablar?

Maeve miró a Sasha.

Ella asintió.

Maeve caminó hasta la mesa.

—¿Qué sucede?

Tyler permaneció en silencio unos segundos.

—Primero quiero preguntarte algo.

—¿Qué?

—¿Isaac te dijo cómo consiguió tu número?

Maeve quedó inmóvil.

—No.

—¿Te explicó cómo sabía dónde vivías?

Maeve negó lentamente.

Tyler bajó la mirada.

—Entonces tampoco te contó cómo empezó todo.

Maeve sintió un nudo en el estómago.

—¿Qué significa "todo"?

Tyler levantó la mirada.

—Que tú no conociste a Isaac por casualidad.

Maeve no respondió.

—Y tampoco me conociste a mí por casualidad.

El ruido de la cafetería pareció desaparecer durante unos segundos.

—¿Qué estás diciendo?

Tyler respiró profundamente.

—Estoy diciendo que antes de que tú supieras quiénes éramos nosotros, nosotros ya sabíamos quién eras tú.

Maeve sintió que el pecho se le apretaba.

—¿Desde cuándo?

Tyler no respondió inmediatamente.

Miró hacia la ventana.

Después volvió a verla.

—Desde antes de que llegaras a Hamburgo.

Maeve se quedó completamente quieta.

Todas aquellas pequeñas cosas que había intentado justificar comenzaron a regresar a su cabeza.

El número.

La dirección.

Las apariciones.

Las invitaciones.

Las preguntas.

Las coincidencias.

Todo.

—¿Por qué? —preguntó finalmente.

Tyler abrió la boca para responder.

Pero antes de hacerlo, su celular comenzó a sonar.

Miró la pantalla.

Su expresión cambió por completo.

Maeve alcanzó a ver el nombre que aparecía.

Arthur.

Tyler rechazó la llamada.

Un segundo después volvió a sonar.

Esta vez Tyler se levantó.

—Tengo que irme.

Maeve también se levantó.

—No. Espera.

Tyler la miró.

—Después te explicaré.

—¿Cuándo?

Tyler guardó el teléfono.

—Cuando sea seguro.

Maeve sintió un escalofrío.

—¿Seguro para quién?

Tyler no respondió.

Simplemente salió de la cafetería.

Maeve permaneció observándolo desde el interior.

Sasha se acercó lentamente.

—¿Qué te dijo?

Maeve no contestó.

Todavía estaba mirando la puerta.

Entonces su celular vibró.

No era Tyler.

Era un número desconocido.

Maeve abrió el mensaje.

Solo había una frase.

"No confíes en ninguno de los dos."

Maeve sintió que la sangre se le helaba.

Pero antes de poder reaccionar, llegó un segundo mensaje.

Esta vez había una fotografía adjunta.

Era una foto de ella.

Saliendo de la cafetería.

Tomada esa misma mañana.

Maeve levantó lentamente la mirada hacia la ventana.

La calle estaba llena de gente.

Autos.

Personas caminando.

Un autobús pasando.

Nada parecía extraño.

Hasta que vio un automóvil negro estacionado al otro lado de la calle.

El vehículo permaneció inmóvil durante varios segundos.

Después arrancó.

Y desapareció entre el tráfico.

Maeve volvió a mirar la fotografía.

La fecha indicaba que había sido tomada apenas unos minutos antes.

Debajo de la imagen apareció un último mensaje.

"Ahora ya sabes que no eres la única que está observando."

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