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¡Suya!

¡Suya!

Status: Terminada
Genre:Venganza / Reencarnación / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:76.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Daemin

Ella murió a manos de su propia hermana. Pero el destino le dio una segunda oportunidad: despertó en el cuerpo de una mujer inteligente, carismática y casada con el hombre más poderoso y deseado. El mismo hombre por el que siempre había sentido admiración.

Todo parece un sueño hecho realidad. Hasta que descubre que el "amor del pasado" de su esposo no es otra que su asesina.

Ahora, atrapada en un matrimonio que cree una farsa, solo quiere una cosa: el divorcio y la libertad para vengarse. Pero su esposo, frío e implacable con el mundo, se convierte en un muro de fuego cuando ella pronuncia la palabra "Divorcio".

Él no piensa soltarla. Ella no piensa quedarse.

Y entre la venganza, los secretos y un deseo que ninguno de los dos puede controlar, comienza una guerra de poder donde el amor se disfraza de odio... y la verdad podría ser el arma más peligrosa de todas.

NovelToon tiene autorización de Daemin para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7: El Nombre en el Sueño

Alessandra cerró los ojos y dejó que una risita silenciosa escapara de sus labios. La imagen de Dante, con esa expresión tan seria mientras decía "Nicholas", era demasiado buena.

Se quedó un momento así, acostada en la cama, sonriendo como una idiota.

—Qué cara puso —murmuró para sí misma—. Como si hubiera visto un fantasma.

El actor británico que aparecía en sus sueños no tenía nada que ver con la realidad, pero la forma en que Dante había dicho el nombre, con esa mezcla de curiosidad y algo que casi parecía... ¿celos? No, no podía ser celos. Ese hombre no parecía capaz de sentir algo tan humano como los celos.

Pero igual, era divertido imaginarlo.

Escuchó el sonido del agua corriendo en el baño. Dante se estaba duchando. Alessandra se incorporó lentamente, estirándose. Su cuerpo aún dolía un poco, pero se sentía mucho mejor que el día anterior.

Cuando el agua dejó de correr, ella esperó unos minutos y luego se levantó. Pasó junto a él cuando salió del baño, con el cabello aún húmedo y una toalla alrededor de la cintura. No lo miró. Bueno, sí lo miró, pero solo un segundo.

Solo para confirmar que, efectivamente, su sueño no había exagerado.

Dios.

Cerró la puerta del baño y se apoyó contra ella, soltando un suspiro.

—Concéntrate —se dijo—. Eres una mujer adulta. No una adolescente.

Pero era difícil concentrarse cuando tenías a un hombre como Dante Moretti caminando por el pasillo con el torso desnudo.

Se bañó rápido, se vistió con ropa cómoda que encontró en el armario y bajó al comedor.

El desayuno ya estaba preparado. Clara había colocado en la mesa un plato con fruta fresca, una taza de té humeante y una tostada con mantequilla. Nada pesado, justo lo que su estómago necesitaba.

—Buenos días, señora —dijo Clara , con su sonrisa habitual—. ¿Cómo amaneció?

—Bien, gracias —respondió, sentándose—. Me siento mucho mejor.

—Me alegra escucharlo. Si necesita algo más, solo avíseme.

—Gracias.

Clara se retiró a la cocina, dejándola sola. Alessandra empezó a comer lentamente, disfrutando del silencio y de la tranquilidad de la mañana.

Al cabo de unos minutos, Dante bajó.

Llevaba un traje azul oscuro, impecable, el cabello perfectamente peinado hacia atrás. Pasó por el comedor sin detenerse, pero antes de llegar a la puerta principal, se detuvo.

Se giró y caminó hacia ella.

Alessandra levantó la vista, sorprendida.

—¿Qué? —preguntó, con la tostada a medio camino de su boca.

Dante sacó algo de su bolsillo y lo dejó sobre la mesa, junto a su plato.

Una tarjeta de crédito. Negra.

—La tuya se perdió en el accidente —dijo, con su voz grave y neutra—. Esta es la reposición. Úsala para lo que necesites. Ropa, cosas personales, lo que quieras. Hasta que puedas ir a comprar tus propias cosas.

Alessandra miró la tarjeta. Luego lo miró a él. Luego la tarjeta otra vez.

—¿Esto es... para mí?

—Es tuya. La otra era tuya también. Pero se perdió.

Ella tomó la tarjeta con cuidado, como si fuera algo frágil. Era de metal, pesada, con su nombre grabado en relieve: "Alessandra Valverde".

—¿Tiene... límite? —preguntó, sin poder evitarlo.

Dante la miró sin expresión.

—No.

—¿No?

—No tiene límite.

Alessandra sintió que una sonrisa se formaba en sus labios. No pudo evitarlo. Era más fuerte que ella.

—O sea que puedo comprar lo que quiera. Sin límite.

—Sí.

—¿Un coche? —preguntó, medio en broma.

—Si quieres.

Alessandra soltó una risita.

—Eres peligroso, Dante.

Él no respondió. Solo la miró un momento más y luego se giró hacia la puerta.

—El doctor llegará en un par de horas —dijo, sin volverse—. No salgas hasta que él te haya visto.

Y salió de la casa sin mirar atrás.

Alessandra se quedó mirando la puerta por la que había desaparecido, con la tarjeta en la mano y una sonrisa que no podía borrar de su rostro.

No tenía límite.

Tarjeta de crédito. Sin límite. Para ella.

—Mierda —murmuró, riéndose para sí misma—. Esto sí que es un sueño.

Y luego, como si su cerebro hubiera decidido tomar el control de su boca, susurró en voz alta:

—El dinero sí hace feliz a las personas. O al menos, a mí me está haciendo bastante feliz.

Se rió de su propio comentario y guardó la tarjeta en el bolsillo de su pantalón.

______

Un par de horas después, el doctor llegó.

Era un hombre de unos cincuenta años, con el cabello gris y una barba bien recortada. Llevaba un maletín médico y una sonrisa profesional.

—Buenos días, señora Moretti —dijo, estrechándole la mano—. Soy el doctor Herrera. Su esposo me pidió que la atendiera en casa para evitarle el viaje al hospital.

—Gracias, doctor —respondió ella, sentándose en el sofá del salón.

El doctor Herrera la examinó con atención. Revisó sus signos vitales, sus reflejos, sus pupilas. Le hizo preguntas sobre cómo se sentía, si tenía dolores, si había notado algo extraño.

—Parece que se está recuperando bien —dijo, guardando el estetoscopio—. El golpe fue fuerte, pero su cuerpo está respondiendo. Aún debe tomar las medicinas que le recetaron y descansar. Nada de esfuerzos.

—Lo tendré en cuenta —dijo ella.

—¿Ha tenido algún síntoma extraño? ¿Dolor de cabeza persistente? ¿Mareos?

—Nada grave —respondió—. Solo un poco de cansancio.

El doctor asintió y anotó algo en su libreta.

—¿Y su memoria? —preguntó, mirándola con atención—. ¿Ha notado algún problema para recordar cosas?

Alessandra sintió un leve escalofrío.

—Algunas cosas —admitió—. Cosas pequeñas. Nombres, detalles. Pero los médicos del hospital dijeron que era normal.

El doctor Herrera asintió.

—Es común después de un traumatismo craneoencefálico. Pero si nota algo más preocupante, no dude en llamarme. Su esposo me dejó su número de contacto por si necesitaba algo.

—Gracias, doctor.

Él guardó sus cosas en el maletín y se levantó.

—Descanse mucho. Tome sus medicinas. Y no se esfuerce. Su cuerpo necesita tiempo para recuperarse por completo.

—Lo haré.

El doctor Herrera se despidió con una sonrisa y salió de la casa. Clara lo acompañó hasta la puerta.

Alessandra se quedó en el salón, mirando el jardín a través de los ventanales.

Su cuerpo se recuperaba. Su mente, poco a poco, se iba acostumbrando a esta nueva vida. Y su corazón, aunque aún dolía por la traición de su hermana, comenzaba a latir con un propósito diferente.

Venganza.

1
Rosa Escalona
me gustan mucho las novelas de reencarnación, mentira, me encanta, pero no cuando viven la vida de otro, me parece injusto para una de las dos vidas, ambas merecen la misma oportunidad de elegir mejor la vida que les toca vivir, es mi opinión,
Graciela Lopez
en un accidente la choco un camionero borracho
Lucy
En simple palabra " EXCELENTE"
Irene Covarrubias
❤️❤️
Lucilenne A. Ribeiro
creo que trocaran Alessandra y Fernanda de bebês, asi doña Carmen crê que criava su hija.
Lucilenne A. Ribeiro
creio que trocaran Alessandra y Fernanda de bebês, asi doña Carmen crê que criava su hija.
Fernanda Perez
preciosa
gracias
Lucy
listo confirmado el viejo las cambio
Lucy
Esto me huele a que el viejo las cambio. de bebé..
Iza Lozano
no puede dejarle el camino libre a la desgraciada de Fernández, debería buscar como conquistarlo
Anabell Machin
Simplemente genial!
Magnolia
la ropa de prisión???
si todavía trae el vestido de novia...
Magnolia
que dante no tiene los ojos color miel???
Esther Grace: si te pones a notar esos detalles que se que fueron mis errores al escribir nunca disfrutarás de la historia 😄😄🥹
total 1 replies
Magnolia
no dice cómo se conocieron...
ni cuánto llevaban juntos...
porqué no han tenido hijos...
su relación como pareja...
cómo fue su accidente...
porqué discutieron aquella vez...
todo, antes del accidente, falta para ponernos en contexto...
Magnolia
me siento insegura, alessandra...
mándame de perdis uno...
digo...
yo también quiero "apreciar " el arte...
yomy, yomy...
Alejandra Revelante
me encantó Autora te felicito sigue escribiendo asi y esperando tu próxima historia
Anabell Machin
no eran verdes? o me equivoco? 😂🤭😂🤭😂🤭
Esther Grace: son pequeños errores que pase por alto con autocorrector 😂😂😂
total 1 replies
Magnolia
el entierro fue a las 9 de la mañana...
y tan rápido es de tarde???
Magnolia
pero está en la misma ciudad donde vivía antes...
lo digo por el entierro...
cómo no sabría cómo llegar?
y el GPS para qué es?
Teresita Ramirez Lecuna
está novela me tiene atrapada
cuánta intriga
pero Ana debería tener algunos recuerdos de su vida anterior como Alessandra
sería más interesante
pero igual lo vamos descubriendo poco a poco 🤭
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