En esta historia Sakura nos narra su vida como nueva estudiante en la escuela Secundaria Konoha High
¿Que aventuras le depara el destino? 🌸
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Capítulo 21 : La jaula de cristal y la jugada de la noche
Querido diario:
El aire en Konoha High se siente denso, como la calma helada que precede a un terremoto. Hoy tuve que mirar a Hinata a los ojos durante la reunión del comité sin poder gritarle la verdad en la cara. Se pasea por los pasillos con esa elegancia fingida, disfrutando del poder invisible que cree tener sobre todos nosotros. Pero no sabe que mientras ella sonríe victoriosa, las sombras de los Uchiha ya comenzaron a cerrarse a su alrededor.
La tarde comenzó con una reunión obligatoria en la sala del consejo estudiantil. La directora Tsunade nos había convocado para definir los presupuestos de las actividades de fin de mes.
Hinata estaba sentada a la derecha de Neji, impecable, tomando notas con una pluma estilográfica de plata. De vez en cuando, levantaba la mirada hacia Ino y hacia mí. Cada vez que Ino hablaba sobre los gastos de la floristería familiar para la decoración de la escuela, Hinata curveaba los labios con una malicia imperceptible para los demás, pero devastadora para mí.
—Bien —concluyó Tsunade, cerrando su carpeta de un golpe seco—. La logística queda a cargo del comité de Sakura, y Neji supervisará la firma de fondos. Pueden retirarse.
Todos comenzaron a recoger sus cosas. Ino salió primero conversando con Shikamaru sobre las entregas de flores, sin sospechar ni por un segundo que el terreno donde dormía cada noche estaba a punto de ser subastado por la familia Hyuga.
Me quedé atrás a propósito. Sasuke me hizo una leve señal con la cabeza antes de salir, indicándome que la reunión nocturna seguía en pie.
Cuando la sala quedó casi vacía, Hinata se acomodó el cuello del uniforme y pasó a mi lado.
—Te ves cansada, Sakura —susurró con una dulzura venenosa que me erizó la piel—. Espero que estés cuidando bien de tus amigos. Sería una verdadera lástima que la familia Yamanaka tuviera que empacar sus cosas este fin de semana por un "inconveniente financiero".
—No vas a salirte con la tuya, Hinata —dije en voz baja, apretando la correa de mi mochila con tanta fuerza que me dolieron los nudillos.
—Ya me salí con la mía, querida —respondió, dedicándome una última mirada de desdén antes de salir de la sala con el mentón en alto.
A las siete de la noche, las luces del plantel principal estaban apagadas. El único movimiento en la zona trasera era el patrullaje del personal de limpieza.
Siguiendo las instrucciones de Sasuke, subí discretamente las escaleras del edificio administrativo hasta la oficina de enlace policial. La puerta estaba entreabierta y una luz tenue iluminaba el piso de madera.
Al entrar, me encontré con una escena que jamás habría imaginado un mes atrás.
Obito Uchiha estaba sentado detrás del escritorio con la chaqueta de cuero colgada en la silla y las mangas de la camisa arremangadas, revisando minuciosamente varios expedientes bancarios. A su lado, Sasuke analizaba unos documentos digitales en su portátil. Y en la esquina, parado junto a la ventana con los brazos cruzados y una expresión seria, estaba Naruto.
—¿Naruto?... —me detuve en seco en la entrada, sorprendida de verlo allí.
Naruto se giró hacia mí. Ya no tenía esa mirada triste de la ayer; sus ojos azules brillaban con una determinación firme y madura.
—Sasuke me contó todo anoche, Sakura-chan —dijo Naruto con voz tranquila pero profunda, dando un paso hacia mí—. Me contó lo que Hinata te amenazó con hacerle a la floristería de Ino y lo que quería hacerme a mí.
Sentí un vuelco en el corazón. La culpa me invadió de golpe.
—Naruto... yo no quería que te enteraras así, intentaba protegerlos a ti y a Ino...
—Lo sé —interrumpió Naruto, tomando mi mano con la misma calidez de la azotea, pero con un agarre firme que me dio una seguridad instantánea—. Y te agradezco que hayas llevado esta carga sola para cuidarnos. Pero te lo dije antes, Sakura-chan: no estás sola. Si van a meterse con la familia de Ino o contigo, se están metiendo conmigo y con mi hermano.
Sasuke soltó un ligero bufido desde el escritorio, aunque no rebatió las palabras de Naruto.
—Dejen el sentimentalismo para después —intervino Obito, dando un golpe con el lápiz sobre la mesa—. Miren esto.
Naruto y yo nos acercamos al escritorio. Obito desplegó una serie de documentos con sellos oficiales del departamento de investigación financiera.
—El padre de Hinata intentó transferir las deudas hipotecarias del local de los Yamanaka a una empresa fantasma para acelerar el desalojo sin pasar por el juzgado de la ciudad —explicó Obito, señalando unas firmas al pie de la página—. Es una jugada sucia, pero cometieron un error grave. Para hacer esa compra rápida, usaron fondos no declarados del fideicomiso escolar de Konoha High.
—En términos sencillos, Haruno —añadió Sasuke, cerrando la laptop con un chasquido certero—: el clan Hyuga cometió fraude fiscal y malversación de fondos dentro de la misma escuela para extorsionarte.
Me llevé una mano a la boca, procesando la magnitud de lo que me estaban diciendo.
—¿Significa que...?
—Significa que la jaula de cristal en la que Hinata se encerró está a punto de estallarle en la cara —sonrió Obito con una chispa peligrosa en los ojos—. Mañana a primera hora, la orden de embargo contra los Yamanaka quedará completamente anulada por la fiscalía. Y la junta directiva de la escuela tendrá que exigir cuentas al padre de Hinata si no quieren terminar todos bajo investigación.
Naruto apretó mi mano y me miró con una sonrisa radiante, esa sonrisa de victoria que siempre lograba iluminar hasta el día más oscuro.
—Te lo dije, Sakura-chan. La verdad siempre sale a la luz.
Al salir de la oficina, caminamos juntos por el pasillo a oscuras. La tormenta que amenazaba con destruir la vida de Ino y la nuestra finalmente tenía un escudo invencible. Miré a Naruto a mi lado, y luego a Sasuke que caminaba un par de pasos atrás resguardando nuestras espaldas.
Querido diario:
Hinata creyó que nos tenía atrapados en su red de chantajes, pero olvidó algo fundamental: cuando intentas destruir a las personas equivocadas, terminas uniendo a los enemigos más peligrosos. Mañana por la mañana, la máscara de la reina de Konoha High llegará a su fin definitivo. Y esta vez, no habrá dinero ni apellido que la pueda salvar.
PERO.... ME ENCANTA!!!!
la villana Hinata regreso con todo 🤭