Un incidente entre Maximiliano y Azul cambiará para siempre la amistad que los une. Luego, un accidente sumerge a Maximiliano en coma, y al despertar, su memoria alterada los enfrenta a una realidad que no reconocen.
Azul deberá sostener los recuerdos de Maximiliano… mientras se pregunta: ¿qué ocurrirá cuando él recuerde todo?
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ESPERARÉ
NARRADOR
Azul recibió la llamada de su hermana mayor. Violeta se había enterado de lo que sucedió con Maxi. Él se había ganado el cariño y la confianza de su familia. Era imposible no sentir el peso de la injusticia y la impotencia por no poder hacer nada más que esperar una pronta mejoría.
-¿Cómo está él? ¿Qué dijo el médico?- Preguntó preocupada, sintiendo rabia por no poder viajar para acompañar a su hermana en ese duro momento
A Azul se le quebró la voz. No sabía cuántas veces había llorado, pero era imposible no continuar haciéndolo.
-Está igual. Parece dormir profundamente... pero él... no despierta- Violeta escuchó sollozar a su hermana menor y aunque intentó ser fuerte por ella, no pudo
-Maxi es fuerte. Él va a estar bien. Confía. Rezaremos juntas- Propuso con angustia
-¿Sabes cuántas veces le pedí a Dios por él? Nada cambió- Sollozó más fuerte
En ese momento Azul estaba enfadada con Dios. Maxi no merecía pasar por eso, ¿Por qué a una persona buena le ocurrían cosas tan malas?
-Yo se que él va a despertar... dale tiempo- Recomendó con esperanza, aún con su voz quebrada
-Debo colgar. Iré a verlo. Una enfermera me dijo que si le hablo probablemente él me escuche... aunque no pueda responder- Dijo con un mínimo de esperanza, esperando que si él la escuchaba intentara volver en si
Las hermanas colgaron y Azul fue a ver a Maxi con rapidez, tal como si llegar tarde marcara una diferencia.
Al entrar a la habitación, ella compartió un abrazo con la madre de su amigo y también con Tamara que había ido a visitarlo.
Mientras la madre de Maxi se despedía de él, la ex novia de Maxi aprovechó de tener un momento a solas con Azul para hacerle una pregunta que ansiaba ser respondida.
-Tu eres la mejor amiga de Maxi, ¿Sabes por qué terminó conmigo?- Azul guardó silencio un momento
-Yo le pregunté lo mismo. Ustedes estaban bien...- Mencionó con duda
-Eso lo se, pero por favor si sabes algo necesito que me lo digas para seguir adelante- Imploró creyendo que Azul le daría la razón que llevaba semanas esperando
-Cada vez que se lo pregunté, él evitó responder. Lo siento- Murmuró con culpa. Tamara sonrió con tristeza
-Está bien. Tal vez nunca lo sepa- Miró hacia la habitación con sus ojos llenos de lágrimas y después de despedirse de Azul se fue
La joven la notó triste. Lamentaba no poder darle una respuesta, pero no le mentiría para darle consuelo.
Cuando Azul entró a la habitación y se quedó a solas con Maxi, ella se sentó y tomó su mano intentando no llorar, pero fracasando tras pocos segundos.
-Maxi, te extraño. Aquí todos te necesitamos y tu sigues dormido. Por favor regresa con nosotros. Te prometo ser más ordenada y aprender a cocinar pan si ahora abres tus ojos- Ella aguardó sin siquiera pestañear, pero nada ocurrió
Azul se secó las lágrimas y siguió hablándole.
-Maxi, ¿Recuerdas cuando mi papá te amenazó? Si él estuviera, seguro vendría a verte...- Ella volvió a llorar sintiendo que dos personas importantes se habían ido
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AÑOS ATRÁS
Azul había cumplido sus diecisiete años y planeaba ir a una discoteca. Maxi había ido a felicitarla y después se había comprometido a acompañarla porque ella ya no tenía amigas en aquel momento.
El grupo de amigas que Azul había tenido se había alejado de ella. Cada una por distintas razones que no tenían mucha lógica, como por ejemplo su modo de vestir.
En aquella época ella se había sentido sola. Maxi no podía estar disponible para ella porque muchas veces estaba con una potencial amante. En momentos así él jamás contestaba su teléfono.
-Recuerda que mi hija es menor de edad y que tu puedes ir a la cárcel- Maxi sonrió ante la amenaza del padre de su amiga
-Lo se. ¿Me lo recordó cuántas veces?- Fingió pensar
-Papá por favor. Él es mi amigo, no quien me gusta- Azul había intervenido en la conversación
Azul se había vestido de color plata. Su vestido al cuerpo no era escotado porque aún sentía inseguridad por su figura, pero Maxi le había dicho que se veía bien. No fue el mejor de los piropos, pero él cuidaba mucho sus palabras cuando se trataba de ella. No quería que nadie malinterpretara su manera de tratarla.
En aquella fiesta, Azul había disfrutado su noche y luego se había sentido insegura porque alguien se había besado con su amigo de la manera en que ella no había hecho todavía con nadie. Ella creyó que él podría irse a intimar con esa mujer, pero en lugar de eso se quedó con ella y después de llevarla a casa hizo planes.
Ella recordaba la conversación de camino a casa y Maxi bromeaba sobre eso regularmente al verla tan avergonzada.
-Ya harás lo mismo que yo. Solo procura que sea con quién no te vea como un juego y nada más- Le aconsejó al estacionar su vehículo
-¿Por qué no consigues una novia de una vez? No sé cómo puedes estar con una diferente cada día- Ella sonrió. Le era imposible saber con quién saldría su amigo
-Cuando llegue la indicada seré un santo, ahora no- Él soltó una carcajada. Hasta ese momento le era imposible pensar en enamorarse
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Azul se quedó en silencio. Recordar a su padre le dolía, pero hacerlo junto a Maxi en ese estado solo intensificaba el dolor.
-Maxi, me dijiste que la vida seguiría, ¿Lo recuerdas? Pero contigo aquí todos estamos en pausa. Cuando lo extrañaba estabas tu y ahora estoy sola...
Maxi no respondió. Ni siquiera su tensión arterial había variado. Había días en los que Azul se quedaba horas a su lado sintiendo que "en unos minutos" reaccionaría.
-Maxi. Debo irme, pero vendré mañana como cada día. Si me escuchas intenta volver, por favor- Le dio un beso en la frente y caminó con lentitud hacia la puerta
Al llegar al apartamento se sentó en el sofá y miró alrededor. Había desorden, pero no podía hacer nada para cambiar eso. Sentía que no tenía energía ni tampoco fuerzas. Pensó en Maxi y en su reacción al ver el lugar en ese estado.
Su madre la llamó preocupada, por Maxi y por ella. Le pidió que volviera a casa.
-No me iré sin que Maxi reaccione. Además estoy estudiando todavía- Se negó
-¿Y si él tarda años...?- Preguntó su madre
-Tu no sabes todo lo que hizo Maxi por mí. Yo esperaré, él haría lo mismo- Respondió enfadada, se despidió y colgó
maxi y azul a salvo y es hora de ablar claro