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PESADOS POR EL DESTINO

PESADOS POR EL DESTINO

Status: Terminada
Genre:CEO / Posesivo / Grandes Curvas / Completas
Popularitas:443.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Ella tiene curvas que esconde y un promedio impecable. Él es el hombre perfecto que la observa en secreto. Una noche, un plan macabro los une. ¿El resultado? Una mentira, un bebé y un amor que lo arriesgará todo.

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 1

Romina

Recuerdo el peso de la mochila aquella mañana. No era solo por los libros. Era el peso de todo, de las lágrimas de mi madre, del orgullo mal disimulado de mi padre, de los abrazos torpes de mis hermanos menores, de los dieciséis años que dejaba atrás y de todos los kilos de más que siempre me habían acompañado.

Me llamo Romina Valera, y esa mañana, en la puerta de mi casa, en ese pueblo diminuto del que apenas me alejé en mi vida, sentí que mi cuerpo de embudo, con estas caderas anchas que siempre heredé de mi abuela y este busto grande que es un dolor de cabeza para encontrar blusas, pesaba el doble. Mi cara, que según mi madre es una estampa de la Virgen, estaba toda manchada de lágrimas y mocos.

—No te olvides de escribir, hija

sollozó mi mamá, Elena, arrugando el delantal con las manos, esas mismas manos que habían trabajado duro toda la vida para que no nos faltara nada.

Mi papá, Antonio, un hombre de pocas palabras pero de gestos firmes, me dio una palmada en el hombro que quería decir todo.

—Echa pa'lante, Romi. Es tu oportunidad. La de todos nosotros.

Y yo, con el nudo en la garganta, solo pude asentir. Subí al autobús que me llevaría a la capital, y mientras el pueblo se empequeñecía en la ventanilla, sentí un miedo atroz. Miedo a lo nuevo, miedo al fracaso, miedo a que en la ciudad, entre tanta gente, mi silueta robusta, mi cuerpo de pera, fuera aún más visible.

La beca era por mi promedio. Números, contabilidad, organización… eso siempre se me dio bien. Era un mundo donde todo cuadraba, donde no había lugar para la subjetividad ni para las miradas. Administración de empresas era mi pasión, un refugio lógico y ordenado al que me aferraba cuando el caos de la inseguridad me invadía.

Llegar a la universidad fue como aterrizar en otro planeta. Edificios enormes de cristal y hormigón, calles atestadas de gente que caminaba con un propósito fijo, un ruido ensordecedor de cláxones y conversaciones. Yo, con mi mochila y mi ropa holgada, mi uniforme de invisibilidad favorito un jean oscuro y una sudadera gris talla XL que me había comprado mi papá, me sentía una forastera, una nota discordante en una sinfonía de ropa de marca y cuerpos esbeltos.

Caminaba con la mirada al suelo, leyendo el mapa del campus una y otra vez, cuando un golpe suave me hizo trastabillar.

—¡Ay, perdón, Fue mi culpa, iba mirando el teléfono y no vi por dónde iba!

Levanté la vista y me encontré con la sonrisa más arrolladora que había visto jamás. Era una chica de mi edad, menuda, con el pelo rizado recogido en una coleta alta y unos ojos marrones que brillaban con una energía inagotable.

—No, no, fue mi culpa

tartamudeé, sintiendo el calor en mis mejillas.

—¡Para nada!

rió ella, sin ningún tipo de reparo.

— Oye, ¿eres nueva, verdad? Yo también. Bueno, llevo una semana, pero ya me sé algunos trucos. ¿Vas a la facultad de Económicas? Porque por esa mochila, pareces más lista que el hambre. Yo soy Laura. Laura Montero.

Y así, en un choque de pasillo, conocí a Laura. Era todo lo que yo no era, extrovertida, desenvuelta, sin un ápice de vergüenza. Y desde ese primer día, fue mi ancla. No sé qué vio en mí, la chica callada y con cara de susto, pero se pegó a mí como una lapa buena. Me explicó dónde estaban las aulas, qué profesores eran más duros, cuál era el mejor sitio para comer barato en la cafetería.

Laura era mi escudo sin yo pedirlo. Especialmente cuando sentía esas miradas. Esas que ya conocía de mi pueblo, pero que aquí, en la masa anónima de la universidad, se sentían más punzantes. Miradas que recorrían mi cuerpo, que se detenían en mis caderas, en mi pecho, que comparaban y luego desviaban la mirada con un dejo de superioridad o lástima. Laura, en cambio, las desafiaba. Si alguien se quedaba mirando demasiado, ella le sostenía la mirada con descaro hasta que el otro se daba la vuelta. Me hacía sentir fuerte, aunque por dentro la inseguridad me royera los huesos como un animalito.

—No les des bola, Romi

decía.

— Son unos pobres infelices. Además, tú eres hermosa. ¿Cuándo te lo vas a grabar en la frente?

Y yo le creía a medias.

continuara...

1
Maru
Al contrario 🤔💭el silencio 🤫 te hace cómplice
Maru
Geovanny me parece un hombre apocado a su edad y con su preparación académica debería estar blindado sobre el minúsculo afecto de su padre buscar la aprobación paterna a esas alturas es un absurdo; en otro orden de ideas, nadar entre dos aguas me parece mal si tanto ama y desea a Romina que luche por ella y no le de esperanzas a la otra
Maru
Romina muchacha tienes el suficiente potencial para gustarle a tu jefe a tu suegro y todos los que te conocen pero... debes empezar gustando de ti misma 🤩
Maru
🤔💭Las piezas del rompecabezas 🧩 empiezan a encajar
Francisca Letycia MirandaGarcia
para mí estuvo perfecta su historia, es muy raro que un ceo renuncie a todo lo que tiene, por lo regular siempre tratan de salvar su éxito que han logrado, gracias por su tiempo
Francisca Letycia MirandaGarcia
aquí lo triste es que el padre de Giovanni no lo fue a buscar, prefirió su orgullo
Francisca Letycia MirandaGarcia
y su otro abuelo lo irá a conocer, Giovanni ya no lo hace presente en su vida, será pq en realidad nunca estuvo
Francisca Letycia MirandaGarcia
quer hermoso con los ojos grises
Edith Villamizar
me gustó mucho la historia
El final estuvo bueno, no siempre tiene que ser final de ricos y herederos
fué diferente ellos construyeron una familia humilde pero llena de amor
No me gustó que el papá no se le ocurrió visitar a su hijo y pedir una oportunidad para ser abuelo ya que no fué buen padre
Edith Villamizar
Ni porque se fueron lejos, los dejan ser felices juntos
Son malos, inventan que el papá está grave y llevárselo quien sabe que pensaban hacer con Giovanni
Francisca Letycia MirandaGarcia
hasta que tomó esa determinación, darle una lección a su padre y probar que él no lo necesita para salir adelante
Francisca Letycia MirandaGarcia
no es posible que el padre haya pedido eso, por eso los hijos son asi
Francisca Letycia MirandaGarcia
lo importante que tiene unos padres comprensivos
Francisca Letycia MirandaGarcia
pues haber si no se la pone difícil Camila
Francisca Letycia MirandaGarcia
debería estar feliz pq la ama y a su bebé también
Maria Gudiño
que paso con el papá de Geovanny,por lo demás una excelente novela, felicitaciones para la escritora 👍👌👏👏
Francisca Letycia MirandaGarcia
por muy dormida que este como no darse cuenta que nos están dando duro contra el colchón jajajaja
Liliana Flores
me gusta la trama, pero la estás haciendo demasiado inocente a está chica no puede pensar que es un sueño 🤭🤭
Liliana Flores
hasta ahora me está pareciendo muy interesante y me intriga lo que seguirá sucediendo
Francisca Letycia MirandaGarcia
el padre no puede quedar sin interarse de la fichita que es su hijo leon
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