Charlotte Ricci, huérfana criada en un orfanato de monjas, sale al mundo a los 18 años para trabajar 6 meses —si no encuentra su lugar, se convertirá en monja. Sin saberlo, se hace asistente de Marcelo Romano, CEO cuyo imperio es fachada de la mafia.
Marcelo siente una obsesión por la inocente Charlotte, pero su interés despierta enemigos que buscan destruirlo usando ella como arma. Cuando comienzan las amenazas, descubren que su orfanato guarda secretos antiguos ligados a la mafia y que Charlotte es heredera de un legado peligroso.
Ahora deberán enfrentar traiciones y el peso de un destino escrito en sangre, mientras ella decide entre su antiguo hogar y el hombre que ha robado su corazón.
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Orfanato
Charlotte Ricci con tan solo 8 años está llegando a un orfanato de monjas muy prestigioso en todo Italia, sin entender que pasa o por qué la llevan ahí, no sabe dónde están sus padres, y nadie le da una respuesta.
—Por que debo quedarme aquí —le preguntaba al chófer mirándolo con lágrimas en los ojos
—Princesa me encantaría que te quedarás con nosotros, pero no puedes, tus padres a si lo quisieron —le respondía el con él corazón en la mano por tener que dejarla ahí, en ese lugar que aparentaba una cosa, pero ocultaba más de lo que muestra.
—Donde están ellos —pregunto una vez más.
—Princesa la madre superiora será la que hablara contigo si, anda vamos que nos esperan —dijo ayudándola a bajar para después bajar sus maletas y entrar con ella aquel enorme lugar, que parecía lleno de luz y alegría, niños corriendo y jugando, entre risas y murmuros.
—Bienvenida Charlotte —le decía la madre superior, pero Charlotte estaba perdida entre los niños, mirando el lugar, viendo cada detalle de donde sería su nuevo hogar y sin saber por qué estaba ahí.
—Esta algo asustada, sabe que está acostumbrada a algo diferente —le decía el chófer a la madre
—Lo comprendo, Charlotte ve con la hermana Isabella, te llevará a conocer tu habitación —sin decir nada Charlotte seguía a la monja hacia adentró, mientras el chofer seguía a la madre superior hasta su oficina para dejar cosas claras sobre Charlotte y su estancia ahí en el orfanato
—Sere breve madre, ya que como sabe tengo asuntos que atender aún para la familia Ricci —le decía tomando asiento frente a ella, la madre superiora lo miraba atenta esperando continuará hablando —no puede ser adoptada por nadie, no importa que tanto se la pidan o le suplique por ella, Charlotte no debe ser adoptada por nadie más, en su momento yo volveré por ella, no puede salir de aquí antes de los 18, debe ser criada con educación y modales, alejada del mundo que existe fuera de estas puertas, tampoco debe saber que usted conoce a sus padres y por eso está aquí, para ella sus padres tuvieron un accidente en carretera cuando volvía a su casa —agregaba con seriedad
—Sabe que no puedo mentir, mi religión no me lo permite —le decía ella
—Su religión no le permite muchas cosas, y aún así acepto la ayuda de los Ricci, que no se le olvide que los Ricci son quien mantienen este lugar y aunque ellos ya no estén seguirá siendo a si, el futuro de estos niños depende de usted madre
—Y si no aceptó
—Me llevo a Charlotte y usted se olvida de la ayuda de cada mes, aparte de lo que se le mandara solo para Charlotte —se ponía de pie dispuesto a irse, e ir por Charlotte y llevarla con él, sabía que su Nana y la gente de sus padres la cuidarían y le enseñarían como defenderse del peligro del mundo
—Esta bien, pero no podré mentirle mucho a esa niña, sabe que llegan a una edad donde ya no se creen todo —explicaba ella resignada, ya que sin el apoyo de los Ricci el orfanato no sería nada, y muchos niños se quedarían sin hogar
—Lo se, pero tranquila Charlotte es buena niña, solo asegúrese de decirle lo que le dije y ella no preguntara más, cuando tenga edad suficiente me encargaré yo del resto de enfrentar la verdad y su futuro, incluyendo su herencia como una Ricci, pero sus padres dijeron que ella debía criarse aquí hasta la mayoría de edad, no adopciones para ella, si ella es adoptada usted tendra serios problemas —le recordaba de una forma amable la advertencia
—Tranquilo, ella estará aquí el día que usted venga por ella —respondia, el chófer le entregaba un cheque y una tarjeta que era solo para gastos de Charlotte, una que el tenía vinculado a la cuenta de él con la de Charlotte por ordenes de sus padres, ya que el no era un simple chófer, era la mano derecha de los Ricci y el protector de Charlotte, por eso el no quería dejarla ahí, pero solo a si podría protegerla hasta que llegara el momento de enfrentar el mundo real....