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Una Oportunidad, Tres Milagros.

Una Oportunidad, Tres Milagros.

Status: Terminada
Genre:Romance / Madre soltera / Embarazo no planeado / Completas
Popularitas:5.5M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Rosa Verbel

En un pintoresco pueblo, Victoria Torres, una joven de dieciséis años, se enfrenta a los retos de la vida con sueños e ilusiones. Su mundo cambia drásticamente cuando se enamora de Martín Sierra, el chico más popular de la escuela. Sin embargo, su relación, marcada por el secreto y la rebeldía, culmina en un giro inesperado: un embarazo no planeado. La desilusión y el rechazo de Martín, junto con la furia de su estricto padre, empujan a Victoria a un viaje lleno de sacrificios y desafíos. A pesar de su juventud, toma la valiente decisión de criar a sus tres hijos, luchando por un futuro mejor. Esta es la historia de una madre que, a través del dolor y la adversidad, descubre su fortaleza interior y el verdadero significado del amor y la familia.

Mientras Victoria lucha por sacar adelante a sus trillizos, en la capital un hombre sufre un divorcio por no poder tener hijos. Es estéril.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16.

La habitación de la pensión había sido adaptada para recibir a tres nuevos habitantes. Una cuna triple improvisada con maderas ocupaba casi todo el espacio frente a la ventana. Había pañales por todas partes, toallitas húmedas, cremas, ropa pequeñita colgada en una cuerda improvisada, biberones esterilizados y un reloj que marcaba las madrugadas como si fueran eternas.

El primer mes con los bebés fue una mezcla de ternura y agotamiento, de risas ahogadas entre lágrimas y silencios que hablaban de amor y dolor a partes iguales.

Victoria apenas dormía. A veces, entre tomas y cambios de pañal, miraba por la ventana y el mundo le parecía lejano, ajeno, como si ya no existiera más allá de esa habitación llena de vida.

—¡Ay, Dios mío! —exclamó una madrugada, llevándose una mano al pecho—. ¡Me arden los pezones! ¡Me están partiendo!

Doña María, con la bata puesta y el cabello enredado, entró con una toalla tibia.

—A ver, mi amor. Toma esta compresita. Te va a calmar un poco. Es normal, nena, al principio duele… es como una tortura sagrada.

Victoria tenía los pechos hinchados, duros como piedras, con los pezones rojizos y agrietados. Las primeras semanas, amamantar era un sacrificio que dolía hasta el alma. Y eso que tenía suerte: su cuerpo producía suficiente leche para los tres. Pero eso también significaba más presión, más dolor, más desvelo.

—Valentina no suelta bien el pezón, se pega con fuerza como si fuera el último del mundo —dijo Victoria entre dientes mientras se sentaba lentamente en la cama, con la herida de la cesárea punzando como un clavo caliente.

—Aquí estoy yo —dijo doña María, acercándose—. Dame a Victor, le preparo su fórmula. Valeria puede esperar unos minutos.

—Gracias, abuela María… no sé qué haría sin usted —murmuró Victoria, con los ojos llenos de lágrimas.

—Y yo sin ti tampoco sabría, muchachita. Anda, que todo va a ir mejorando.

Los días pasaban entre un cronograma caótico de tomas, llantos, pañales y cortas siestas.

La herida de la cesárea seguía doliendo. Victoria debía caminar lentamente, sosteniéndose del borde de la cama o la pared. A veces le temblaban las piernas de tanto agotamiento.

—No te apures —decía doña María al verla tambalearse—. Esa herida necesita tiempo. ¡Déjala cerrar bien!

—Pero quiero cargar a los tres… no quiero que piensen que no puedo con ellos.

—¡Ay, niña! Ellos ya saben que su mamá es una valiente. No tienes que demostrarlo cada segundo.

A veces Lisseth y Rosalía ayudaban, sobre todo cuando doña María debía salir a comprar o cocinar. Carlitos se volvía el "hermanito mayor", les cantaba canciones inventadas y les daba besitos en la frente.

—No llores, Valeria —decía él con voz dulce—. Aquí estoy yo, tu hermanito Carlitos.

Victoria se derretía al verlo.

—Eres un ángel, Carlitos. Tu mami debe estar orgullosa de tí.

Carlitos sonreí alegre.

Pero no todo eran momentos dulces. Algunas noches, el cansancio se acumulaba como piedras sobre el pecho de Victoria.

El dolor en la espalda la hacía gemir. El ardor en los pezones la obligaba a apretar los dientes cada vez que uno de los bebés comenzaba a succionar. Las lágrimas le brotaban sin permiso.

—No puedo más… —susurraba sola en el baño, con los pezones al aire, tratando de aliviarse con agua tibia.

Se sentaba en la taza del baño a llorar bajito, cubriéndose la boca para no despertar a nadie.

—No quiero que me vean así —murmuraba entre sollozos—. Tengo que ser fuerte… tengo que ser fuerte…

Y luego respiraba, se lavaba la cara, y volvía a la habitación a seguir amando.

...

Una tarde, mientras los tres bebés dormían, doña María la encontró sentada en la cama, con la cabeza baja.

—¿Qué pasa, hijita?

—Estoy cansada, abuela María… —dijo Victoria, con voz ronca—. Estoy feliz, pero… agotada. Me duelen los ojos, el cuerpo, el alma… Siento que si parpadeo más de dos segundos, me duermo.

Doña María se sentó junto a ella y la abrazó con fuerza.

—Llora si tienes que llorar. Aquí nadie te va a juzgar.

Victoria se deshizo en llanto, abrazada a esa mujer que había sido familia y apoyo cuando la suya propia no quiso serlo.

—A veces lloro de alegría… porque están sanos, porque están aquí. Pero otras veces lloro de cansancio… de miedo… ¿Y si un día no puedo más?

—Siempre podrás. Porque una madre puede con todo. Y si no puedes, aquí estamos los que te amamos. No estás sola.

...

Cada uno de los trillizos comenzaba a mostrar su personalidad. Valentina, fuerte y ruidosa, era la primera en llorar. Valeria, más callada, exigía cariño con una mirada profunda. Victor, el más tranquilo, se dormía después de cada toma como un pequeño filósofo en paz.

Victoria ya había aprendido a distinguir sus llantos. Ya no entraba en pánico cuando uno lloraba. Ya no se le caía la fórmula al suelo entre nervios. Poco a poco, se estaba convirtiendo en madre de tres… con orgullo.

Una tarde, mientras los bañaba con ayuda de doña María, los miró uno por uno.

—Son tan perfectos… —susurró—. ¿Cómo es posible que existan cosas tan hermosas y tan pequeñas?

—Dios te los dio porque sabía que ibas a cuidarlos bien.

—A veces pienso… que voy a fallarles.

—¿Y a veces piensas que vas a volar? —preguntó doña María, con picardía.

—¿Eh?

—Pues lo mismo. No pienses tonterías, hija. Tú estás hecha para esto. Para amar sin medida.

Victoria rió, bajito.

—Aunque tengan el pelo de su papá…

—No empieces —respondió doña María con una sonrisa.

...

El último día de ese primer mes, la pensión entera celebró con una pequeña reunión. Rosalía preparó arroz con leche, Lisseth hizo una limonada helada y Carlitos dibujó a los trillizos en hojas de cuaderno.

—Míralos… un mes —dijo Victoria, mirando a sus hijos dormidos—. Un mes de amor… y de noches sin dormir. Pero lo haría mil veces más.

—Y lo harás —añadió doña María—. Porque ahora ya no eres solo Victoria. Ahora eres una madre. Y las madres tienen la fuerza de mil soles.

—Y el olor a leche encima todo el día —dijo Victoria, entre risas.

Todas rieron.

—Pero tienes algo más —agregó Lisseth—. Tienes un corazón tan grande… que esos tres van a crecer sabiendo lo que es el amor desde que nacieron.

Victoria los miró.

—Me cambiaría la vida una y otra vez si sé que al final los voy a tener a ellos.

—Y ellos a ti, mi niña. Ellos a ti.

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Mary Alcocer
si Victoria puede tener a sus hijos ahí, por qué Lisset no puede tener a su hijo Carlitos con ella?
bueno escritora tu mejor que nadie sabe el drama, mejor ya no digo nada 🤭🤭🤭🤭
Mary Alcocer
tía? acaso no es doña María quien la está ayudando a salir adelante?
Mary Alcocer
escritora está es muy buena historia, me recuerda lo que tuve que pasar cuando esperaba a mi hija, el padre no se quiso hacer cargo y mi madre me dijo que tenía que enfrentarme a esa situación, aunque después que nació mi hija me ayudó mucho, pero bueno a seguir disfrutando de tu novela 👏👏👏👏
Adarely Garcia
Que bombón hermoso 🥰..yo soy mejor que Valeria🤭
Adarely Garcia
Mathias muy hermoso 🥰🥰🥰 Valeria.....🫤😬🤭
Adarely Garcia
y la muy zorrilla le acepta joyas y todavía le pidió bienes materiales 😬😠🫤
Maritza Rodriguez
Preciosima trama, bien descrita y resaltando los valores de la familia.
Rositha🌹📝📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌷
total 1 replies
Raquel Cardenas
Karlita como te va a ir con Brandon crees que es igual de paciente y amoroso como Mathías?
Raquel Cardenas
También le llegará su hora de pagar lo mal que se portó Karla con Mathías y ya la vida le está cobrando a Martín?
Raquel Cardenas
Mugre viejo clasista, Karla a pesar de buena familia salió muy ligera de cascos todavía estaba casada y ya andaba en busca de nueva pareja!
Gabriela Arron
hermosa historia gracias autor@!!
Gabriela Arron
no entiendo porque tienen que buscar a Martin si llevan el apellido de la madre😕
Gabriela Arron
y clari q piensa sacarle plata a Victoria? está loca mal?!🤭🤭
Gabriela Arron
no estoy de acuerdo con el maltrato,pero Karla se lo merece x ofrecida y mala!!🤭🤭
Gabriela Arron
está mujer está loca!! ahora es de ella Mathias??😡
Gabriela Arron
me alegro q te pase eso Martin ahora a criar un hijo ajeno por no querer los tuyos😡😡
Gabriela Arron
viejo elitista anda por dónde viniste 😡😡
Yesika Bastidas
no he comentado nada que vergüenza con la autora es que está linda hermosa de verdad le y leo y no logro parar me gustó muchísimo
Gabriela Arron
los padres de el seguro no la aceptan xq tiene hijos😡y quieran meterle alguna zorra
Yesika Bastidas
que bueno autora que no logro hacer nada esa Karla
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