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Renací Para Vengarme De Mi Marido

Renací Para Vengarme De Mi Marido

Status: En proceso
Genre:CEO / Mafia / Reencarnación(época moderna)
Popularitas:24.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Verónica creé tener una vida de ensueño; dueña de una empresa más importante de la cuidad, una fortuna inmensa y un bebé en camino. Pero de eso nada le sirvió al descubrir la infidelidad de su marido con su empleada. Después de sufrir una depresión, decidió acabar con su vida sin esperarse a que regresará antes de casarse con Andrés.

Se vengara de él con su peor enemigo. Un mafioso que tiene una obsesión con la protagonista.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 2: He renacido.

Dos paramédicos empujaban la camilla por el pasillo del hospital; Verónica apenas lograba mantener los ojos abiertos, el dolor en su cuerpo seguía presente y el mareo no desaparecía. Las luces del techo pasaban una tras otra mientras la llevaban con rapidez hacia la sala de urgencias. Alguien hablaba cerca de su oído, una enfermera que intentaba mantenerla consciente.

—Señora Andrade, escúcheme, necesitamos que se mantenga despierta —dijo la mujer con tono firme pero tranquilo—. Ya casi llegamos.

Verónica intentó responder pero la voz no salió con claridad; sentía el cuerpo pesado y el frío del miedo comenzaba a instalarse dentro de ella. Sus dedos seguían presionando su vientre de forma casi instintiva, como si quisiera proteger algo que ya no estaba segura de poder proteger.

Cuando la camilla entró en la sala, varias personas comenzaron a moverse alrededor de ella con rapidez. Una enfermera tomó su pulso, otra preparó instrumentos mientras el médico revisaba los resultados preliminares.

—Presión baja —dijo alguien.

—Necesitamos estabilizarla —respondió el médico.

Las voces continuaron mientras Verónica intentaba comprender lo que estaba ocurriendo; el dolor iba y venía en oleadas, cada vez más débil pero todavía presente. En algún momento vio a Andrés de pie cerca de la puerta, observando todo con el ceño fruncido y los brazos cruzados.

No se acercaba.

Verónica lo miró con esfuerzo.

—Andrés...

Él dio un paso hacia adelante, pero su expresión no era la de un hombre desesperado.

—Los médicos están trabajando —dijo con tono seco—. Tranquilízate.

Las palabras no tenían la calidez que ella esperaba. La puerta se cerró cuando la llevaron hacia otra sala y la visión de su esposo desapareció.

El tiempo dentro del hospital pasó de forma confusa; el sonido de las máquinas, las voces bajas del personal médico, las manos que se movían con rapidez mientras revisaban su estado. En algún momento el dolor desapareció por completo y fue reemplazado por una sensación de vacío difícil de describir.

Horas después despertó en una habitación silenciosa.

La luz del amanecer entraba por la ventana y el aire tenía el olor limpio del hospital. Verónica tardó unos segundos en recordar dónde estaba; luego los recuerdos volvieron con claridad.

Su mano se movió lentamente hacia su vientre.

El médico entró poco después acompañado por una enfermera. Su expresión era seria, aunque trataba de mantener un tono profesional.

—Señora Andrade —dijo con voz calmada—. ¿Cómo se siente?

Verónica lo miró con una mezcla de ansiedad y temor.

—¿Mi bebé?

El médico guardó silencio unos segundos.

—Lamento decirle que no pudimos salvar el embarazo.

Las palabras quedaron flotando en la habitación.

Verónica no reaccionó de inmediato; sus ojos permanecieron fijos en el médico mientras su mente intentaba procesar lo que acababa de escuchar.

—¿Qué quiere decir?

El médico respiró despacio.

—La hemorragia fue demasiado fuerte. Hicimos todo lo posible, pero el feto no sobrevivió.

La enfermera observaba a Verónica con preocupación.

El silencio se volvió pesado.

Verónica sintió que su pecho se contraía lentamente; no había gritos ni lágrimas inmediatas, solo una sensación profunda que parecía ocupar todo su cuerpo.

—Entiendo —dijo al fin con voz baja.

El médico asintió.

—Debe descansar. Su cuerpo necesita recuperarse.

Cuando salieron de la habitación, el silencio regresó.

Verónica permaneció mirando el techo durante varios minutos, intentando recordar el momento exacto en que todo se había perdido. La discusión, el dolor, la sangre. Cada detalle regresaba con una claridad que la hacía sentir más débil.

La puerta se abrió poco después.

Andrés entró con paso tranquilo.

Llevaba el mismo traje de la noche anterior, aunque ahora tenía el cabello ordenado y el rostro serio. Se acercó a la cama con un gesto distante.

—El médico me explicó lo que pasó.

Verónica giró la cabeza hacia él.

—Nuestro hijo murió.

Andrés asintió sin mostrar una emoción clara.

—Sí.

La respuesta fue corta.

Verónica lo observó con atención.

—No vas a decir nada más.

Andrés se acomodó en la silla junto a la cama.

—¿Qué quieres que diga?

—Nunca te he importado.

Andrés suspiró.

—Verónica, lo que pasó es lamentable, pero no podemos cambiarlo.

La frialdad de su tono hizo que el pecho de Verónica se tensara.

—¿Eso es todo?

—No sirve de nada quedarnos atrapados en esto.

Verónica lo miró con incredulidad.

—Perdimos a nuestro hijo.

Andrés cruzó las manos.

—Igual que lo nuestro.

El silencio volvió a caer. Verónica sintió que la tristeza se mezclaba con una sensación amarga que crecía dentro de ella.

—Así que eso es lo que piensas ahora.

Andrés la miró directamente.

—He estado pensando en esto durante mucho tiempo.

—¿En qué?

—En que deberíamos divorciarnos.

Verónica parpadeó lentamente.

—¿Ahora?

—Sí.

—Acabo de perder a mi hijo —dijo ella con voz temblorosa.

—Precisamente por eso es mejor terminar con esto cuanto antes.

Verónica lo observó como si estuviera viendo a un desconocido.

—No puedo creer lo que estoy escuchando.

Andrés se inclinó un poco hacia adelante.

—Nuestro matrimonio ya no funciona, y ambos lo sabemos. Lo que pasó con el aborto solo dejó claro algo que llevaba tiempo ocurriendo.

—¿Te refieres a tu relación con Clara?

Andrés no negó la acusación.

—Sí.

Verónica apretó los dedos contra la sábana.

—La mujer que trabaja en nuestra casa.

—No es solo una empleada —respondió él con calma—. Clara me entiende.

La rabia comenzó a mezclarse con el dolor.

—¿Te entiende?

—No vive obsesionada con el control de cada aspecto de mi vida.

—¿Eso es lo que crees que hacía?

—Manejabas la empresa, las decisiones importantes, las inversiones. Siempre tenías la última palabra.

Verónica lo miró fijamente.

—Porque tú no sabías hacerlo.

Andrés sonrió con una expresión fría.

—Eso es lo que siempre te gustó creer.

Se levantó de la silla y caminó hacia la ventana.

—He hablado con mis abogados.

Verónica sintió una presión en el pecho.

—¿Qué significa eso?

—Que el divorcio ya está en marcha.

—No puedes decidir algo así sin hablar conmigo.

—Puedo hacerlo cuando tengo los documentos necesarios.

Verónica frunció el ceño.

—¿Qué documentos?

Andrés volvió a mirarla.

—La empresa está registrada a nombre de ambos, pero la mayor parte de las acciones están bajo mi control ahora.

El corazón de Verónica dio un golpe fuerte.

—Eso no es cierto.

—Lo es.

—Yo construí esa empresa.

—Y yo firmé los acuerdos correctos.

El silencio volvió a instalarse.

—No te atreverías —dijo ella con voz baja.

Andrés mantuvo la mirada firme.

—Cuando todo termine, yo tendré la mayor parte de la empresa.

Verónica sintió que el aire se volvía más pesado.

—Planeaste esto.

—Simplemente tomé decisiones inteligentes.

—¿Con Clara a tu lado?

—Sí.

La respuesta fue directa.

Verónica cerró los ojos unos segundos.

—Te quedarás con ella.

—Sí.

—Y con la empresa.

—Así será.

El dolor dentro de Verónica se volvió insoportable.

—Sal de mi habitación.

Andrés no discutió.

—Descansa —dijo antes de dirigirse a la puerta—. Necesitarás fuerzas para lo que viene.

La puerta se cerró detrás de él.

El silencio regresó.

Los días siguientes pasaron lentamente. Verónica regresó a la casa que había considerado su hogar durante años; cada habitación parecía distinta ahora, cada espacio recordaba algo que ya no existía.

Clara ya no estaba trabajando allí. Andrés tampoco aparecía mucho.

Los documentos del divorcio llegaron poco después. Verónica los leyó sentada en la sala; cada página confirmaba lo que Andrés había dicho en el hospital. La empresa que había levantado con años de esfuerzo ahora estaba fuera de su alcance.

El peso de la pérdida comenzó a acumularse dentro de ella.

Había perdido a su hijo. Había perdido su matrimonio. Había perdido la empresa que había construido.

Las noches se volvieron cada vez más largas.

El sueño dejó de llegar con facilidad.

Una noche, sentada en la cama con la casa en completo silencio, Verónica miró el frasco de pastillas sobre la mesa.

Las había comprado para dormir. Tomó una y luego otra. El cansancio en su mente era tan grande que dejó de contar.

Se recostó lentamente mientras el sueño comenzaba a envolverla.

La oscuridad llegó con rapidez. Fue una dulce muerte porque dejó de sentir dolor.

Verónica abrió los ojos de golpe.

El techo sobre su cabeza no era el de su habitación en la casa.

Se incorporó lentamente. La habitación que veía era otra, una que conocía muy bien.

Su antigua habitación en el apartamento donde vivía antes de que su matrimonio comenzara a deteriorarse.

Su corazón comenzó a latir con fuerza.

Miró alrededor con incredulidad.

La ropa en el armario, el escritorio junto a la ventana, el reloj digital sobre la mesa.

Sus manos temblaron cuando tomó el teléfono que estaba sobre la mesa de noche.

La fecha brillaba en la pantalla.

Era un día que recordaba con claridad. Un día antes de que todo comenzara a arruinarse.

El momento exacto antes de que su matrimonio se convirtiera en una pesadilla.

Verónica respiró con dificultad mientras la realidad comenzaba a instalarse en su mente.

Había muerto.

Recordaba las pastillas, el sueño que la había arrastrado hacia la oscuridad.

Pero ahora estaba allí. Viva.

En el pasado. Sus dedos apretaron el teléfono mientras una nueva determinación se instalaba en sus pensamientos.

Esta vez no cometería los mismos errores. Esta vez no confiaría en las personas equivocadas. Y esta vez, nadie volvería a destruir su vida.

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Muchas gracias por leer no olviden dejar su me gusta y su comentario ❤️.

1
Elisa Patico
ni para delinquir sirves
inuyasha/ Tomoe🦊
necesito que ellos tengan una muerte lentaa y sufrannn de apoco tanto Andrés como clara
más más mas
karencitha: quien diría que clara que se veía tímida y inocente en realidad fuera mala
total 1 replies
Adaly Cruz cruz
👏👏👏👏. me gusta
Elizabeth Yepez
quien los mando a darcelas de listos
Elizabeth Yepez
que bueno que le hagan lo mismo también
Elizabeth Yepez
no entiendo una mujer tan importante y no tiene chofer, y anda sola como el nada sin guardaespaldas
Gabriela Alejandra Badia
ay nooooo autora solo un capítulo y cortito no se vale, más xfa🙏
Maria Gonzalez Gonzalez
un delicioso con ese bombón 😋😋😍
inuyasha/ Tomoe🦊
uhhhh Dominic tomando el control va hacer tan hot🔥 AHHH no me podes dejar así autora
Julîîana
sería genial si sabotearan el auto de Clara y Andrés,luego quemarán la empresa con todo, pero sin dañar civiles
Maria Gonzalez Gonzalez
muy interesante la historia 🤣🤣 felicidades hermosa 😍
Adaly Cruz cruz
wow lastima verónica siempre adelante ese andres ya esta muerto 🤣
Nora Margot Gomez Lancha
Actualizada, pronto autora, está muy interesante la novela, que ese par de desgraciados no se salgan con la suya, que los descubran y que los torturen , lento hasta que ellos mismo se ataque entre ellos, que Veronica, se de cuenta al toque que son Andrés y Clara, que la estén atacando y que acon ayuda de Dominic planeen la destrucción de ese par😁🤔
Ivon Caraballo
me imagino que Vero tendrá cámaras que le permita obtener pruebas aunque prefiero que desaparezcan a la mustia de Clara🤭
Julîîana
Ojalá no se salgan con la suya, que verónica tenga como recuperar cualquier daño ocasionado por esos dos y los haga pagar con creces
inuyasha/ Tomoe🦊
la odio tanto a clara LPM espero que allá cámaras en la oficina 🔥 necesito un maratón
nana
😒que alguien me explique la lógica de meterse con un mafioso... es peor la cura que la enfermedad
Rusi Jmz
Ni modo Andrés tu lo buscaste , te llegó parte del karma
Rusi Jmz
lo bueno es que no va a desperdiciar una bala 🤣🤣🤣🤣
Graciela Lopez
Porque tarda tanto en publicar 1n capituloooo nooo mas plis
Creadora De Villanos ♉: bebe, público 5 capitulo diarios. 🙃
total 1 replies
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