Enrique jamás pensó que una mujer mayor y con un pasado difícil, que aún la perseguía, iba a sacar su lado sobreprotecto
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DECISIONES
ENRIQUE
Acabo de llegar al hotel donde me hospedó y se acerca mi chófer Ricardo, con cara preocupada, - Dónde estaba señor?, solo me dijo que les dijera a los directivos que no llegaría, pero ya es muy tarde, está bien?, necesita algo?- Le hice una seña hacia el elevador, mientras seguíamos caminando- Estoy bien y de hecho si necesito algo, quiero que investigues a la señora Natalia Díaz, trabaja en una tienda en el centro.- Le dije mientras le daba un papel con el nombre de la calle donde vive y su número telefónico, que por cierto grabé de memoria cuando le hacían preguntas en la estación.
-Tiene algún problema con ella señor?- pregunto Ricardo, -No, al contrario, creo que nos podemos ayudar mutuamente, pero primero necesito si es una persona de confianza- conteste seco, ya quiero descansar.
Entro a mi cuarto yo primero que hago es darme un baño, quiero refrescarme, cuando salgo checo mi agenda, para saber que tengo pendiente para mañana, pero no puedo concentrarme, unos ojos grandes, cafés y su boca, deliciosa, no me dejan en paz, quiero sentir esa boca, probarla, saborear sus labios con la lengua, y que esa boca me provoque, besando mi piel. Estoy delirando, necesito dormir, ya mañana veré qué hago con ella, aunque tengo muchas buenas ideas.
Por la mañana Ricardo me lleva a la oficina, le hago un recordatorio de lo que le pedí a lo que el contesta con un - Si, señor- Subo a la oficina, ya están todos en la sala de juntas y comienzo con la capacitación que deje trunca ayer.
Cuando terminé, ya habían pasado 3 horas, -Pueden irse a almorzar, más tarde iremos a ver la bodega.- Se me acerca la mujer que contraté para recursos humanos, es una mujer guapa, pero con un maquillaje exagerado, o será que me gustó la cara lavada de Natalia.
- Señor Alarcón!, podríamos ir a almorzar juntos?- Me dijo mientras se me colgaba del brazo y hacia un puchero desagradable- No quiero ir sola y ayer desapareció sin decir nada.- Precisamente por este tipo de mujeres, es que quería que Natalia me acompañará, está mujer estaba muy capacitada para el trabajo y muy eficiente, pero podía llegar a ser muy empalagosa.
-Lo siento mucho, señorita Robles, tengo un compromiso al que no puedo faltar, con permiso.- Le dije mientras me soltaba de su agarre.
Salí rápidamente antes de que reaccionara, y me fui a mi despacho, llame a Ricardo para que me llevara algo de comer.
-Buenas tardes, señor, su comida y el informe que me pidió- me dejó en el escritorio un sobre con la información de Natalia.
Me acomodé en mi silla y empecé a revisar el informe mientras comía. Vaya, si que ha sufrido está mujer. El padre de sus hijos se fue por qué tenía deudas de juego, la dejo en la calle, rento una pequeña casa para sus hijos, pero la tuvo que dejar para irse a vivir con su mamá por qué el dinero no es suficiente, trabaja mucho pero el dinero que le pagan no es justo con lo que hace. Sus hijos: Sofía 16, Adrián 9, y unos gemelos, quien diría que ese cuerpecito tan bonito parió gemelos, Lizeth e Isaac de 7 años. Definitivamente tengo que hacer algo por ella, tal vez un negocio que nos convenga ambas partes. No sé, algo se me ocurría, es algo siento la obligación de hacer, ella me necesita, espero me llame más tarde. Tengo que hablar con ella.