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LA DOCENTE HUMILDE Y EL HIJO DEL MILLONARIO

LA DOCENTE HUMILDE Y EL HIJO DEL MILLONARIO

Status: Terminada
Genre:Romance entre patrón y sirvienta / Completas
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: mirle hernandez

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NovelToon tiene autorización de mirle hernandez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAMINO A CASA

Cuando llegó la hora de la salida, los padres y los conductores comenzaron a recoger a los niños, como era costumbre en la institución, los pequeños se despedían de su maestra agitando la mano mientras salían del salón.

—¡Chao, profesora!

NATHALY: Chao ¡Que descanses!

Nathaly respondía a cada despedida con una sonrisa, entonces sus ojos buscaron a Gael. El niño caminaba hacia la puerta cuando, al sentir que lo observaban, volvió la mirada, Nathaly le sonrió con la misma calidez que había mostrado durante todo el día y, con naturalidad, le dijo:

NATHALY: Chao mi amor, nos vemos mañana.

Gael se quedó inmóvil por un instante, aquellas palabras lo tomaron completamente por sorpresa, no estaba acostumbrado a que un adulto le hablara con tanta ternura. Era la primera vez que alguien en la escuela se despedía de él de esa manera, incluso en casa, su padre nunca utilizaba expresiones cariñosas al hablarle.

El niño bajó la mirada por un momento, como si intentara comprender la sensación que acababa de experimentar. Luego respiró hondo y respondió en voz baja:

GAEL: Hasta mañana profesora.

Nathaly observó cómo se alejaba sin imaginar que aquellas tres palabras, Chao, mi amor", habían quedado resonando en el corazón de Gael. A veces, un gesto sencillo podía significar mucho para un niño que había crecido con pocas muestras de afecto.

La jornada de trabajo había terminado. Después de despedir a los niños, Nathaly se dirigió a la sala de profesores, donde tendría la oportunidad de conocer mejor a sus nuevos compañeros y compañeras.

Al entrar, saludó con amabilidad y fue recibida cordialmente. Algunos docentes conversaban sobre sus clases, otros organizaban materiales antes de marcharse a casa.

Pocos minutos después, la directora entró en la sala.

DIRECTORA: Buenas tardes. ¿Qué tal estuvo la jornada de trabajo?

Los profesores respondieron con comentarios positivos sobre el día, cuando la conversación terminó, la directora se acercó a Nathaly.

DIRECTORA: ¿Y tú? ¿Cómo te fue en tu primer día?

NATHALY: Muy bien, gracias. Los niños fueron muy amables conmigo.

La directora asintió, pero luego adoptó un tono más serio y dijo.

DIRECTORA: Me alegra escucharlo, sin embargo, quiero recordarte algo importante. Tu relación con los niños debe mantenerse dentro del ámbito profesional y educativo, no conviene que exista un apego excesivo, ni de tu parte hacia ellos ni de ellos hacia ti. Los padres de esta institución son muy exigentes en ese aspecto y esperan que se respeten ciertos límites.

NATHALY: Lo entiendo.

La directora le dio una última mirada amable antes de continuar hablando con otros docentes.

Nathaly permaneció pensativa durante unos segundos, comprendía la importancia de mantener una conducta profesional y respetar las normas de la escuela, pero le resultaba difícil entender por qué algunas familias preferían una relación tan distante entre los niños y quienes los acompañaban diariamente en su proceso de aprendizaje.

Mientras guardaba sus cosas, intentó encontrar una explicación. Quizás muchos padres temían que sus hijos desarrollaran una dependencia emocional hacia otras personas. O tal vez, debido a sus ocupaciones y responsabilidades, procuraban establecer reglas muy claras sobre quiénes formaban parte de la vida diaria de sus hijos.

Sin embargo, mientras recordaba a los niños de su salón, una imagen apareció en su mente.

Gael.

Aquel pequeño seguía siendo una incógnita para ella, durante todo el día había observado en él una tristeza silenciosa que parecía diferente a la de los demás. No podía explicarlo con certeza, pero tenía la sensación de que era un niño que conocía muy poco las demostraciones de afecto y cercanía emocional.

Por supuesto, Nathaly no podía saber realmente lo que ocurría en su hogar. Apenas era su primer día y todavía tenía mucho por aprender sobre cada uno de sus estudiantes.

Al terminar la jornada, Nathaly salió de la escuela con una enorme sonrisa, el cansancio propio del primer día de trabajo era evidente, pero la satisfacción que sentía era mucho mayor. Había conocido a sus estudiantes, se aprendió algunos de sus nombres y confirmó que había tomado la decisión correcta al aceptar aquel empleo.

Durante el camino a casa no dejaba de recordar las ocurrencias de los niños y, especialmente, el comportamiento de Gael. Aquel pequeño seguía ocupando sus pensamientos.

Al llegar a su casa, el delicioso aroma del almuerzo la recibió desde la puerta.

NATHALY: ¡Llegué!

Grito con alegría, María salió de la cocina con una sonrisa y dijo.

MARIA: Justo a tiempo hija, ya estoy sirviendo.

NATHALY: Huy si mami, tengo mucha hambre.

Despues salió Yeidi de la habitación, saludo a su hermana y después las tres se sentaron a la mesa y compartieron el almuerzo entre risas y comentarios sobre el día. Cuando terminaron de comer, María y Yeidi no pudieron contener la curiosidad y la madre dijo.

MARIA: Bueno hija, cuéntanos ¿Cómo te fue? ¿Qué tal los niños?

Yeidi intervino enseguida con una sonrisa pícara.

YEIDI: ¿Y qué tal los papás ricachones?

Nathaly soltó una pequeña risa por las ocurrencias de su hermanita y dijo.

NATHALY: Me fue excelente, los niños son muy cariñosos y educados, me hicieron sentir muy bien desde que llegué. Aunque hay un niño que me dejó con una gran incógnita.

MARIA: ¿Por qué?

NATHALY: Es muy callado, casi no habla, responde con pocas palabras y siempre parece estar triste. Siento que hay algo detrás de ese silencio, pero apenas es mi primer día, tendré que conocerlo poco a poco.

YEIDI: ¿Y los papás ricachones? ¿Cómo son? ¿No tienes idea de ellos?

NATHALY: La verdad, no tuve ningún encuentro con ellos, los niños son recibidos por el personal en la entrada de la escuela y luego los llevan hasta los salones. Yo los recibo directamente allí. No sé si ese procedimiento cambia algunos días, porque no me lo explicaron y tampoco pregunté.

MARIA: Lo importante es que regresaste feliz. Eso quiere decir que Dios te puso en el lugar correcto, poco a poco sabrás lo que ocurre con ese niño.

Nathaly asintió con una sonrisa, aquel primer día había superado sus expectativas.

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lirio
Una con una muy buena enseñanza
lirio
me encanta tus historias ya me las lei todas una tras otra esperare la siguiente 🥰😍❤
lirio
Hermosa historia con un mensaje muy bonito donde lo importante es el tiempo que le dedicas a tus hijos y que no todo es el dinero el amor no se compra
lirio
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