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Entre Sombras.

Entre Sombras.

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Romance / Malentendidos / Completas
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: K-la.escrit.

Alexia es una chica pobre y Milton es el famoso matón escolar. A cambio de pagar su matrícula escolar Milton le pide clases particulares. Qué podría terminar pasando entre ellos?

La novela ya está finalizada.

NovelToon tiene autorización de K-la.escrit. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2

El aire en el baño cambió instantáneamente. El ambiente de hostilidad arrogante de Valeria fue reemplazado por un terror frío y paralizante. Milton no tenía que decir una palabra para que todos supieran que era el depredador alfa del lugar. Su sola presencia desprendía un peligro crudo, una indiferencia ante las normas que lo convertía en el chico más temido de la preparatoria.

—¿Qué carajos hacen ustedes tres estorbando en mi camino? —La voz de Milton era profunda, un barítono cargado de veneno que parecía vibrar en el suelo.

Valeria, que segundos antes se sentía la dueña del mundo, palideció hasta quedarse del color del papel. Sus labios temblaron, y su arrogancia se evaporó como neblina ante un incendio.

—Milton... es solo que... ella... —intentó balbucear, pero su voz sonó patética, carente de la convicción necesaria para enfrentar a alguien como él.

Milton no esperó a que terminara. Dio un paso hacia adentro, y el espacio pareció encogerse alrededor de él. Su mirada se posó sobre los cuadernos empapados de Alexia, luego sobre el sobre amarillento en el suelo, y finalmente sobre Valeria. Fue una mirada gélida, desprovista de cualquier empatía, pero cargada de un desprecio tan absoluto que hizo que las chicas retrocedieran instintivamente.

—¿Ustedes tres? —Milton se rió, un sonido seco y sin ninguna gracia—. Se creen muy poderosas molestando a alguien que ni siquiera tiene fuerzas para defenderse, ¿verdad? Son patéticas. Cada una de ustedes es una muestra de lo peor de esta escuela. Creen que el dinero les da derecho a ser dueñas del destino de los demás, pero ante mis ojos, no son más que ruido de fondo. Basura.

Claudia y Sofía intercambiaron miradas de pánico absoluto. La reputación de Milton Vance era legendaria; se decía que no tenía límites, que no le importaba quién fuera su padre ni cuánto dinero tuviera la familia de su oponente. Si él decidía que alguien debía desaparecer, se aseguraba de que la vida de esa persona se volviera un infierno.

—Largo —ordenó Milton. No fue una petición, fue una sentencia—. Si vuelvo a ver a cualquiera de ustedes cerca de ella, les aseguro que el resto de su estancia en esta escuela será un recuerdo que desearían no haber vivido.

Valeria no esperó una segunda advertencia. Con un gemido ahogado de frustración y miedo, dio media vuelta y salió disparada hacia el pasillo, tropezando con sus propios pies en su afán por alejarse. Claudia y Sofía la siguieron a toda prisa, dejando tras de sí un rastro de susurros nerviosos y el eco de sus tacones alejándose rápidamente.

El silencio volvió a instalarse en el baño, pero era un silencio diferente. Ya no era el silencio de la opresión humillante, sino uno cargado de una tensión eléctrica, casi insoportable. El agua seguía goteando del grifo, un compás metronómico que medía la respiración errática de Alexia.

Milton se quedó inmóvil junto a la puerta, su figura bloqueando la salida como una muralla de sombras. Alexia sintió una oleada de terror que superaba con creces al que había sentido con Valeria. Estaba sola, encerrada en un baño, con el matón más temible de la institución. La adrenalina recorría sus venas, convirtiendo cada segundo en una eternidad.

Sin decir nada, Milton dio un paso hacia ella. Sus botas militares resonaron sobre los azulejos, un sonido que le provocó un escalofrío en la columna vertebral. Él se detuvo a un par de metros, observando el desastre en el suelo con una expresión indescifrable. Luego, sus ojos negros se encontraron con los verdes de Alexia. Ella sintió que él estaba analizando cada parte de su ser, escaneando su vulnerabilidad, su ropa desgastada, su miedo.

La intensidad de su mirada era casi táctil. Alexia no pudo sostenerla y bajó la cabeza, su corazón amenazando con salirse de su pecho. Con manos temblorosas, se arrodilló rápidamente para recoger sus cuadernos mojados y el sobre amarillento. Cada movimiento era torpe y apresurado. El agua sucia se filtraba en sus dedos, pero no le importaba. Solo quería salir de allí.

«Muévete», se ordenó a sí misma. «Levántate y corre».

Recogió los cuadernos, apretándolos contra su pecho como si fueran un escudo. No miró hacia arriba. Ni siquiera cuando pasó a pocos centímetros de la imponente presencia de Milton. Podía sentir el calor que emanaba de su cuerpo y el aroma a cuero y algo metálico, casi como el de una tormenta eléctrica próxima. Contuvo la respiración mientras se deslizaba por el pequeño espacio que él le dejaba, temiendo que, en cualquier momento, una mano grande y áspera pudiera sujetar su brazo.

Pero no sucedió. Él simplemente se hizo a un lado con una parsimonia que solo aumentaba su ansiedad, dejándola pasar.

Alexia no caminó. Apenas estuvo fuera del baño, empezó a correr. Sus pasos resonaron desesperados por el pasillo vacío. Corrió sin mirar atrás, con el peso de los cuadernos mojados tirando de sus brazos y el corazón golpeando sus costillas con una fuerza que le dolía. No se detuvo hasta llegar a la salida principal del edificio, donde el aire fresco de la tarde la recibió como un bálsamo.

Dentro del baño, Milton Vance permaneció en el umbral, con una mano apoyada en el marco de la puerta. Sus ojos negros seguían la figura pequeña y ágil de la chica que se alejaba en la distancia, desapareciendo entre los demás estudiantes que salían de clase.

Se quedó allí por varios minutos, sin moverse. Había algo en la forma en que ella había huido, en la mezcla de terror puro y determinación silenciosa, que le resultaba fascinante. Había visto a muchas chicas en esa escuela —a Valeria y sus clones, a las populares, a las que intentaban desesperadamente encajar—, pero ninguna había despertado en él una reacción tan extraña como aquella pequeña criatura de ojos verdes.

Había una chispa allí, algo que ella intentaba desesperadamente ocultar bajo capas de timidez y pobreza. Milton sintió una molestia profunda, no contra ella, sino contra el entorno que la estaba rompiendo. Era una sensación inusual, una curiosidad que picaba bajo su piel como un insecto.

Suspiró, sacando una mano del bolsillo para pasársela por el cabello revuelto. Una sonrisa irónica, casi invisible, tiró de la comisura de sus labios. La chica Mendoza. Sabía su nombre, aunque nunca hubieran intercambiado una sola palabra hasta aquel momento.

—Interesante —susurró para sí mismo, su voz perdiéndose en el eco del baño vacío.

Se dio la vuelta y comenzó a caminar por el pasillo en la dirección opuesta, con sus pasos pesados y desganados marcando el ritmo de un nuevo juego que, sin saberlo, acababa de comenzar. Alexia Mendoza no sabía que, al salvarla, Milton Vance había puesto sus ojos sobre ella, y en su mundo, cuando Milton Vance se interesaba por algo, no había forma de escapar de su órbita. La sombra que él proyectaba era inmensa, y ella apenas estaba empezando a comprender lo que significaba estar atrapada entre las sombras de una escuela que se alimentaba de la debilidad.

Afuera, el sol se ocultaba tras los edificios, tiñendo el cielo de un naranja enfermizo y sombras alargadas. Alexia, a kilómetros de distancia mental del baño, seguía temblando mientras caminaba hacia la parada del autobús, sin sospechar que el curso de su último año escolar, y quizás de su vida entera, acababa de cambiar de forma irreversible. El peso del sobre en su mochila, el peso de su miedo y el peso de una mirada negra que aún sentía clavada en su nuca eran las únicas certezas que le quedaban en un día que prometía ser el fin, pero que apenas era el prólogo de una tormenta que estaba por estallar.

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Sayuris Paola Venecia Barcelo
viejo verde, dale su merecido......
Sayuris Paola Venecia Barcelo
me encanta 🥰
Mary Cabrera
estubo muy bonita, pero me faltó que paso con la mamá de ella? y él amigo patric nunca salió que era su mejor amigo 🤔 pero estubo bonita
Mary Cabrera
que lindo 😍 se casaron y van a estar juntos creando una bella familia sin la sombras del pasado
Mary Cabrera
viejo desgraciado, y la mamá otra porquería donde está?
Mary Cabrera
estos son el nos bestias desalmados🤨 como latigazos? ni por qué fueran la época antigua , y ahora ella va pensar que se fue y se burlo de ella por qué no aparece 😏
Mary Cabrera
hay está el error no hablar, 😏 siempre es lo mismo
Mary Cabrera
El la está ayudando que le de ropa que bien , no tiene si no ropa vieja y desgastada, esto va a ser y ya es para bien le pago sus estudios hasta que termine y ella solo va a ayudarlo a él es un buen trato
Lucía Lombardi
Al final todo salió bien 🥰
KureRoseta
Que lindo un final feliz ☺️
KureRoseta
Que hombre más cínico 😒
KureRoseta
Parece cachorrito el prota 😭
KureRoseta
Ya empezaron los malentendidos a penas se ven 😒 pobres
KureRoseta
Los castigos familiares a veces son muy fuerte. Yo no aguanto ni el primero 😭
KureRoseta
Me encanta esto 🤭 huele a peligro 😮
KureRoseta
Que lindo los pensamientos del protagonista 🤭🥰
Aria Samé Nieves
Me pareció perfecto. No es muy extenso así que no cansa en la lectura..
Aria Samé Nieves
Me encantó la historia 🥰
Aria Samé Nieves
Así me gusta que sea un protector y machote 🤭
Aria Samé Nieves
Me está gustando este chico 🥰
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