NovelToon NovelToon
¡Me Case Con Él Ceo Despiadado! Contrato Con El Heredero Equivocado.

¡Me Case Con Él Ceo Despiadado! Contrato Con El Heredero Equivocado.

Status: Terminada
Genre:CEO / Amor prohibido / Romance de oficina / Completas
Popularitas:156.8k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Celeste A. Godoy

Para salvar a su madre del desalojo, Harper acepta un matrimonio por contrato de dos años con Jeremy, el heredero del imperio multimillonario Salvatore. Pero en la noche de bodas, el novio huye con el dinero, activando una cláusula oculta que la vincula legalmente al temido CEO de la corporación: Mason Eliot Salvatore, el hermano mayor.
Convencido de que ella es una cazafortunas, Mason la recluye en su penthouse bajo reglas implacables. Sin embargo, la dignidad de Harper desafía su frialdad, transformando el cautiverio en una atracción adictiva.

NovelToon tiene autorización de Celeste A. Godoy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 10: INDIFERENCIA

Harper Jones

El aire del penthouse tenía un sabor metálico y estéril, como el de una sala de hospital recién desinfectada o el de una bóveda bancaria subterránea. El eco del ascensor llevándose a Mason aún retumbaba en mis oídos, marcando el pulso acelerado de mi corazón.

Me quedé sobre el suelo de nogal pulido durante minutos enteros, con las palmas de las manos apoyadas en la madera fría y la cabeza gacha, viendo cómo mis propias lágrimas caían gota a gota, formando pequeños cercos brillantes sobre el parquet perfecto.

El dolor entre mis piernas no era solo un síntoma físico de la brutalidad de la madrugada; era el recordatorio tangible de que mi cuerpo ya no me pertenecía del todo. Cada vez que intentaba moverme con rapidez, una punzada sorda me recorría la pelvis, obligándome a contenerme y tragar saliva.

—Ponte de pie, Harper —me ordené a mí misma en un susurro áspero, cerrando los ojos con rabia—. Ponte de pie. Si te ven en el suelo, ya habrán ganado del todo.

Apoyé una mano en el borde de la mesa de comedor y forcé a mis piernas a estirarse. La camiseta de algodón y el pantalón vaquero usado que me había puesto me quedaban grandes, pero sentir la tela áspera contra mi piel era el único ancla que me conectaba con la persona que solía ser hasta hace veinticuatro horas: Harper Jones, la chica de Brooklyn que limpiaba oficinas hasta las tres de la mañana para pagar las facturas, la que no le debía nada a ningún hombre.

Un timbre grave y electrónico sonó en la entrada principal.

Dí un brinco instintivo, dando dos pasos hacia atrás. Las puertas dobles del ascensor privado se abrieron de nuevo, revelando la figura alta y delgada de Thomas, el asistente personal de la familia Salvatore. Llevaba su impecable traje gris carbón, una carpeta de cuero bajo el brazo y una postura tan rígida que parecía una extensión de la arquitectura del edificio.

Detrás de él, dos hombres corpulentos vestidos con trajes negros idénticos y audífonos de cable en espiral en las orejas avanzaron con paso militar. Llevaban tres grandes maletas de cuero de marca sobre un carrito de transporte.

—Buenos días, Sra. Salvatore —dijo Thomas, haciendo una leve inclinación de cabeza. Su voz era desapasionada, limpia de cualquier rastro de juicio o piedad.

—No me digas así —espetó mi boca antes de que pudiera detenerla. Mi voz sonó rasposa, cargada de una hostilidad defensiva.

Thomas no inmutó la expresión. Se limitó a hacer un gesto a los dos escoltas, quienes dejaron las maletas en la entrada y se alinearon inmediatamente a ambos lados de la puerta del ascensor, con las manos cruzadas al frente y las miradas fijas en la pared opuesta. Eran como dos estatuas de piedra destinadas a vigilar un sarcófago.

—El Sr. Salvatore me ha pedido que le entregue estas carpetas y que organice su itinerario para el resto de la jornada —continuó Thomas, avanzando hacia la mesa de nogal y desplegando varios documentos con la precisión de un cirujano.

—¿Itinerario? —repetí, frunciendo el ceño mientras me cruzaba de brazos sobre el pecho para ocultar el temblor involuntario de mis manos—. No necesito ningún itinerario. Lo único que necesito es saber cómo está mi madre en el Centro Médico Salvatore y cuándo puedo ir a verla.

Thomas ajustó el puente de sus gafas y me miró directamente a los ojos. Había una frágil pincelada de cautela en su mirada, la primera señal de humanidad que le veía a alguien en este lugar.

—La Sra. Mary Jones ha sido trasladada con éxito a la suite ejecutiva del noveno piso. Su estado es estable. El equipo médico del Dr. Vance ha iniciado el protocolo de estabilización pulmonar con los medicamentos de última generación. En este momento se encuentra dormida bajo sedación moderada.

Un alivio amargo me llenó el pecho. Cerré los ojos por un instante y exhalé el aire que tenía atrapado en los pulmones. Está viva. Respirando. En una habitación caliente. Ese pensamiento era la única razón por la que no me tiraba por el ventanal del penthouse en este mismo segundo.

—Quiero ir a verla —dijo mi voz con urgencia—. Ahora mismo. Solo necesito veinte minutos.

—Eso no será posible, Sra. Salvatore —respondió Thomas, golpeando ligeramente la carpeta con un bolígrafo de plata.

La rabia me volvió a quemar las entrañas.

—¿Por qué no? ¡Es mi madre! ¡El contrato no dice que no pueda ver a mi propia madre!

—El contrato establece que su seguridad y sus movimientos públicos están bajo el control estricto del Sr. Mason Salvatore —corrigió Thomas con tono implacable—. Por órdenes directas de la presidencia, se ha fijado un reglamento interno para esta residencia.

Saco una hoja impresa en papel de alto gramaje y la colocó sobre la mesa. Las letras en negrita destacaban con una frialdad matemática: PROTOCOLO DE RESIDENCIA Y SEGURIDAD - SEÑORA HARPER SALVATORE.

Mis ojos recorrieron las cláusulas con un nudo sofocante apretándome el cuello:

1. Horario de permanencia y movilidad:

La residente permanecerá dentro del perímetro del penthouse de Brooklyn Heights de 22:00 a 08:00 horas sin excepción. Las salidas fuera de este horario requerirán aprobación previa por escrito del Sr. Mason Salvatore con un mínimo de seis (6) horas de antelación.

2. Protocolo de custodia:

Dos (2) agentes de la división de seguridad corporativa estarán apostados en el acceso privado al penthouse las 24 horas del día. La residente no podrá abandonar la propiedad sin la compañía de la escolta designada y el chofer oficial.

3. Visitas a familiares:

Las visitas al Centro Médico Salvatore quedan restringidas a los días martes y jueves en la ventana horaria de 16:00 a 17:30 horas, sujetas a la agenda pública de la familia y a la ausencia de cobertura mediática en la zona hospitalaria.

4. Dispositivos y comunicación:

El teléfono personal de la residente ha sido sustituido por un terminal encriptado de la corporación. Todas las llamadas salientes y entrantes serán canalizadas a través de la central de seguridad para evitar filtraciones a la prensa.

—¡Esto es una locura! —grité, tomando la hoja y rompiéndola en dos con un rasgón violento que resonó en el gran salón—. ¡Esto no es un matrimonio! ¡Esto es una celda! ¡Me está encarcelando como si fuera una criminal!

—Es el protocolo estándar de protección para los miembros de la familia ejecutiva, Sra. Salvatore —dijo Thomas sin inmutarse, sin reaccionar ante mi estallido de furia—. La prensa está acampando a tres calles de este edificio. Los paparazzi pagarían seis cifras por una foto suya con esa ropa. El Sr. Salvatore no va a permitir que la imagen del holding sea manchada por descuidos de seguridad.

—¡Me importa un carajo la imagen de su holding! —avancé dos pasos hacia él, señalando con el dedo hacia los dos escoltas en la puerta—. ¡Dígale a su jefe que si cree que voy a quedarme encerrada aquí obedeciendo sus horarios de mierda, está muy equivocado! ¡Voy a salir por esa puerta ahora mismo y me da igual la prensa!

Uno de los escoltas dio un paso al frente de inmediato, colocando la mano sobre el cierre de su chaqueta con una tranquilidad amenazante.

Thomas levantó una mano para detener al guardia y luego volvió su mirada hacia mí.

—Le sugiero encarecidamente que no intente cruzar ese umbral, Sra. Salvatore —dijo en un murmullo bajo, casi confidencial, pero cargado de un peso aplastante—. El Sr. Mason Salvatore fue muy explícito antes de salir para la junta de accionistas. Si usted viola cualquiera de las reglas de este protocolo, la cobertura médica de su madre será degradada al sistema público de inmediato. Y el contrato se considerará roto por parte de usted, lo que activará la ejecución de la deuda hipotecaria de Brooklyn.

Me congelé en el sitio. Los pedazos del documento roto cayeron de mis manos, flotando despacio hasta el suelo.

El chantaje. Siempre el mismo chantaje. Tenían el control de la medicina de mi madre y la llave de mi casa. Cada vez que intentaba luchar, cada vez que sacaba las garras para defender mi dignidad, me ponían la vida de mi madre sobre la mesa como un plato de carnada.

Apreté los puños con tanta fuerza que las uñas se me clavaron en las palmas, doliéndome. Una lágrima de rabia pura se me escapó del ojo izquierdo, corriendo por mi mejilla. Me la limpié con el reverso de la manga con un gesto brusco.

Thomas esperó unos segundos a que la asfixia del momento me consumiera por completo. Luego, con una calma profesional que me provocaba náuseas, sacó de su bolsillo interior un pequeño sobre de cuero negro con la insignia en relieve de Salvatore Enterprises.

Lo depositó sobre la mesa de nogal, justo al lado del café helado de Mason.

—El Sr. Salvatore me ha pedido que le entregue esto para sus gastos personales —dijo Thomas.

Miré el sobre. Estaba abierto. En su interior brillaban tres tarjetas de plástico pesado de color negro mate, sin números grabados en el frente, solo el logotipo dorado de un banco privado de Manhattan y mi nombre impreso en la esquina inferior: Harper Salvatore.

—Son tarjetas de crédito corporativas de platino con cupo ilimitado —explicó Thomas—. No tienen límite de gasto mensual. Puede utilizarlas para vestuario, cosméticos, servicios personales o cualquier necesidad que considere oportuna antes de las actividades públicas de esta noche. Hay cuentas abiertas a su nombre en las boutiques de la Quinta Avenida.

Miré el plástico negro con una mezcla de asco y desprecio.

Para ellos, todo se reducía a eso. Comprar a las personas. Pagar la cuota. Pensaban que dándome un trozo de plástico con dinero infinito me convertiría en una de sus marionetas sonrientes.

Pensaban que los cinco millones de dólares y las tarjetas de crédito borraban el dolor entre mis piernas, el miedo de la madrugada y la humillación de haberme desnudado a la fuerza en esa cama.

—No quiero su dinero —dijo mi voz, baja, vibrante, cargada de un veneno puro.

—Sra. Salvatore, es necesario que adquiera ropa adecuada para la cena de esta noche en el Plaza con el consejo de administración...

—¡Dije que no quiero su puto dinero! —grité, tomando el sobre de cuero y arrojándolo con todas mis fuerzas contra la pared de ladrillo visto.

Las tarjetas salieron despedidas, rebotando contra el suelo y rodando hasta quedar a los pies de los dos guardias de seguridad. Los hombres ni siquiera bajaron la vista para mirarlas.

Thomas parpadeó una sola vez. No se alteró. No mostró sorpresa ni enfado.

—Las tarjetas permanecerán en la mesa de entrada por si cambia de opinión —dijo con monotonía—. A las dos de la tarde llegará el equipo de estilistas designados por la corporación. A las siete en punto, un vehículo la recogerá en el garaje subterráneo para trasladarla al hotel Plaza. Le recomiendo que esté lista y vestida a esa hora. El Sr. Salvatore detesta la impuntualidad.

Thomas hizo una breve inclinación de cabeza, giró sobre sus talones y caminó hacia el ascensor. Los dos guardias de seguridad retrocedieron, manteniéndose en el vestíbulo privado mientras las puertas de bronce se cerraban lentamente, dejándome sola en medio del salón.

Escuché el sonido del motor del ascensor descendiendo por el pozo del edificio.

El silencio volvió a caer sobre el penthouse, pero ya no era un silencio tranquilo; era el murmullo sofocante de una jaula de oro cuyas puertas se habían soldado para siempre.

Caminé hacia el gran ventanal. Apoyé la frente contra el vidrio helado, mirando hacia abajo. A decenas de metros de distancia, en la calle, la vida continuaba. Veía a la gente caminando rápidamente con sus abrigos, los taxis amarillos frenando en los semáforos, los vendedores de periódicos en la esquina. Gente libre. Gente que podía decidir a dónde ir, a quién mirar y cuándo respirar.

Yo estaba atrapada a trescientos pies de altura, en un palacio de mármol y cuero que olía a él.

Me llevé la mano al vientre, sintiendo el latido sordo del dolor físico que no cedía. Cerré los ojos y recordé la voz de Mason en la oscuridad, su aliento en mi cuello, la frialdad de sus ojos azules cuando me dijo que yo le pertenecía legalmente.

—No me vas a romper —susurré contra el cristal, dejando que el aliento empañara el vidrio—. Puedes encerrarme, puedes poner guardias en mi puerta y puedes usar a mi madre para chantajearme. Pero nunca vas a tenerme sometida, ni mi respeto, ni mi cabeza agachada.

Giré sobre mis talones, dejando las tarjetas de plástico negro tiradas en el suelo, como la basura que realmente eran, y me encaminé hacia la suite para esperar la siguiente hora de mi condena.

1
Inma Torrente
el tío de harper
Arelys Jimenez
Dios que triste, cómo le puede decir eso? ella es inocente que según su madre tiene que pagar por la desgracia que ella vivió. Es una escoria de lo peor 😡😡😡
Arelys Jimenez
Por Dios, que clase de Madre es esa desgraciada? 😡😡😡😡. Se merece todo lo malo que le está pasando. Lo lamento por Harper , con todo lo que pasó con el consentimiento de la "madre" y aún se sacrifica por ella. Ojalá nunca esa señora encuentre Paz.💔💔💔.
Inma Torrente
llego la putizorra
Loreto Urmeneta
Excelente, finalmente triunfo el amor, la humanidad y la justicia. Felicitaciones Celeste Godoy, poseedor de un gran talento!!!
Inma Torrente
mason la haces tuya y luego la tratas mal
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
Aw Mason cuánto has cambiado /Proud/
Marivic Jackeline Pérez diaz
excelente
Aura Escalona
Excelente
Loreto Urmeneta
Me encanta tus novelas reales, no me gusta las tramas de demonios, dragones, vampiros, etc, etc., así es que a seguir ocupando ese don hermoso que Dios te dio !!!, esperaré tu próxima novela⚘️💐
Luzdeivy Barroso
me super encanto esta novela....escritora mis respetos para ti 💕🥰😍
mariela
Que capitulo tan desgarrador dónde Mason le confiesa todo el sufrimiento y golpizas que recibió de su padre alcohólico para proteger a su hermano y por eso era el hombre tan frío que era antes de Harper ojalá y lo ayude con terapia y lo haga un hombre de bien.
mariela
Jeremy se buscó ese castigo nunca hizo mérito por mejorar le dieron todo a manos llenas y no lo supo aprovechar ahora quiere que Mason sufra la misma desesperación que el sufrió por sus hijas Harper y Mason harán lo que sea con tal de recuperarlas.
mariela
Que desesperación de Harper y que impotencia de Mason ver cómo Jeremy golpeaba a Jeny y se llevaba a sus hijas a ese no lo salva nadie el solo se lo buscó por ambicioso que lo desterraran.
Maria Rosa Avalos
excelente
Yudith flores
Pero que novela autora gracias por tan linda historia 🤗🌹👏
Liney Atencia
Excelente novela felicidades
Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Lo que no entendi muy bien fue porque el Abuelo escogio como esposa a Halper, si venian de contextos diferentes.
Loreto Urmeneta: Excelente novela!!! Celeste posee un gran talento, espero con ansias una nueva novela, recientemente he terminado de leer Mi Sexy Jefe, es el padre de mi enemiga, también es una novela apasionante, siempre entregando valores qué no se transan en la vida, el amor, la humanidad hacia el prójimo, la unidad de la familia, el estudiar para lograr un lugar en la sociedad, etc,etc.
Muchas gracias Escritora Celeste Godoy, felicitaciones !!!! y espero tu próxima novela
⚘️💐⚘️👏👏👏👏
total 3 replies
Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Gracias por la entrega de la Novela, no dejaste cabos sueltos, hubo una redencion completa. 👏👏👏☺️
Maria Solorzano
😍😍😍❤️❤️❤️❤️❤️❤️ que belleza 😍 gracias autora por este hermoso cambio en la novela 😍❤️
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play