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La Rosa Sin Espinas

La Rosa Sin Espinas

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Edad media / Época / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: María Esperanza Mendoza

Catalina sufre el abandono y rechazo de su padre desde muy temprana edad al morir su madre. Es entregada a su tía la condesa viuda dónde crece entre los niños de muchos matrimonios experimentando el amor y la pasión de los hombres que la rodean hasta llegar al mismísimo rey de Inglaterra.

NovelToon tiene autorización de María Esperanza Mendoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Entre Sedas y Secretos

La primera vez que crucé los inmensos portones de la corte sentí que había dejado atrás la última sombra de mi infancia.

Los carruajes avanzaban lentamente sobre el empedrado mientras las altas torres del palacio se alzaban hacia un cielo gris. Los estandartes ondeaban con el viento y los soldados permanecían inmóviles como estatuas. Todo brillaba con un esplendor que jamás había visto.

Y, sin embargo, bajo aquel oro reluciente, percibí algo más.

Había miedo.

Había ambición.

Había secretos.

Respiré hondo mientras una de las damas acomodaba las mangas de mi vestido azul.

—Recuerda sonreír, Catalina —susurró—. Aquí todos observan.

No entendí el verdadero significado de aquellas palabras hasta mucho tiempo después.

La corte del rey Enrique VIII no era un hogar.

Era un tablero de ajedrez.

Y cada persona era una pieza esperando el momento de atacar.

Mientras caminábamos por los interminables corredores, vi paredes cubiertas por enormes tapices flamencos, lámparas de plata y ventanas que dejaban entrar una luz fría.

Los nobles hablaban en voz baja.

Las damas reían con delicadeza.

Los criados corrían de un lado a otro.

Pero debajo de cada sonrisa parecía esconderse una pregunta.

¿Quién sería el siguiente en caer?

Mi tío, el poderoso Thomas Howard, caminaba unos pasos delante de mí.

No volvió la vista ni una sola vez.

Sabía perfectamente que aquel lugar podía devorar a cualquiera.

—No olvides quién eres —dijo finalmente.

Asentí.

Pero, en realidad, ya no sabía quién era.

¿La niña olvidada de Lambeth?

¿La muchacha que había aprendido demasiado pronto que la inocencia podía romperse?

¿O una dama destinada a comenzar una nueva vida?

Las respuestas parecían perderse entre los ecos del palacio.

Fui presentada como dama de compañía de Anne of Cleves, la nueva esposa del rey. Su séquito estaba formado por mujeres de familias importantes, todas cuidadosamente educadas para caminar con elegancia, bordar durante horas y hablar únicamente cuando era conveniente. �

Historic Royal Palaces +1

Durante los primeros días apenas pronuncié palabra.

Observaba.

Escuchaba.

Aprendía.

Pronto comprendí que en la corte las conversaciones nunca significaban exactamente lo que parecían.

Un cumplido podía ser una amenaza.

Una sonrisa podía ocultar un insulto.

Un regalo podía convertirse en una deuda imposible de pagar.

Las damas se estudiaban unas a otras como si fueran rivales invisibles.

Los hombres calculaban cada movimiento político.

Incluso el silencio tenía un precio.

Cada mañana comenzaba antes del amanecer.

Las campanas resonaban por todo el palacio y los criados preparaban los aposentos reales siguiendo un estricto ceremonial. Nadie podía acercarse al rey sin autorización, y cada gesto estaba regulado por normas que reforzaban su autoridad y la rígida jerarquía de la corte. �

National Archives +1

Yo aprendía deprisa.

Cómo inclinar la cabeza.

Cómo esconder el miedo.

Cómo caminar sin hacer ruido.

Cómo sonreír cuando el corazón temblaba.

Las sedas rozaban el suelo con suavidad mientras avanzábamos por los salones.

Cada vestido parecía más hermoso que el anterior.

Terciopelos.

Brocados.

Perlas.

Encajes.

Era un mundo construido para deslumbrar.

Pero también para ocultar.

Porque cuanto más brillaba una joya, más oscuras parecían las sombras que proyectaba.

Las historias corrían por los pasillos más rápido que el viento.

Se hablaba de nobles arruinados.

De matrimonios forzados.

De alianzas secretas.

De traiciones.

De espías.

De personas que una semana ocupaban un lugar de honor y a la siguiente desaparecían sin dejar rastro.

Nadie hacía preguntas.

Era más seguro guardar silencio.

Una tarde conocí a varias jóvenes damas que me recibieron con sonrisas amables.

Sin embargo, apenas me alejé unos pasos, escuché mi nombre.

—Dicen que pertenece a los Howard.

—Sí…

—Entonces tendrá protección.

—O enemigos.

Continué caminando fingiendo no haber oído nada.

Aquellas palabras me acompañaron durante toda la noche.

Comprendí que, antes incluso de conocerme, muchos ya habían decidido quién debía ser.

No Catalina.

Sino una Howard.

Y eso bastaba para despertar admiración… o resentimiento.

Las cenas eran un espectáculo.

Músicos.

Bailes.

Copas de plata.

Velas que iluminaban los enormes salones.

Todos reían.

Todos brindaban.

Pero bastaba observar con atención para descubrir miradas cargadas de desconfianza.

Una copa levantada demasiado tarde.

Una conversación interrumpida al acercarse otra persona.

Un mensaje doblado discretamente dentro de un guante.

Los secretos viajaban de mano en mano como si fueran monedas.

Yo permanecía en silencio.

A veces pensaba en Francis.

Me preguntaba si seguiría recordándome.

Si alguna vez volveríamos a encontrarnos.

Aquella promesa hecha bajo el cielo parecía pertenecer a otra vida.

Aquí nadie hablaba de amor.

Solo de conveniencia.

De poder.

De influencia.

Una noche me acerqué a una de las ventanas del palacio.

La luna iluminaba los jardines.

Por primera vez desde mi llegada sentí un inmenso vacío.

Había alcanzado el lugar con el que tantas jóvenes soñaban.

Sin embargo...

Nunca me había sentido tan sola.

Fue entonces cuando comprendí la mayor mentira de la corte.

No eran las coronas.

No eran las joyas.

No eran las palabras.

Era la ilusión de que todos eran felices.

En realidad, cada persona llevaba una máscara invisible.

Algunos escondían ambición.

Otros miedo.

Otros culpa.

Y algunos, como yo, ocultaban heridas que nadie debía descubrir.

Porque en aquel lugar conocer el pasado de alguien podía convertirse en el arma más peligrosa.

Ignoraba que el mío, precisamente, sería el secreto que un día pondría mi vida en manos de otros.

Y mientras el viento agitaba las cortinas de seda, tuve la extraña sensación de que el destino ya había comenzado a escribir el siguiente capítulo de mi historia.

Uno del que sería imposible escapar.

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Arisleidy Alvarez Santana
aparentemente parece buena vamos a ver 🤭
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