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SOMBRA Y ESCALPELO

SOMBRA Y ESCALPELO

Status: Terminada
Genre:CEO / Mafia / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:7.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Elena Valdés (30 años) es una brillante neurocirujana, reconocida a nivel nacional como una eminencia médica. Sin embargo, tras las puertas de su hogar, vive bajo el yugo de Mauricio, su esposo y un CEO exitoso que utiliza el desprecio psicológico y la humillación constante para mantenerla controlada. Su único refugio es su hijo de 6 años, Mateo, y el apoyo incondicional pero respetuoso de sus padres, quienes nunca aprobaron a Mauricio, pero apoyan las decisiones de su hija.

Su vida da un giro vertiginoso cuando conoce a Damián Montenegro (43 años), un magnate empresarial imponente, multimillonario y carismático, padre de dos hijos. Entre Damián y Elena surge una pasión arrolladora y un amor profundo que la hace redescubrir su valor.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LATIDOS EN LA OSCURIDAD Y UNA ALIANZA INESPERADA.

​La cercanía entre ambos era tan densa que Elena podía percibir el calor corporal de Damián y el ritmo pausado de su respiración. Las palabras del mafioso —lejos de calmarla— encendieron una corriente eléctrica que recorrió su columna vertebral. Había una verdad cruda y magnética en su ofrecimiento que la descolocaba por completo.

​Elena retrocedió un paso, obligándose a recuperar el control de sus emociones y a levantar de nuevo esa muralla de fría racionalidad que la definía en el quirófano. Cruzó los brazos sobre el pecho, mirándolo con un escepticismo desafiante.

​—No necesito que me sostengas el mundo, Damián —replicó ella con voz firme, aunque su pulso seguía traicionándola al latir con fuerza en las sienes—. Lo único que necesito es que te mantengas al margen de mis decisiones. No juego en tu liga, no sé de tus negocios oscuros y no pienso convertirme en un peón más de tu tablero.

​Damián no apartó la mirada de ella. Al contrario, una media sonrisa cargada de paciencia y un toque de diversión se dibujó en sus labios. A sus cuarenta y tres años, pocos se atrevían a rechazar su ayuda de esa forma, y esa resistencia pura era exactamente lo que lo mantenía cautivado.

​—Comprendo tu orgullo, Elena. Y respeto que quieras librar tus propias batallas —respondió Damián con voz pausada, dando un paso atrás para darle su espacio, demostrando que no iba a presionarla—. Pero el mundo en el que te movías con Mauricio ya no existe. Su caída va a dejar cabos sueltos, y aunque él ya no sea una amenaza directa para ti o para Mateo, las personas a las que les debía dinero no tienen escrúpulos. Solo te pido una cosa: si en algún momento sientes que el suelo se abre bajo tus pies... recuerda que hay un teléfono al que puedes llamar sin dudar.

​Elena lo evaluó en silencio. Había una sinceridad brutal y feroz en los ojos oscuros del mafioso que desentonaba por completo con la imagen de villano despiadado que la sociedad tenía de él. Sin embargo, su orgullo herido y su instinto de supervivencia le impedían ceder tan fácilmente.

​—Tomaré en cuenta tu advertencia, Damián. Pero que quede claro: esto no significa que estemos en el mismo bando —sentenció Elena, tomando su bolso de la caoba con elegancia.

​—Los bandos se inventan cuando hay división, Elena. Nosotros compartimos la misma intensidad —replicó él con una suavidad que la hizo estremecerse antes de darse la vuelta.

​Elena dio media vuelta y caminó hacia el ascensor privado con paso firme, sintiendo la mirada de Damián clavada en su espalda en cada segundo del trayecto. Las puertas se cerraron, aislándola de aquel despacho que parecía pertenecer a otra dimensión.

​Mientras tanto, en el mundo real que Elena intentaba retomar, las consecuencias de la caída de Mauricio comenzaron a manifestarse con rapidez.

​A la mañana siguiente, al llegar al Hospital Central, Elena la esperaba en su despacho con una taza de café y una carpeta llena de noticias frescas.

​—A ver, amiga, respira hondo porque lo que te voy a decir parece sacado de una película de gánsteres —comenzó Valeria sin rodeos, sentándose frente a ella—. Mauricio intentó huir del país anoche por la frontera norte. ¿Y adivina qué pasó? La policía federal lo detuvo en el aeropuerto por una serie de órdenes de aprehensión exprés relacionadas con lavado de dinero y desvío de fondos. Está formalmente preso, sin derecho a fianza, y su imperio de cristal se desplomó oficialmente.

​Elena exhaló un suspiro largo, sintiendo finalmente que un enorme y pesado yunque se desprendía de sus hombros. Su matrimonio había terminado de la peor manera, pero era libre.

Libre para respirar, libre para proteger a su hijo Mateo sin miedo a las humillaciones constantes.

​—Se hizo justicia, de una u otra forma —murmuró Elena, tomando el café que le ofrecía su amiga.

​—Sí, pero no finjamos demencia, Elena —advirtió Valeria, mirándola fijamente con los ojos entrecerrados—.

Sabemos perfectamente que esa "justicia exprés" no obra sola. Damián Montenegro metió las manos ahí. ¿Vas a ignorar que el hombre más temido del país te está pavimentando el camino?

​Elena guardó silencio por unos segundos. Bebió un sorbo de café, sintiendo el calor amargo en la garganta, mientras recordaba la intensidad con la que Damián le había prometido sostenerle el mundo. Sabía que su vida acababa de dar un salto al vacío, y que por más que intentara mantener el control, su destino ya se había entrelazado con las sombras del hombre más peligroso de la nación.

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Cliente anónimo
Todo muy bonito y pasional, a qué horas ve al hijo??!!
Diego D. Camacaro Guazzoni
una de las mejores novelas que he leído felicidades autora🥰
Mariana Posternak
excelente novela, felicidades autora 👏💕💕
Andrea Nardelli
extraordinaria exelente
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