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TENTACIÓN PROHIBIDA CON EL TIO

TENTACIÓN PROHIBIDA CON EL TIO

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Amor-odio / Matrimonio arreglado
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Emma Spencer descubrió que el hombre al que amaba y con el que mantuvo una relación secreta durante meses la iba a traicionar casándose con otra mujer. Embarazada, herida y sedienta de venganza, decide dar el golpe definitivo: casarse en secreto con el enigmático y poderoso tío de su ex. Lo que comenzó como una alianza impulsiva y fría para destruirlos a todos se convierte en un peligroso juego de secretos, poder y una pasión incontrolable que pondrá en riesgo mucho más que sus propias vidas.

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 10

Mi vientre, el lugar donde descansaba mi secreto, pareció encenderse con un calor sanador. La humillación que me había aplastado en la oficina de Julián se disolvió por completo, reemplazada por una entrega voluntaria a la fuerza de este hombre que me ofrecía el mundo a cambio de mi alianza.

—No te guardes nada —susurró Arthur, deslizando dos de sus dedos dentro de mi calidez—. Dame tu rendición.

El clímax me golpeó con una fuerza desmedida. Un grito ahogado se quebró en mi garganta mientras mis músculos se contraían compulsivamente alrededor de sus dedos. Me agarré a sus hombros con las uñas clavadas en su chaqueta, temblando de la cabeza a los pies mientras una ola tras otra de placer puro me sacudía en olas prolongadas.

Arthur no se detuvo hasta que el último espasmo cedió. Luego, con una ternura inesperada que me desarmó por completo, besó la comisura de mis labios y me envolvió entre sus brazos, dejando que mi cabeza descansara contra su pecho mientras mi respiración intentaba recuperar el ritmo normal.

Escuché el latido fuerte y constante de su corazón bajo la tela de su camisa. Me sentía exhausta, renovada y extrañamente protegida en medio del huracán.

—Ahora —susurró Arthur, apartando con delicadeza un mechón de cabello de mi rostro húmedo por el sudor—, vamos a firmar el destino de esta familia.

Me reajustó la ropa con manos expertas, abrochando los botones de mi vestido con una parsimonia caballerosa que contrastaba con la ferocidad de lo que acababa de ocurrir. Me ayudó a bajar del escritorio, asegurándose de que mis piernas no flaquearan antes de soltarme.

Se acercó a la mesa, tomó la pluma de plata y la colocó nuevamente entre mis dedos.

—Página doce, Emma. La firma principal y los anexos fiduciarios —dijo, señalando la línea de puntos al final del documento.

Tragué saliva, intentando que la bruma del placer no nublara la capacidad analítica de mi cerebro. Pasé las páginas rápidamente. Mi mente intentaba revisar las cláusulas estándar: la cesión de acciones, la cláusula de confidencialidad, el régimen de bienes del matrimonio civil...

Llegué a la página once. En la parte inferior, justo antes de los anexos finales, había una sección rotulada en un tipo de letra más pequeño y en un lenguaje legal arcaico que no solía usarse en los contratos corporativos modernos de Delaware o Nueva York.

> **«Cláusula 14-B: Anexo de Sucesión y Custodia Dinástica Fiduciaria.**

> *En caso de existencia, gestación o alumbramiento de descendencia directa durante el periodo de vigencia del presente acuerdo matrimonial o en los trescientos días posteriores a la ratificación del mismo, la patria potestad, tutelaje legal y representación patrimonial fiduciaria de dicho heredero quedarán adscritos de manera irrevocable e incondicional a la figura del Patriarca Titular de la Casa Vance, renunciando la parte suscribiente a cualquier reclamación de custodia exclusiva, transferencia de apellido o tutela independiente en favor del Fondo Dinástico Central.»*

>

Me detuve. Las palabras parecieron flotar ante mis ojos con un brillo extraño.

"Gestación o alumbramiento... Patria potestad e irrevocable tutelaje al Patriarca Titular..."

El corazón me dio un vuelco repentino. Un escalofrío helado, totalmente distinto al fuego de la pasión de hacía un momento, me recorrió la nuca.

¿Qué significaba exactamente esto? ¿Por qué había una cláusula de custodia dinástica tan específica en un contrato que se supone que era un acuerdo de reestructuración corporativa de emergencia?

—Arthur... —murmuré, alzando la vista hacia él y señalando el párrafo con la punta de la pluma—. ¿Qué es esta Cláusula 14-B? Esto no estaba en los borradores estándar de la firma.

Arthur no se inmutó. Su rostro permaneció sereno, impecable, con esa calma magistral de los hombres que jamás revelan sus cartas antes de tiempo. Se acercó a mí por la espalda, apoyando las manos sobre el borde de la mesa a ambos lados de mi cuerpo, encerrándome sutilmente en su espacio.

—Es una cláusula protectora de la dinastía, Emma —explicó con su voz grave y pausada al oído—. Redactada hace más de cincuenta años para el protocolo de la familia Vance. Evita que si cualquier heredero nace dentro del marco del matrimonio, la familia de la madre —o en este caso, pretensiones externas como las de los Montgomery— pueda utilizar al niño como rehén legal para reclamar las acciones del consorcio.

—Pero habla de renuncia a la custodia exclusiva... —insistí, sintiendo un nudo inexplicable en la garganta.

—Es un mero formalismo técnico para el tribunal de fideicomisos, mi reina —interrumpió él con suavidad, rozando con sus labios la curva de mi oreja—. Una salvaguarda para que ni Julián ni los abogados de su nueva esposa puedan intentar impugnar la legitimidad de cualquier hijo que lleve el nombre Vance. Garantiza que el niño sea tratado automáticamente como el heredero principal de *The Oak Manor*, por encima de cualquier pretensión de mi sobrino.

Lo miré de reojo. Sus ojos grises eran indescifrables, un pozo profundo de cálculo e inteligencia.

Mi cerebro, nublado por la fatiga extrema, el torbellino de la traición de Julián, la descarga de la escena anterior y el secreto aterrador de mi embarazo de tres semanas, procesó la explicación. Tenía sentido desde la perspectiva de un patriarca obsesionado con proteger su legado frente a la avaricia de los Montgomery. Si mi hijo nacía bajo este matrimonio, esa cláusula lo convertía en el príncipe heredero indiscutible de todo el imperio Vance, dejando a Julián sin una sola moneda que reclamar.

No tenía tiempo para debates jurídicos prolongados. El reloj de la chimenea dio las cuatro de la tarde. En menos de una hora la notaría cerraría y la trampa debía estar tendida antes de que Julián regresara de su banquete de bodas.

La desesperación por ejecutar la venganza, el deseo de aplastar al hombre que me había roto y la necesidad imperiosa de darle a mi hijo un escudo indestructible ganaron la batalla sobre mi prudencia profesional.

Apreté el bolígrafo de plata entre mis dedos.

—Firmemos —dije.

Sin dudar un segundo más, deslicé la pluma sobre la línea de puntos. La tinta negra se imprimió en la pulcra fibra del papel timbrado con una caligrafía firme y decidida: *Emma Spencer*.

Firmé la página once, la página doce y cada uno de los anexos fiduciarios.

Arthur tomó el documento inmediatamente. Con una sonrisa lenta, casi imperceptible pero cargada de un triunfo absoluto, estampó su propia firma al lado de la mía: *Arthur Alexander Vance*.

En ese preciso instante, la puerta del estudio se abrió y Dante Rossi ingresó acompañado por un hombre mayor de traje oscuro que llevaba el maletín de la Notaría Central de Nueva York.

—Todo listo —anunció Dante, mirando el contrato firmado sobre la mesa.

El notario colocó los sellos de cera roja y la prensa de relieve seco sobre cada una de las copias oficiales. El chasquido del sello metálico al golpear el papel resonó en la habitación como el cierre de las rejas de una celda de oro.

—Enhorabuena, señora Vance —dijo el notario, inclinándose con profundo respeto ante mí—. El acuerdo de reestructuración, la transferencia de activos y el registro del matrimonio de emergencia quedan oficialmente elevados a escritura pública. A partir de este momento, usted es la titular legal del treinta por ciento de las acciones preferentes de Vance Capital y la legítima consorte del Patriarca.

Sostuve la mirada del notario con la cabeza alta, sintiendo una mezcla embriagadora de poder y vértigo.

Arthur tomó una de las copias oficiales, la guardó en su carpeta de piel negra y se giró hacia Dante.

—Filtra la notificación a la junta directiva para mañana a las ocho de la mañana —ordenó Arthur con voz helada—. Y asegúrate de que la primera persona en recibir la copia del nombramiento de Emma como Vicepresidenta Ejecutiva sea Julián, en su suite nupcial del Plaza Hotel.

—Será un placer personal —sonrió Dante, tomando su abrigo.

El notario y Dante se retiraron en silencio, dejándonos nuevamente solos en la inmensidad del estudio de *The Oak Manor*.

Me apoyé contra la mesa, sintiendo que el agotamiento finalmente amenazaba con derribarme. La batalla campal que había comenzado la noche anterior en el despacho de Julián había alcanzado su primer punto de inflexión. Había vendido mi libertad a un hombre mucho más peligroso que mi exfianza, pero había obtenido las armas para destruirlo.

Arthur se acercó a mí, me tomó delicadamente del brazo y me guio hacia los ventanales que daban a los extensos dominios de la finca. La lluvia de la tarde finalmente había comenzado a caer sobre Nueva York, golpeando los cristales con un murmullo constante y pacífico.

—Bienvenida a tu nuevo hogar, Emma —susurró Arthur, abrazándome por la espalda y posando sus manos sobre mi vientre, exactamente sobre el lugar donde descansaba el secreto que pronto cambiaría el rumbo de esta guerra.

Sonreí en la penumbra, sin saber que la Cláusula 14-B que acababa de firmar con tanta prisa escondía un significado mucho más oscuro que el que Arthur me había contado. Un término legal que no solo me ataba a su dinastía, sino que ponía el destino de mi hijo bajo su dominio absoluto... pasara lo que pasara con el resto de nuestras vidas.

La trampa estaba cerrada. Pero aún no estaba claro quién era el cazador... y quién la presa.

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Lacarvel
Ella no es la que que se iba a casa r con Julián y la Beatriz la madre del mismo? Autora revisa por favor
IsaValen 💖
excelente historia
Lacarvel
Apoyemos con el like, regalos y comentarios así llega a más personas esta historia. 🥰
América Solis martinez
no entiendo en un capítulo decía que Emma tiene veintiocho y ahora que tiene treinta y dos ya no entiendo 🤔
Lacarvel: Me paso lo mismo, cuando leí. Esperemos que la autora nos diga, pero tener 32 es mejor jeje
total 1 replies
Lacarvel
Mmmm ella sabe cositas ☹️
Lacarvel
Que terror pero si 🥹
Lacarvel
Madrreeee mijaaaa esa amenaza directaaaa🤯🤯🤯🤯🤯
Lacarvel
Te lleva más de 20 años niña... Más sabe el diablo por viejo que por diablo.... Soltalaaaaaaa de una vez decileeeeee luego será peor ☹️☹️☹️☹️☹️☹️
Lacarvel
Y la que esta guardando un secreto que la va a hundir más adelante 🥹🥹🥹🥹
Lacarvel
Y si más bien le dice a él... Hay no que terror no tiene do de escapar ☹️
Lacarvel
Jum osea que en 9 Meses lo pierdes todoo querida 🤯🤯🤯🤯🤯
Lacarvel
Autora revisa los capítulos del matrimonio creo que están repetidos pero narrados en dos versiones. Perdón si te molesta la observación.
Lacarvel
Querida pero si haces las cosas en orden y dices de una vez de la existencia... Como que es mejor pa vos
Lacarvel
Esta mujer es abrumadoraaaaaa
Lacarvel
Me encantaaaaaa🥰🥰🥰
Lacarvel
Mucho desgraciado 🤯🤯🤯🤯🤯
Milcaris
😂😂😂😂 Queeee 35 capitulos 😮😮 Aquí voy pero con calma Azly y tu eres de las escritoras que vuelan.
Milcaris: Aquí eres feliz 😂😂
total 3 replies
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