NovelToon NovelToon
Después de la traición

Después de la traición

Status: Terminada
Genre:CEO / Mujer poderosa / Oficina / Venderse para pagar una deuda / Atracción entre enemigos / Completas
Popularitas:83.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Sue Ferrasso

Faltaban pocos días para la boda perfecta de Aurora Salazar. Tenía el vestido listo, la carrera soñada como una de las mejores arquitectas de Madrid y un futuro trazado al lado del hombre que amaba. Hasta que decidió darle una sorpresa a su prometido… y lo encontró en la cama con otra.

Esa misma noche, cegada por la rabia, Aurora agarra un bate de béisbol y destroza el auto de lujo estacionado en el garaje. Solo hay un problema: el auto no era de su ex. Pertenece a Matteo Castellani, el CEO más poderoso —y más arrogante— de la ciudad, y ahora ella le debe una fortuna que jamás podría pagar.

Matteo lleva años intentando contratarla. Y por fin tiene la carta que necesitaba: en lugar de dinero, le cobrará la deuda con trabajo. A su lado. Todos los días.

Lo que ninguno de los dos esperaba era que, entre planos, viajes y discusiones a muerte, la línea entre el odio y el deseo empezara a borrarse. Ella juró no volver a confiar en nadie. Él juró no dejar que ninguna mujer se acercara a su corazón. Dos promesas hechas para romperse.

Pero el pasado de Aurora no piensa soltarla tan fácil, y hay secretos —sobre su ex, sobre su antigua empresa, sobre la traición que lo empezó todo— que amenazan con destruir lo único que por fin la hace sentir viva.

Cuando el hombre que te rompió el corazón se convierte en tu peor enemigo, ¿te atreverías a enamorarte de aquel a quien juraste odiar?

NovelToon tiene autorización de Sue Ferrasso para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

2

Aurora

El sonido de aquella voz a mi espalda hizo que el corazón simplemente se me detuviera.

—¿Qué mierda es esto?

Cerré los ojos un segundo antes de darme vuelta.

El bate de béisbol todavía colgaba flojo entre mis dedos, mi pecho subía y bajaba deprisa y, esparcidos por el garaje, había pedazos de vidrio, fragmentos de carrocería, faros destrozados y lo que quedaba de un auto que, hasta unos minutos antes, parecía recién salido del concesionario.

El hombre parado a pocos metros de mí llevaba un traje oscuro perfectamente entallado, sin una sola arruga. Era alto, de hombros anchos, y tenía una postura que llamaba la atención sin el menor esfuerzo. El cabello oscuro, impecablemente peinado hacia atrás, y sus ojos… aquellos ojos grises recorrían despacio cada centímetro de la destrucción que tenía delante.

No decía absolutamente nada. Eso era peor que si estuviera gritando. Su mirada volvió a mí. Después al bate. Después otra vez al auto.

—Tú… —empezó despacio, como si eligiera cada palabra para no cometer un asesinato ahí mismo—. ¿Tú hiciste esto?

Tragué saliva.

Toda la adrenalina que había sentido mientras destruía el auto empezó a desaparecer, dejando en su lugar un peso enorme en la conciencia.

Miré un instante a Roman.

Después otra vez al desconocido.

—Yo… —Respiré hondo—. Perdón.

Fue todo lo que logré decir. Por un breve segundo pensé que iba a comprender.

Me equivoqué.

—¿Perdón? —Soltó una risa seca, completamente desprovista de humor.

—Destruyes un auto entero, ¿y crees que un "perdón" lo arregla?

Mi vergüenza creció.

—Pensé que…

—Claramente no pensaste. —La respuesta llegó tan rápida como una bofetada.

Sentí que la cara me ardía.

—Fue un malentendido.

—¿Un malentendido? —Caminó despacio alrededor del vehículo, observando cada abolladura.

—¿Confundiste un auto importado con otro y decidiste actuar como una psicópata armada con un bate?

La palabra me dio de lleno.

Psicópata.

Respiré hondo una vez más.

—De verdad pensé que…

—Pensaste mal. —Su tono seguía frío.

Cruelmente frío.

Mi disculpa empezó a desvanecerse junto con la culpa. ¿Quién se creía que era para hablarme así? Enderecé la postura.

—Te pedí disculpas.

—¿Y yo las acepté? —Arqueé una ceja.

—¿Siempre eres así de educado o elegiste hoy para estrenarte?

Sonrió de lado. No era una sonrisa bonita. Era irritantemente burlona.

—La educación suele reservarse para las personas civilizadas.

Antes de que respondiera, Roman decidió abrir la boca.

—Escucha… —Me volví hacia él de inmediato.

—No. —Parpadeó.

—Aurora…

—Aléjate de mí. —Mi voz salió firme.

—Ya hiciste suficiente daño por hoy. —Roman dio un paso al frente.

—Solo quiero explicar…

—¿Explicar qué? —La garganta se me volvió a cerrar.

—¿Que me engañaste?

—No fue así…

—Te vi en la cama con otra mujer.

El silencio se apoderó del garaje. Lo miré directamente.

—Así que no intentes convencerme de que mis ojos mintieron. —Roman suspiró.

—Aurora…

—No pronuncies mi nombre. —El pecho me ardía de rabia otra vez.

—Se acabó. —Se pasó la mano por el cabello, claramente irritado.

—Estás exagerando. —Solté una risa incrédula.

—¿Exagerando?

—Fue un error.

—Ah, claro. —Negué con la cabeza.

—Qué coincidencia… yo también cometí un error hoy. —Señalé el auto destrozado.

—Solo que el mío, al parecer, sale muy caro. —Roman respiró hondo para responder, pero lo interrumpieron.

—Cállate. —La voz del dueño del auto cortó el aire. Roman se volvió hacia él.

—¿Cómo dijiste?

—Me oíste. —Dio un paso al frente.

—Si sigues abriendo la boca, también te haré responsable a ti.

Los dos se sostuvieron la mirada unos segundos. Roman parecía medir hasta dónde podía insistir. Al final, levantó las manos.

—Arréglenlo entre ustedes. —Me miró un instante.

—Después hablamos.

—No. —Él se quedó inmóvil—. Nunca más.

Roman apartó la mirada. Sin decir nada más, entró en el ascensor y salió del garaje. Solo entonces me di cuenta de que me había quedado completamente a solas con aquel hombre. Cuando volví a mirarlo, tenía los brazos cruzados. Me observaba como quien evalúa un problema.

—¿Terminó el show? —Yo también crucé los brazos.

—Todavía no. —Dejó escapar un suspiro impaciente.

—¿Tienes idea del daño que causaste?

—La tengo.

—¿En serio? —Asentí.

—Y voy a pagarlo. —Arqueó una ceja.

—¿Ah, sí?

—Sí.

—¿Con qué? —Mi orgullo empezó a picarme.

—Con dinero. —Soltó otra risa.

—Interesante.

—¿Qué pasa?

—Nada. —Volvió a mirar el auto.

—Solo intento imaginar cuánto tiempo te tomaría juntar esa suma.

Fruncí el ceño.

—¿Cuánto cuesta? —Respondió con una tranquilidad irritante.

—Algunos millones. —Parpadeé.

—¿Qué?

—Es un modelo importado. —Pasó la mano por la carrocería destrozada—. Solo existen tres unidades en el mundo.

El estómago se me hundió. Volví a mirar el auto. Después a él. Después otra vez al auto.

Dios mío.

Respiré hondo.

—No importa. —Me clavó la mirada.

—Voy a pagarlo.

—¿Ah, sí? —Asentí.

—Aunque tenga que trabajar el resto de mi vida.

Soltó una carcajada baja. De esas que hieren más que un grito.

—Eso tuvo gracia. —Apreté los dientes.

—No le veo la gracia.

—Yo sí. —Me examinó de pies a cabeza.

—Bastante.

Abrí la boca para responder, pero unos pasos apresurados nos interrumpieron. El portero del edificio venía hacia nosotros claramente nervioso.

—¡Señorita Salazar! —Lo miré.

—¿Sí?

—¿Pasó algo?

Antes de que pudiera responder, el hombre a mi lado repitió despacio.

—¿Salazar? —Giré la cara hacia él.

—Sí. —Crucé los brazos.

—Aurora Salazar. —Se quedó unos segundos en silencio. Después soltó una risa burlona. Fruncí el ceño.

—¿Algún problema? —Empezó a caminar despacio hacia mí. Cada paso acortaba la distancia entre nosotros. Instintivamente me quedé quieta. Cuando se detuvo frente a mí, noté que era aún más alto de lo que había imaginado. Tenía que levantar un poco la cara para mirarlo.

Sus ojos grises seguían fijos en los míos.

—No. —Su voz salió baja—. Ningún problema.

Inclinó la cabeza a un lado.

—Pero creo que encontré la forma de que pagues tu deuda.

El corazón se me aceleró. No me gustó la forma en que lo dijo. Ni el brillo que le apareció en los ojos.

—¿A qué te refieres? —Sonrió de un modo casi imperceptible.

—Ya lo descubrirás.

El silencio volvió a envolvernos. Por alguna razón, sentí que esa respuesta era mucho peor que cualquier cobro en dinero. Algo me decía que aquel hombre no quería cuotas. No quería una transferencia bancaria. Ni un seguro.

La sensación extraña que me recorrió la espina hizo que se me erizaran todos los vellos de la nuca. Todavía no sabía quién era. Pero tenía la absoluta certeza de que, a partir de ese momento, mi vida acababa de tomar un rumbo completamente distinto.

1
Maria Cantillo
Defiende tus sentimientos 🤭
Maria Cantillo
vaya las palabras del Padre le hicieron daño y de paso daño Aurora se piensa ir bueno a ver cómo se arregla 😢😢
Maria Cantillo
El papá no quiere herederos quiere volver a mandar🤭🤭🤭
Maria Cantillo
tristeza total vaya madre sin moral
Maria Cantillo
ojalá no lo aplasten que todo salga bien
Maria Cantillo
que le cuente Aurora a veces esto da más ideas productivas🤭🤭🤭
Maria Cantillo
Estarán tratando de intimidarlo por trabajar con Aurora 🤭
Maria Cantillo
vaya al fin Román tu mala vibras ya se alejan🤭
Maria Cantillo
Este viaje los va acercar más 🤭🤭
Maria Cantillo
bueno a trabajar y demostrar que todo se puede
Maria Cantillo
Es que los marco a los tres🤣🤣😂😂
Maria Cantillo: Al que más le debe doler es Román 🤣🤣🤣🤣
total 1 replies
Maria Cantillo
El cupido los tocó ya no se verán igual 🤭🤭🤭
Sonia Yrady
estuvo demasiado hermosa de principio a fin la recomiendo
Sonia Yrady
que tipo tan desgraciado😡😡😡😡provoca es caerle a 😡😡😡😡😡
Sonia Yrady
definitivamente este hombre podrá ser un excelente empresario pero si sigue haciendole caso al padre el imperio no va a tener una familia de descendientes que ironía amasar dinero para quien???
Maria Cantillo
😂😂😂que lo casque para que respete ya yo lo hubiera bañado 🤣🤣🤣 y echado mugre que es lo que mereces
Maria Cantillo
Es buena está forma de ver su crecimiento personal y superar lo duro vivido
Maria Cantillo
buen proyecto y se va cocinando una relación de amistad y respeto
Maria Cantillo
muy buena actitud a trabajar y dejar esos mediocres fuera de tu vida 🤭🤭🤭🤭
Maria Cantillo
buena decisión tienes trabajo a superar tus más grande retos de desecharon pero acá te consideran la mejor aprende a vivir con los daños que te han echo
Maria Cantillo: la mejor decisión es haber renunciado y alejarse de gente así y tú mejor opción Mateo
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play