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Salvando Al Heredero

Salvando Al Heredero

Status: Terminada
Genre:Romance / Padre soltero / Hijo/a genio / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:691.6k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Lobelia

​Liam Volkov es un CEO implacable que cree que el dinero puede comprarlo todo, excepto la salud de su único heredero, el pequeño Ian, quien padece una enfermedad cardíaca degenerativa. Desesperado y tras haber despedido a diez especialistas, se cruza con la Dra. Elena Ríos, una cardióloga brillante, extrovertida y sin filtros que no le teme a sus gritos ni a su fortuna.
​Mientras la villana, Sabrina Valois (la ambiciosa prometida de Liam), planea la "muerte accidental" del niño para heredar la fortuna Volkov, Elena se convierte en el escudo de Ian. Pero en el proceso de salvar la vida del pequeño, Elena terminará operando el órgano más difícil de tratar: el corazón de piedra de su padre.

NovelToon tiene autorización de Lobelia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 6

Si la Torre Volkov era un monumento a la arrogancia, la mansión de Liam era el mausoleo de la alegría. Ubicada en la zona más exclusiva de las colinas, la propiedad era una estructura imponente de piedra gris, cristal y acero.

No había flores en la entrada, solo setos recortados con una precisión quirúrgica que daba miedo. El silencio del lugar era tan absoluto que se sentía pesado, como si el aire mismo tuviera prohibido vibrar.

​Elena llegó en un taxi que desentonaba completamente con los Ferraris y Mercedes estacionados en la entrada de grava. Bajó del vehículo cargando dos maletas de lona, una de color fucsia vibrante y otra con un estampado de girasoles, que parecían dos manchas de pintura fresca sobre un lienzo gris.

​—Respira hondo, Elena. Es solo una casa grande con un dueño con problemas de actitud —se susurró a sí misma, ajustándose la mochila.

​Al cruzar el umbral, un mayordomo de rostro imperturbable la recibió, pero antes de que pudiera decir una palabra, el sonido de unos tacones afilados repicando contra el suelo de mármol anunció una presencia mucho más hostil.

​Sabrina Valois descendió por la escalinata principal como si estuviera desfilando en una pasarela de París. Era una mujer de una belleza gélida: cabello rubio platino perfectamente peinado, un vestido de seda color perla que costaba más que el salario anual de una enfermera y una mirada que destilaba un elitismo tóxico.

​Sabrina se detuvo a tres metros de Elena, arrugando la nariz como si hubiera detectado un olor desagradable.

​—¿Y tú quién se supone que eres? —preguntó Sabrina, sin ocultar su desprecio—. Las de servicio deben entrar por la puerta lateral, y dudo mucho que el uniforme de limpieza incluya... eso.

​Señaló con un dedo perfectamente manicurado las maletas coloridas de Elena.

​Elena dejó las maletas en el suelo y se cruzó de brazos, sosteniéndole la mirada con una calma que pareció irritar a la otra mujer.

​—No soy del servicio de limpieza, aunque viendo lo gris que está todo aquí, creo que un poco de brillo no les vendría mal —respondió Elena con una sonrisa ladeada—. Soy la doctora Ríos.

La cardióloga de Ian.

​Sabrina soltó una risita seca, carente de cualquier rastro de humor.

—Ah, la "doctora milagro" del hospital público. Liam me mencionó que había tenido que hacer una obra de caridad para traerte. Escúchame bien, niña: que Liam te deje dormir aquí por una emergencia no te hace parte de nuestro círculo. Deja tus cosas en el cuarto de la servidumbre y asegúrate de no hacer ruido. Mi prometido odia el desorden.

​Elena sintió una punzada de indignación. No por el trato hacia ella, sino por la frialdad con la que Sabrina hablaba de Ian, como si fuera una molestia logística en lugar de un niño enfermo. Pero Elena no era de las que se quedaban calladas. Dio un paso hacia adelante, analizando el rostro tenso y artificialmente perfecto de Sabrina.

​—Es curioso que hable de desorden —dijo Elena, bajando la voz a un tono confidencial—. Porque noto una "irregularidad" bastante seria en su rostro. Dígame, ¿su cirujano plástico le cobra por aplicación o por litro? Porque tiene la frente tan paralizada por el botox que si intenta sonreír de verdad, me temo que se le va a saltar un ojo. Y como doctora, le digo que eso sí sería un desastre difícil de limpiar.

​Sabrina abrió la boca, indignada, pero sus músculos faciales apenas reaccionaron, lo que le dio a Elena la prueba irrefutable de su comentario.

​—¡Cómo te atreves! ¡Eres una maleducada, una...!

​—¡Basta!

​La voz de Liam resonó desde el piso superior. Bajó las escaleras con paso firme, vestido con ropa algo más informal pero manteniendo esa aura de autoridad que lo caracterizaba. Al llegar junto a Sabrina, ella se aferró a su brazo con una fragilidad fingida.

​—Liam, amor, esta mujer es un horror. Me ha insultado en mi propia casa —gimoteó Sabrina, forzando una expresión de tristeza que no llegaba a sus ojos.

​Liam miró a Sabrina y luego a Elena. Elena no bajó la vista; simplemente arqueó una ceja como diciendo: "Pruébame".

​—Sabrina, la doctora Ríos es una invitada de honor y la única persona responsable de la salud de mi hijo —dijo Liam. Su tono fue neutral, pero no hubo calidez en el trato hacia su prometida.

—. Elena, tu habitación está en el ala este, frente a la de Ian. No es el cuarto del servicio.

​Sabrina se tensó, pero sabía cuándo retroceder. Lanzó una mirada de puro odio a Elena antes de darse la vuelta.

—Espero que seas tan buena con el bisturí como lo eres con la lengua, "doctora". Porque si a ese niño le pasa algo, yo misma me encargaré de que no vuelvas a pisar un hospital.

​Cuando Sabrina se fue, el silencio volvió a caer sobre el vestíbulo. Liam miró las maletas fucsias en el suelo y luego a Elena, que parecía una chispa de fuego en medio de una cueva de hielo.

​—Tiene una personalidad... encantadora —comentó Elena sarcásticamente, recogiendo su equipaje—. ¿Viene incluida con el contrato de la mansión o es un accesorio opcional?

​Liam suspiró, frotándose las sienes. Por un momento, Elena vio al hombre cansado detrás del CEO.

—Sabrina es de una familia aliada. El matrimonio es un movimiento estratégico para la empresa. No espero que lo entiendas.

​—Oh, lo entiendo perfectamente —replicó ella mientras empezaba a subir las escaleras—. Usted vive en una estrategia de ajedrez constante. El problema, señor Volkov, es que Ian no es una pieza. Y yo tampoco.

​Se detuvo a mitad de la escalera y lo miró hacia abajo.

—Por cierto, la habitación frente a la de Ian es perfecta. Pero voy a necesitar que quiten esas cortinas pesadas. El niño necesita luz solar, no vivir en una película de vampiros.

​—Haré que las cambien —respondió Liam, sorprendiéndose a sí mismo por ceder tan rápido.

​Elena asintió y siguió subiendo. Al llegar a la puerta de Ian, se detuvo. Entró silenciosamente y vio al niño dormido, rodeado de juguetes caros que ni siquiera había tocado. El corazón de Elena se apretó. Esta mansión era hermosa, sí, pero era una jaula de oro.

​Liam la siguió y se quedó en el marco de la puerta, observándola. Vio cómo Elena se acercaba a Ian, le acomodaba la manta con una ternura que él no sabía cómo expresar, y le susurraba algo que lo hizo sonreír entre sueños.

​En ese momento, Liam sintió una extraña inquietud. Elena Ríos era peligrosa. No porque fuera una mala doctora, sino porque traía consigo algo que él había desterrado de su vida hacía años: la verdad sin adornos y la calidez sin condiciones. Ella era el caos que su ordenado mundo necesitaba, pero también el que podría destruirlo.

​Elena se giró y lo vio allí parado.

—¿Sabe qué es lo primero que vamos a hacer mañana, señor Volkov? —preguntó ella con un brillo travieso en los ojos.

​—¿Un chequeo cardíaco? —aventuró él.

​—No. Vamos a abrir todas las ventanas y a dejar que el aire entre. Esta casa huele a dinero acumulado, y el dinero no cura los pulmones. Descanse, CEO mandón. Mañana empieza la verdadera revolución.

​Elena entró en su habitación y cerró la puerta, dejando a Liam solo en el pasillo oscuro. Él se quedó allí unos segundos, mirando la madera cerrada. Por primera vez en mucho tiempo, la mansión no le pareció vacía. Le pareció que, finalmente, alguien había encendido una luz en el sótano de su almacén

1
Pabla Rodríguez
me encanto la novela gracias autora
Sonia Bustos
la historia es muy linda a pesar de tener q sortear cual corresponde a la historia real autora revise antes de publicar sólo eso así no las arruina
Sonia Bustos
ya me canse de leer capítulos dobles o triples , yo no soy de criticar me gusta leer y aprecio la buena lectura pero autora ustedes misma arruina la novela
Sonia Bustos
hay 2 posibles capítulos o 3 de cada uno ¿q tenemos q adivinar cual es el correcto autora? q mal si le parece q uno no está bien borré el anterior pero no publique una adivinanza 😡😡
Sonia Bustos
autora revise antes de publicar "plis " xq usted misma arruina la novela 😡😡
Sonia Bustos
estos capítulos aparecen todos mezclados no están lógicamente organizados se repiten de diferentes formas muy mal escritora esto es como un sorteo 😡😡😡😡
Sonia Bustos
no puede ser tan estúpida de bajar la guardia así
Sonia Bustos
hay muchos enredos
Maryori Hernandez
Muy mala la novela no tenía sincronización 👎👎👎👎👎👎👎
Maryori Hernandez
La puso demasiado aburrida y estupida
Maryori Hernandez
De verdad que está escritora se pasó por mucho que es un libro, según el CEO MAS fuerte insensible, pero lo que da es risa lo pone como el CEO más ignorante y estupido, venía buena pero la puso aburrida y la doctora más estupida y muere 01 en la boleta 🥱🥱🥱👎👎👎👎
Hiradia Cohen
El mensaje es bonito la historia bien si tuvo muchas fallas en los capítulos se reconoce el esfuerzo de la escritora
Hiradia Cohen
🤭🤭🤭🤣🤣🤣🤣🤣 realmente que cada capítulo es un pasito para atrás y otro parlante
Hiradia Cohen
Este capitulo no lo entiendo ella no salio del hospital presa con la Fiscalia? me perdi creo que este capitulo no cuadra con el del hospital
Hiradia Cohen
Es que de verdad Elena es Pendeja como cree ella que sobrina tan asguta y tan mala va a cambiar en un abrir y cerrar de ojos por Dios Helena revisa todo cambia el quirofano
Hiradia Cohen
Hay no que cambie de Quirofano no permitas que esa maldad caiga sobre el niño
Hiradia Cohen
Yo dijo de verdad que todos esos CEOS en las historias son de lo último este tiene pruebas y aun asi permite que la Arpia de Sabrina siga viviendo en su mansion
Ada Zulma Lopez
Estuvo emocionante una novela maravillosa donde la profesional con su humildad, sencilles lucha por la salud de un niño en una guerra de la ambición y poder y por supuesto gana el 💘 amor 💕 👌 👏 ✨️🌹🌟🫂 felicitaciones escritora gracias
Ada Zulma Lopez
Hermosa novela con un gran dejo de reflexión:: El dicho más común::: LA plata no hace la felicidad, pero ayuda 🤣 👌👏👏👏✨️🌹🌟
Erica Giribaldi
/Heart/
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