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NO ME ARRODILLARÉ ANTE EL REY

NO ME ARRODILLARÉ ANTE EL REY

Status: Terminada
Genre:Fantasía épica / Mundo mágico / Viaje a un mundo de fantasía / Completas
Popularitas:28.4k
Nilai: 5
nombre de autor: andrea

Dicen que el Rey de Varken nunca ha tenido que repetir una orden dos veces.

Dicen que con una sola mirada puede hacer temblar a generales experimentados, que ministros con décadas de servicio pierden la voz en su presencia, que incluso los nobles más altivos agachan la cabeza cuando él entra a una habitación. Dicen que es frío como el mármol de su trono, calculador como un ajedrecista que ya vio el final del juego antes de que el rival mueva su primera pieza.

Lo dicen con miedo. Lo dicen en susurros.

Y tienen razón.

Todo el mundo le teme.

Todo el mundo, excepto ella.

NovelToon tiene autorización de andrea para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 11

El baile terminó pasada la medianoche, cuando los últimos invitados comenzaron a despedirse entre reverencias cansadas y comentarios susurrados sobre lo memorable que había sido la noche. Mis pies, todavía no del todo acostumbrados a horas de baile y zapatos que claramente no fueron diseñados pensando en la comodidad, agradecían enormemente la idea de regresar a casa.

Kael me acompañó hasta la entrada del palacio, donde mi carruaje ya esperaba.

—Lady Evelyn —dijo, con esa formalidad que parecía reaparecer cada vez que había testigos cerca, aunque algo en su tono ya no sonaba tan distante como al principio de la noche.

—Majestad —respondí, devolviendo el mismo tono, aunque con la sombra de una sonrisa que no me molesté en ocultar del todo.

—Espero que la noche haya sido... tolerable.

—Sorprendentemente tolerable —admití—. Aunque eso podría deberse más a los bocadillos que a la compañía.

—Qué consuelo tan dudoso para mi ego.

—Su ego sobrevivirá, Majestad. Tiene suficiente tamaño como para absorber el golpe.

Una sonrisa breve cruzó su rostro antes de que la disimulara con su habitual compostura. Me ayudó a subir al carruaje con una cortesía que, para mi sorpresa, no se sentía del todo forzada, y antes de cerrar la puerta, se quedó un segundo de más sosteniendo la manija.

—Buenas noches, Lady Evelyn.

—Buenas noches, don gruñón —respondí, sin pensarlo del todo.

Él se quedó congelado un instante, claramente procesando el apodo, mientras yo ya me arrepentía internamente de haberlo dicho en voz alta.

—¿Cómo me llamó?

—Nada —dije rápidamente—. Buenas noches, Majestad.

Cerré la cortina de la ventana antes de que pudiera ver mi expresión, y escuché, justo antes de que el carruaje comenzara a moverse, algo que sonaba sospechosamente parecido a una risa contenida del otro lado.

El trayecto de regreso fue silencioso, solo interrumpido por el sonido constante de las ruedas sobre el camino de piedra y el suave balanceo del carruaje. Me recosté contra el asiento, dejando que el cansancio de la noche finalmente se asentara en mis hombros, y por primera vez desde que llegué a este mundo, me permití simplemente pensar sin la presión de tener que actuar, responder o defenderme de nadie.

*Don gruñón.* Sacudí la cabeza, todavía sin poder creer que se me había escapado eso en voz alta.

Pensé en la noche completa: el baile de apertura, las indirectas constantes, Lady Diana y su intento fallido de intimidarme, Erick y su risa contagiosa, Theodore apareciendo de la nada con esa familiaridad cálida que pertenecía a otra vida, otra Evelyn. Y luego, el balcón. La conversación con Kael que había empezado como tantas otras, llena de pullas y respuestas afiladas, pero que en algún momento había cambiado de tono sin que yo supiera exactamente cuándo.

*"¿Y si lo estuviera?"*

Todavía podía escuchar esa pregunta, su voz más baja de lo habitual, esos ojos verdes sosteniendo los míos con una intensidad que no esperaba de un hombre tan empeñado en parecer indiferente a todo.

—Esto es ridículo —murmuré para mí misma, mirando por la ventana el paisaje oscuro que pasaba lentamente.

Porque no podía estar sintiendo algo parecido a... ¿qué, exactamente? ¿Curiosidad? ¿Interés? Eso no estaba en mis planes. Yo había llegado a este mundo con una sola certeza clara: no me iba a doblegar ante ningún rey, mucho menos ante uno tan arrogante como para declarar abiertamente su propia belleza sin que nadie se lo preguntara.

Y sin embargo, ahí estaba, repasando cada palabra de esa conversación en el balcón como si fuera la cosa más fascinante que me había pasado en mucho tiempo.

*Definitivamente es el cansancio,* me dije, intentando convencerme de algo que ni yo misma terminaba de creer. *Mañana esto se sentirá completamente distinto.*

El carruaje siguió avanzando por el camino oscuro, alejándose del palacio iluminado que ya se perdía en la distancia detrás de mí, mientras yo, recostada contra el asiento con los ojos cerrados, no podía evitar que una pequeña sonrisa se quedara instalada en mi rostro durante todo el trayecto de regreso a casa.

Una sonrisa que, de haber estado despierta para notarlo, habría reconocido como peligrosamente similar a la que Kael llevaba dibujada en el suyo, solo unos minutos antes, mientras observaba el carruaje alejarse desde la entrada del palacio.

Dos días después, decidí que ya era hora de tomar cartas en el asunto sobre un par de cosas que llevaban molestándome desde mi llegada a este mundo.

Salí con un vestido blanco sencillo, sin escote, cómodo en comparación con todo lo que había usado hasta ahora, y con Marta como mi acompañante obligatoria, nos dirigimos directamente a la tienda de la modista principal de la ciudad.

—Mi lady —dijo Marta, mientras caminábamos—, ¿está seguro de que necesita ir hoy? Podríamos enviar a alguien a traer telas para que usted elija desde casa.

—No, Marta —respondí, con la determinación de alguien que llevaba días planeando exactamente esto—. Esta vez quiero ir yo misma. Tengo... ideas particulares.

La modista, una mujer de mediana edad con un ojo clínico para las telas y una paciencia que pronto pondría a prueba, nos recibió con la cortesía profesional habitual.

—Lady Evelyn, qué honor. ¿En qué puedo ayudarla hoy?

—Varias cosas —dije, sentándome con la actitud de quien viene preparada con una lista mental bastante extensa—. Primero, ropa interior.

La modista parpadeó.

—¿Disculpe?

—Ropa interior diferente —aclaré—. Nada de esas piezas que parecen diseñadas para una abuela en pleno duelo. Necesito algo más simple, más cómodo. Telas suaves, cortes sencillos.

—Mi lady, lo que usa actualmente es lo tradicional, lo que cualquier dama de su posición...

—Lo sé —interrumpí, con calma pero firmeza—. Y precisamente por eso quiero cambiarlo. Ni mi bisabuela usaba ropa tan incómoda en sus tiempos, estoy segura.

Marta, a mi lado, ahogó una risa disimulada con una tos poco convincente.

La modista, después de unos segundos de evidente desconcierto, finalmente asintió, anotando las especificaciones con una expresión que sugería que esto sería, cuanto menos, una experiencia memorable.

—Entendido, mi lady. ¿Algo más?

—Vestidos —continué—. Pero no como los que tengo. Quiero algunos más cortos, que lleguen a la rodilla. Y otros ajustados al cuerpo, sin tanto vuelo innecesario.

—¿Cortos? —repitió la modista, con una ceja levantada que delataba su sorpresa—. Mi lady, eso no es exactamente lo que se acostumbra entre la nobleza.

—Lo sé perfectamente —respondí—, y aun así es lo que quiero. No pienso pasar el resto de mi vida en este mundo usando vestidos que parecen diseñados específicamente para dejarme sin costillas funcionales.

La modista intercambió una mirada rápida con Marta, quien simplemente se encogió de hombros con una expresión que decía claramente *"a mí no me mire, yo ya me rendí hace días."*

—Como usted ordene, mi lady —dijo finalmente la modista, aunque su tono sugería que seguiría procesando esta conversación durante bastante tiempo después de que nos fuéramos.

Pasamos la siguiente hora revisando telas y diseños. Terminé eligiendo tres vestidos para encargar: uno negro, sencillo pero elegante, perfecto para cuando quisiera pasar desapercibida; uno morado oscuro, con un corte más ajustado del que la modista consideraba apropiado pero que de todas formas aceptó hacer; y uno azul claro con detalles dorados, sin escote, que de alguna manera lograba verse sofisticado sin necesitar exponer absolutamente nada.

—Estarán listos en una semana, mi lady —prometió la modista, todavía con una expresión que oscilaba entre la confusión profesional y una curiosidad genuina.

Antes de regresar a casa, insistí en hacer una última parada: una pequeña tienda especializada en cosméticos que Marta conocía, escondida en una calle lateral menos transitada que las principales avenidas comerciales.

Para mi sorpresa, los productos resultaron ser razonablemente decentes. Revisé varios frascos y polvos con cuidado, recordando vagamente algunas advertencias de mi vida anterior sobre ingredientes tóxicos en cosméticos antiguos, pero después de preguntar e inspeccionar todo con un escrutinio que claramente desconcertó a la vendedora, no encontré nada que pareciera peligroso. Terminé comprando un par de cosas básicas: algo de color para los labios, un polvo suave para el rostro, nada exagerado.

—Mi lady tiene gustos muy particulares —comentó Marta, mientras caminábamos de regreso al carruaje, cargada con las bolsas de la compra.

—Mi lady simplemente sabe lo que quiere —respondí, con una sonrisa satisfecha—. Y lo que no quiero, definitivamente, es seguir viviendo en este mundo con corsés que me dejan sin aire y ropa interior que parece sacada de un museo.

Marta soltó finalmente la risa que había estado conteniendo toda la mañana.

—Creo, mi lady, que va a causar bastante revuelo en la corte con todos estos cambios.

—Bien —respondí, subiendo al carruaje con una sensación de satisfacción genuina por primera vez en días—. Que se acostumbren. Porque esto, Marta, es solo el principio.

1
Vanessa Ibáñez Fernández
jajajajajajajajajaja esta es de las mías cuando llega el verano
Tinita77797
cómo le paró el carro al rey jaja
Del Valle TG
ya no se quien es la protagonista, Daphne o Evelyn? porque Evelyn parace una boba insípida
Luisa Esperanza Bautista Angarita
felicitaciones
Luisa Esperanza Bautista Angarita
excelente
Yesenia Hernandez
Excelente novela me encanta
Yesenia Hernandez
🤭🤣🤭🤭Ya quiero ver al rey ajajajau
Bea Ro
espectacular la novela
Maru Parera
esta muy linda, pero me falto más acción entre la pareja
luzceidy lovera
un enredo total con el nombre del protagonista
luzceidy lovera
es kael Modric o Rodrigo
Franshesca Acosta
En realidad confundió el "plan" con el "flan", sin embargo eso no quita que no podía sacar a cierta Rubia de ojos azules de su cabeza 🤣🤣🤣🤣
Luisa Esperanza Bautista Angarita
excelente
Alma Morales
Esamuchacha tiene alma de detective 👍👍👍👍
Maru Parera
que vanidosa 🤣🤣🤣
Alma Morales
Se quedo con las ganas de besarla y por eso el humor de perros que trae😂😂😂😂
Alma Morales
ME LATE QUE DAF SERA LA FUTURA REINA DE AQUEL REINO😂😂😂
vale...🤍
Me encantan ellos dos son super lindos ❤️
Empoderada
haber Cassandra bruja como te vas a defender mostraste las cartas y no había terminado el juego
Alma Morales
Inteligente la hermanita 👍👍👍
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