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Me Cambiastes La Vida, Hija

Me Cambiastes La Vida, Hija

Status: En proceso
Genre:Padre soltero / Escuela / Traiciones y engaños
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Jairy Erismar Ramirez

Una carta, una vieja dirección y una pesada maleta de cuero cambian el destino de Borans para siempre. Esta es la historia de una pequeña que, con su dulce inocencia, transforma por completo la vida de su papá, obligándolo a dejar el mundo de la delincuencia para entregarlo todo por ella. ¿Podrá el amor de una hija salvar a un hombre de su propio pasado?

NovelToon tiene autorización de Jairy Erismar Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 20

Seinec retomó la conversación:

—Borans, ¿tiene planeado hacer algo con Zerimar este fin de semana?

—Por supuesto, siempre tenemos planes —mintió él.

Zerimar lo miró con incredulidad:

—No, nunca hacemos nada.

Borans carraspeó:

—Es que no he tenido mucho tiempo.

​—Tengo que ir a una granja a examinar un caballo hoy —dijo Seinec—. Zerimar podría venir conmigo, si se lo permite.

Borans dudó un segundo, miró a ambas y sonrió:

—Está bien, por supuesto. Puede ir con usted, claro. Yo aprovecharé de buscar un lugar donde quedarnos.

—Nos iremos después del desayuno, ¿te parece, Zerimar? —preguntó Seinec.

—De acuerdo —asintió la pequeña.

​Mientras Seinec se distraía alimentando a la mascota, Borans devoró su comida con desesperación.

—Al fin voy a descansar de ti —le susurró a la niña.

—Estás celoso porque iré con ella y tú no —respondió ella.

—No tengo nada que hacer en una granja, tengo trabajo.

—No tienes trabajo —sentenció Zerimar.

​Por otro lado, en un casino, Ogur jugaba ajeno a todo. Mientras discutía con sus compañeros, alguien tocó su hombro con insistencia. Al voltear, su expresión cambió a un gesto de profundo impacto: un viejo amigo de la infancia había regresado para vengarse.

​Mientras tanto, antes de partir, Borans se agachó ante Zerimar:

—Hijita linda no la molestes, no me hagas arrepentir de haberte dado permiso.

Ella no me molesta, ven —añadió Seinec

—Solo compórtate — dijo Borans.

Ah, lo olvidaba: deberías ir con un delantal. No puedes ir así a donde vamos, ya vengo — recordó Seinec

Zerimar se acercó a Borans y le advirtió:

—Vas a portarte bien, ¿entendido?

Él soltó una pequeña risa y le dijo:

—Palabra de ratón.

Pero la niña no se dejó engañar y sentenció:

—Jamás tocarás esas pinturas. Te lo advierto.

—¿De qué hablas? No molestes —le respondió él con desprecio.

—¡Ni te atrevas a tocar esas pinturas! —le advirtió Zerimar en un susurro—. Si lo haces, te denunciaré a la policía.

—Escucha, niña, no vuelvas a amenazarme. No me vas a asustar con eso que dices.

Allí llegó Seinec y le dijo a Zerimar:

—Ya nos vamos.

Borans la tomó de los hombros y le dio un beso en la frente:

—Cuidate mucho.

Hasta luego — dice Seinec

Al cerrar la puerta, la niña se giró una última vez:

—¡ni te atrevas!

De pronto, el mismo hombre se acercó a Ogur y le preguntó sin rodeos:

—¿Dónde está?

Ogur, confundido, lo miró de arriba abajo:

—¿Qué? ¿De qué hablas?

El hombre insistió, acercándose más:

—¿Dónde está? ¡Dilo ahora!

Intentando cambiar el rumbo de la conversación y ocultar su nerviosismo, Ogur fingió una sonrisa:

—¡Amigo, qué alegría verte! ¿Cuándo saliste?

—Hoy —respondió el hombre con el rostro sombrío.

—¿En serio? —exclamó Ogur, tratando de ganar tiempo—. ¿Tan rápido pasaron ocho años?

—Sí, ni te lo imaginas —replicó él, visiblemente molesto.

Desconcertado por la actitud hostil, Ogur bajó la guardia:

—Lo siento, solo preguntaba... Felicidades, colega.

—Gracias, colega —escupió el hombre antes de volver a la carga, esta vez alterado—. Ahora dime, ¿dónde está? ¡Dilo ya!

Ogur, sintiendo la presión, comenzó a mentir:

—No sé de qué hablas. ¿Te refieres a Borans? No tengo ni idea de dónde pueda estar. Hace mucho tiempo que no lo veo; después de lo que pasó en la cárcel, discutimos y perdimos el contacto.

El hombre, sin creerle ni una sola palabra, se inclinó hacia él con frialdad:

—Ogur, ¿dónde está Borans? Tienes doce horas para entregármelo.

Tras soltar la amenaza, el hombre se dio la vuelta y se marchó, dejando a Ogur paralizado en medio del casino.

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bruja de la imaginación 👿😇
ya sabía yo q la historia me era conocida, es una novela turca q ví hace unos años atrás . Manera de yo llorar viendo eso
Jairy Erismar Ramirez Ramirez: Hola, buenos días. ¡Muchas gracias por tu comentario! Créeme que yo también lloré mucho escribiéndola; fue precisamente ese sentimiento el que me dio la idea de plasmarlo todo en este libro. Me alegra muchísimo que te guste y espero que sigas acompañándome en esta historia hasta el final. ¡Un abrazo!"
total 1 replies
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