⚠️🔞🔥La historia sigue a Tae-jun y Min-hyuk, los dos máximos herederos de las corporaciones tecnológicas más grandes del país, quienes están atrapados en una feroz disputa comercial por el control del mercado. Sin embargo, al encontrarse frente a frente, la rivalidad profesional se deforma de inmediato bajo el peso de una atracción animal asfixiante. Desafiando las leyes tradicionales del sistema, donde los Alfas dominantes deben buscar compañeros sumisos, estos dos predadores deciden romper las reglas de su sociedad para entregarse en secreto a un adictivo juego de poder y versatilidad dentro de un refugio clandestino. Entre marcas prohibidas, espionaje familiar y sacrificios corporativos, ambos deberán unirse para defender su nido de las bajas pasiones que intentan destruirlos.🔥🔞⚠️
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Rata
El domingo por la mañana la tormenta se había transformado en una llovizna pacífica que empañaba los cristales del departamento. La luz del día entraba de manera suave, tiñendo la sala de tonos grises y plateados. En la cocina, el olor a café recién hecho y tostadas se mezclaba de una forma extraña pero deliciosa con las feromonas ya calmadas de ambos Alfas.
Tae-jun estaba sentado en uno de los bancos altos de la barra, vistiendo únicamente una camisa gris de Min-hyuk que le quedaba notablemente grande. Las mangas largas cubrían las vendas blancas de sus muñecas y el dobladillo le llegaba a medio muslo. Tenía una taza de cerámica entre sus manos, dejando que el vapor le entibiara el rostro.
Frente a él, del otro lado de la barra, Min-hyuk servía el desayuno en silencio. El Alfa robusto solo llevaba unos pantalones deportivos oscuros. Su torso amplio mostraba con orgullo las marcas de la noche anterior, pero sus movimientos eran inusualmente pausados, desprovistos de la brusquedad habitual de los días de semana.
Min-hyuk dejó un plato frente a Tae-jun y luego tomó su propia taza, sentándose justo enfrente.
Fue en ese instante cuando el mundo exterior pareció desaparecer por completo. Sus miradas se cruzaron sobre la mesa, fijas, profundas y sin ninguna prisa. No eran las miradas cargadas de odio de la sala de juntas, ni los ojos rojos cuando están en la cama. Eran los ojos de dos personas que se reconocían en la intimidad más absoluta. Tal como la melodía de una canción suave que suena en un espacio vacío, se miraron fijamente, perdiéndose en los detalles del otro: Tae-jun recorrió con la vista la pequeña cicatriz en la ceja de Min-hyuk, y el Alfa robusto se quedó atrapado en la forma en que los labios carnosos de Tae-jun soplaban el café.
En medio de ese silencio perfecto, ocurrió un gesto de manera totalmente inconsciente.
Tae-jun, sintiendo un leve escalofrío por el aire acondicionado, encogió los hombros. Min-hyuk, sin apartar los ojos de él y sin decir una sola palabra, estiró su mano grande por encima de la barra. Sus dedos ásperos se envolvieron con suavidad alrededor de la muñeca vendada de Tae-jun, no para someterlo, sino para transmitirle calor. De manera automática, Tae-jun giró su mano y entrelazó sus dedos con los de Min-hyuk, apoyando sus palmas unidas sobre la superficie fría.
Pasaron varios minutos así, tomando el desayuno con una sola mano, conectados por los dedos y por una mirada fija que lo decía todo. Para dos Alfas dominantes, mostrar ese nivel de paz y dependencia mutua era algo completamente antinatural, una vulnerabilidad que habrían matado por ocultar en la oficina. Sin embargo, allí, bajo la luz gris de la mañana, lo tomaron de una manera tan natural y desapercibida que ni siquiera se dieron cuenta de que estaban actuando como verdaderos compañeros de vida. Sus feromonas, en lugar de chocar, se envolvieron en una danza mansa: el tabaco dulce se suavizó y el cedro amargo se volvió cálido, creando un refugio de confort que bloqueaba la realidad del sistema.
Mientras ellos se encontraban atrapados en esa burbuja de paz, el peligro que Min-hyuk creía haber dejado atrás el sábado por la noche se estaba materializando a pocas calles de distancia.
En una cafetería oscura y apartada del centro, Jun-seo movía la cuchara dentro de su taza con una impaciencia que hacía tintinear la porcelana. Frente a él, su guardaespaldas Chang se mantenía de pie, con el rostro serio y sosteniendo una carpeta de plástico negro.
—Te pagué una fortuna para que no le quitaras los ojos de encima, Chang —siseó Jun-seo, con la voz baja y cargada de rabia—. Mi hermano se escapó de ti en un maldito estacionamiento comercial como si fueras un principiante. ¿Me estás diciendo que no tienes nada?
El guardaespaldas dio un paso al frente, manteniendo la calma.
—Señor Jun-seo, el señor Min-hyuk usó una ruta de escape muy específica en el tercer subsuelo. Nadie que no conozca ese complejo a la perfección sabría que esa vía existía. Eso solo demuestra una cosa: él ya sabía que lo podían seguir y tenía un plan preparado. No fue una casualidad.
Jun-seo entornó los ojos, asimilando la información. La sospecha en su mente se transformó en una certeza. Su hermano no se tomaría tantas molestias solo para ocultar una aventura casual con un Omega cualquiera. Había demasiado cuidado, demasiada estrategia en sus movimientos.
—¿Y qué encontraste después? No me digas que regresaste con las manos vacías —exigió el hermano menor.
—No lo hice, señor —Chang abrió la carpeta y colocó tres fotografías sobre la mesa. Las imágenes eran borrosas debido a la lluvia de la noche, pero mostraban claramente el auto deportivo negro de Min-hyuk estacionado en el subsuelo de un exclusivo edificio residencial de alta seguridad en el sector más caro de la ciudad—. Logré rastrear el vehículo mediante las cámaras de tráfico de la zona antes de que ingresara al perímetro privado. Su hermano pasó toda la noche en ese edificio. Y según mis contactos en el registro de la propiedad, el dueño de ese departamento de lujo es una empresa fantasma.
Jun-seo tomó las fotografías, examinándolas con una sonrisa maliciosa que estiró sus labios de manera desagradable.
—Una empresa fantasma... Qué inteligente eres, hermano —murmuró Jun-seo, arrojando los papeles sobre la mesa—. ¿A nombre de quién está registrada esa empresa?
—Ahí está el detalle más importante, señor —el guardaespaldas se inclinó un poco, bajando el volumen de su voz—. El fondo de inversión que financia esa propiedad pertenece a una de las subsidiarias secretas de la Torre Kim. Específicamente, a las cuentas personales del heredero, Kim Tae-jun. Lo ha obtenido a través de un intermediario hace muy poco.
Jun-seo se quedó helado por un segundo, procesando el impacto de esas palabras. La taza de café casi se le cae de las manos. Su mente de Alfa celoso y ambicioso comenzó a conectar los puntos a una velocidad vertiginosa. El roce de manos en la sala de juntas, las miradas asfixiantes entre los dos herederos, la distracción de su hermano y ahora... un departamento secreto financiado por el mismísimo rival comercial.
—No puede ser... —Jun-seo soltó una carcajada ronca, una risa llena de incredulidad y un triunfo perverso—. Dos Alfas dominantes... Los dos máximos herederos de las corporaciones más grandes del país se están revolcando en la oscuridad como perros en celo. Esto es una aberración. Si el consejo de administración o el padre de Tae-jun se enteran de esto, la fusión se cae en un segundo y mi hermano será repudiado por la familia por manchar el apellido con una relación infértil y antinatural.
El hermano menor guardó las fotografías dentro de su saco con un movimiento rápido. La envidia que había arrastrado durante años finalmente tenía el arma para destruir a Min-hyuk.
—¿Cuáles son sus órdenes, señor Jun-seo? ¿Procedemos a interceptarlos? —preguntó el guardaespaldas.
—No, todavía no —respondió Jun-seo, levantándose de la mesa con los ojos brillando de una manera peligrosa—. Si entramos ahora, solo encontraremos a dos hombres en un departamento. Necesito pruebas irrefutables. Necesito fotos claras de ellos juntos, algo que no puedan negar ni con todos los abogados del mundo. Déjalos que sigan disfrutando de su pequeño nido de amor una semana más. El próximo sábado volverán a encontrarse allí, y esa noche, yo mismo me encargaré de cerrar la trampa sobre sus cabezas.
Chang asintió con una reverencia y se retiró de la cafetería, dejando a Jun-seo solo con sus planes de sabotaje.
De vuelta en el departamento secreto, la tarde había comenzado a caer. El desayuno había terminado hacía horas y la tregua perfecta estaba llegando a su fin. Tae-jun ya se había cambiado de ropa, vistiendo un pantalón negro y un suéter de lana fina que cubría por completo las marcas de sus muñecas. Min-hyuk lo acompañó hasta la puerta principal del departamento, donde el ambiente volvió a recuperar esa tensión seria del mundo exterior.
Min-hyuk colocó una de sus manos grandes en la mejilla de Tae-jun, acariciando la piel pálida con el pulgar.
—Ten cuidado mañana en la oficina, pantera —dijo Min-hyuk, con una voz profunda que denotaba una preocupación real—. Siento que mi hermano está tramando algo. El ambiente en mi casa está demasiado silencioso.
Tae-jun le dedicó una última sonrisa, esa mirada de rey intocable que tanto volvía loco al Alfa robusto. Apoyó su mano sobre el pecho de Min-hyuk, sintiendo los latidos firmes de su compañero.
—Deja que lo intente, Alfa —respondió Tae-jun con frialdad—. Si Jun-seo se atreve a meter las narices en nuestro territorio, yo mismo me encargaré de cortarle la cabeza. Nos vemos aquí el próximo sábado. No me hagas esperar.
Tae-jun se dio la vuelta y salió del departamento, caminando con elegancia hacia el ascensor. Las puertas se cerraron, separándolos una vez más y regresándolos a sus papeles de tiburones corporativos que debían morderse en público para sobrevivir. Ninguno de los dos imaginaba que la rata que intentaban cazar ya sabía exactamente dónde se escondían los lobos, y que el próximo sábado, su refugio de sábanas suaves se transformaría en el escenario de su peor crisis.
respecto a la nueva novela, espero novedades de sonde leerla pronto, apoyo toda su escritura y le sigo a donde vaya!!!💜💋
se viene lo bueno, no puedo esperar!!!😈😈😈
Vamos Min, no solo eres fuerza bruta, haz que tu mente vuele, demuestra de que estas hecho. Tae tiene que saberlo también juntos podrían idear la forma de salir de este terreno lodos 💪