Charlotte Callahan, una brillante científica investigadora, desaparece sin dejar rastro durante una expedición. Lo que debía ser una misión de rutina termina convirtiéndose en el mayor descubrimiento de su vida... y en el más peligroso.
Despertar en un mundo desconocido, donde la naturaleza desafía toda lógica y criaturas imposibles habitan cada rincón, obliga a Charlotte a hacer lo único que sabe hacer: observar, analizar y sobrevivir. Armada únicamente con su conocimiento, una mochila llena de instrumentos científicos y una inquebrantable curiosidad, comienza a documentar cada hallazgo mientras busca desesperadamente una forma de regresar a casa.
Pero cuanto más se adentra en aquel mundo salvaje, más difícil resulta explicar lo que sus propios ojos contemplan... y aún más difícil ignorar al enigmático hombre de alas de fuego que parece observar cada uno de sus pasos desde las alturas.
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UNA BROMA PESADA
Capítulo 19
Ari:
La enorme criatura avanzaba entre los árboles.
Su hocico permanecía pegado al suelo mientras capturaba cada mínimo rastro de aquella delicada esencia que había despertado su interés.
De vez en cuando se detenía.
Inspiraba profundamente.
El aroma seguía allí.
La bestia continuó avanzando, hundiendo las enormes garras en la tierra húmeda.
Entonces se detuvo.
Otro olor había aparecido.
Un hombre bestia.
Lobo...
La criatura levantó lentamente la cabeza.
Aquel nuevo aroma se mezclaba con el rastro que estaba siguiendo.
Un gruñido grave escapó de su garganta.
Pero no se desvió.
Continuó avanzando.
.
.
.
Ari y Arkan habían recorrido una buena parte del camino.
El hombre lobo llevaba ahora el equipo de la muchacha sobre los hombros.
Había insistido en cargarlo para que ella pudiera avanzar con mayor facilidad y, aunque Ari protestó al principio, terminó aceptando.
Después de varias horas caminando, finalmente fue ella quien se rindió.
—¡Ya no puedo caminar!!
Arkan se detuvo.
Ari levantó una de sus piernas y miró la bota con profundo resentimiento.
—Estas cosas me están matando!
—Deberías quitártelas, se ven bastante incómodas!
—No creo que pueda andar descalza igual que tú, no podría dar un solo paso sobre este suelo rocoso.
Arkan la observó durante unos segundos.
—Puedo cargarte.
Ari levantó la mirada.
La propuesta era tentadora.
Muy tentadora.
Pero después de recordar que ya llevaba su mochila y prácticamente todo su equipo encima, negó con la cabeza.
—No, está bien! Solo tendremos que descansar un poco más antes de continuar.
—Bien, podemos buscar un lugar adecuado.
Ari soltó un suspiro de alivio.
—La verdad es que muero por darme un baño... Traigo un olor a pasuco que ya no aguanto.
Levantó un brazo y olfateó su propia axila.
Arrugó la nariz.
—Uf...
Arkan la miró con una expresión extraña.
—¿Pasuco?— preguntó el lobo.
La chica sonrió con diversión.
—Es una palabra qué aprendí de alguien en un campamento.
Arkan frunció ligeramente el ceño.
— ¿Qué significa?
—Jajaja pues... —Ari volvió a olfatearse— significa la mezcla desagradable de varios olores corporales.
Arkan la observó unos segundos.
—No creo que huelas tan mal!
Ari soltó una carcajada.
—¡Tal vez no! Porque tú hueles a perro!!
Arkan se quedó inmóvil.
Su ceño se frunció lentamente.
Ari dejó de reír.
Había algo en aquella mirada que le decía que acababa de cometer un error.
—No quise decir que hueles mal —aclaró rápidamente—. En realidad solo estaba jugando.
Arkan resopló.
—Después de cada cacería tengo que lavarme hasta tres veces al día. Si dejara que la sangre permaneciera en mi cuerpo, no solo terminaría oliendo a carne podrida. También estaría cubierto de gusanos!!
Lo dijo con tanta seriedad que Ari tuvo que contener otra carcajada.
—Lo sé, lo sé... Lo siento!! Jajaja
Levantó ambas manos en señal de rendición.
—No volveré a insinuar semejante barbaridad!!
Arkan la observó.
La sonrisa de Ari era demasiado amplia.
—Vamos —dijo finalmente—. Te llevaré al río para que te laves el pasuco!
Ari abrió los ojos y la boca con evidente sorpresa.
Después apareció una pequeña sonrisa en su rostro.
—¿Qué?—preguntó el lobo ante su expresión.
—¡Aprendes rápido!
Una ligera curva apareció en los labios del hombre lobo.
Ari se quedó mirándolo un instante.
Había sido apenas una sonrisa, pero tenía ese toque de suficiencia.
—Mira nada más...
Arkan levantó una ceja.
—¿Qué pasa?
La muchacha continuó caminando.
—Solo estoy descubriendo que sí tienes sentido del humor!
Cuando finalmente llegaron al río, Ari se quedó mirando el agua.
—¡Wow! Esta parte se ve bastante profunda.
Miró alrededor.
—Tal vez podríamos acampar aquí!
Arkan negó inmediatamente.
—No es una buena decisión.
—¿Por qué?
—Muchas criaturas vienen al río a beber. Si acampamos demasiado cerca, nos exponemos innecesariamente.
Ari asintió.
—Tiene sentido.
Arkan dejó la mochila en el suelo.
—Además, no sabemos qué puede haber en las profundidades.
Ari miró el agua con cierta desconfianza.
—¿Ahora mismo es seguro estar aquí?
—Mientras permanezcamos alerta y no nos alejemos demasiado de la orilla.
—Bien.
Ari se sentó sobre una piedra y comenzó a quitarse las botas.
Después los calcetines, dejando los pies al descubierto con un dejo de alivio.
Arkan bajó la mirada por un instante.
Los pequeños pies de Ari quedaron expuestos sobre la piedra.
Eran delicados, completamente distintos a los suyos.
Por alguna razón, le parecieron extrañamente tiernos.
Apartó la mirada.
Ari comenzó entonces a quitarse la ropa que llevaba encima.
Arkan volvió a mirar.
Y esta vez tardó demasiado en apartar los ojos.
Había pasado tantos días viéndola cubierta de polvo, con el cabello recogido en trenzas y cargando su equipo, que no había tenido ocasión de verla de aquella manera.
La ropa ligera que utilizaba para nadar revelaba una silueta mucho más delicada y femenina de lo que había imaginado.
Arkan se quedó inmóvil.
Ari no pareció darse cuenta al principio.
Se deshizo las trenzas y dejó caer su cabello sobre los hombros. Las ondas rubias con un lijero toque rosado se extendieron por su espalda mientras ella caminaba hacia el agua.
Arkan seguía mirándola, con demasiada atención.
Sus orejas de lobo aparecieron sobre su cabeza sin que siquiera se diera cuenta.
Y su cola comenzó a moverse lentamente detrás de él.
Ari avanzó unos pasos.
Entonces sintió aquella mirada.
Se volvió y observó su apariencia con una sonrisa.
—¿No vienes?
Arkan no respondió.
Ari inclinó ligeramente la cabeza.
—¿Arkan?
El hombre pareció despertar.
—¿Qué?
—¿No vas a entrar?
—No, voy a vigilar.
La chica se encogió de hombros y sonrío.
Se volvió hacia el río y metió un pie.
—¡Uy! Está un poco fría.
Metió el otro.
—Pero no tanto.
Y entonces desapareció.
Arkan se tensó.
—¡Ari!!
Corrió hacia la orilla.
En ese mismo instante, la muchacha emergió detrás de él, le sujetó los hombros y tiró con todas sus fuerzas.
—¡Ven!!
Arkan perdió el equilibrio.
Ambos cayeron al agua.
Ari salió a la superficie riéndose.
—¡Jajaja! ¡Caíste!
Arkan apartó los cabellos mojados de su rostro.
La miró.
Ari seguía riéndose.
El hombre lobo estrechó los ojos.
Ari dejó de reír.
Arkan avanzó hacia ella.
La tomó por la cintura y la levantó con facilidad.
—¡Espera!!
—Tu empezaste!
El hombre la lanzó al agua.
Ari cayó unos metros más lejos, provocando un fuerte chapuzón.
SPLASHHH!!!
Arkan cruzó los brazos.
—Eso te pasa por...
Su expresión cambió, al ver que la chica no salía del agua.
—¿Ari?
El agua volvió a quedar quieta.
—¿Ari?
No hubo respuesta.
La preocupación reemplazó inmediatamente cualquier rastro de diversión.
—¡ARI!!!
Se lanzó al agua.
Nadó hacia el lugar donde la había visto desaparecer y se sumergió buscando entre las sombras.
Nada.
Volvió a salir para tomar aire.
—¡ARI!!!
Volvió a sumergirse.
Pero la muchacha no estaba allí.
Arkan comenzó a nadar más rápido.
Entonces, al otro lado de la corriente, vio algo.
Dos pequeños pies se balanceaban sobre la superficie.
Emergió de golpe.
Ari estaba sentada tranquilamente sobre una roca, sonriendo mientras movía los pies dentro del agua.
La chica agitó la mano como saludando.
Arkan se quedó mirándola mientras el agua se le escurría del cuerpo.
Respirando con dificultad.
Completamente incrédulo.
Ari sonrió un poco más.
—Dicen que quien ríe al último, ríe mejor!!
Arkan salió del agua.
Caminó hacia ella.
La muchacha levantó ligeramente la barbilla.
—¿Estás enojado?
Arkan la tomó de los brazos y la levantó hasta dejarla a su altura.
—¿Te parece divertido jugarme una broma así?
La sonrisa de Ari desapareció.
—Yo...
—Este río puede ser peligroso!!
Su voz era fuerte y seria.
Ari observó su rostro.
Había enojo en sus ojos, pero había algo más...
Miedo.
Había estado realmente asustado.
—¡Lo siento!! —dijo ella.
Arkan permaneció en silencio.
Entonces Ari levantó la mirada.
Estaban demasiado cerca.
El rostro de Arkan, todavía húmedo, estaba a unos centímetros del suyo.
Ari pudo ver pequeñas gotas de agua deslizándose por su rostro y sus pestañas.
Sus respiraciones se mezclaron.
Ninguno de los dos apartó la mirada.
Arkan sintió que algo dentro de él se tensaba, no entendía por qué.
Ari tampoco parecía saber exactamente qué estaba haciendo.
Solo actuó.
Se inclinó hacia él y le dió un pequeño beso.
Fue rápido, penas un roce tan fugaz que Arkan tardó unos segundos en comprender lo que realmente había ocurrido.
Ari se separó.
Arkan permaneció completamente inmóvil.
Ella volvió a meterse al agua.
—Lo siento —dijo desde allí—. No quise preocuparte, solo estaba jugando.
Arkan seguía sin responder.
Ari se pasó una mano por el cabello mojado.
—¡Supongo que me sentí demasiado confiada porque estabas conmigo!
El hombre lobo parpadeó.
Finalmente asintió.
—Está bien.
Ari sonrió con cierta incomodidad.
—Y tampoco te tomes el beso personal.
Arkan volvió a mirarla.
—No significa nada, fue solo una reacción, no pienses que quiero ocupar el lugar de tu chica ni nada parecido.
Arkan guardó silencio.
—No estoy interesada en una relación —añadió ella con naturalidad.
Aquello pareció devolverlo a la realidad.
Asintió lentamente.
—Entiendo.
Pero no entendía, no entendía absolutamente nada, de la forma de ser de esta extraña hembra.
Ari salió del agua y comenzó a recoger sus cosas.
Sacó la ropa que acababa de quitarse y se acercó a la orilla.
La humedeció en el río y comenzó a frotarla contra una piedra. Después añadió un poco de jabón.
La espuma apareció rápidamente.
Arkan la observó.
La muchacha continuó frotando la tela, mientras entablaba una conversación casual.
—Es jabón biodegradable, no le hará daño al río ni a las criaturas.
Arkan no respondió.
Ari levantó la mirada.
—¿Qué?
El hombre solo negó con la cabeza.
Seguía pensando en aquel pequeño beso.
En la sensación que había dejado.
En lo rápido que había ocurrido.
Y, sobre todo, en lo poco que parecía haber significado para ella.
Ari terminó de lavar la ropa, la exprimió y la colgó de una rama cercana.
Después tomó un poco más de jabón.
—¡Ahora me toca a mí!!
Arkan se volvió hacia ella.
Ari entró nuevamente al río y comenzó a lavarse el cabello.
El hombre lobo permaneció en silencio.
Ella notó su mirada.
—Oye.
Arkan levantó la cabeza.
—Ya entendí.
—¿Qué cosa?–Preguntó Arkan
—No eres un tipo al que le gusten mucho las bromas.
Ari sonrió.
—Intentaré no hacerlo de nuevo.
Hizo una pequeña pausa.
—Aunque no prometo nada.
Arkan soltó un resoplido, mientras la veía salir del río.
Esa chiquilla se veía hermosa mientras pasaba sus manos por sus cabellos exprimiendo el exceso de agua.
—Necesito pedirte un favor.—dijo la joven
—Dime!
—Quiero cambiarme la ropa interior y sacar un cambio de ropa.
Por favor date la vuelta.
Arkan comprendió inmediatamente.
—Bien.
Se dio la vuelta.
Mientras estaba de espaldas, sus orejas captaban todos los sonidos que ella hacía.
Por un momento su imaginación lo traicionó y volvió a llevarlo hasta ese instante.
Aquel pequeño beso, aquella mirada, la cercanía de su cuerpo, y aquella frase tan sencilla:
"No significa nada"
El hombre lobo cerró los ojos.
No sabía qué estaba ocurriendo sentía su corazón acelerarse ante aquel pensamiento.
Y lo peor era que, por primera vez desde que se cruzó con esta chica, hubo algo que no pudo olfatear.
Sus propios sentimientos.
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Que les esta pareciendo?
Espero les esté gustando estas historias!
Se vienen momentos interesantes!!
Ya saben déjenme saber en los comentarios, ❤️ siganme ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️califiquen 👍dejen su like🎁 regalitos✅️voten la historia.
Y si se portan bien la pluma mágica les dará un maratón de 4 capítulos seguidos.
Nos seguimos leyendo.
Su querida autora:
Ángel Morel y su pluma mágica 🪶✍️
De verdad, la mente de un científico porque tiende a ser tan compleja a la hora de empatía o ceder en algo a temas del corazón.
Vaya mujer 😔
pq, pobre pichoncito 🐦
su relación con la dra está más enrredada que unos fideos/Frown/
no te podías esperar unos días mas🤭
te queremos autora🥰🥰
un maratón 💘💘👏👏☺️☺️
que emoción 💘 bueno...será que la va a reclamar?🥰
cómo que el mushasho la puso nerviosa🤭🥰
Supongo que la marca hace sentir al compañero las emociones de tristeza, alegría o peligro? porque no lo veo como una simple marca