Mi vida ya era un desastre antes de que él apareciera.
Estoy endeudada, vivo en un apartamento horrible y trabajo en una cafetería donde apenas sobrevivo y entonces llega mi nuevo vecino.
Alto, atractivo, arrogante… Y probablemente un asesino serial.
Todas las noches hace ruidos extraños, aparece cubierto de sangre y actúa como si quisiera matar a cualquiera que se acerque a mí.
Pero mientras más intento evitarlo, más comienzan a cambiar las cosas.
Sueños extraños.
Secretos ocultos.
Y una peligrosa verdad sobre mí que nunca debió despertar.
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Capitulo:10
AMELIA:
Salgo del departamento de Asher sin mirar atrás y me dirijo a mi edificio de inmediato, con las mejillas ardiendo y los labios todavía hormigueando por el beso de ese lobo.
Cuando estoy a punto de abrir la puerta para comenzar a subir las escaleras, el sonido de un motor elegante llama mi atención y me giro para ver.
Un lujoso auto oscuro se detiene justo frente al edificio de Asher y de él desciende una mujer sumamente elegante y hermosa, con un largo y sedoso cabello de color castaño que ondea con el viento.
Tiene un aura imponente que me eriza la piel, pero no de miedo, sino de pura curiosidad.
Arrugo el ceño porque estoy segura de que jamás la había visto por este vecindario de mala muerte.
Ella mira a su alrededor con discreción y sin dudarlo entra al edificio de Asher.
—¿Quién será esa mujer?
Me pregunto en un susurro sintiendo una extraña punzada en el pecho que me niego a llamar celos.
Comienzo a subir las escaleras a toda prisa y al llegar a mi pequeño cuarto, me dirijo directo a la ventana para ver si logro captar algo desde mi posición, pero la calle vuelve a quedar desierta ¿Quién demonios es ella y qué busca en este lugar? ¿Será que es una conocida de mi vecino? Intento mirar por su ventana, pero está cerrada con cortinas y arrugo el ceño para nada feliz.
ASHER:
Sigo de pie en medio de la sala intentando controlar a Arnor, quien rasca las paredes de mi mente exigiendo que vaya tras Amelia.
El beso de hace un momento nos ha dejado a ambos completamente descolocados y no puedo pensar en otra cosa que no sea esos carnosos labios.
—¡Vamos tras ella!
Me grita el lobo enojado.
—Ya te dije que no... Arnor por favor, no me hagas esto más difícil.
—La quiero a ella humano inútil ¿Acaso no lo entiendes?
—¿Y si aparece nuestra luna que le vas a decir? Sabes perfectamente que no podemos competir con nuestros instintos cuando la encontremos.
—Si Amelia no es nuestra luna podemos marcarla como nuestra.
—Sabes que eso sería muy peligroso... No la quiero hacer sufrir Arnor... No soy capaz de herir sus sentimientos ella también me atrae mucho.
—Es por qué es nuestra imbécil.
—¿Eso crees? No puedo sentir su olor... Todo es confuso.
En medio de nuestra charla y antes de que pueda procesar el caos que tengo en la cabeza, el timbre de mi apartamento suena.
Frunzo el ceño... Logan sabe que no debe interrumpirme ahora y mis hombres habrían avisado por el link mental si fuera una amenaza.
Camino hacia la puerta y la abro.
Mi lobo se tensa de inmediato al sentir el aire denso, frente a mí hay una mujer hermosa vestida con elegancia, pero lo que me pone en alerta es el olor que desprende: no es humana, ni loba, ni vampiro... Huele a hierbas secas, ozono y tierra mojada.
Magia antigua... Es una bruja.
—Asher Blackwood.
Dice ella con una voz melodiosa, pero firme, mirándome directamente a los ojos sin un ápice de miedo ante mi tamaño.
—Supuse que el Alfa de la manada más temida estaría en este lugar, tu fuerte presencia impregna todo el lugar.
—No sé quién eres, pero estás en territorio equivocado.
Respondo con mi tono más frío y cortante, bloqueando la entrada con mi cuerpo.
—Vine por la bruja, Asher.
Ca directo al grano dando un paso al frente y sus ojos brillan con un destello místico por un segundo.
—He seguido su rastro de magia desde anoche, el estallido de poder que hubo en la cafetería cruzando la calle se sintió a kilómetros de distancia. Sé que está aquí o que sabes dónde está.
Mantengo la expresión completamente impasible, ocultando el vuelco que acaba de dar mi corazón... Así que Amelia de verdad desató magia muy poderosa anoche.
—No sé de qué estás hablando, aquí solo vivimos mis hombres y yo.
Miento descaradamente cruzándome de brazos.
—Y no tolero que extraños vengan a interrogarme en mi propia casa.
—No me juegues al escondite, Alfa.
La mujer suspira mostrando genuina preocupación en su rostro.
—Su poder ha comenzado a despertar y no puede caer en malas manos... Los vampiros salvajes y cosas mucho peores ya la están buscando porque sintieron su rastro.
Si no aprende a controlar esa fuerza, la van a destruir. Entrégamela, déjame ayudarla antes de que ocurra una desgracia.
—Ya te lo dije... Aquí no hay ninguna bruja.
Sentencio endureciendo mi postura y dejando salir un deje de mi voz de mando para dejar claro que la conversación terminó.
La mujer me examina por unos tensos segundos, dándose cuenta de que soy una tumba.
Da un paso atrás, dándose por vencida por ahora.
—Eres terco Blackwood, pero recuerda mis palabras... El tiempo corre, y el peligro está más cerca de lo que crees... Volveré.
Se da la vuelta con elegancia y camina hacia el ascensor.
Cierro la puerta de golpe soltando un gruñido de frustración.
— Mierda.
Amelia está en un peligro mucho más grande de lo que pensaba.
Apenas dos minutos después, la puerta de mi apartamento se abre de golpe y Logan entra a la carrera.
Tiene los ojos desorbitados, la respiración agitada y sus garras han comenzado a salir de sus dedos por la pura alteración.
—¡Alfa! ¡Asher!
Exclama Logan mirando a todos lados como un loco olfateando el aire con una desesperación salvaje.
—¿Qué te pasa, Logan?
Le pregunto poniéndome en guardia.
—Ese olor… Cielos ese olor.
Murmura mi beta cayendo de rodillas en medio de la sala mientras se lleva las manos a la cabeza, abrumado.
— Es ella… Es el delicioso olor de mi mate ¡Mi compañera estuvo aquí Alfa! ¿Dónde está mi mujer?