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EL HEREDERO DE PAPEL. UN MATRIMONIO FORZADO

EL HEREDERO DE PAPEL. UN MATRIMONIO FORZADO

Status: Terminada
Genre:Completas
Popularitas:6.3k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Claudia (26 años) es la implacable CEO de Índigo Gastronómica, un imperio culinario de más de cien restaurantes. Para ella, el amor es una pésima inversión con retorno negativo; prefiere los negocios limpios y los encuentros carnales sin ataduras. Héctor (30 años) es el arrogante y codiciado líder de una constructora multimillonaria, un mujeriego empedernido convencido de que jamás sentará cabeza.
Ninguno imaginó que una fría traición familiar los encerraría en un crucero de lujo por las Bahamas. Tras una noche de alcohol, juego y choques de ego, despiertan con una resaca monumental y una farsa legal: están casados ante la ley internacional por un plan maquiavélico de sus padres.
Incomunicados en alta mar, firman una tregua para salvar sus acciones. Pero de regreso a la ciudad, la convivencia forzada en el ático, un rival desquiciado buscando venganza y un inesperado embarazo de esa noche salvaje destruirán todas sus reglas. ¿Podrá el orgullo resistir al deseo?

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 15. LA LLAVE DEL DESEO

Recoger mi blazer blanco del suelo alfombrado del ascensor fue el acto de humillación corporativa más grande de mi vida. Me lo puse por encima de los hombros con movimientos mecánicos, intentando ignorar que la mitad de los botones de mi blusa de seda marfil habían desaparecido en la batalla. Héctor me miraba fijamente mientras se abrochaba los suyos, con el labial rojo que yo misma había elegido para la rueda de prensa todavía perfilando su boca. Estaba desaliñado, caliente y con una sonrisa de absoluta suficiencia que me daban ganas de borrarle a bofetadas. O a besos. Y ese era el verdadero problema.

—Esto no cambia nada, de la Vega —mascullé entre dientes, saliendo del ascensor al vestíbulo privado a pasos tan rápidos que casi pierdo el equilibrio sobre mis tacones de aguja.

—Claro que no, esposa mía —su voz ronca resonó a mi espalda, arrastrando las palabras con una diversión insoportable—. Solo estábamos asegurándonos de que los espejos del ascensor funcionaran correctamente. Control de calidad, ya sabes.

Afortunadamente, el timbre del intercomunicador principal del ático sonó en ese preciso segundo, salvándome de cometer una locura. La recepcionista del edificio anunció que el camión con mis pertenencias acababa de llegar al estacionamiento subterráneo. Usé la noticia como si fuera un bote de salvavidas en mitad de un naufragio.

—Los hombres de la mudanza están abajo —le solté, dándole la espalda y caminando hacia el pasillo de la suite de invitados—. Tienen órdenes estrictas de dejar las cajas en la entrada de mi habitación. Me voy a encerrar a organizar mis cosas. No quiero que me molestes, no quiero que me hables y, sobre todo, no quiero volver a verte cerca de un ascensor en las próximas veinticuatro horas. Tengo un imperio que dirigir desde mi laptop y necesito recuperar la cordura que tú acabas de dinamitar.

Entré a la habitación de invitados y cerré la puerta con un golpe seco que hizo vibrar las paredes. Me apoyé contra la madera, exhalando todo el aire que tenía contenido en los pulmones. Me temblaban las manos. Me toqué los labios, que todavía escocían por la fuerza de sus besos. Héctor de la Vega se había convertido en una tentación andante, una droga de diseño carnal que amenazaba con destrozar mis principios. Tenía que alejarme de él a como diera lugar si quería sobrevivir a este matrimonio de papel.

Los siguientes cuarenta minutos fueron un desfile de operarios dejando cajas de cartón rotuladas con la palabra “Índigo” en mitad de mi habitación. Me cambié la blusa rota por una camiseta blanca básica, me solté el moño desordenado y me puse a desempacar mis libros de economía y mis carpetas de auditoría con una furia casi obsesiva. Necesitaba orden. Necesitaba que mi entorno fuera pulcro y predecible, justo lo contrario a lo que acababa de pasar a cuarenta pisos de altura.

Estaba arrodillada en el suelo, doblando unos suéteres de cachemira, cuando escuché tres toques suaves en la puerta. Antes de que pudiera gritar un "vete al demonio", la manija cedió y Héctor entró a la habitación.

Ya no llevaba el traje gris. Se había puesto unos vaqueros oscuros y una camiseta negra de algodón que se ajustaba a sus hombros, pero lo que me llamó la atención no fue su ropa, sino lo que sostenía entre los dedos de la mano derecha. Héctor coleccionaba antigüedades mecánicas, y entre sus dedos hacía girar una llave de hierro forjado, de estilo vintage, pesada, con un intrincado diseño labrado en el ojo y una pátina oscura que revelaba sus décadas de antigüedad.

Caminó lentamente hacia el centro de mi habitación, esquivando un par de cajas con una elegancia felina, hasta que se detuvo justo frente a mí. Se inclinó a medias, apoyando los codos en las rodillas, quedando a mi nivel mientras yo seguía en el suelo.

—Te dije que no quería que entraras, Héctor —le solté, clavándole mi mirada de jefa más afilada mientras sostenía un suéter contra mi pecho como si fuera un escudo.

Héctor no se inmutó. Detuvo el giro de la llave metálica y la dejó caer sobre la alfombra, justo en el espacio que quedaba entre mis rodillas y las suyas. El metal tintineó con un sonido seco, rotundo.

—Dijiste que querías que mantuviera al pajarito enjaulado, Claudia —susurró, con esos ojos grises brillando con una intensidad oscura y peligrosa que me erizó los vellos de los brazos—. Y dijiste que la llave de la jaula la tenías tú. Bueno, aquí la tienes. Es de hierro macizo. Una pieza de colección del siglo diecinueve.

Lo miré sin comprender, parpadeando ante la audacia de su gesto.

—¿De qué demonios estás hablando? —pregunté, forzando una voz firme que amenazaba con quebrarse por la cercanía de su perfume a madera.

—Hablo de que la jaula ya no tiene cerrojo, girlboss —sonrió de medio lado, una sonrisa ladina que me aceleró el pulso de golpe. Extendió un dedo y rozó la punta de la llave metálica sobre la alfombra—. Te la entrego. Está en tus manos. Puedes guardarla en uno de tus cajones milimétricamente ordenados, o puedes usarla para sacar al pajarito cuando te dé la gana, tal y como hiciste en el ascensor hace menos de una hora. Deja de fingir que yo soy el único que está perdiendo el control en este departamento. Los dos caímos en la trampa del barco, pero aquí dentro... aquí dentro los dos queremos seguir quemándonos. Úsala cuando gustes, esposa mía. La jaula está abierta para ti.

Se puso de pie con una lentitud exasperante, dedicándome una última mirada cargada de pura promesa erótica y posesión carnal, y salió de la habitación cerrando la puerta con una suavidad que me pareció casi un insulto.

Me quedé completamente inmóvil en el suelo, con el suéter de cachemira apretado contra el pecho y la respiración entrecortada. Bajé la vista lentamente hacia la alfombra. Ahí seguía la llave vintage de hierro, pesada, oscura y burlona, reflejando la luz de la ventana. Héctor me había lanzado un jaque mate psicológico. Había destrozado mi farsa de frialdad con un solo trozo de metal. Apreté los dientes, estiré la mano y tomé la llave entre mis dedos; el hierro estaba frío, pero me quemó la palma como si fuera lava. La guerra del orgullo en el ático de la Vega acababa de subir de nivel, y yo ya no estaba tan segura de querer ganarla.

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Doris Torre
excelente novela 👍
Faby Mena
Estoy impresionada por la escritura y trama de esta novela. muchas felicitaciones.
Isabella Varela
EXCELENTE NOVELA ,FELICITACIONES A LA AUTORA, BUENA TRAMA ,SIN EXCESO DE VIOLENCIA ,PERSONAJES MUY RECURSIVOS ( PROTAGONISTA)
Violette Hernandez
jajajaja eso les paso por calientes y con el ego inflado
Violette Hernandez
interesante 🤔🧐 aunque ella ya es ceo de sus restaurantes y él aunque es ceo la empresa y negocios son de su padre, una desventaja 😌
Graciela Zugarramurdi
Muy linda novela,espero ansiosa los proximos capitulos ,incluido el final
EM
que bello🥰
Perla Arbos
Excelente historia!!!. Felicitaciones!!!
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