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GUIA DE FUEGO

GUIA DE FUEGO

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Mundo de fantasía / Fantasía épica
Popularitas:797
Nilai: 5
nombre de autor: VICTOR CUETO

Rhyne es un guía omega de fuego, Rango F, descartado por el Imperio Aethelgard que teme su llama. Zarek Thorne es el centinela de hielo más poderoso —y más condenado— de su generación. Cuando un frenesí los enfrenta, el Sistema NEXUS-7 sella entre ellos una resonancia del 100%. Un lazo imposible. Un mariscal que nunca se arrodilla. Un guía que el mundo quiso apagar. Y una llama que, una vez encendida, no pide permiso para arder.

NovelToon tiene autorización de VICTOR CUETO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EPISODIO 14: LA CUNA DE LOS DIOSES

LA CUNA DE LOS DIOSES

La voz del anciano no resonó en el aire. Resonó en sus huesos.

Rhyne sintió un dolor agudo detrás de los ojos, como si una aguja caliente le atravesara el cráneo. A su lado, Cassian se llevó las manos a las sienes, escupiendo más sangre negra, mientras Zarek gruñía, el hielo en sus brazos agrietándose por la tensión.

-【SISTEMA NEXUS-7 - ALERTA PSIQUIÁTRICA】

-【INTRUSIÓN NEURAL DETECTADA】

-【FUENTE: ENTIDAD PRIME (EMPERADOR)】

-【BLOQUEO DE FIREWALL: FALLIDO】

—No escuchen su voz —gritó Zarek, sacudiendo a Rhyne por los hombros—. ¡Rhyne, mírame! ¡Concéntrate en mi frío!

Rhyne parpadeó, enfocando sus ojos dorados en los grises de Zarek. El dolor en su cabeza disminuyó un poco, anclado por la presencia helada del Mariscal.

Pero el lago azul ya no estaba en calma.

El líquido viscoso comenzó a burbujear, emitiendo un vapor espeso y apestoso. A su alrededor, las miles de estanterías de cristal se iluminaron con una luz roja de emergencia.

Clac. Clac. Clac.

El sonido de miles de cápsulas abriéndose simultáneamente llenó la caverna.

Los centinelas suspendidos no cayeron al agua. Flotaron. Sus ojos se abrieron al unísono, y todos, absolutamente todos, brillaban con el mismo negro abismal que los ojos del anciano en la plataforma.

—No eran prisioneros —susurró Cassian, con los ojos muy abiertos, observando cómo los cuerpos flotaban hacia ellos—. Eran un ejército.

—¡Suban al hielo! —rugió Zarek.

Golpeó la superficie del líquido con su puño. Una plataforma de hielo negro y plata se expandió rápidamente bajo sus pies, elevándolos tres metros sobre el lago.

Los centinelas corrompidos los rodearon. Eran rápidos, inhumanos, moviéndose en el líquido como tiburones. Decenas de ellos saltaron hacia la plataforma de hielo, sus garras y dientes expuestos.

—¡Cassian, flanco izquierdo! —ordenó Zarek, desenfundando su rifle y disparando rayos de plasma que congelaban a los atacantes en el aire antes de que tocaran el hielo.

—¡Me cago en tu plan, Mariscal! —gritó Cassian, pero obedeció.

El Sujeto 02 extendió su mano sana. Una onda de entropía gris barrió el flanco izquierdo. Los centinelas que tocaron la onda no murieron; envejecieron. Su piel se arrugó, sus huesos se volvieron quebradizos y sus cuerpos se desintegraron en polvo gris que se hundió en el líquido azul.

Rhyne se quedó en el centro.

-【TIEMPO RESTANTE: 28 DÍAS, 11 HORAS...】

Cada segundo que pasaba, sus venas doradas brillaban más. Sabía que si usaba su fuego a máxima potencia, perdería días de vida. Pero no tenía opción.

—¡Fuego! —gritó Rhyne.

No lanzó llamas. Lanzó ceniza dorada.

El fuego salió de sus palmas como un abanico de luz sólida. Al tocar a los centinelas corrompidos, no los quemaba; los purificaba. La corrupción negra se desprendía de sus cuerpos como humo, y los centinelas caían al agua, inconscientes pero vivos, sus ojos volviendo a un color normal.

—¡Bien hecho, hermano! —gritó Cassian.

Pero la victoria duró solo un instante.

El anciano en la plataforma de hueso y metal se rió. Una risa seca, como hojas muertas arrastradas por el viento.

—Qué noble. Qué patético —dijo el Emperador, su voz mental golpeándolos de nuevo—. Estás gastando tu alma para salvar a mis baterías, pequeño fénix. ¿No entiendes que sin ellas, mi corazón se detiene?

El anciano levantó una mano arrugada.

El lago entero comenzó a girar, formando un remolino gigante. Los miles de centinelas inconscientes fueron absorbidos hacia el centro, hundiéndose en las profundidades, siendo drenados de su energía vital a una velocidad aterradora.

-【SISTEMA NEXUS-7 - ALERTA CATASTRÓFICA】

-【DRENAJE MASIVO DE ENERGÍA VITAL DETECTADO】

-【NIVEL DE CORRUPCIÓN GLOBAL: 89%... 92%...】

—¡Está matándolos! —gritó Zarek, intentando congelar el remolino, pero el hielo se derretía al instante al tocar el líquido negro que ahora mezclaba el agua.

—Necesita su energía para despertar por completo —dijo Cassian, cayendo de rodillas por el dolor de su hombro desintegrado—. Si los drena a todos, tendrá el poder de un dios.

El Emperador abrió los brazos. Cables gruesos en su nuca se tensaron. Su pecho se hinchó, y el corazón mecánico en su torso comenzó a brillar con una luz negra y dorada.

—¡Rhyne! —gritó el Emperador, ignorando a los otros dos—. ¡Ven a mí! ¡Tu fuego dorado es la chispa que me falta! ¡Únete a mí y te daré la inmortalidad! ¡Te daré un mundo sin dolor!

Rhyne sintió un tirón en su pecho. No era el lazo con Zarek. Era algo más profundo, más primitivo. Su fuego dorado *respondía* al corazón mecánico del anciano. Como un imán.

—No... —jadeó Rhyne, clavando sus botas en el hielo para no ser arrastrado.

—¡Rhyne, no lo escuches! —Zarek lo agarró por la cintura, tirando de él hacia atrás. El hielo bajo sus pies se agrietaba por la fuerza del remolino.

—¡Zarek, su corazón! —gritó Cassian, señalando la plataforma—. ¡El corazón mecánico es su punto débil! ¡Si lo destruyes, lo matamos!

Zarek miró a Rhyne.

—Tengo un plan —dijo el Mariscal, su voz gélida y calmada en medio del caos—. Pero necesito que confíes en mí. Ciegamente.

Rhyne asintió, sin dudarlo ni un segundo.

—Hazlo.

Zarek soltó a Rhyne y se lanzó al aire.

No hacia el Emperador. Hacia el remolino.

El Mariscal concentró todo su poder. No era hielo normal. Era el *Hielo Absoluto*, la técnica prohibida de los Rango SSS que congelaba el tiempo a nivel molecular. Su cuerpo se volvió translúcido, brillando con una luz blanca cegadora.

—¡Ahora, Rhyne! ¡Lánzame tu fuego! —rugió Zarek desde el centro del remolino.

Rhyne no lo pensó. Reunió cada onza de su fuego dorado, ignorando el dolor de sus venas quemándose, y disparó un rayo de luz pura directamente hacia Zarek.

El fuego dorado golpeó el hielo absoluto de Zarek.

-【SISTEMA NEXUS-7 - FUSIÓN ELEMENTAL: NIVEL APEX】

-【COMBINACIÓN: HIELO ABSOLUTO + FUEGO DORADO】

-【RESULTADO: SINGULARIDAD TÉRMICA】

El choque creó una explosión de vapor blanco y luz dorada que barrió la caverna. El remolino se detuvo en seco. Los centinelas cayeron al suelo, a salvo.

Y la onda expansiva golpeó la plataforma del Emperador.

El anciano gritó, un sonido agudo y antinatural. El hielo dorado cubrió su cuerpo, congelando los cables, congelando el líquido azul, congelando el propio aire a su alrededor.

El corazón mecánico en su pecho parpadeó, fallando.

—¡Imposible! —chilló el Emperador, su voz mental llena de pánico—. ¡Nadie puede detener el flujo! ¡Soy el fundador! ¡Soy el dios de este mundo!

Zarek aterrizó en la plataforma, su rifle apuntando directamente al corazón mecánico del anciano. El Mariscal estaba agotado, sangrando por la nariz, pero sus ojos grises brillaban con una determinación inquebrantable.

—No eres un dios —dijo Zarek, apretando el gatillo—. Eres un parásito. Y los parásitos se eliminan.

El rayo de plasma salió del rifle.

Pero justo antes de impactar, el Emperador sonrió. Una sonrisa sangrienta, triunfal.

—¿De verdad crees que puedes matarme, Zarek Thorne? —susurró el anciano, su voz mental ahora suave, íntima—. ¿O debería decir... cuerpo 73?

El rayo de plasma se detuvo a un milímetro del corazón. Zarek se congeló. No por su poder. Por el horror.

—¿Qué... qué dijiste? —jadeó Zarek, bajando el rifle milimétricamente.

El Emperador se rió, tosiendo sangre negra.

—¿Nunca te preguntaste por qué tu ADN era tan compatible con el Proyecto Fénix? ¿Por qué podías soportar mi conciencia sin morir? —El anciano levantó una mano temblorosa y señaló a Zarek—. Porque no eres un centinela aleatorio, Mariscal. Eres un clon. Creado a partir de mi ADN original.

Rhyne, que había corrido hacia la plataforma, se detuvo en seco. El aire se le fue de los pulmones.

—Mi corazón mecánico y tu corazón biológico comparten la misma frecuencia, Zarek —continuó el Emperador, sus ojos negros brillando con malicia—. Si destruyes este corazón... el tuyo se detendrá al mismo instante.

El anciano inclinó la cabeza, mirando a Rhyne con burla.

—Así que dime, pequeño fénix... ¿Vas a dejar que tu amado me mate, sabiendo que lo matará a él también?

El silencio en la caverna fue absoluto. Solo se escuchaba el goteo del líquido azul y la respiración agitada de los tres.

Zarek miró su rifle. Luego miró su propio pecho. Y finalmente, miró a Rhyne.

En los ojos grises del Mariscal, Rhyne vio el momento exacto en que su mundo se rompía por segunda vez en el mismo día.

—Rhyne... —susurró Zarek, la voz quebrada, dejando caer el rifle al suelo de hueso—. No puedo... no puedo matarlo.

Rhyne miró al Emperador, que sonreía victorioso. Miró a Cassian, que estaba pálido como un fantasma en el borde del hielo.

Y luego miró sus propias manos. Las venas doradas brillaban con furia, consumiendo su alma, marcando su cuenta regresiva.

28 días.

Tenía 28 días para encontrar una forma de matar a un dios sin matar al hombre que amaba.

Rhyne apretó los puños hasta que sus nudillos sangraron.

—No —dijo Rhyne, su voz baja, pero cortante como el cristal, resonando en la inmensidad de la caverna—. No vamos a matarlo.

El Emperador frunció el ceño.

—¿Qué?

Rhyne levantó la vista, sus ojos dorados clavados en los negros del anciano.

—Vamos a curarlo.

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❤️❤️
Me encanta 🥰 🤭
Maria Fernanda López
Espectacular, me encantó 🫠😍
BL Autor 🌈
sigueeeeee😭
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