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El Legado De Las Sombras

El Legado De Las Sombras

Status: Terminada
Genre:Romance / Edad media / Mundo de fantasía / Completas
Popularitas:6.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

La paz en el Imperio costó sangre, pero una nueva generación de lobos ha despertado. A sus treinta años, Theo Valerius es el implacable General de Hierro del Norte; a sus dieciocho, el arrogante príncipe Alexander lidera las Black Shadows. Ambos son letales, posesivos y capaces de quemar el reino por proteger a su familia... especialmente a Lucero, la indomable joya de veinticuatro años que adora desafiar su control y volver locos de celos a su hermano y a su primo.
Entre bailes de gala plagados de pretendientes en la mira, secretos oscuros y pasiones prohibidas que amenazan con romper la corte, los herederos del trono deberán enfrentar su propio destino. El juego de poder ha cambiado, y el verdadero caos apenas comienza.

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Capítulo 10: La reunión secreta de los viejos lobos

El despacho privado del Emperador, ubicado en la torre más alta del palacio imperial, era un santuario blindado contra los oídos indiscretos de la corte. Tras las pesadas puertas de caoba reforzada, el ambiente difería mucho de la rigidez de los salones oficiales. El aroma a tabaco de hoja, madera vieja y el calor reconfortante de una chimenea encendida creaban un refugio de camaradería. Allí no había súbditos ni soberanos; solo dos viejos amigos que habían sangrado juntos en los campos de batalla y que ahora cargaban con el peso de la corona y del Norte.

Christopher se encontraba de pie junto al mueble de licores, sirviendo dos generosas copas de un costoso destilado de ámbar. El Emperador, que mantenía su imponente porte, vestía apenas una camisa de seda blanca con los primeros botones sueltos y los puños remangados. Cruzó el salón y le tendió una de las copas a Cédric Valerius, quien descansaba su pierna herida sobre el taburete, con las pieles del Norte echadas sobre el respaldo del sillón.

—Salud por los viejos tiempos —dijo Christopher, haciendo chocar su copa con la del Duque—. Y por la milagrosa paciencia que todavía nos queda para no desheredar a nuestros hijos.

Cédric soltó una carcajada ronca, dando un buen trago al licor.

—Habla por ti, principito —se burló el Duque, acomodándose en el cuero—. Mi hijo Theo está a un paso de sufrir un derrame cerebral por culpa de la última "visita diplomática" que le mandaste a la fortaleza. Vino a mi despacho echando chispas, exigiendo colgar al nuevo capitán de los ganchos de la carnicería. ¡Había que verle la cara de amargado! Parecía que le habían puesto vinagre en el champaña.

Christopher sonrió de medio lado, una mueca cargada de una ironía madura, y regresó a su escritorio.

—Si la cara de Theo te pareció divertida, debiste ver al mío —comentó el Emperador, sentándose y apoyando los codos sobre la mesa—. Alexander regresó de los muelles de la capital de madrugada, con la casaca llena de hollín, la capa rota y un humor que daba miedo. Una chiquilla de los suburbios lo burló, lo desarmó y le robó un colgante en su propia cara. El gran príncipe heredero, el terror de la academia militar, andaba dando pisotones por los pasillos como un niño mimado al que le quitan un juguete. Está completamente obsesionado.

—Es el karma, Christopher. Te lo llevo diciendo toda la semana —rio Cédric, limpiándose una lágrima de la risa—. Alexander es igual de posesivo, celoso y testarudo a como eras tú. Y Theo... bueno, Theo heredó mi vena militar, pero desgraciadamente no sacó mi encanto con las mujeres. Me dijeron los gemelos que hoy llegó la enviada de la delegación y lo dejó mudo en mitad del patio corrigiéndole la guardia. ¡Mudo! Treinta años tiene el muchacho y es la primera vez que una mujer lo hace parecer un recluta asustado.

Los dos hombres compartieron una risa cómplice, disfrutando del absoluto descaro con el que destrozaban la dignidad de sus herederos en la intimidad del despacho. Sin embargo, la diversión de los viejos lobos dio paso a una seriedad táctica cuando Christopher dejó su copa a un lado y arrastró hacia el centro de la mesa un grueso expediente de cuero negro, sellado con un cordón de seda roja.

Era el momento de revelar las cartas.

—Bien, basta de burlas por hoy —dijo Christopher, abriendo el expediente y desplegando los informes reales de la inteligencia exterior—. Es hora de revisar el verdadero tablero. Los muchachos creen que juegan a los espías con criminales y traidores, pero la realidad en la frontera sur es mucho más delicada.

Cédric se inclinó hacia adelante, la mirada del viejo general sustituyendo al instante la faceta del padre bromista.

—El reino vecino está colapsando, ¿verdad? —preguntó el Duque.

—Así es —confirmó el Emperador, señalando los mapas—. No es una provocación de guerra contra nosotros. Elpergamino negro que enviaron fue una fachada, una señal de auxilio pactada para no alarmar a las facciones rebeldes. Ese reino está sufriendo un intento de golpe de Estado extremadamente violento por parte de una facción mística y usurpadora muy peligrosa. Han tomado las principales ciudades y buscan exterminar a la línea de sangre real.

Christopher dio un sorbo a su bebida antes de soltar la verdad definitiva que explicaba todo el caos de los capítulos anteriores.

—Por eso la familia real del sur tuvo que huir en secreto y buscar refugio en nuestro Imperio. El hombre al que Theo intenta meter en el calabozo, ese "capitán" que empató con él en el patio de armas y que ahora le coquetea a Lucero en el comedor, es el mismísimo Rey de ese reino. Vino encubierto para evaluar nuestras defensas y mantenerse a salvo mientras reorganiza a sus leales.

—¿Y la ladrona de los suburbios que le quita el sueño a mi sobrino Alexander? —preguntó Cédric con una ceja alzada, llamando instintivamente al príncipe con el término de cariño familiar que compartían desde niños.

—La supuesta delincuente que tiene a Alexander contra la pared es la princesa menor del reino, la hermana más chica del Rey —reveló Christopher con una sonrisa divertida—. Se infiltró en los barrios bajos de la capital para cortar las líneas de suministro de los espías usurpadores que intentaban cazarlos aquí. Y la mujer de mirada calculadora que acaba de dejar a Theo sin palabras en el patio del Norte es la hermana mayor, la estratega de la corona extranjera. Los tres hermanos reales están en nuestro territorio, Cédric. Y nuestros hijos no tienen la menor idea de quiénes son sus huéspedes.

Cédric guardó silencio un par de segundos, asimilando el calibre del secreto que él y el Emperador habían guardado celosamente de la nueva generación. Luego, una sonrisa lobuna y maliciosa se extendió por el rostro del Duque.

—¿Y vas a dejarlos a ciegas? —preguntó Cédric, apoyándose en el respaldo—. Theo va a terminar desenvainando contra el Rey si lo ve cerca de Lucero otra vez. Y Alexander va a incendiar la mitad de la capital buscando a su princesa ladrona. Podríamos simplemente llamarlos, darles una orden imperial y obligarlos a cooperar con la realeza extranjera como caballeros.

Christopher se recostó en su sillón, entrelazando los dedos y sonriendo con esa astucia fría que lo había mantenido en el trono durante décadas.

—¿Y quitarles la oportunidad de aprender una lección? Jamás —respondió el Emperador, sus ojos claros brillando con malicia—. Dejemos que sigan jugando a los espías un poco más. Si ese reino extranjero realmente quiere la ayuda militar de nuestro Imperio para recuperar su corona, primero tienen que demostrar que son capaces de sobrevivir a nuestros hijos. Que el Rey intente lidiar con la furia de Theo, y que su hermanita intente escapar del instinto de Alexander.

Cédric volvió a reír, levantando su copa en el aire para cerrar la noche.

—Eres un maldito demonio, principito. Pero me gusta la estrategia. Que los cachorros aprendan a cazar solos.

—Salud por eso, Duque —concluyó Christopher, apurando su trago mientras los hilos del destino de la nueva generación continuaban enredándose abajo, bajo la estricta y divertida vigilancia de los viejos lobos del Imperio.

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Judy
Hermosa segunda parte!!!!
Judy
Me encantó la historia!!! Felicitaciones!! Pero me quedé con ganas de un poquito más, saber más del matrimonio y desendencia de las tres parejas. Espero con ansias la historia de los gemelos y que hables un poco más del resto de la familia. Un consulta Christopher el emperador solo un solo hijo, Alexander???
Sabri Nahir Zapata Zini
Excelente continuación!!
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Sin desperdicio simplemente sensacional
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Sensacional como siempre
Aura Prieto MPH
😈
Aura Prieto MPH
LOS GEMELOS SON TERRIBLES JAJAJAJAJAJA
Limaesfra🍾🥂🌟
fue una historia sensacional. Gracias y felicitaciones🌺💐
Limaesfra🍾🥂🌟
bien ahi, recuperando el reino
Limaesfra🍾🥂🌟
guauu emoción al tope
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Capítulos emocionantes
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Alexander tan posesivo como su padre
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Siii me encantaría leer la historia de los gemelos apostadores
Limaesfra🍾🥂🌟
se que es su hno pero creo que el ya exagera. Es un tonto re tonto
Limaesfra🍾🥂🌟
al fin no??😬🤣🤣
Limaesfra🍾🥂🌟
les falta un poco de humildad
Limaesfra🍾🥂🌟
es una fascinante historia
Limaesfra🍾🥂🌟
🤣🤣🤣🤣
Limaesfra🍾🥂🌟
uuuu Lucero sera emperatriz🤪🤪
Limaesfra🍾🥂🌟
🤣🤣🤣
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