NovelToon NovelToon
La Tentación Del Capo

La Tentación Del Capo

Status: En proceso
Genre:Mafia / Posesivo
Popularitas:51.8k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Salvatore Greco nunca tuvo problemas con la tentación.
Hasta que una mujer que no lo necesita se cruza en su camino.

Elira Rama es una sobreviviente.
No cree en rescates ni en promesas. Ha pasado su vida cuidando a otros y luchando por no perder el control de la suya.

Mientras él intenta protegerla y mantenerla a salvo, ella lucha por no depender de nadie.
Y cuando el deseo, el pasado y la ambición chocan, ambos deberán decidir si la tentación es una promesa… o una condena.

Porque no todas las mujeres quieren ser rescatadas.
Y no todos los capos sobreviven a aquello que no pueden dominar.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Fin del cautiverio

Elira

Mi mente médica intenta estructurar todo lo que estoy escuchando.

No es trastorno de identidad disociativo clásico. No hay historia separada. No hay lapsos prolongados.

Es compartimentación emocional extrema.

Una parte que contiene el deseo. Otra que contiene la supervivencia.

Y yo he vivido solo desde la segunda.

–¿Qué hice? –pregunto finalmente mientras me rompo en un sollozo, que amortiguo contra su cuello.

Sus brazos me envuelven y lo permito. Estoy demasiado asustada para arreglar esto sola. Por primera vez en mi vida necesito que alguien me ayude a entender.

–Necesito precisión –susurro contra su cuello–. ¿Qué hice mientras no estaba aquí?

–Me tocaste –dice sin crudeza–. Me pediste que no me detuviera.

El calor sube por mi cuello.

–¿Y tú…? –pregunto, alejándome para poder verlo a los ojos.

–Me detuve.

Lo miro. Sin entender.

–¿Por qué?

Sus ojos se suavizan y sus labios se elevan en una sonrisa triste.

–Porque era tu primera vez. Y no quiero que tu primera vez sea algo que no puedas recordar… o elegir.

Algo dentro de mí se desmorona.

No por vergüenza.

Por respeto.

–No entiendo cómo volví –susurro asustada de que pueda volver a pasar. De que pueda volver a dividirme en dos versiones, que no son yo.

Él duda un segundo, como si no estuviera seguro tampoco de cómo pasó.

–Te pedí que regresaras.

–¿Cómo?

–Te llamé.

Eso cambia todo. Salvatore puede ayudarme. Puede controlar esa parte de mí que quiere separarse.

Espero por la voz que escuché antes, pero no responde.

Sigue ahí, lo sé, pero es como una respiración compartida. Algo más natural.

Más normal.

–Si le permito quedarse… —mi voz tiembla–, ¿me voy a romper?

–No –responde con firmeza–. Pero sí vas a sentir.

Eso es peor. Sentir siempre tuvo consecuencias.

–No sé cómo abandonar algo que me mantuvo a salvo –confieso.

Sus brazos me toman y se sienta conmigo en su regazo, como si fuera una niña.

Lo permito y me hago más pequeña en sus brazos, buscando algo que no sabía que tenía permitido buscar: seguridad y compañía.

–No tienes que hacerlo sola –susurra antes de besar la cima de mi cabeza.

La frase es peligrosa.

Demasiado.

Mi pecho se llena de algo que no sé nombrar.

No es miedo.

No es deseo.

Es posibilidad.

Y eso es más aterrador que cualquier síntoma.

–Eso siempre tiene un precio –digo–. Confiar en alguien –aclaro cuando sus ojos buscan los míos por repuestas.

–No conmigo, ángel.

La seguridad en su voz no es arrogante. Es firme. Es lo que más me desarma.

El silencio se instala entre ambos, liviano, doloroso.

Mi cuerpo sigue enviando señales contradictorias.

Estoy asustada.

Pero también… lo quiero cerca.

Eso es nuevo.

Eso es peligroso.

Bajo la mirada hacia mis manos que están contra sus pectorales.

Tiemblo.

No de frío.

De deseo… Lo quiero. Y es nuevo y aterrador.

–No sé qué hacer ahora –confieso asustada.

Sus labios acarician mi frente.

–Eres libre de elegir –susurra mientras acaricia mi cabello fuera de mi rostro–. Puedes hacer lo que quieras.

–Eso no es verdad –respondo–. Porque si me voy ahora… voy a dividir esto otra vez. Voy a encerrarlo.

La voz interna no habla.

Pero la siento. No está luchando.

Está esperando.

Respiro hondo.

No puedo permitir que vuelva a ocurrir. Puedo soportar el miedo, pero no quiero volver a sentir que otra persona está viviendo mi vida.

–Quédate –susurra contra mi mejilla en una petición silenciosa.

–¿Qué?

–Quédate esta noche –repite, más firme–. No voy a tocarte. Solo… quédate.

La vulnerabilidad de esa petición me atraviesa como una aguja.

–¿Estás seguro?

Niega ligeramente antes de sonreír.

–No. Pero quiero intentarlo –dice–. Te deseo, Ely, pero esperaré a que tú lo hagas también. Pero tienes que dejar de huir.

No huir.

No apagarme.

Su expresión cambia. Algo en sus ojos se suaviza con una intensidad que me obliga a apartar la mirada.

Salvatore se levanta conmigo en brazos, rodea la cama, levanta la sábana, y me tumba en ella antes de arroparme.

Luego se acuesta a mi lado, sobre las mantas.

La distancia es clara.

Respetuosa.

–No voy a tocarte –jura luchando contra el deseo que puedo ver en sus ojos–. No lo haré –repite más para convencerse a él que a mí.

Asiento.

El silencio se vuelve denso cuando estamos el uno al lado del otro.

Mi piel aún recuerda el contacto.

Eso no desaparece solo porque decidimos que no sucederá nada más.

Mi respiración se acelera un poco.

Él lo nota.

–¿Quieres que me vaya un poco más lejos?

La pregunta me sorprende, pero me apresuro a negar con mi cabeza.

Esta noche lo necesito cerca.

–No.

Esta noche no quiero distancia. Quiero seguridad.

Me giro levemente hacia él y nuestros ojos se encuentran.

La tensión crepita entre ambos junto a algo más profundo, sentimientos que pensé que no volvería a sentir por nadie.

–Mi cuerpo todavía… –me detengo, avergonzada.

–Lo sé.

No hay burla en su voz. Solo comprensión.

El calor vuelve a mi rostro.

–Eso me hace sentir fuera de control.

–No estás fuera de control –dice suavemente–. Estás despertando algo que siempre estuvo ahí.

Despertando.

Mi mente intenta racionalizarlo.

Sistema límbico activado.

Respuesta dopaminérgica.

Liberación de oxitocina.

Pero la explicación química no elimina la sensación. Mis muslos se rozan levemente bajo la sábana.

Es un movimiento involuntario, que Salvatore nota de inmediato. Puedo ver el fuego quemando sus pupilas.

El deseo no desapareció cuando volví.

Sigue aquí.

Y ahora soy yo quien lo siente.

Eso me asusta más que cualquier fragmentación.

–¿Y si no puedo manejarlo? –pregunto en voz baja.

–Entonces lo manejamos juntos.

Silencio.

Esa frase es demasiado grande.

No debería confiar así. No debería. Pero no siento amenaza. No siento presión.

Solo presencia.

Extiendo mi mano, vacilante.

No lo toco. Solo la dejo a medio camino, insegura de todo lo que estoy comenzando a sentir.

Él mira mi mano y acerca la suya hasta que nuestras puntas de los dedos apenas se rozan.

No es un gesto sexual, pero es eléctrico igual.

Mi respiración se entrecorta.

Pero no huyo.

No me apago.

No me divido.

La voz interna no habla. No necesita hacerlo.

Está aquí.

Yo estoy aquí.

Y no estamos compitiendo. Estamos coexistiendo.

Cierro los ojos y antes de pensarlo me acerco y enredo mis dedos en su espeso cabello.

–Necesito hacer esto antes de que el calor se apague –susurro asustada de que la parte de mí que bloquea todas las emociones vuelva–. Necesito besarte –agrego antes de chocar mis labios contras los suyos.

Es torpe. Lo sé. Nunca había besado antes.

Atrapo su labio inferior entre los míos mientras mi corazón golpea mi pecho con fuerza. En un sonido, que estoy segura, él puede escuchar.

Me quedo quieta, asustada de estar haciendo algo mal. Miro sus ojos, pero los tiene cerrados. Lo imito y muevo mis labios nuevamente.

Las manos de Salvatore sujetan mi cintura y su dedo pulgar comienza a acariciar mi costado, en un movimiento suave, reconfortante.

Saco la punta de mi lengua y pruebo sus labios. Ambos jadeamos y juro que puedo ver fuegos artificiales detrás de mis párpados.

Sus dedos en mi cintura se tensan antes de relajarse nuevamente.

Vuelvo a meter mi lengua entre sus labios y un escalofrío me recorre cuando nuestras lenguas colisionan.

–Sabes a inocencia –susurra extasiado contra mis labios–. Te amo, Ely –declara, sorprendiéndome–. Amo cada parte de ti y no me iré a ningún lado –jura–. No tienes que tener miedo, no de mí.

Sujeto su rostro y por primera vez me permito confiar. Confiar en alguien más, aunque la voz en mi cabeza, que grita que esto es peligroso sube en intensidad, decido ignorarla. Esa voz me ha mantenido en un cautiverio demasiado tiempo.

Ahora quiero sentir.

No importa si duele.

No importa si termino estrellándome contra el suelo como esos pájaros que saltan prematuramente del nido.

Lo único que quiero es sentirme a salvo.

Lo quiero a él.

Vuelvo a besarlo y esta vez no me detengo. Esta vez le permito invadir mi cuerpo, mente y alma.

Esta vez le permito entrar.

Nos besamos hasta que creo que aprendo a hacerlo bien. Nos besamos hasta que nuestros labios están inflamados y adoloridos.

Nos besamos hasta que el miedo se desvanece.

–¿Estarás aquí cuando despierte? –le pregunto cuando me alejo por aire.

Me abraza y yo me recuesto en su pecho, encontrando solaz en su calor y en su respiración acelerada, que compite contra la mía.

–Estaré aquí cuando despiertes, ángel. Estaré en cada paso que des, y si tropiezas, te ayudaré a levantarte.

Sonrío y cierro los ojos, sintiéndome segura, como solía hacerlo en los brazos de mi madre.

Estoy a salvo.

1
Grecia Osorno
que interesante se está poniendo
GiovannaXchelMayaCejudo
encontraron lo que ninguno sabía que necesitaba pero que les hacía una falta enorme de tener...
❤️‍🩹🥲🥹
GiovannaXchelMayaCejudo
siii... la mente es lo único que no podemos engañar... y ya sabe antes de que nosotros mismos sepamos lo que queremos....
Maryiset Inglese
más capítulos autora...
Yelitza Goyo
por favor alguien que me expliqueeee no estoy entendiendo pero tengo una angustia en el pecho
🌺 Diglass 🇵🇦🤗🌺
no entiendo no entiendo esto😳. ella cuando decidió bailara en el bar estaba bien lúcida ,lo hizo con un propósito luego vio un veneficio para terminar sus estudios y siempre estaba clara en lo que hacía ahora veo como si tuviera doble personalidad y que cuando esta en modo katrina no recuerda nada y prácticamente es su tía dominando su cuerpo .... que locura 🫤🫤🫤
🌺 Diglass 🇵🇦🤗🌺
el esta haciendo la amor a ktrina
Marita Peña
BA TOMANDO CONFIANZA
Marita Peña
TREMENDO
Marita Peña
BUEN CAPÍTULO VEREMOS QUE PASA
Alondra Reynoso
Quedé: 🫣😮😮😳😳❤️‍🩹
Kim Nava
por fin está dejando una parte de ella que no debe de cargar admiración la Paciencia de Salvatore👍
🐇кролик 🐇
Fue un hermoso capítulo, autora 🥰
Vicky
que lindo capitulo gracias autora , esto ya es un avance jji
Vicky
que bueno espero que ya esta vez se deje querer Ely
Zoraida Parra
hay que Cuchi
Athenas Torruco
Así se hace Eli, pon fi te abres al mundo con la vulnerabilidad que cada persona tiene y dejas atrás esa coraza que te estaba impidiendo vivir libre..... me encanta Salvatore como la acompaña y anima 🤗☺️
Athenas Torruco
Al fin se quebró ese muro que hizo para mantenerse a salvo según ella!
😜 Betsy 🇻🇪
Ese miedo se evaporó ahora confía en Salvatore
Edith Villamizar
Yo pensé que ahora sí iban a entregarse al amor 🤗
ojalá no deje que la otra vuelva, ya es hora de que disfrute su vida a su manera y con Salvatore que la ama
Kim Nava: no no amiga vamos con calma como dijo salvatore el quiere a la Ely no a catrina
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play