El antiguo Lycan King ha muerto en batalla, su lugar ha sido tomado por aquel que lo asesino. Una raza nunca antes vista. Los susurros hablan de un hombre con un poder tan grande como un dios, con un aura que logra pisotear a cualquiera que tenga la desdicha de estar ante el. Ha sido nombrado el nuevo King.
King Enigma.
Solare Billao es la Lider Alfa de la manada Eclipse. Una Alfa que ha sido reconocida entre las manadas del este como la mejor guerrera, ningun alfa antes ha logrado traspasar las barreras de su manada sin morir en el intento.
King Enigma ha llegado para apoderarse de todo lo que en el esté habita.
Y Solare es parte de ello.
Una batalla por el orgullo y el honor, ninguno dejara que el otro pisotee su ego.
Solare nunca se ha arrodillado ante nadie.
Un enigma nunca ha conocido el rechazo.
Pero siempre hay una primera vez para todo.
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Capitulo 15: Coraza
Nos quedamos en silencio, uno al lado del otro, solo observando a la bestia terminar su bocado y volver hacia atrás solo para recostarse, cerrar los ojos y suspirar.
Parecia pacifica, su pelaje se veia suave, esponjoso, era como una inmensa bola de pelos.
—Creo que ha quedado satisfecha —murmuro Isei.
—Muy humilde de su parte.
El rio, entonces volteo su rostro, su mirada se clavo en mi, pero no voltee.
—Te estaba buscando porque hay algo de lo quiero hablarte, Solare.
—¿De que? —pregunte sin voltear.
Lo senti suspirar.
—Tu manada.
Aquella mencion me hizo voltear, mi mirada choco con la suya, parecia relajado, tranquilo, como si no fuera lo que es, una amenaza.
—¿Que paso con mi manada?
—Tu eres su alfa y ya que te convertiras en reina… Deberian venir aquí ¿No?
—¿Tu quieres que vengan aquí?
El sonrio.
—Debes extrañar a tu hermano ¿Cierto?
Bufe —Mary te lo dijo ¿No?
El asintio.
—Dijo que deberia hacerte feliz, que eso es lo que hacen las parejas.
Una carcajada escapo de mis labios, aquello no borro la sonrisa de sus labios.
—Tu y yo no somos pareja.
—Yo creo que si —tarareo.
—Tienes un pensamiento completamente erroneo sobre lo que son las parejas.
—Bueno, nunca he tenido una —dijo moviendo los hombros.
Rei mirandolo con sorpresa.
—¿Me estas jodiendo? Tienes once amantes
—Bueno, tu las llamarias amantes, pero la palabra amante viene del amar, amare, significa literalmente el que ama, o la persona que ama y puedo asegurarte que no amo a ninguna de ellas.
—Claro, solo son huecos que llenar ¿No? —solte con asco.
El rio divertido.
—Solo son personas que me dan lo que necesito en el momento en que lo necesito y a cambio yo les doy lo mismo a ella, comodidades, seguridad, para ellas y sus familias. Soy un enigma, tengo un apetito sexual insaciable, Alfa —susurro bajo, observandome hasta dejar su mirada en mis labios, su lengua se paseo por sus labios, moviendo el arete plateado que lo adornaba.
No podia negar lo innegable, Isei era guapo, sexy, cada parte de su cuerpo exudaba sensualidad, masculinidad.
Tome una bocanada de aire solo para encontrarla llena de su aroma, posesivo, poderoso, poniendo mis pelos de punta.
Me levante casi corriendo. Alejandome del iman que su simple precensia tenia.
—Estoy de acuerdo —dije con rapidez— Mi manada debe venir aquí.
El asintio, mirandome desde abajo.
—Lo intente, envie a unos hombre a buscarlos, pero tu Gamma aseguro que no se moveria sin tu permiso.
Sonrei.
—Claro que podria obligarlos a venir, pero eso no te haria feliz, lo cual lograria lo opuesto a lo que se supone que deberia ser, asi que lo mejor es que envies una carta solicitando su presencia.
—¿No seria mejor que fuera yo a por ellos?
—¿Y darte la oportunidad a que huyas de mi?
—No dijiste que nunca podria escapar de ti, Isei.
El sonrio
—¿Te has resignado?
—He aprendido a jugar sin importar el tablero de juego.
—No esperaba menos de ti —murmuro levantándose— Puedes escribirle una carta y darsela a Mary, ella se encargara de que la lleven a su destino.
—Claro, su majestad a dado su permiso.
El rio, comenzo a acercase a mi, y entonces con suavidad, natural, como si fuera algo de todos los dias, acomodo la chaqueta contra mis hombros, luego comenzo a abotonar boton por boton hasta que quede aprisionada por la tela negra.
Su aroma me rodeo, posesivo, dulce, poderoso, como si fuera una coraza que me cubria.
Robandome el aire, acelerando mi pulso.
—Deberias ir a vestirte, Solare. Esta anocheciendo. Ya sera la hora de la cena ¿Comeras conmigo?
Aprete los labios en una fina linea, alejando mi mirada de la suya.
—Si no tengo otra opcion —murmure bajo.
El rio, sus manos al fin me soltaron y se alejo, pasando a mi lado.
—Entonces te espero en la cena, mi reina.
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Despues de escribir la carta que enviaria a Nando, me levante de la silla estirandome.
—¿Ya termino, Alfa Solare? El rey la esta esperando para cenar.
Asenti estirando la carta hacia ella.
—Encargate de que la carta sea enviada, que sea recibida por mi Gamma, Nando.
Ella asintio.
—Esta bien, dejeme llevarla con el rey.
Negue.
—Ve a hacer lo que te pedi, Ilare me llevara al comedor.
Ilare habia estado callada desde que llego, de pie en el mismo lugar, asintio sin mirarme.
Salimos de la habitacion, caminando por los pasillos hasta llegar a las puerta, Illare las abrio para mi, luego se movio a un lado.
—Espera afuera, Ilare.
Ella solo asintio, igual, sin mirarme.
Entre al comedor solo para encontrarmelo vacio, solo estaba el en la punta de la mesa, sonrio al verme.
—Bienvenida mi reina.
Camine hasta tomar asiento en la otra punta
—¿En donde esta tu sequito de amantes?… O no, cierto que dijiste que no las consideras amantes, son… ¿Socios o algo asi?
El rio divertido.
—Ellas comen en su comedor, al otro lado del castillo, en donde reciden.
—Oh… Entonces el invitarlas al desayuno aquel dia no era algo comun, tenia un proposito.
El asintio, tomo la copa de la mesa llevandola a sus labios, hice lo mismo, el mismo vino de la ultima vez.
Miel.
—Entonces me diras cual era su proposito aquí o prefieres que adivine.
El sonrio, de nuevo aquello que parecia ser ya una maña, jugueteaba con el arete en su labio.
—Iluminame Alfa.
—Las trajistes aquí para darme celos, para despertar mis instintos posesivos de Alfa
Su risa lleno el espacio, como si remtubara contra la paredes.
—Fue un movimiento tonto, si me permite decirlo, mi rey. Como podria sentirme celosa o posesiva sobre alguien que no me pertenece.
Sus labios se curvaron en aquella sonrisa llena de una diversion infantil.
—Entonces crees que no te pertenezco.
—Si fueras mio no te harian falta tener tantas amantes, socias o como quieras llamarles.
Isei alzo la ceja con interes.
—¿Me coqueteas Alfa?
—No te daria tal gusto, mi rey. Solo comento algo.
Asintio con interes.
—Yo si creo que me perteneces, desde la primera vez que te vi, cada fibra de mi ser reclamo tu nombre.
—Por eso me obligaste a venir contigo, claro —solte con sarcasmo.
El rio —Nunca he sido bueno para perdir por favor, es un rasgo que viene con mi rango.
—¿Como podria un dios aceptar un rechazo?
—¿Y como podria una orgullosa alfa rendirse ante algo tan vanal como el amor o el deseo?
—¿Amor? —la risa escapo de mis labios— No eres precisamente la persona correcta para hablarme de amor. No creo que sepas el significado de esa palabra
—Entonces podrias enseñarme, estoy abierto a ser tu pupilo. Al contrario de ti yo si se agachar la cabeza cuando es necesario.
—¿Alguna vez has tenido que hacerlo? —replique con el ceño fruncido.
El miro el liquido en la copa por un largo segundo, luego clavo su mirada oscurecida en la mia
—Te sorprenderia si lo supieras, Alfa.
—Entonces estas lleno de secretos.
El levanto la copa hacia mi, sus labios se curvaron en una sonrisa.
—Creo que estamos a mano, Solare.
En ese momento las puertas se abrieron, la comida fue servida, el resto de ella fue en completo silencio, salimos de ahi juntos, llegamos a la habitacion juntos y a la hora de acostarnos, si, lo hicimos juntos.
No confiaba en el, el tampoco en mi.
Pero el queria poseerme y yo… Tenia que cumplir con mi deber.