Rose Walker jamás imaginó que un viaje cambiaría su vida para siempre. Reconocida como una joven guionista en ascenso en California, su sueño finalmente se estaba haciendo realidad cuando fue invitada a Singapur para participar en el rodaje de la película que había escrito durante años. Todo parecía perfecto: el éxito, el reconocimiento y la oportunidad que siempre había esperado. Pero el destino tenía otros planes.
Durante el vuelo, una violenta tormenta provoca un accidente aéreo que termina con el avión estrellándose en una isla desconocida perdida en medio del océano. Rose despierta sola entre restos del avión, rodeada únicamente por selva, montañas y un silencio aterrador. Sin experiencia sobreviviendo lejos de la civilización, deberá aprender a luchar contra el hambre, el miedo y la desesperación mientras intenta mantenerse con vida.
Sin embargo, la isla no está desierta.
Mientras explora el lugar buscando agua y comida, Rose descubre algo imposible: una antigua civilización e
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Capítulo 10
Kai permaneció inmóvil en la entrada del templo observándome.
Y cuanto más tiempo me miraba… más nerviosa me ponía.
Sentía sus ojos dorados recorriéndome lentamente mientras el silencio llenaba la habitación.
Lou estaba sentada a mi lado intentando no sonreír demasiado.
La miré rápidamente.
—Lou… dile que deje de mirarme así.
Ella parpadeó confundida.
—¿Así cómo?
—¡Así! Como si quisiera atravesarme el alma con los ojos.
Lou soltó una pequeña risa antes de traducirle mis palabras a Kai.
Error.
Porque apenas terminó de hablar, Kai caminó directamente hacia mí.
Mi corazón empezó a latir rápidamente.
—¿Qué hace? —pregunté nerviosa.
Kai se detuvo frente a mí.
Y antes de que pudiera reaccionar, su mano sujetó suavemente mi barbilla obligándome a levantar el rostro hacia él.
Sentí el calor subir inmediatamente a mis mejillas.
Sus ojos dorados se clavaron en los míos con una intensidad peligrosa.
Demasiado cerca.
Demasiado guapo.
Lou se quedó mirando la escena completamente sonrojada y nerviosa, aunque claramente parecía estar disfrutando el momento como si estuviera viendo la historia romántica favorita de su vida.
Traidora.
Kai dijo algo en voz baja sin apartar la mirada de mí.
—¿Qué dijo? —pregunté rápidamente.
Lou sonrió apenas.
—Que eres linda cuando te pones nerviosa.
—¡Lou!
Kai seguía sosteniéndome la barbilla con total tranquilidad.
Y eso me hizo reaccionar por fin.
Lo aparté bruscamente dando un paso hacia atrás.
—¡No vuelvas a hacer eso!
Obviamente él no entendió mis palabras, pero sí mi tono.
Giré inmediatamente alejándome del lugar.
—Lou, vamos —dije rápidamente mientras salía del templo.
Mis orejas ardían de vergüenza.
Escuché la risa suave de Lou siguiéndome por el pasillo.
Yo seguía caminando rápido intentando calmar mi corazón.
“¿Qué derecho tiene ese animal salvaje de tocarme así?”
Pero cuanto más intentaba enfadarme… más recordaba sus ojos mirándome de aquella manera.
Y eso solo empeoraba todo.
Porque la realidad era triste.
En toda mi vida ningún hombre se había interesado realmente en mí.
Siempre estaba ocupada escribiendo, trabajando o inventando excusas para evitar relaciones. Mientras otras personas salían, se enamoraban o construían una vida romántica… yo pasaba las noches encerrada frente a una pantalla escribiendo historias de amor que jamás vivía.
Y ahora, el primer hombre que parecía realmente interesado en mí era un líder tribal posesivo perdido en medio del océano.
Fantástico.
Seguimos caminando hasta llegar a otra enorme sala dentro del templo.
Me detuve inmediatamente.
El lugar era impresionante.
Grandes estatuas doradas de pumas rodeaban la habitación y enormes columnas decoradas con piedras verdes sostenían el techo. En el centro había un gigantesco banquete lleno de frutas, carnes, panes y recipientes con diferentes comidas que olían increíblemente bien.
Mi estómago rugió instantáneamente.
Lou me miró divertida.
Pero yo ya no estaba escuchando nada.
Me acerqué directamente a la mesa como un animal hambriento.
Agarré una fruta.
Luego otra.
Después un trozo de pan.
Y empecé a comer llenándome la boca sin dignidad alguna.
Lou me observaba sorprendida.
—¿Desde cuándo no comes?
Tragué rápidamente.
—Desde que llegué a esta maldita isla. Solo comía unas frutas agrias horribles. Esas benditas frutas casi me matan.
Lou soltó una carcajada.
Y honestamente… creo que fue la primera vez que la escuché reír de verdad.
Seguí agarrando comida rápidamente hasta que unos pasos pesados resonaron por la sala.
Kai.
Entró caminando con esa presencia dominante que hacía que todo el mundo guardara silencio automáticamente. Varias personas de la tribu inclinaron ligeramente la cabeza cuando pasó.
Él se sentó tranquilamente en el lugar principal de la mesa.
Luego me miró.
Y dio una pequeña señal con la mano indicando el sitio vacío junto a él.
Lo ignoré completamente.
Seguí comiendo.
No iba a sentarme como una esposa obediente.
Ni loca.
Entonces sentí algo.
Una presencia.
Lenta.
Pesada.
Giré la cabeza.
Y me congelé.
Un enorme puma negro estaba observándome desde el otro lado de la sala.
Mis ojos se abrieron de golpe.
El animal era gigantesco, con ojos claros y una mirada fría que parecía atravesarme completamente.
—…Lou.
Ella levantó la vista.
—No te muevas —susurré.
—¿Qué pasa?
Señalé lentamente detrás de ella.
Lou miró al puma y luego sonrió con total normalidad.
NORMALIDAD.
—Oh. Es Naru.
—¿“OH”? ¡¿OH?!
El puma comenzó a caminar lentamente hacia mí.
Retrocedí inmediatamente aterrada.
—¡Lou, ese demonio quiere comerme!
Lou intentaba contener la risa.
—No. Naru es de Kai.
—¡¿CÓMO QUE ES DE KAI?!
El puma seguía acercándose.
Y yo hice lo más lógico posible.
Me escondí detrás de Kai agarrando parte de su brazo.
Él bajó ligeramente la mirada hacia mí mientras el puma simplemente se sentaba tranquilamente a nuestro lado.
Como si nada.
Mi corazón seguía a punto de salirse del pecho.
Lou suspiró divertida.
—No debes tenerle miedo. Naru protege a Kai.
—Pues que le proteja desde lejos.
Sentí entonces cómo Kai me sujetaba suavemente de la cintura.
Y antes de que pudiera reaccionar…
Me sentó sobre sus piernas.
—¡¿Kai?!
Lou literalmente tuvo que girarse para ocultar su sonrisa.
Yo estaba completamente roja.
Kai parecía perfectamente tranquilo mientras acariciaba lentamente mi cabeza como si aquello fuera totalmente normal.
Humillante.
Absolutamente humillante.
Yo era una adulta.
Y aun así, sentada sobre él, me sentía diminuta.
Kai agarró una fruta de la mesa y la acercó hacia mi boca.
—No necesito que me alimentes —murmuré avergonzada.
Él no entendió.
Solo siguió sosteniendo la fruta frente a mí.
Suspiré derrotada y terminé dándole un mordisco.
Lou casi parecía emocionada viendo la escena.
Traidora, vaya amiga.
Intenté ignorar el calor en mis mejillas mientras Kai seguía acariciándome el cabello tranquilamente.
Y odiaba admitirlo…
Pero me sentía extrañamente segura allí.
Cuando finalmente terminamos de comer, varias chicas de la tribu comenzaron a recoger la mesa.
Kai habló entonces con voz firme.
Lou lo escuchó atentamente.
Y de repente abrió mucho los ojos.
Mala señal.
—¿Qué dijo ahora?
Lou tragó saliva.
—Kai dice que preparen un baño para ti… antes de dormir.
Asentí lentamente.
Eso sonaba razonable.
Hasta que Lou continuó.
—Y después dormirás junto con él.
Casi me atraganto.
—¿QUÉ?
Varias personas se giraron al escuchar mi grito.
Me levanté inmediatamente de las piernas de Kai.
—¡No, no, no! ¡Eso no va a pasar!
Lou empezó a traducir rápidamente mis palabras mientras yo seguía hablando nerviosa.
—Dile que necesito espacio personal. Mucho espacio personal.
Kai respondió algo corto.
Lou suspiró.
—Dice que eres su compañera.
—¡Pues dile que yo nunca acepté eso!
Lou volvió a traducir.
Kai me observó en silencio unos segundos.
Y luego dijo algo que hizo que Lou se pusiera nerviosa otra vez.
—¿Qué dijo ahora?
Lou evitó mirarme directamente.
—Dice… que no dejará que duermas sola en otra habitación.
Miré a Kai.
Él seguía observándome serio, completamente convencido de lo que decía.
Y eso era lo peor.