un omega que es padre soltero, que se encuentra en una situación difícil ya que se quedo sin trabajo recientemente, se reencuentra con un excompañero de la escuela y le comenta que en la empresa que esta trabajando estan buscando personal que no descrimina a las personas por sus rasgos secundarios es ahi donde conocera a un alfa que le demuestrara lo que es el amor.
NovelToon tiene autorización de minxzy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Lo que de verdad importa
Era una de esas noches en las que el cansancio pesaba más de lo normal. Habían recibido una nueva solicitud de aplazamiento, y Beom-seok se había quedado mirando la ventana un buen rato, con la espalda encorvada, sin decir nada. Seo-yun dormía profundamente en su habitación, y en la sala solo se oía el zumbido suave del refrigerador y la lluvia que golpeaba los cristales.
Kang-min no dijo nada al principio. Solo se acercó despacio, puso una manta suave sobre los hombros de Beom-seok y se quedó a su lado, mirando también hacia la calle oscura, respetando su silencio.
—A veces me pregunto si valdrá la pena tanta pelea —confesó Beom-seok muy bajito, sin voltearse al principio—. Si todo esto no la cansará a ella también, si no le estaré haciendo daño al obligarla a vernos así.
Kang-min se giró hacia él, y su voz tuvo una ternura que casi nunca mostraba:
—Lo que ella ve es que la amas tanto como para luchar contra todo por ella. No verá peleas, verá coraje. Verá que no está sola.
Beom-seok se giró entonces para mirarlo a los ojos, y en su mirada ya no había duda, solo una gratitud tan grande que le costaba ponerla en palabras.
—Eso es lo que más me sorprende de ti —dijo despacio—. Que estés aquí. No tenemos nada acordado, no hay nada entre nosotros que te obligue a estar al pie del cañón todos estos días, a perder el tiempo, a enfrentarte conmigo a todo esto. Y aun así lo haces, sin pedir explicaciones, sin pedirme nada a cambio, sin tratar de cambiar quién soy.
Hizo una pausa, y su voz se volvió más suave, más sentida:
—Nadie nunca me había tratado así. Nadie nunca había cuidado de nosotros dos sin esperar que yo le diera algo más, sin intentar decirme cómo debo ser o cómo debo cuidar a mi hija. Gracias. Gracias por creer en mí, por respetarme, por estar ahí cuando más lo necesitaba, aunque todavía no tengamos un nombre para lo que somos. Para mí, esto… esto vale más que cualquier cosa.
Kang-min se quedó quieto, conmovido hasta lo más profundo. No dijo nada al principio, solo lo miró con esa calidez que solo él sabía darle, y luego extendió los brazos muy despacio, dejando claro que podía apartarse si quería. Pero esta vez Beom-seok no dudó: dio un paso hacia él y se refugió en su pecho, sintiendo que por fin podía dejar de sostener el mundo un instante.
Kang-min lo abrazó con toda la suavidad del mundo, fuerte y seguro, sin asfixiarlo, protegiéndolo tal como él necesitaba.
—Yo solo hago lo que mi corazón me dice —susurró al oído—. Y estar aquí, a tu lado y al lado de Seo-yun, es lo único que tiene sentido para mí. No necesito nada más que eso.
Se quedaron así mucho tiempo, abrazados en la penumbra, sin prisas, sin palabras innecesarias, entendiendo que aquello que no tenían nombre todavía era lo más sólido que habían conocido en su vida.