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El Dulce Aroma Del Peligro

El Dulce Aroma Del Peligro

Status: Terminada
Genre:Romance / Omegaverse / Fantasía LGBT / Completas
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️🔞El Alfa se inclinó hacia adelante, invadiendo el espacio personal de Cass. El olor a roble y romero se volvió tan fuerte que Cass sintió un mareo súbito. El Alfa inhaló profundamente, llenando sus pulmones con el aroma a miel y café del Omega. Una atracción peligrosa, pero predestinado.🔞⚠️

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Kenny lo había llamado suyo

El desayuno estaba servido sobre la mesa de madera, pero ninguno de los dos probaba bocado. La tensión en el aire era tan espesa que casi se podía cortar. Cass observaba a Kenny, quien no dejaba de mirar una de las pantallas que mostraba cámaras de seguridad externas. El Alfa estaba tenso; sus hombros, anchos y marcados, se movían con cada respiración profunda, y su aroma a roble ya no era cálido, sino agrio, cargado de una agresividad territorial que Camilo nunca había olido antes.

—¿Quién me busca, Kenny? —insistió Cass, apretando la manta negra alrededor de sus hombros. Sentía que el frío del arma sobre la mesa se filtraba en sus huesos.

Kenny se giró lentamente. Sus ojos, antes eléctricos por el deseo, ahora eran dos pozos negros. Se acercó a Cass y, sin decir nada, lo tomó por la cintura para sentarlo sobre sus piernas. Fue un movimiento brusco, posesivo, que dejó claro que Kenny no planeaba dejarlo ir a ninguna parte.

—Se llama Danilo —dijo Kenny, enterrando su rostro en el cuello de Cass, justo sobre la marca temporal que había dejado la noche anterior—. Es un perro que ha estado tratando de morder mis talones durante meses. Es alguien que cree que todo lo que yo toco le pertenece por derecho.

Kenny inhaló el aroma del muchacho con una fuerza que hizo que el Omega temblara.

—Esa noche, cuando te saqué de la cafetería, nos vieron —continuó el Alfa, su voz vibrando contra la piel de Cass—. Danilo sabe que eres mi única distracción en años. Y ahora mismo, tiene a sus hombres recorriendo las calles donde trabajas, buscando el rastro de tu miel.

El Omega sintió un nudo en la garganta. La idea de hombres peligrosos buscándolo por su olor lo hacía sentir desnudo frente al mundo. Pero lo que más lo impactó fue la reacción de Kenny. El Alfa no solo estaba preocupado; estaba furioso. Sus manos, grandes y fuertes, apretaban los muslos del chico con una firmeza que rozaba el dolor, dejando claro que no permitiría que nadie más pusiera un dedo sobre él.

—Tengo miedo por Santi —susurró Cass—. Él no tiene nada que ver con esto.

—Santi está a salvo. Puse a tres de mis mejores hombres en su puerta —respondió Kenny, levantando la vista para clavar sus ojos en los del Omega—. Pero tú... tú no vuelves a ese apartamento. No vuelves a esa cafetería. Desde este momento, te quedas donde yo pueda verte.

—¿Me estás secuestrando? —preguntó Cass, desafiándolo a pesar de que su corazón latía con fuerza.

Kenny soltó una risa seca, sin pizca de humor. Se inclinó y mordió suavemente el labio inferior del muchacho, un gesto rápido que supo a advertencia.

—Llamálo como quieras, dulce Omega. Pero nadie toca lo que es mío. Danilo cree que puede usarte para llegar a mí, pero lo que no sabe es que lo voy a enterrar antes de que pueda siquiera oler tu rastro.

En ese momento, el teléfono de Kenny sobre la mesa vibró. Él lo tomó y activó el altavoz.

—Señor, tenemos un problema —dijo una voz grave al otro lado—. Un auto negro, no es de los nuestros, está merodeando la entrada principal del refugio. Creemos que es Danilo. Trae refuerzos.

La atmósfera en el estudio cambió en un segundo. Kenny se puso de pie, obligando a Cass a levantarse también. La energía que emanaba del Alfa era pura violencia contenida. El aroma a romero se volvió tan punzante que el Omega sintió que sus ojos escocían. Kenny caminó hacia la mesa, tomó otra arma negra y la guardó en su pantalón junto a la otra con una agilidad que demostraba que lo había hecho mil veces.

Se giró hacia Cass y lo tomó por el cuello de forma firme pero protectora, obligándolo a mirarlo.

—Escúchame bien —dijo Kenny, su voz baja y peligrosa—. Vas a subir a la habitación de arriba. Vas a cerrar la puerta con llave y no vas a salir aunque escuches disparos o gritos. Si alguien que no sea yo intenta entrar, rompes la ventana y corres hacia el bosque, ¿entendido?

Cass asintió, con la respiración entrecortada. El contacto de la mano de Kenny en su cuello era lo único que lo mantenía en pie. En medio del terror, una parte de él —esa parte diabólica que amaba el caos— se sentía extrañamente fascinada por la ferocidad con la que Kenny lo protegía. Era una posesividad absoluta, un lazo que iba más allá de lo biológico.

—Kenny... —el chico lo detuvo cuando el Alfa se disponía a salir.

Kenny se detuvo y lo miró. Cass se acercó y, olvidando todo su orgullo, lo abrazó con fuerza, hundiendo la cara en su pecho desnudo. El calor del Alfa y su aroma a roble lo envolvieron por última vez antes de la tormenta.

—Vuelve —pidió Cass.

Kenny lo sujetó del rostro con ambas manos y le plantó un beso rudo, lleno de promesa y posesividad. Fue un beso que reclamaba cada centímetro de su alma, un sello que decía "eres mío".

—Nadie me quita lo que me gusta, Cassy. Y a ti... te amo demasiado como para dejarte ir —dijo Kenny, aunque la palabra "amor" sonó más como una obsesión irrevocable.

Kenny lo empujó suavemente hacia las escaleras y salió del estudio, cerrando la puerta principal con un estruendo. Cass subió corriendo, sus pies golpeando la madera, y se encerró en la habitación. Se sentó en el suelo, abrazando sus rodillas, escuchando cómo afuera el silencio del bosque era roto por el rugido de motores y el sonido metálico de armas siendo preparadas.

Cass se tocó la nuca, donde el aroma de Kenny seguía siendo más fuerte que su propio miedo. Estaba en el centro de una guerra de Alfas, marcado por un hombre diabólico y perseguido por otro igual de oscuro. Sabía que su vida de miel y café había terminado para siempre.

"Está mal", pensó Cass mientras escuchaba el primer estallido afuera. "Esto es un desastre supersónico".

Pero mientras se acurrucaba en la oscuridad, esperando el regreso de su captor, una pequeña sonrisa apareció en sus labios. Porque aunque el mundo se estuviera cayendo a pedazos, Kenny lo había llamado suyo. Y a Cass, en medio del terror y la sangre que estaba por correr, le encantaba.

⚠️🚫¡Holis Chikis!

Puerto Gris ha cambiado, pero el peligro solo se ha refinado. En El Fantasma Vol. 2, Ben Connors (Ren Masson) enfrenta su mayor pesadilla: el pasado ha cruzado de mundo para terminar el trabajo. Y hay más enemigos. Vayan a leer los primeros capítulos. 🚫⚠️

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Erika Peña
muy buena me gustó la trama
corta pero muuuuyyyy sustanciosa como dice el dicho
Skay P.: ¡Gracias, cielito!😘👆
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Pues si las cosas salen mal que sea responsable y no se queje
Maru19 Sevilla: Muchas gracias, ya la estoy disfrutando 🥰🥰🥰🥰
total 2 replies
Maru19 Sevilla
Promete ser muy interesante 👏👏👏
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