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LA VIRTUD CAUTIVA

LA VIRTUD CAUTIVA

Status: Terminada
Genre:Fantasía épica / Completas
Popularitas:3.5k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

En lo más profundo de un bosque olvidado por el tiempo, donde el agua de las cascadas es pura y la fe es la única ley, nació Evangeline. Criada entre oraciones y el aroma de los frutos silvestres, su belleza era un secreto guardado por la naturaleza… hasta que el mundo de los hombres decidió reclamarlo.

Alistair von Thorne no conoce la paz. Sus ojos azules han visto caer reinos y sus manos, marcadas por el acero, solo saben de obediencia y sangre. Tras años de guerra, su regreso se cruza con una cacería de monstruos humanos y una mercancía que no tiene precio: la virtud de una mujer.

Por unas cuantas monedas de oro, la salvación de Evangeline se convirtió en su nueva condena. Ella fue comprada. Él es su dueño. Y en el silencio del campamento militar, la pureza de la aldea está a punto de colisionar con la oscuridad del guerrero más temido del Rey.

NovelToon tiene autorización de mailyn rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: El eco del desprecio

El peso de Alistair sobre el cuerpo de Evangeline era asfixiante, pero fue algo mucho más leve lo que detuvo la tormenta. Una gota cálida resbaló por la mejilla de la joven y cayó sobre la mano ruda del General, que seguía apresando sus muñecas. Luego otra, y otra más. El llanto de Evangeline no era un grito de guerra, sino un sollozo silencioso y roto que vibraba contra los labios de Alistair.

El General se quedó rígido. La calidez de las lágrimas de ella pareció quemar su piel empañada por el alcohol. Por un segundo, la neblina del vino se disipó lo suficiente como para que viera el terror puro en los ojos negros de la mujer que tenía debajo. No era la mirada de una sierva rebelde, era la mirada de una criatura cuya alma estaba siendo destrozada.

Con un gruñido de puro asco hacia sí mismo o hacia ella, Alistair la soltó bruscamente. Se puso en pie, tambaleándose un poco, y se pasó una mano por el cabello rubio, despeinado y sudoroso.

—¡Maldita seas! —rugió, pero esta vez no la miraba a los ojos—. ¡Quédate con tu maldita virtud si tanto te importa! No necesito forzar a una aldeana que llora como una niña para sentirme hombre.

Sin mirar atrás, Alistair salió de la habitación, dando un portazo que hizo que los cuadros de las paredes vibraran. Evangeline se quedó allí, hecha un ovillo sobre las pieles, con el camisón desgarrado y el cuerpo temblando violentamente.

En el pasillo, la voz de Alistair resonó con una autoridad gélida.

—¡Guardia! —bramó el General—. ¡Traigan a Elena! ¡Ahora!

Elena era una mujer de la corte del norte, una viuda de ojos fríos y curvas generosas que siempre había estado dispuesta a calentar la cama del General durante sus estancias en el castillo. No pasó mucho tiempo antes de que Evangeline escuchara pasos rápidos y el susurro de una seda diferente a la suya en el pasillo.

Alistair no se fue lejos. Entró en la habitación contigua, separada de los aposentos principales solo por una pesada puerta de roble y un muro de piedra que no era lo suficientemente grueso para silenciar lo que estaba por ocurrir.

Evangeline se cubrió con las mantas, tapándose los oídos con las manos, pero el silencio del castillo era absoluto y los sonidos empezaron a filtrarse. Escuchó la risa provocativa de Elena, el sonido de la armadura de Alistair cayendo al suelo y, pronto, el eco rítico de la cama golpeando la pared. Escuchó los gemidos de la mujer y los rugidos roncos de Alistair, quien parecía estar volcando en ella toda la furia y el deseo que Evangeline le había negado.

Cada sonido era una puñalada para la joven aldeana. Aunque odiaba a Alistair por su rudeza y por haberla comprado, escuchar cómo saciaba su sed con otra mujer, tan cerca que podía imaginar cada movimiento, la hacía sentirse más pequeña y despreciada que nunca. No era solo el dolor de la agresión anterior, era la humillación de saber que, para él, ella era solo un objeto que podía ser reemplazado en cuestión de minutos.

Evangeline lloró hasta que no quedaron lágrimas, acurrucada en la oscuridad mientras el eco del sexo y el desprecio de Alistair llenaban el aire. Comprendió que el General Thorne le estaba dando un castigo mucho más cruel que las cuerdas de seda: la estaba obligando a escuchar cómo su valor, ese por el que tanto había luchado, no significaba nada en un mundo donde el placer se compraba y la lealtad era un concepto que él solo entendía en el campo de batalla.

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Gloria
Está protagonista es tan orgullosa tan testaruda , se casó con ella para que no quedara en deshonra , lástima que no la tengo de frente por que ya le había dado un par de cachetadas bien datas a esta mujer yo la saco del castillo a ver cómo le hace para sobrevivir sola y sin protección
Ana Gonzalez
más capitulos 🙏❤️
Arely Zuñiha
son los primeros tres capítulos y ya me gusta ,esperemos más a delante 👏👏
Ana Gonzalez
más capitulos 🙏 excelente novela ❤️
Marcel Hernandez
A no quería una servidora fiel y entregada
hay la tienes 🤭
Marcel Hernandez
mi héroe y verdugo
Marcel Hernandez
Que soldados tan miserables
como no quería que saliera corriendo 😠
Marcel Hernandez
Bueno no me encanta que la enseñe como un trofeo pero si que la defienda y le de su lugar
así es contradictorio pero hombres como el son posesivos 🥰
mailyn rodriguez
Hola querido lector! tu opinión es muy importante para mi gracias.
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