Después de que su prometido la dejo por qué decía que olía a muerto y era fría, decide seguir con su vida, renuncia al amor.
Decide hacerse la inseminación, tener un hijo con el que compartiría su vida, aunque sus padres se negarán y todos los dijeron que no, ella estaba decidida a seguir ese caminó solitario o eso creía.
Uno planea una vida perfecta, pero el destino es caprichoso y nunca sigue los planes de uno.
conocé a un mercenario que hará que su mundo se ponga de cabeza, conocerá la aventura y la sacará de ese cuarto frío, donde se la pasa a viendo cadáveres.
La enseñará amar, pero al final ¿el amor va ganar o terminará sola como lo había planeado? ¿quién ganará el destino caprichoso o su plan de vida?
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CAPÍTULO 23
Carla podía ver la duda en David, pero no había tiempo que perder y, casi dando una orden, le dijo por qué calle fuera; no le dio oportunidad de pensarlo, hizo que hiciera lo que ella le indicaba.
Lo fue guiando por las calles y David se dio cuenta de que ella tenía razón; esas calles estaban casi solas, aunque tampoco eran muy buenas.
Se podía ver que en esa zona era donde estaban los delincuentes, las personas que no eran bien vistas por la mayoría de la sociedad, los que no tenían riqueza y trabajaban en lugares como los basureros o en cualquier cosa que les diera unos pesos para poder sobrevivir.
A David no le gustaba mucho andar por esa zona, pero por lo menos no tenía al ejército respirándole en la nuca; se podía mover más rápido y, después de casi 40 minutos, logró llegar a donde estaba su amiga Maru, que ya había robado otro carro y estaba lista para cuando llegaran.
En el momento que llegaron, David ayuda a Yoleida a salir del carro y la hace entrar al carro que tenía Maru; él se sube al lado de su mujer y deja que Carla se subiera en el asiento de copiloto.
Fue un momento tenso para todos; salir de la ciudad con tanta vigilancia estaba siendo difícil, pero Carla ya no podía ayudarles; ella solo se sabía mover en la otra parte de la ciudad, pero nunca se movió hacia las afueras, que era para donde tenían que ir en ese momento.
Los soldados seguían buscando a esa mujer embarazada; David tuvo que hacer que ella se recostara en sus piernas y la tapó con una frazada que Maru ya tenía preparada para ocultarla; estaba siendo difícil salir de la ciudad y cuando por fin llegaron a la calle principal que los sacaba, se encontraron unos militares que les hicieron la parada.
Maru no quería detenerse, pero rápido Carla hizo que David se escondiera debajo de la frazada, se giró a ver a Maru y cortó un poco su blusa de la parte del medio de su pecho, haciendo que se viera seductora, y ella se quitó la camisa de trabajo, se quedó en una blusa de tirantes, que era algo escotada, dejaba ver muy bien su pecho, que era algo grande.
Carla rápido le dijo. —Trata de ser coqueta y sigue mi conversación, no hagas nada que los altere, tienen que vernos como dos damas sensuales; a nosotras dos no nos buscan, puedo entregar mi identificación y decir que se te olvidó la tuya.
Tres de los soldados se acercan a ellas y Carla rápido empezó a hablar con una voz seductora. – Hola señor soldado, ¿pasa algo malo? ¿Hicimos algo indebido?
El soldado no pudo evitar ver a las dos y, como Carla ya lo había previsto, su pecho llamaba mucho la atención, tanto que esos tres soldados no dejaban de verlas, distraídos por su belleza.
No pusieron atención a la parte de atrás del carro; sus miradas estaban en sus pechos.
Carla aprovechó que esos hombres cayeron en sus encantos y rápido dijo. —Qué hombres tan guapos y en esos uniformes se miran mucho más atractivos.
Pueden decirnos a qué horas salen del trabajo? O mejor, ¿pueden darnos su número de celular? Para ir a tomar algo o a bailar, y lo mejor sería terminar en la playa para ver el amanecer o, quién sabe, haciendo otras cosas mucho mejores.
A mi amiga y a mí nos encanta bailar y más si son con chicos guapos como lo son ustedes; yo nunca pensé tener la oportunidad de hablar con militares, desde pequeña los he admirado, soñado con conocer a un militar; hasta puedo decir que sus uniformes están en mis fantasías más inmorales.
En ese momento, Carla pasa su delicada mano por la del soldado que estaba en la puerta del carro, subió su dedo por su brazo, hasta llegar a su rostro; lo acarició de una manera seductora, aunque ese soldado lo único que miraba era su pecho, deseando tocarlo, y otro de los soldados se acercó, haciendo que también lo acariciara; los dos hombres estaban entretenidos con ella.
El tercer soldado estaba con Maru, aunque ella no era tan buena en eso; más bien quería cortarle la hombría, sacarle los ojos, por la forma pervertida en que la miraba, pero no le quedó más que actuar de la misma manera, aunque se podía ver algo incómoda, insegura de lo que estaba haciendo y apenas le dijo. —Eres guapo.
Carla, al ver que el otro soldado empezaba a desanimarse, dijo. —Disculpa a mi amiga, es un poco más tímida, pero puede ver que le gustas; por favor, no la vayas a rechazar, siempre le pasa que los hombres la ignoran.
Mi amiga tiene baja autoestima; no la rechaces. Si la tratas, te darás cuenta de que es una mujer increíble; tanto te va a gustar que no vas a querer soltarla, vas a querer quedarte con ella.
Los tres hombres se empezaron a reír, pero el hombre acarició el rostro de Maru y le dijo que el fin de semana les marcarían para ir a bailar. Carla gritó de alegría y rápido les dio su número de celular, tomó el de ellos y las dejó seguir su camino.
Carla, al ver que los soldados quedaban atrás, suspiró profundamente. Salieron del peligro y rápido se puso la camisa de trabajo; a ella realmente no le gustaba mucho andar de coqueta, era una mujer discreta, pero por la vida que había llevado se sabía algunos trucos para hacer que los hombres hicieran lo que ella pedía.
Maru le dio las gracias a Carla y siguieron el camino hasta salir de la ciudad; ya no se encontraron con ningún problema hasta que llegaron al avión.
Sus amigos, al verlos llegar, se fueron directamente con Yoleida; cada uno se fue presentando a ella, tocaron su enorme vientre, se presentaban a uno de los bebés, todos se decían tíos.
Yoleida frunce el ceño; todos siempre le hablaban a un bebé, no entendían por qué dejaban de lado a los otros dos y estaba por aclarar cuando David dijo. —Ya es suficiente de estar tocando a mi mujer; es mejor que nos vayamos de una vez, antes de que nos encuentren y pongas en peligro la vida de mis amores.
Edgar se acercó a Carla y a Yoleida, las tomó del brazo, empezó a caminar al avión mientras les decía. —Estábamos ansiosos por conocerte, Yoleida, sabes que has hecho que nuestro jefe pierda la cabeza, hasta el punto de no pensar en las consecuencias.
Todos en la base estamos esperando que nazca su bebé; ya estamos haciendo las apuestas. No puedes decirnos que va a ser niño o niña, porque nos harías perder esta enorme apuesta.
No tienes que preocuparte por nada, nosotros las vamos a cuidar muy bien y en la base van a estar seguras; ahí podrán hacer lo que quieran, todos los que vivimos ahí las vamos a proteger, ya son parte de nuestra familia.
Yoleida le dio las gracias, pero la que estaba más contenta era Carla; ahí todos le llamaban familia y eso era algo que ella realmente atesoró. Subió al avión colgado del brazo de Edgar; al estar dentro del avión, se encontraron con Jorge. Rápido se presentó a ellas, aunque él era más respetuoso.
Jorge también quería tocar su abdomen, pero antes de tocarlo le pidió permiso y Yoleida le dijo que sí; curiosamente, cuando él puso la mano en el vientre, siente como esos pequeños se mueven.
Eso lo hizo gritar de emoción, diciendo. —El bebé se está moviendo, qué emoción.
Rápido, Edgar lo hace a un lado y pone su mano, pero él no sintió nada; eso hizo que todos sus compañeros se rieran, al verlo tan molesto porque su sobrino no se movía. También quería sentirlos; en su enojo mandó a Jorge a despegar de una vez, que dejara de perder el tiempo.
Jorge ignoró sus palabras, les dio la bienvenida a Carla y a Yoleida, las llevó a que se sentaran y les indicó cómo ponerse el cinturón de seguridad; después de eso esperó que todos subieran, que se sentaran y, una vez que estuvieron en sus lugares, Jorge hizo que el avión despegara.
Al estar en el aire, David le quitó el cinturón a Yoleida, la llevó al fondo del avión donde había una camilla, para que se recostara; sabía que ese día había sido de muchas emociones para ella.
Estaba preocupado por ella, que hizo que Maru la revisara; una vez que le dijo que estaba bien, la corrió, quería estar a solas con su mujer.
Yoleida, apenas se quedó sola con David, empezó a decir. —¿Por qué me buscaban? No entiendo por qué se descubrió que yo estaba contigo; tienes que decirme, ¿qué pasó?
Yo estoy pensando mal de ti y estoy pensando que tú hiciste que ellos se dieran cuenta, para obligarme a venir contigo; será mejor que me des una explicación lógica o si no terminaré odiándote, porque sentiré que tú lo único que buscas es manipularme para que haga lo que tú quieres
David se le quedó mirando; realmente no esperaba que ella pensara así de él, aunque también lo hizo sentir triste. Que ella tuviera esos pensamientos tan negativos no era algo bueno.
tendrá que seguir con lo que provoque 8 meses embarazada esa zona del cuello es un punto caliente y erótico para una embarazada 😅😅😅 y entenderás las llamas dormidas y las hormonas de Yoleida 😁😁😁😁
En una noche tan lindo como está cualquiera de nosotros podría ganar ser llevado a Venezuela y poder traer a la mujer de nuestro amigo a casa con su trillizos a punto de nacer.
en una noche tan linda como está 😎💐💐💐😅😅😅😅👠👠👠👠💐💐😘😘😘😘😘😘. hay Yoleida no sabes cómo te quieren conocer una bella Venezolana se robó el corazón del premio mayor 🥰😘😘😘