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Raíces Y Problemas- La Nueva Generación

Raíces Y Problemas- La Nueva Generación

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor a primera vista
Popularitas:3.5k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

CONTINUACIÓN DE POLVO Y PROMESAS Veinte años después de que Valentina y Ethan Blackwood encontraran el amor entre polvo, caballos y promesas, la historia de los Blackwood continúa. Mike Blackwood nació y creció entre los campos de su familia , no imagina una vida lejos de aquellas tierras. Alessandra es una estudiante universitaria de tercer año que llega al pueblo como parte de un intercambio académico para continuar sus estudios Inteligente, decidida y apasionada por los animales, no está dispuesta a dejarse impresionar por un cowboy engreído que parece creer que sabe absolutamente todo ( de quien lo habrá heredado?) Su primer encuentro no podría salir peor. Pero enamorarse no estaba en los planes de ninguno. Mucho menos cuando ambos están convencidos de que el otro es exactamente la clase de persona que deberían evitar. Porque algunas historias de amor comienzan con una promesa. Y otras… comienzan con una discusión. Mike Blackwood y Alessandra están a punto de descubrir que el destino también sabe ensuciarse las botas. Una nueva generación. Un nuevo amor. El mismo rancho donde todo comenzó.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Celos

Mike aguantó exactamente media hora.

Media hora intentando concentrarse en el trabajo.

Media hora diciéndose que aquella carta no significaba nada.

Media hora evitando mirar hacia donde estaba Alessandra.

Y, por supuesto, media hora fracasando miserablemente.

Alessandra estaba sentada bajo la sombra de un árbol, revisando unos apuntes.

De vez en cuando miraba la carta que tenía entre las manos.

Y sonreía.

Mike, desde el otro lado del terreno, clavó una estaca con más fuerza de la necesaria.

¿Qué puede decir una carta para que sonría así?

Volvió a clavarla.

Seguro es alguna tontería.

Otra vez.

Quizás solo le agradeció la muestra de manzana.

Otra vez.

¿Por qué estoy pensando en esto?

—Mike.

Él se giró.

Ethan estaba detrás de él.

—¿Qué?

—La estaca ya está enterrada.

Mike miró hacia abajo.

Había enterrado la estaca bastante más de lo necesario.

—Me gusta que quede firme.

Ethan soltó una pequeña risa.

—Claro.

Mike suspiró.

—¿Qué?

—Nada.

—Papá.

—Solo digo que últimamente estás muy interesado en que todo quede… firme.

Mike lo miró con sospecha.

—¿También tú?

—Yo no dije nada.

Ethan siguió caminando.

Mike volvió a mirar hacia Alessandra.

Ella seguía leyendo.

Y entonces apareció Rose.

Se acercó a Alessandra, se sentó a su lado y comenzaron a hablar.

Mike observó desde lejos.

Rose señaló la carta.

Alessandra respondió algo.

Después ambas se rieron.

Mike cerró los ojos.

No.

No podía seguir así.

Dejó las herramientas y caminó hacia ellas.

......................

—¿Qué hacen?

Alessandra levantó la mirada.

—Descansando.

—Ah.

Mike miró la carta.

Ella se dio cuenta.

—¿Qué?

—Nada.

—La estás mirando.

—Solo la vi.

Rose sonrió.

—Es la carta.

Mike la fulminó con la mirada.

—Ya sé que es la carta.

Alessandra frunció el ceño.

—¿Estás bien?

—Perfectamente.

—Estás raro.

—No estoy raro.

Rose se levantó lentamente.

—Yo voy a…

Miró a Mike.

Luego a Alessandra.

Sonrió.

—…darles privacidad.

—Rose —advirtió Mike.

Ella se alejó riéndose.

Alessandra volvió a mirarlo.

—¿Qué te pasa?

—Nada.

—Mike.

—¿Qué?

—Llevas toda la tarde comportándote extraño.

Mike se pasó una mano por el cabello.

Ya no podía seguir fingiendo.

—¿Qué dice?

Alessandra parpadeó.

—¿La carta?

—Sí.

—¿Por qué quieres saberlo?

—Curiosidad.

Ella sonrió.

—Otra vez esa palabra.

Mike suspiró.

—Está bien. Me molesta.

Alessandra se quedó mirándolo.

—¿Qué cosa?

—La carta.

—¿Por qué?

Mike abrió la boca.

La cerró.

No encontraba una respuesta que no lo dejara completamente expuesto.

Finalmente soltó:

—Porque ese tipo claramente está interesado en ti.

Alessandra lo observó unos segundos.

—¿Y?

—Y no me gusta.

Silencio.

Mike acababa de decirlo.

Sin excusas.

Sin disfrazarlo.

Alessandra dejó la carta sobre sus piernas.

—¿No te gusta que esté interesado en mí?

—No.

—¿Por qué?

Mike tragó saliva.

—Porque…

La miró directamente.

—Porque me dan celos.

Alessandra se quedó completamente quieta.

Mike soltó el aire lentamente.

—Ya está. Lo dije.

Ella sonrió.

No se burló.

No se rió.

Simplemente sonrió.

—Pensé que no estabas celoso.

—Yo también.

—Entonces estabas mintiendo.

—Sí.

—Bastante mal.

—Lo sé.

Alessandra tomó la carta.

—¿Quieres saber qué dice?

Mike dudó.

—No.

Ella levantó una ceja.

—¿Seguro?

—No.

Alessandra se rió.

—Eres terrible.

—Ya lo sé.

Ella guardó nuevamente la carta.

—No importa lo que diga.

Mike frunció el ceño.

—¿Por qué?

Alessandra se puso de pie.

Quedó frente a él.

—Porque si quisiera salir con él, ya habría aceptado.

Mike la miró sorprendido.

—¿Y no quieres?

Alessandra negó lentamente con la cabeza.

—No.

Mike sintió cómo la tensión que llevaba acumulando desde la mañana comenzaba a desaparecer.

—Ah.

—¿Eso es todo?

—Estoy procesando.

Ella soltó una risa.

—¿Y qué estás procesando?

Mike sonrió.

—Que quizá no necesito odiar tanto al chico de las manzanas.

—Quizá.

—Pero sigo sin confiar en él.

—Mike…

—Estoy trabajando en ello.

Alessandra negó con la cabeza, divertida.

Y cuando comenzó a caminar de regreso hacia los corrales, Mike la siguió.

Esta vez mucho más tranquilo.

Aunque había una cosa que todavía no había dicho.

Que los celos no habían aparecido solamente porque otro chico estuviera interesado en Alessandra.

Habían aparecido porque él quería ser el chico que ella eligiera.

......................

Alessandra volvió a los corrales con una sonrisa que no consiguió esconder.

Había algo en Mike que le gustaba más de lo que estaba dispuesta a admitir.

Su arrogancia seguía siendo desesperante.

Su poca paciencia podía sacarla de quicio.

Y tenía una habilidad especial para hacer comentarios que le daban ganas de empujarlo.

Pero debajo de todo eso había encontrado a alguien diferente.

Mike podía sentir celos, sí.

Pero no había hecho ninguna estupidez.

No había intentado quitarle la carta, no había hablado mal del chico de las manzanas ni había intentado decidir por ella.

Simplemente lo había dicho.

Me dan celos.

Y, de alguna manera, aquella honestidad le había gustado.

En su ciudad había conocido chicos que convertían los celos en discusiones interminables, interrogatorios o comportamientos absurdos.

Mike no.

Él había estado incómodo, había intentado fingir que no le importaba y finalmente había terminado admitiéndolo con una sinceridad casi torpe.

Y eso le parecía… adorable.

Aunque jamás se lo diría.

—¿Por qué sonríes? —preguntó Mike mientras caminaban.

Alessandra borró rápidamente la sonrisa.

—No estoy sonriendo.

—Sí estás sonriendo.

—No.

—Te conozco.

Ella lo miró.

—¿Me conoces?

Mike sonrió.

—Un poco.

Alessandra sintió que aquella respuesta le provocaba otra sonrisa.

—Quizás solo estoy de buen humor.

—¿Por mi confesión?

—No te emociones.

—Demasiado tarde.

Ella negó con la cabeza.

—Eres insoportable.

—Y tú sigues aquí.

Alessandra se quedó callada.

Tenía razón.

Seguía allí.

Y, últimamente, empezaba a gustarle demasiado estar allí.

Más tarde, cuando terminaron el trabajo, Alessandra se quedó unos minutos junto al establo.

Mike estaba guardando unas herramientas cuando ella habló.

—Oye.

—¿Sí?

—¿Te gustó tanto ese restaurante?

Mike levantó la mirada.

—Sí.

—¿Volverías?

—Claro.

Ella jugó distraídamente con la correa de su bolso.

—Podríamos volver.

Mike se quedó quieto.

—¿Podríamos?

—Sí.

—¿A cenar?

—Sí.

Mike sonrió lentamente.

—¿Eso sería…?

Alessandra levantó un dedo.

—No.

—Ni siquiera terminé.

—Ya sé qué ibas a decir.

—Entonces sabes que iba a decir que sería una cita.

—Y no lo es.

Mike asintió con una seriedad exagerada.

—Por supuesto.

—Es una segunda no cita.

—Una segunda no cita.

—Exactamente.

Mike sonrió.

—Me parece perfecto.

Alessandra empezó a caminar.

—El viernes.

—¿Ya lo decidiste?

Ella se giró.

—¿Tienes algo mejor que hacer?

Mike fingió pensar.

—No.

—Entonces viernes.

—Viernes.

Ella continuó caminando.

—Y esta vez yo elijo el postre.

—Eso puede ser peligroso.

—¿Por qué?

—Porque tienes pésimo criterio.

Alessandra se giró inmediatamente.

—¡¿Qué dijiste?!

Mike comenzó a reír.

—¡Era una broma!

—¡Ya verás mi criterio!

—Estoy deseando comprobarlo.

Ella intentó mantener la expresión seria, pero terminó riéndose también.

Y mientras se alejaba, Mike la observó con una sonrisa.

Había conseguido una segunda cena.

Sin tener que competir con nadie.

Sin tener que fingir indiferencia.

Y, aunque seguían llamándola una “no cita”, ambos sabían que cada vez costaba más creer esa mentira.

1
🇻🇪Jennifer Rodríguez🇻🇪
Que lindos
🇻🇪Jennifer Rodríguez🇻🇪
Mike estás perdido
Denise Mesa
la voy a empezar a leer cuando.la termine. porque despues leo de una y me quedo con ganas jajajja. y si es como la primera quiero leerlo continuado
Lidia
Me tiene atrapada esta novela y felicito a ña autora por la seriedad al subir constantemente capítulos
Judith Arvallo
Gracias por sus capitulos
Judith Arvallo
Que hermoso capitulo se están enamorando y no lo quieren almitir
Judith Arvallo
Jajajaja🙈 no el se engaña😂😅😏
Judith Arvallo
Difinitivamente estás celoso
Judith Arvallo
Ya extrañaba leer sus capitulos 🙈😍💗
Judith Arvallo
más capitulos
Adarely Garcia
Seguiremos leyendo.. por la historia completa 👌
Judith Arvallo
Gracias por sus capitulos 💗
Judith Arvallo
Más capitulos va empezando por buen camino😏
Judith Arvallo
Me encanta voy a leer el siguiente historia que padre más capitulos
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