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Cláusulas Del Corazón

Cláusulas Del Corazón

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Venderse para pagar una deuda / Autosuperación
Popularitas:5.2k
Nilai: 5
nombre de autor: @maryurisve

Renata necesitaba dinero para proteger a su hermana menor, Julián necesitaba redimir a su familia, honrar la memoria del único hombre que creyó en él y salvar a la mujer de la que siempre estuvo enamorado en silencio.
La solución parecía sencilla, firmar un contrato, donde la única condición era no involucrar los sentimientos. Sin embargo, en un juego donde las deudas se saldan con caricias y el pasado esconde un fraude imperdonable, la única forma de sobrevivir al deseo será rompiendo sus propias reglas.

NovelToon tiene autorización de @maryurisve para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21: El precio de la Calumnia

La puerta de roble de la oficina de la presidencia se cerró con un golpe seco, Francesco levantó la vista de los documentos que revisaba sobre su escritorio, sorprendido por la irrupción.

Al ver a su esposa de pie junto a la entrada, con las facciones rígidas y la respiración contenida, su expresión cambió de inmediato a una de desconcierto y preocupación.

—¿Beatriz? Qué sorpresa, mi amor... —comenzó a decir, poniéndose de pie con naturalidad mientras se ajustaba el saco de la chaqueta— No sabía que vendría a la oficina a esta hora. ¿Ocurre algo en casa?

Beatriz no le respondió de inmediato, sino que cruzó la distancia que los separaba a pasos lentos, manteniendo la mirada fija en los ojos de su esposo. Observó con detenimiento el lugar: la decoración sobria y el aroma a café recién preparado le parecieron de pronto un escenario montado para el engaño.

—No ocurre nada en casa, Francesco —dijo con una voz pausada, aunque cargada de tensión—Al parecer, aquí en la empresa sí ocurre algo.

Francesco frunció el entrecejo, al notar su actitud tan hostil, dio un paso y rodeó el escritorio para acercarse a ella.

—¿De qué estás hablando, Beatriz? ¿Te sientes bien?

—Dímelo tú —reprochó ella, dando un paso atrás para evitar que la tocara y cruzando los brazos sobre el pecho— ¿Cómo debo sentirme al enterrme de que mi esposo, el respetado presidente de Corporación A, utiliza su despacho y horarios fuera de oficina para sostener reuniones privadas con una mujer mucho más joven?

El rostro de Francesco se ensombreció, y el tono casual de la conversación desapareció por completo, reemplazado por la gravedad de un hombre acostumbrado a lidiar con grandes crisis.

—Mide tus palabras, Beatriz —advirtió con voz firme pero serena— Si te refieres a Renata Lozano, sabes perfectamente que las reuniones responden de manera estricta a la reestructuración y transición de la firma Lozano. Son asuntos netamente corporativos.

Beatriz se descolocó ante la firmeza con la que le hablaba, interpretando su seguridad como un descaro.

—¡No me hables en código corporativo, Francesco! —exclamó, perdiendo la compostura—¿Reuniones privadas a solas? ¿En horarios inusuales? Me dijiste que se trataba de coordinar un traspaso legal, no de rescates financieros motivados por el encanto personal de esa muchacha.

Francesco guardó silencio un segundo, atónito, la acusación era tan absurda como dañina. La mayoría de sus jornadas nocturnas se centraban en revisión con el equipo técnico, y Renata solo coincidía de forma puntual cuando la agenda lo exigía.

—¿De dónde sacaste semejante mentira? —exigió, bajando la voz, pero mirándola con intensidad— En más de veinte años de matrimonio jamás te he dado un solo motivo para dudar de mi lealtad ni de mi ética profesional. Renata es la hija de un colaborador muy respetado; una mujer que atraviesa una situación trágica y que intenta proteger el patrimonio de su familia. Sostener la estabilidad de esa firma es clave para nuestros planes de expansión y para mantener a raya al Consorcio Benítez.

—¡¿Entonces por qué toda la ciudad está hablando de eso?! —reclamó Beatriz con un hilo de voz quebrada por el orgullo herido— En el club, entre tus colegas... ¿Sabes lo humillante que es caminar por tus pasillos preguntándome si los empleados que me saludan con una sonrisa saben más de tu vida privada que yo?

Francesco se llevó la mano a la sien y exhaló con frustración, había sido una jornada demasiado intensa para revisar redes y mensajerías, pero de pronto todo cobró sentido: Rodrigo estaba usando artimañas bajas para deteriorar su imagen pública y descarrilar la alianza entre Corporación “A” y la firma Lozano.

—Si la ciudad está hablando de eso, es porque alguien construyó una calumnia a medida para desestabilizarnos —respondió con severidad, acortando la distancia y tomándola firmemente por los hombros, esta vez sin permitir que se apartara—Escúchame bien, Beatriz. No hay nada entre Renata Lozano y yo más allá de un contrato de negocios.

Beatriz buscó en la mirada de Francesco algún destello de duda o culpa, pero solo encontró la firmeza y el carácter que siempre lo habían definido, y la marea de celos que había sentido durante toda la mañana comenzó a resquebrajarse ante la firmeza de su esposo, dejándola exhausta y confundida.

—Si no hay nada... ¿Por qué el rumor es tan preciso? —preguntó, apretando la correa de su bolso.

—Porque hay gente dispuesta a destruir esta empresa y la paz de nuestra familia con tal de ganar poder —aseguró Francesco con voz inalterable—Y no voy a permitir que caigas en la trampa de quienes buscan sembrar cizaña entre nosotros.

Antes de que Beatriz pudiera replicar, sonó la línea privada en el teléfono del escritorio con insistencia, Francesco le lanzó una mirada de advertencia a su esposa antes de presionar el altavoz.

—¿Si? —atendió con impaciencia.

—Señor Francesco, disculpe la interrupción urgente —habló la voz de su gestor de contenido, evidentemente alterado— Tiene que revisar la red interna y los medios locales de inmediato. Ha surgido una filtración masiva sobre los negocios de la familia Benítez.

Francesco alzó las cejas, manteniendo la calma.

—¿De qué se trata?

—Es una investigación completa sobre Rodrigo Benítez y ciertas transacciones irregulares a favor de una estudiante universitaria. La noticia está acaparando a todos los titulares en este momento.

Beatriz, puso una expresión de asombro en su rostro debido al impacto de la noticia. Francesco por su parte contuvo una sonrisa porque sabía que esta era la contraofensiva de Julián, desviando el foco mediático en cuestión de minutos y dejando al descubierto la verdadera fuente del caos.

Pese al cambio en la marea de rumores la atmósfera entre Francesco y Beatriz seguía siendo tensa y al borde del colapso, Beatriz permanecía de pie, cruzada de brazos, observando a su esposo con una mezcla de dolor e incredulidad.

—¡Necesito garantías, Francesco! —exclamó ella con la voz quebrada por la humillación—No puedo salir de esta oficina sintiendo que toda la ciudad se burla de mí a mis espaldas.

Francesco era un hombre de convicciones firmes y un carácter fuerte pero su talón de Aquiles era su esposa, por eso a pesar del ataque de celos, mantuvo la serenidad de un hombre de negocios, se detuvo frente a ella y le tomó firmemente de las manos.

—Jamás en la vida tendría algo que ver con Renata Lozano —dijo con tono categórico—No solo porque es una muchacha tan joven que bien podría ser mi hija...

Francesco sintió que su esposa aún dudaba, y que la persona que le llenó la cabeza con esas sucias ideas sabía bien lo que hacía.

—Además, hay un detalle que la mala fe de Serena les ocultó a todos para armar este escándalo.

Beatriz arrugó el entrecejo, dudosa.

—¿Qué detalle?

Francesco estaba improvisando sobre la marcha buscando desesperadamente un argumento sólido que desarmara la paranoia de su esposa antes de que el daño a su matrimonio fuera irreversible.

—Cariño, Renata no tiene ningún interés en mí porque está saliendo formalmente con Julián —inventó sin pestañear, manteniendo la voz inalterable—Tienen una relación que han preferido mantener en privado. Todo lo que escuchaste no es más que una maniobra absurda para perjudicar el acuerdo entre Corporación A y la firma Lozano.

Beatriz parpadeó, desconcertada por la revelación.

—¿Renata es la pareja de Julián...? —murmuró, sintiendo cómo la rabia comenzaba a vaciarse de su pecho, reemplazada por la confusión—Francesco, si esto es solo una excusa para calmarme...

—Te lo voy a demostrar en este mismo instante —la interrumpió, sacando su teléfono personal del bolsillo con la firme intención de llamar a Julián y pedirle que le siga el juego.

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GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
👏👏👏👏🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
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Cuando se entere, con quién fue que se acostó, y no precisamente para salvar la empresa.🤭🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Que bien, iniciamos otra aventura, que seguramente será maravillosa. Gracias. 👏👏👏🤗🤗🤗🇨🇴🇨🇴🇨🇴
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