Una simple clase de química despertará sentimientos que Lin Yu Tong jamás imaginó… y la llevará a descubrir un secreto que alguien ha intentado ocultar durante cinco años.
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Capítulo:3 La nueva compañera
El recreo apenas había comenzado.
Las carcajadas de Lin Yu Tong, Wang Ji y Chen Mai continuaban bajo el gran árbol, mientras los demás estudiantes aprovechaban los últimos minutos antes de regresar a clases.
Lin Yu Tong todavía intentaba ocultar la vergüenza que le provocaban las bromas de sus amigas.
—De verdad, ustedes dos deberían buscar otro tema de conversación —protestó mientras cruzaba los brazos.
Wang Ji apoyó la espalda contra la banca y sonrió.
—¿Y perder nuestra diversión favorita?
—Exactamente.
—Imposible.
Chen Mai soltó una pequeña risa.
—Creo que deberías rendirte, Yu Tong.
Lin Yu Tong infló ligeramente las mejillas.
—No pienso hacerlo.
—Entonces seguiremos molestándote.
—¡Son terribles!
Las tres volvieron a reír.
Durante unos segundos, simplemente permanecieron allí, disfrutando del viento fresco y de la tranquilidad que ofrecía aquel rincón del patio.
Sin embargo, aquella tranquilidad no duraría mucho.
¡Riiiiing!
El segundo timbre del recreo resonó por todo el campus.
Las conversaciones del patio comenzaron a disminuir inmediatamente.
Los estudiantes que se encontraban sentados empezaron a levantarse, mientras quienes estaban jugando recogían rápidamente sus cosas y corrían hacia el edificio principal.
Wang Ji dejó escapar un suspiro de decepción.
—No puede ser.
Tomó su patineta y la sostuvo bajo el brazo.
—El mejor momento del día acaba de terminar.
Chen Mai se levantó de la banca y acomodó su mochila.
—Solo duró veinte minutos.
—Veinte minutos que pudieron haber sido una hora.
Lin Yu Tong tomó su mochila.
—Vamos. No quiero llegar tarde.
—Está bien, mamá.
—¡No me llames así!
Wang Ji soltó una carcajada y comenzó a caminar junto a ellas.
Las tres atravesaron el patio mientras el resto de los estudiantes hacía lo mismo.
Al entrar al edificio, el ruido aumentó nuevamente.
Los pasillos se llenaron de voces, pasos apresurados y puertas que se abrían y cerraban.
Algunos estudiantes corrían por las escaleras para llegar a tiempo.
Otros caminaban tranquilamente mientras terminaban de conversar.
Lin Yu Tong subió las escaleras junto a Chen Mai.
Wang Ji iba detrás de ellas con su patineta bajo el brazo.
—Después de clases quiero ir a la cancha —comentó Wang Ji.
Chen Mai la miró.
—¿No tienes tarea?
—Probablemente.
—Entonces no irás.
—Encontraré una solución.
Lin Yu Tong sonrió.
—Tu solución siempre es copiarle la tarea a alguien.
—Eso es una acusación muy grave.
—Porque es verdad.
Wang Ji puso una mano sobre su pecho.
—Me siento herida.
Chen Mai comenzó a reír.
Al llegar al segundo piso, las tres continuaron por el largo pasillo que conducía hasta su salón.
Pero cuando estaban a pocos metros de la puerta, Lin Yu Tong disminuyó el paso.
Había alguien allí.
Una chica desconocida permanecía de pie frente al aula.
Llevaba el uniforme perfectamente arreglado y sostenía varios libros contra el pecho. Su cabello estaba cuidadosamente acomodado y sus ojos recorrían el pasillo con cierta inseguridad.
Parecía estar buscando algo.
Lin Yu Tong miró a sus amigas.
—¿La conocen?
Chen Mai negó con la cabeza.
—Nunca la había visto.
Wang Ji se inclinó ligeramente hacia adelante.
—Parece nueva.
Las tres continuaron caminando.
Cuando pasaron cerca de ella, la chica levantó la mirada.
—Disculpen...
Las tres se detuvieron.
—¿Sí? —preguntó Chen Mai.
La chica miró la puerta del aula.
—¿Esta es la clase correcta?
Chen Mai asintió.
—Sí. Esta es nuestra clase.
La expresión de la chica cambió ligeramente, mostrando alivio.
—Gracias. Pensé que me había equivocado.
Wang Ji sonrió.
—¿Eres nueva?
La chica asintió.
—Sí. Me trasladaron esta semana.
Lin Yu Tong notó que la joven parecía algo nerviosa.
Quizá era porque estaba a punto de entrar a un salón donde no conocía prácticamente a nadie.
Sin pensarlo demasiado, Lin Yu Tong le sonrió.
—No te preocupes. Puedes entrar con nosotras.
La chica la miró sorprendida.
—¿De verdad?
—Claro.
Chen Mai asintió.
—Si quieres, puedes sentarte cerca de nosotras.
Wang Ji levantó su patineta.
—Aunque tendrás que acostumbrarte a esto.
La chica miró la patineta y después a Wang Ji.
—¿La llevas a clase?
—Cuando puedo.
Chen Mai suspiró.
—Y cuando no puede, también.
—¡Oye!
La nueva estudiante dejó escapar una pequeña risa.
Por primera vez desde que había llegado, parecía mucho más relajada.
—Me llamo Su Lan.
—Yo soy Lin Yu Tong.
Lin Yu Tong señaló a la chica de cabello negro.
—Ella es Chen Mai.
Después señaló a Wang Ji.
—Y ella es Wang Ji.
Wang Ji levantó una mano.
—Encantada.
—Igualmente —respondió Su Lan.
El timbre que anunciaba el comienzo de la siguiente clase volvió a sonar.
Esta vez, las cuatro entraron rápidamente al aula.
El salón estaba recuperando el silencio.
Los estudiantes ocupaban sus respectivos lugares mientras algunos profesores comenzaban a llegar.
Lin Yu Tong condujo a Su Lan hasta un asiento cercano al suyo.
—Puedes sentarte aquí.
—Gracias.
Su Lan dejó sus libros sobre el pupitre.
Wang Ji ocupó su asiento y colocó la patineta cuidadosamente a un lado.
Chen Mai se sentó junto a Lin Yu Tong.
Por unos segundos, las cuatro permanecieron en silencio.
Entonces Wang Ji se inclinó hacia ellas.
—Bueno...
Lin Yu Tong la miró.
—¿Qué?
—Parece que ahora somos cuatro.
Chen Mai sonrió.
—Parece que sí.
Su Lan bajó ligeramente la mirada, todavía algo tímida.
Lin Yu Tong le dedicó una sonrisa.
—No tienes que sentirte nerviosa. Te ayudaremos a adaptarte.
Su Lan levantó los ojos.
—Gracias.
Aquella pequeña conversación parecía insignificante.
Solo cuatro estudiantes conociéndose durante un día cualquiera de escuela.
Pero ninguna de ellas sabía que aquel encuentro marcaría el comienzo de una amistad que cambiaría sus vidas.
Y mientras la luz de la tarde comenzaba a filtrarse por las ventanas del aula, una nueva integrante acababa de entrar en la historia de Lin Yu Tong.
Su Lan.
Sin saberlo, las cuatro acababan de dar el primer paso hacia una etapa completamente nueva de sus vidas.