Rebeca es una joven que es obligada a casarse con un hombre al que no conoce, todo por qué su padre no quiere pagar su deuda con dinero, la ambición lo lleva a perder a su única hija.
Rebeca acepta casarse aunque en el fondo no lo desea, lo que Rebeca no sabe es que su esposo es uno de los líderes de la mafia más poderosa del país...
Ahora Rebeca se verá envuelta en un mundo que no conoce y su futuro se verá comprometido por culpa del hombre que le estaba arrebatando la libertad...
Pero Rebeca se sorprenderá con el hombre con el que se casará, toda una aventura por descubrir... Amor, sobretodo hay amor, así que espero que les guste esta novela ☺️
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Capítulo X Despedida
Rebecca
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Han pasado dos días, mi padre estaba siendo enterrado en este momento. Por más que traté de no llorar no puedo evitarlo.
Las lágrimas salen sin mi consentimiento, la tristeza se apodera de mi vida. Kai, me ha dicho que tenía prohibido llorar, me dijo que como su futura esposa tenía que dar el ejemplo.
Pero ese imbécil no sabe lo que es el dolor de perder a la única persona que te quedaba en la vida.
Kai Sullivan, así se llama, estando aquí solo me he dado cuenta de su nombre, las personas a su alrededor no hablan, no me dirigen ni la mirada, me evitan a toda costa.
Yo también los estoy evitando, mucho más a él, la última vez que lo vi fue esta mañana antes de darme una gran frase motivadora.
*Llorar es de débiles, en mi familia eso no existe*
Luego de eso me entregó una pistola y la metió en mi bolso, puede que se vea raro, pero viendo como están todas las personas aquí soy la que más está desprotegida.
No me ha dado tiempo de procesar nada de lo que me dijo, me explicó muchas cosas y me he quedado en blanco, no comprendo quien es ese Zapata, tampoco comprendo que tiene que ver con mi familia.
Mientras el sacerdote echaba el agua bendita las personas pasaban a dejar rosas blancas dentro de la tumba, nadie de aquí es honesto. Todos han venido a confirmar su muerte, solo eso.
Después de ver cómo cubrían todo de tierra, me di la vuelta para marcharme.
Caminé hasta donde estaba mi futuro esposo, él estaba fumando un cigarrillo.
— Pensé que te quedarías más tiempo _ dijo soltando el humo por la boca
No sé cómo puedo pensar en estos momentos que él es muy guapo.
— Ya no hay nada que hacer aquí _ dije viéndolo fijamente inhalar el humo.
— Tienes razón, pero como la mayoría de las personas tienen esas costumbres de quedarse hasta que llueva y así parecer más lamentables
Me entraron ganas de darle una bofetada, pero él solo está siendo él, un monstruo sin sentimientos. Él apagó su cigarrillo en el piso, me miró.
— Te daré tres meses, en tres meses nos vamos a casar _ dijo seriamente
Solté una risa con sarcasmo
— muchas gracias por tu bondad _ dije viéndolo fijamente
¿Cómo este hombre puede ser tan estúpido?
— Solo hago esto por ti, mi abuelo me ha confiscado dos negocios por darte tiempo, no te pido que hagas mucho esfuerzo. Solo quiero que dentro de dos meses tengas en claro lo que debes hacer _ dijo esto último señalando el cementerio _ ya sabes que ellos no están jugando _ abrió la puerta del carro
No quise seguir con la conversación y me metí al carro.
Esto es absurdo y egoísta.
La vida que tenía planeada no es para nada como la que me está tocando.
Ambos nos fuimos en silencio, estuvo viéndome fijamente durante todo el viaje, me pareció incómodo.
No lloré frente a él, no sé si es por qué él me lo pidió o por qué no tenía más lágrimas para seguir llorando.
Al llegar a casa me fui directo a mi habitación.
— Necesito que salgas conmigo está noche _ dijo Kai detrás de mí
— No quiero
— lo sé, por eso te lo estoy informando _ dijo cerrando la puerta
Solté mi bolso y me tiré a la cama, me arropé completamente. Allí me quedé hasta que me dormí.
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Kai Sullivan
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— Les prometo que no sé dónde está
El sonido de las cadenas al ser arrastradas me daba tranquilidad.
— Sabes perfectamente lo que pasa si no me dices lo que quiero saber _ dije acercándome al hombre que tenía enfrente
Él palideció, negó con la cabeza mientras yo tomaba su barbilla en mis dedos
— Se lo juro, yo no sé nada, él... No me dijo nada. Solo me pidió cuidar de la señorita _ dijo con la voz temblorosa
Le suelto un golpe en el estómago, se encoge de dolor.
— Señor... _ me llama uno de mis hombres _ encontramos su ubicación, está en un club de la ciudad _ dijo entregándome un teléfono con la evidencia
— ¿Tiene que ver en el caso? _ pregunto limpiando mis manos
— Si señor, uno de sus hombres dio la orden de matar
Asentí, mi hombre se remueve en su lugar, conozco ese movimiento, lo miro esperando más información, vacila un momento
— El atentado no era para el señor...
Lo miro esperando a que continúe, no puedo evitar enojarme, ya se la respuesta, se que venían por ella.
— quería matar a la señora, hay un precio por su cabeza _ dijo dando dos pasos atrás.
Lleno de ira agarro los utensilios filosos que hay en la mesa, me dirijo hasta el hombre débil encadenado y empiezo a clavar cada uno en él.
Querían matarla, a ella. A mi princesa.
Después de desahogarme me miro la camisa.
A ella no le va gustar verme así.
Me empiezo a quitar la ropa, pero en eso una empleada de servicio entra a mi sótano, se perfectamente lo que sucede con solo verla.
Ella está en peligro
Salgo del sótano y me dirijo a su habitación, la encuentro sentada en la cama toda mojada viendo a la pared.
di dos pasos hasta donde está ella, sus ojos me observan, pero es como sí no me estuviera viendo realmente.
Me agaché para estar a su altura, sus ojos están rojos, me miran fijamente.
Otro episodio, ya van dos en esta semana, le acaricio la cabeza lentamente, ella cierra los ojos y suelta dos lagrimas.
— Estará todo bien _ dije sin dejar de acariciar su cabeza.
— Tengo sueño _ dijo en un susurro
La levanté y la llevé al baño, allí le quite la ropa y la ayudé a vestirse, cuando tiene estos episodios no se acuerda después de nada, ya van dos meses desde la muerte de su papá, en lugar de avanzar está empeorando.
No sé cómo lidiar con esto, según mi doctor de confianza solo debo hablar con ella, cosa casi imposible por qué cuando la veo llorar me da rabia, me molesta verla así, siempre la vi sonreír, siempre que la veía era feliz.
Después de cambiar su ropa, la llevo a la cama, ella me toma de la mano con fuerza, me quedo con ella hasta que se duerme. Siempre es así, siempre me necesita hasta que despierta.
Me levanto de la cama y voy directo a la cocina, allí estaba la empleada que la encontró.
— Está herida _ dije sacando un tenedor
La mujer me mira con miedo reflejado en sus ojos
— Se... Se hizo daño con la puerta _ dijo ella apretando sus manos _ yo la estaba sacando de la bañera, entonces caímos y se golpeó, señor le juro que no fue a propósito _ dijo poniéndose de rodillas.
— te creo _ dije soltando el tenedor, pero no puedo controlar mi temperamento cuando de ella se trata.
— llévala al sótano _ dice mi hombre de confianza
— Señor, por favor _ grita la mujer pasando por mi lado
Cierro los ojos tratando de calmarme, no quiero matarla.
— Dentro de dos semanas será la fiesta de compromiso, ya tenemos todo preparado.
Miré al mayordomo de mi abuelo
— ella no está lista _ dije furioso
— pediste dos meses, ya han pasado dos meses _ dijo mi abuelo entrando a la cocina _ ella debe de estar lista quieras o no
No sabe defenderse, no sabe nada, no está lista para pertenecer a esta familia.
Si pudiera, cambiaría mi vida para que nunca tenga que pertenecer a esta familia.
Ella no lo va a controlar.
debiste beber con un desconocido